LAS MUJERES EN LA SEGUNDA ÉPOCA DE LA REVISTA BLANCA (1924-1936): UNA SÍNTESIS APROXIMATIVA
Alejandro Remeseiro Fernández
Alcalá de Henares

En 1898 sale a la luz “La revista Blanca”, inspirándose su título y algunas ideas acerca de su contenido en la francesa “La Revue Blanché” que a cargo de Alexandre Natason, se publicaba en París.
Tuvo dos épocas de publicación: Una primera, bastante breve, de 1898 hasta 1904, y una segunda, más pródiga y larga de 1924 hasta 1936.
La primera época estuvo a cargo de Joan Montseny y de Teresa Mañé: La pareja vivió grandes vicisitudes, y el trabajo de publicar su revista fue arduo, y áspero, ya que no sólo tuvieron que enfrentarse a la autoridad, y a los segmentos sociales menos progresistas, si no también a ciertos críticos dentro de los movimientos de izquierdas: Así por ejemplo los socialistas llegaron a editar una publicación con el título de “La Revista Pálida”, con la única intención de hacer burla, escarnio y desprecio de la revista editada por el matrimonio Montseny, y de las ideas radicalmente innovadoras que en esta se exponían (1).
“La Revista Blanca” que tenía una periodicidad quincenal, fue una de las publicaciones más paradigmáticas de la cultura libertaria española, y de la prensa de temática social. Y lo ha sido no sólo porque tratase aspectos de tipo social, vistos desde el punto de vista libertario, si no también temas diversos como literatura, sociología, ciencias naturales, etc. La que nos interesa aquí, como materia prima para este breve estudio, es la segunda época de “La Revista Blanca”, y en especial el tratamiento que en esta publicación se le dio, principalmente, a las cuestiones de la igualdad de sexos, la situación social de las mujeres, al igual que problemas de género, y aspectos relativos a la sexualidad (2).

No es nuestra intención el tratar ampliamente aquí la cuestión de si esta publicación se adelantó a su época o no: Si no lo tratamos no es por falta de ganas, si no por falta de espacio y los consabidos límites de espacio.
Con respecto al discurso relativo a la cuestión de las mujeres habría que hacer una necesaria aclaración, que si bien puede parecer pedantería terminológica, creemos más que necesaria: el feminismo de las autoras y autores, de las escritoras y colaboradores de todo tipo, no es tal, es decir, no es un feminismo “al uso” entendido como, a día de hoy se trata este aspecto. Las intenciones que, por ejemplo Federica Montseny, esgrime
en más de un artículo no son las de conseguir un poder, que aunque femenino u ostentado por mujeres venga “dado” por el entorno masculino, que es el que delega y permite la instalación de estructuras de poder burocratizado. Aunque en apariencia, estas estructuras parezcan tener corte equitativo, en realidad no son tal. Leemos en “La Revista Blanca”:

“¿Feminismo? ¡Jamás! ¡humanismo siempre!. Propagar un masculinismo es crear una lucha inmoral y absurda entre los dos sexos, que ninguna ley toleraría” (3).

Desde principios del siglo XX en España la única actividad social, de tipo solidario llevada a cabo por las mujeres era la que se realizaba mediante patronatos católicos o sociedades de beneficencia adscritas a la Iglesia. Este era un feminismo (si es que puede ser considerada esa caridad como corriente realmente progresista) de tipo netamente burgués. Así con respecto al poder llamémosle “oficial”, y a la intención que diversos sectores femeninos del Reino Unido de entrar en el Gobierno de Gran Bretaña, Federica Montseny escribe:
“Para mi y para cuantas mujeres aspiramos a una sociedad basada en la libertad, la justicia y el bienestar de todos, el gobierno obrerista de Inglaterra, y las mujeres que de el forman parte nada representan, porque al convertirse en Poder, legalizan y reconocen la necesidad del poder mismo”
Encontramos en “La Revista Blanca” diversas críticas a estas actitudes de “cambio de la situación desde el poder”, que también, a imagen de lo sucedido con el movimiento sufragista en Inglaterra, sucedía en España. En este caso la crítica viene firmada por M. Dolores Rodríguez:
“En cuanto al otro sector del feminismo, al que toma propiamente este nombre y que nació por imitación de las mujeres del extranjero, tiene en España el carácter indefinido de la aceptación de una moda sin ninguna tendencia ideal y por tanto sus resultados son estériles” (4).
Se aspira por tanto a una nueva situación en la que las mujeres sean también protagonistas, pero basandose en una equidad real y radical: El enemigo no es sólo el estado, el patriarcado de corte burgués, y la situación de desigualdad que atenaza y maltrata por igual a toda la clase trabajadora. El enemigo es el Poder mísmo, un poder mediante el cual no se pueden transformar las estructuras caducas. Este sólo podrá ser derrocado mediante una verdadera unión y cooperación entre los individuos, esto es, también entre hombre y mujeres. Una unión equitativa, sincera, y real, en donde se dejen atrás todas las disputas formales que sólo benefician al poder mismo. En otras palabras: Una nueva forma de vivir.

