| Procesos de Montjuich (sucesos de Cambios Nuevos) | ||
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Supone el punto más alto de la represión contra el movimiento anarquista y por eso alcanzó eco europeo hasta el punto de hablarse de retorno a la Inquisición. Su punto de partida está en el estallido de una bomba el 7 de junio de 1896 en la calle Cambios Nuevos, de Barcelona, que arrojó un saldo de 6 muertos y 42 heridos; a ese hecho siguió la supresión de las garantías constitucionales desde el 8 de junio de 1896 hasta el 17 de diciembre de 1897. La represión instigada por las asociaciones de padres de familia, jesuitas e integristas no tuvo precedentes declarándose el estado de guerra con 44 detenidos; se decía que se pretendía desviar la atención de los sucesos de Cuba. Sobre la autoría del atentado hay varias versiones; para unos es seguro el montaje policial, máxime cuando el autor era confidente de la policía; para otros, ni la policía, ni los detenidos tuvieron que ver; finalmente, otra versión atribuye el atentado al francés Girault, muerto treinta años después en América. La realidad es que se uso la tortura a manos llenas, que la actuación policial fue desmedida y el proceso extremadamente oscuro aprovechándose la ocasión para reprimir a anarquistas y progresistas molestos. Hubo 305 acusados según una ley posterior al suceso que establecía la pena de muerte para autores y cómplices y cadena perpetua para los encubridores, al mismo tiempo que iban cambiando los acusados. El juicio transcurrió por los cauces acostumbrados en estos casos con total falta de garantías y acusaciones múltiples de tortura. El proceso del 11 al 15 de diciembre trajo ocho penas de muerte, cuatro condenas a 20 años, 14 a 19 años, 13 a nueve años, 36 a ocho años (se pedían 28 penas de muerte y 59 a perpetuidad). Todo ello levantó una ola de indignación en toda Europa a medida que se iban conociendo las torturas y martirios empleados en Montjuich, tras las primeras noticias de Tarrida de Marmol al huir a París en octubre de 1896. La presión popular fue muy grande y se logró que muchos que iban a ser deportados a África, fueran a Londres; la gran manifestación barcelonesa del 14 de febrero de 1897 consiguió una revisión del proceso en mayo del mismo año que redujo a cinco las penas de muerte: el 4 de mayo fueron agarrotados Tomás Ascheri, José Molas, Luis Mas, Antonio Nogués y Juan Alsina. En los meses siguientes, el capitán general de Barcelona ordenó más de un centenar de liberaciones y destierros. El asunto no se olvidó y se sucedieron una serie de hechos como consecuencia de los procesos de Montjuich: atentado de Ramón Sempau contra Narciso Portas el 4 de septiembre de 1897 (se le absolvió, dado el ambiente) y el 8 de agosto Angiolillo asesinó a Cánovas. Por otro lado, se desarrollaron grandes campañas en pro de los represaliados en 1898-1899 que dieron como fruto, en abril de 1900, una amnistía para todos los presos que fueron enviados a Inglaterra. El proceso, al que luego se unió el de Ferrer, pervivió muchísimos años en la memoria anarquista, considerado como ejemplo extremo del salvajismo estatal. Obras escritas sobre el proceso: La inquisición de fin de siglo, The Modern Inquisition of Spain, Revivre of the Inquisition (Nettlau), Les inquisiteurs d'Espagne (Tárrida), Los victimarios (Sempau), El proceso de un gran crimen (Urales), El castillo maldito (Urales), La barbarie gubernamental de España (Mella y Prat) |
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