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Nace en Toledo en 1841,
un año después de constituirse en Barcelona, ante la tibia
llegada de la revolución industrial, el primer núcleo obrero
español de resistencia con la consiguiente respuesta represiva por
parte del Estado y la patronal. A los catorce años empieza a trabajar
en una imprenta de Madrid lo que favoreció su pasión por la
lectura, muy pronto saltaría de las obras de Pi y Margall a las de
Proudhon, siendo oyente habitual de las conferencias que, en 1865, daba
sobre el anarquista francés Serrano Oteiza. En 1868 asistió
a una convocatoria obrera de Giuseppe Fanelli, emisario de Bakunin para
establecer la semilla de la internacional, abandona el contacto con religiosos
protestantes ingleses y queda formado el primer grupo internacionalista
español: el mismo Lorenzo, Tomás González Morago y
Francisco Mora; ellos tres formarían posteriormente el consejo federal
tras el primer congreso obrero. En 1870 acude al Primer Congreso Obrero
en Barcelona como delegado madrileño y se edita, en el mismo año,
el primer número de La Solidaridad, dirigido por Lorenzo.
Interviene en todas las actividades de la sección madrileña
y en 1871 parte hacia Lisboa, con Mora y González Morago, para fundar
la sección portuguesa. La represión contra los obreros y la
internacional por parte de los gobiernos occidentales se recrudeció
tras la guerra franco-prusiana por lo que no pudo haber un segundo congreso
obrero. No obstante, Lorenzo fue elegido por la Conferencia de Valencia
para asistir a la conferencia universal de la AIT en Londrés. Allí
asistió al histórico enfrentamiento de dos concepciones del
socialismo irreconciliables: los marxistas por un lado y los bakuninistas
o antiautoritarios por otro; los internacionalistas españoles se
decantarían por estos últimos a pesar del intento de Paul
Lafargue, yerno de Marx, de sembrar su doctrina en España. Anselmo
Lorenzo, que estaba en buenos tratos con la familia Marx, quedó atrapado
en esta dicotomía y llegó a presentar un dictamen conjunto
con Lafargue sobre la propiedad en el congreso de Córdoba de 1872,
que fue rechazado debido seguramente a estas divergencias. Lorenzo se lamentaría
por el cariz que había tomado el enfrentamiento de los dos socialismos,
atribuyendolos prácticamente a motivos personales. A este respecto
hay que decir que las acusaciones de Marx a Bakunin de intentar suplantar
la internacional en España no son ciertas; Fanelli, al mismo tiempo
que hacía de enviado internacionalista, hablaba a los obreros de
la organización secreta internacional fundada por Bakunin, la Alianza
de la Democracia Socialista, que por ese tiempo había solicitado
el ingreso en la Internacional por lo que no se puede hablar de suplantación;
el ingreso fue concedido un año más tarde a condición
de que se disolviera. Hay que decir que la mayor parte de los internacionalistas
españoles solicitaron también su ingreso en la Alianza por
lo que la siembra del anarquismo hispano estaba realizada. Lorenzo, a pesar
de enfrentamientos con los bakuninistas y críticas a ciertos métodos
coercitivos alianciastas, se enfrentó en la Internacional al autoritarismo,
la reglamentación y la sumisión que en ella existían;
sin embargo, finalmente pasó factura la sospecha sobre Lorenzo dimitiendo
de su cargo en el consejo federal en 1872, el mismo año de la escisión
en la internacional, trasladándose al norte y, posteriormente, a
Francia. En junio de 1874 llega a Barcelona, donde es bien acogido, y recobra
su actividad internacionalista aunque no tardarán en resurgir los
malentendidos y en 1881 es expulsado de la Federación Obrera, acusado
de manipular la elección del Consejo Federal, automarginándose
hasta 1885. A partir de esta fecha, se le verá en el Certamen de
Reus, en la redacción de Acracia (1886-1888) y en numerosas
colaboraciones en la prensa obrera y anarquista (redactor de El Productor
de 1187 a 1993 y fundador de Ciencia Social en 1895). En 1896 es
detenido por los sucesos de Cambios
Nuevos y, tras siete meses de prisión, es desterrado a París
donde trabajará de corrector y conocerá a Malato, Grave y
Ferrer. Iniciada la obra pedagógica y editorial de Ferrer, Lorenzo
será pieza esencial como traductor y redactor de La Huelga General,
así como en la naciente Solidaridad Obrera (periódico
y federación). La caída de Ferrer arrastra a Lorenzo que es
desterrado a Alcañiz (1909-1911). Sus últimos años,
convertido ya en patriarca del anarquismo, los dedica a escribir y conferenciar.
Sobre la influencia de la masonería en su actividad no se ha escrito
apenas: en la logia barcelonesa Hijos del Trabajo desde 1883 y, desde
1895, en La Lealtad de la que fue Maestre Venarable y Orador. |