Una de las personas que puso más empeño en esta tarea fue la anteriormente citada Federica Montseny (1905-1994), personaje capital en la historia del movimiento libertario, fue además la coordinadora de “La Revista Blanca” en su segunda época, si bien no fue, ni mucho menos, la única mujer que escribió en esta revista, a cerca de estos temas. La madre de Federica, Teresa Mañé, más conocida por el seudónimo de Soledad Gustavo, era también uno de los nombres habituales en esta publicación.
“La Revista Blanca” se destacó siempre por la calidad de sus artículos. Esta obedecía, (a nuestro modo de ver) a la calidad de sus colaboradores, entre los cuales se encontraban, además de Montseny y Gustavo, nombres como Max Nettlau, Luiggi Fabri, Felipe Alaiz, Germinal Esgleas, Carlos Malato, y un amplio etcétera.

La variedad temática tratada es también un aspecto a destacar, aunque los artículos y reseñas del aspecto que nos ocupa tienen una gran presencia en “La Revista Blanca” y es raro el número en el que no haya una referencia, noticia, o artículo, que trate algún aspecto relativo a la situación social de las mujeres, su historia, y su relación con el movimiento libertario. Así por ejemplo encontramos noticias breves sobre congresos feministas en el número correspondiente al 15 de Julio de 1926 bajo el título “el congreso feminista y la cuestión social” firmado por Carlos Malato.
Secciones como “Efemérides del pueblo” , en las que se tratan diversas noticias y acontecimientos, y aniversarios de fechas significativas para el movimiento obrero, estaba firmada por Soledad Gustavo.
La producción de artículos de Federica Montseny, como antes destacamos fue profusa y muy fructífera. Sirva como ejemplo la serie de artículos “La mujer problema del hombre” cuya primera entrega apareció en el número correspondiente al 15 de diciembre de 1926, y que siguió apareciendo por entregas a lo largo del siguiente año 1927, llegándose a convertir a lo largo del tiempo en folleto. Esta serie de artículos resultan muy interesantes para intentar dilucidar un poco, la opinión que la autora tenía acerca de la situación social de las mujeres y de las relaciones entre ellas y para con los hombres.
En el primero del los artículos que salieron publicados bajo el epígrafe “La mujer, problema del hombre” encontramos verdaderas declaraciones de intenciones con respecto a lo que ser una autora libertaria significaba, en el contexto social de la época, y la necesidad de analizar fielmente la realidad, así como las situaciones adversas a fin de que estas tomasen el camino de la equidad y la justicia mutua entre los individuos.

“He titulado este artículo `La mujer, problema del hombre´. Sobre este tema pienso desarrollar otros. Puede desarrollarse todo un estudio, todo un tratado de humanidades. La mujer es hoy el problema del hombre. Es el hombre mismo el que lo convierte en problema. El enigma en vez de simplificarse, se complica, se hace más hermético, indescifrable, quizá. (...) Hasta ahora la mujer había sido `lo que el hombre quería que fuese´. Hoy es, ha de ser, será cada día más, lo que ella quiera ser.” (5).

Se hace patente aquí el interés que, desde la militancia libertaria e individuos afines a esta publicación, supuso en la necesidad de superación de los valores caducos, atávicos, en que eran educados hombres y mujeres. Esta crítica a esa especie de moral burguesa, (que es también en parte culpable de la desigualdad y de la injusticia) la podemos encontrar en los artículos firmados por Emille Armand, teórico del individualismo anarquista que arremetía contra los celos, puesto que los consideraba una extrapolación del concepto de propiedad privada en el terreno amoroso.
No es extraño tampoco encontrar en “La Revista Blanca” encontrar artículos que versan acerca de una nueva manera de entender la sexualidad, no ya desde el punto de vista de la moral libertaria, si no desde una perspectiva abierta con respecto a los avances científicos y sociales en el campo de la salud. Sobre este tema encontramos artículos como “La verdadera educación sexual” (6) firmado por Hem Day, o “Dos palabras sobre la vasectomía” (7) de Federica Montseny .
En la sección “Consultorio General” era común encontrar cartas de los lectores y lectoras en donde pedían consejo a cerca de la propiedad de adoptar métodos naturales para mitigar dolencias o síntomas de enfermedades diversas.

Los aspectos relativos a los avances de la ciencia, y no sólo en el terreno de la salud, tuvieron también amplia difusión en “La revista Blanca”, especialmente aquellos que tenían que ver con la geografía, la geología, y la botánica.


La literatura, en especial la protagonizada por mujeres, tuvo un papel realmente destacado en “La revista Blanca”. La ingente producción de Federica Montseny como novelista es buena prueba de ello. En total, en la colección “La novela Ideal” encontramos 42 novelas de Federica Montseny, la gran mayoría de las cuales salieron publicadas en “La Revista Blanca” por entregas.
El éxito de estas novelas fue considerable entre los círculos, no ya libertarios, si no de personas de ideas progresistas interesadas por la literatura. “La revista Blanca” contribuyó en muchas ocasiones que los lectores de las novelitas publicadas, exponiesen sus opiniones, comentarios, críticas, etc. Tal es el caso de la novela “La Victoria” una de las que, firmadas por Federica, tuvo más éxito, y la curiosa discusión que el francés Emille Armand y la autora, tuvieron acerca de Clara, el personaje principal de la novela (8).

En el número correspondiente al 1 de julio de 1927 leemos:

“El nervio de ` La Victoria ´ no es precisamente, el futurismo o no futurismo de Clara. No es tampoco solamente Clara la que ha de tantear experiencias con los tres hombres que a lo largo de la novela cruzan. Son también estos tres hombres los que empiezan a retroceder y en eso estriba la tesis de la novela, ante cualquier experiencia amorosa con una mujer del temperamento de Clara. Hablo de experiencias serias en donde se interesen la vida y el corazón del hombre, no de experiencias superficiales, epidérmicas, sin ninguna trascendencia sentimental”.
Se observa aquí que en ocasiones, una discusión literaria sobre las relaciones de un determinado personaje para con su entorno, puede convertirse en un interesante debate sobre la pretensión de la literatura como agente de cambio de las mentalidades.
No obstante, Federica se muestra critica también con ciertos aspectos de las teorías de Emille Armand, especialmente de sus ideas acercad e la camaradería amorosa, que la autora no ve tan revolucionarias como aparentan ser. Más adelante, en el mismo artículo leemos:
“En Armand, a mi entender, domina ante todo y sobre todo, el prejuicio clásico de la feminidad. Su concepto sobre la feminidad varía muy poco del concepto común a todos los hombres. Por otra parte, sus conceptos sobre el amor tampoco son absolutamente originales. La camaradería amorosa que preconiza no se distancia mucho, en sus formas esenciales, del criterio sexual de los anabaptistas (...) y en su campaña contra los celos he visto exponer ideas que proceden, por línea directa, de los albigenses”.

Discusiones de este tipo eran más que comunes en las páginas de “La revista Blanca”. De hecho en la portada de todos los números de la revista, aunque cambiase la maquetación y estilo, siempre se podría leer claramente la siguiente frase: “Lector: cuanto veas en esta revista contrario a tus opiniones en ella mismo puedes refutarlo.”

El aspecto de la literatura, y el estudio formal de esta, fueron también claves en la trayectoria como articulista de Federica Montseny. Firmados por ella encontramos artículos como el interesante “Brevisimo ensayo para una antología de escritores españoles de izquierda” (9).

En el terreno de las biografías “La Revista Blanca” gozó siempre de gran calidad y cantidad de reseñas de este tipo, especialmente aquellas escritas por mujeres, si bien las biografías de personajes femeninos ligados a la literatura, el arte, la filosofía, o la ciencia no son tan abundantes. Federica Montseny fue pródiga también en este ámbito. Firmadas por ella encontramos biografías de Bakunin, Georges Sand, Pi y Margall, Wagner, Mary Shelley, Cósima Wagner.
En este terreno le superó Soledad Gustavo, que la actividad biográfica tuvo una producción muy amplia con biografías de Verne , Rousseau, Mirabeau, Mariano de Cavia, Boccacio , Quevedo, Giordano Bruno, Juan de Lanuza, etc...

También de la mano de la madre de Federica, encontramos una de las secciones más interesantes de “La revista Blanca”, titulada “Martirologio moderno”. En esta sección que se publicó regularmente a partir del 15 de Marzo de 1930, podemos leer interesantísimos compendios de noticias y reseñas, además de relatos humanos de gran valía acerca de la penosa situación social de las personas condenadas a sufrir las penas de cárcel o privación de libertad, así como la denuncia de la situación de esclavitud, a la que se veían sometidas muchas personas en el mundo. En el primero de estos artículos, Soledad relata con gran maestría narrativa, y con veracidad desoladora, la situación de los presos en las colonias de Angola.

Encontramos, además, artículos que ejemplifican y reivindican la actividad de mujeres, que aún a día de hoy podemos considerar como verdaderas renovadoras, revolucionarias de la cultura, y transformadoras del papel de la mujer en la sociedad dominada por aspectos patriarcales y ausentes de equidad. Sirva como ejemplo el artículo titulado “Una obra femenina de cultura” publicado en el número 172 de “La revista Blanca” correspondiente al 15 de Julio de 1930 , y firmado por Federica Montseny.
En él se habla de la figura de Irene de Falcón, una de las primeras editoras de libros de temática femenina de nuestro país, y fundadora de la editorial Avance.
“Ediciones Avance publicará en español cuantos libros de mujeres extranjeras y españolas representen un aporte de la cultura y la emancipación del sexo. No una idea estrecha de feminismo, un criterio reducido y político sobre las conquistas de la mujer, y sobre sus ideas morales”.
En este artículo, Federica se deshace en elogios hacia la editora, recalcando la necesidad de que la actividad de esta mujer sirva de claro ejemplo para todos.

Todo lo anteriormente señalado es, a nuestro modo de ver, una muestra interesante de mujeres que en tiempos de gran dureza y complejidad, tuvieron que enfrentarse por medio de la cultura, la militancia, y de la actividad intelectual, tanto a la falta de una verdadera equidad social de las relaciones entre mujeres y hombres, como a la dura labor de derrocar las estructuras de Poder imperantes. Para algunos, la actividad de estas mujeres, y en concreto en el caso de “La Revista Blanca” que es el que nos ocupa, pueden parecer un ejemplo demasiado concreto, demasiado breve, demasiado nimio para ser tomado en cuenta como base para un estudio más amplio, que demuestre la verdadera trascendencia de la herencia intelectual de estas mujeres. Sería caer en un error, puesto que, si bien esta comunicación se queda corta en muchos aspectos, la prensa es siempre un campo fértil de estudio, en especial el estudio de las mentalidades, y puede servir como buen punto de partida para desgranar, a posteriori, algunos temas de interés en el campo de la historia social (10).

Alejandro Remeseiro Fernández (Alcalá de Henares)

BIBLIOGRAFÍA:
-Clemison, Richard “Anarquismo y homosexualidad”, Huerga Fierro Editores, Madrid, 1995
-García Maroto, M.Ángeles “La mujer en la prensa Anarquista”, Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 1996.
-Lozano, Irene “Federica Montseny. Una anarquista en el poder”, Espasa calpe Editores, Madrid, 2005
-Montseny, Federica “Mis primeros cuarenta años”, Plaza y Janés, Barcelona, 1987.
-Siguán Boehmer, Marisa “Literatura popular libertaria (1925-1938)”, Ediciones Península, Barcelona, 1981.
ARCHIVOS CONSULTADOS:
- Fundación Anselmo Lorenzo. Villaverde Alto (Madrid)

1-La Revista Blanca llegaría en 1904 a tener a nueve publicaciones madrileñas en contra, que cuando no pretendían arremeter contra su directora Teresa Mañé, o contra alguno de los colaboradores de la revista, se dedicaban a desprestigiar las ideas libertarias.
2- Acercarse a este tipo de publicaciones con la intención de conocer un poco más de este tipo de prensa, puede suponer una sorpresa cuanto menos curiosa, puesto que muchos de los conceptos, de las crónicas, de los temas tratados, de la terminología, nos resultan radicalmente contemporáneos, esto es, que realmente están vigentes y son, en definitiva, actuales.
3-
Montseny, Federica. ³Las conquistas sociales de la mujer².` La Revista Blanca´, 1 de octubre de 1924.
4- Rodríguez, M. Dolores ³Algo acerca de las Asociaciones Feministas² en `La Revista Blanca´, 1 de diciembre de 1924
5- Montseny, Federica. ³La mujer, problema del hombre², en `La Revista Blanca´ 15 de diciembre de 1926.
6- En ³La Revista Blanca² 1 de febrero de 1930.
7- En ³La Revista Blanca² 29 de noviembre de 1925.
8- Esta discusión literaria acerca del tipo de Clara, y la novela en sí, vino dada por una reseña que Emille Armand publicó en ³L´en dehors² , sobre la citada novela, y que no gustó demasiado a la autora de ³La victoria²
9- En ³La revista Blanca² 15 de febrero de 1930
10- En el tema que nos ocupa, se echan de menos síntesis generales. Lo más parecido que hemos encontrado, y que verse sobre el tema de mujeres y prensa libertaria, es la obra de María Angeles García Maroto ³La mujer en la prensa anarquista².