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1. ESCUELA MODERNA DE F. FERRER Y LA ENSEÑANZA
RACIONALISTA
A partir de la inauguración de la Escuela Moderna de Francisco
Ferrer i Guardia en septiembre de 1901, en Barcelona, las inquietudes
educativas del movimiento libertario hallaron la que sería su forma
definitiva hasta el fin de la guerra civil en 1939. La experiencia de
la Escuela Moderna, el empeño de Ferrer en la creación de
una federación de escuelas racionalistas, la difusión de
un método educativo propio y la elaboración de un conjunto
de textos para la enseñanza de tipo racionalista, fueron las bases
que sirvieron para la reproducción de dicho modelo en los años
siguientes, tanto en la Península Ibérica como en diversas
partes del mundo.
El asesinato del creador de la Escuela Moderna y la contestación
internacional que produjo, dieron como resultado la difusión de
la enseñanza racionalista y la creación de una figura simbólica
de gran significado para el proletariado: el Ferrer i Guardia mártir,
víctima de la reacción y el oscurantismo. Paradójicamente,
la actitud represiva de las autoridades españolas hicieron más
por la expansión de la educación racionalista que cualquier
campaña con que los anarquistas pudieran haber soñado.
El modelo de la Escuela Moderna de Ferrer se extendió de la mano
de la actividad de los grupos anarquistas y de las sociedades obreras
de signo libertario, a veces incluso con la colaboración de otras
fuerzas de izquierda. Y Galicia fue también tierra fértil
para las enseñanzas de Ferrer.
2. LA ENSEÑANZA RACIONALISTA EN GALICIA
Ya en el siglo XIX habían existido en Galicia precedentes de la
enseñanza racionalista, como fueron las escuelas laicas que se
establecieron a partir de grupos de librepensadores en A Coruña
y Ferrol. En ambas ciudades, las fuerzas republicanas habían impulsado
la creación de entidades educativas como la Escuela Laica Martín
Lutero de Ferrol (1888) y la Escuela Laica Miguel Servet
de A Coruña (1890).
A finales del siglo XIX, surgió en A Coruña la Escuela Laica
de la sociedad Antorcha Galaica del Librepensamiento (sostenida
por el Partido Republicano y sociedades obreras), mucho más cercana
al obrerismo de la capital herculina, hasta tal punto que entre sus profesores
estuvieron dos activos militantes libertarios como José J. Cebrian
y Constancio Romeo.
Y esta tradición de laicismo escolar fue potenciada a principios
de siglo por las escuelas de indianos, surgidas al calor de
las sociedades creadas por los emigrantes gallegos en latinoamérica,
que incluían entre sus objetivos la creación de escuelas
en sus zonas de origen; el roce migratorio con las ideas avanzadas de
la época, hizo que aquellas obras de instrucción estuvieran
en su mayoría impregnadas de un sentido laico, en contraposición
a la actitud oscurantista que patrocinaba la iglesia católica.
La relación entre el laicismo escolar de los emigrantes gallegos
y el racionalismo anarquista se personifica en la figura del polémico
ex líder del agrarismo anarquista, Manuel Martínez Pérez,
emigrado en la isla de Cuba. Martínez Pérez fundó
la llamada Asociación Galaica de Instrucción Racionalista
13 de octubre, que en 1913 convocaba un mitin en La
Habana con motivo del IV aniversario del asesinato de Francisco Ferrer
i Guardia, al que asistieron representantes de un buen número de
las asociaciones de instrucción de los emigrantes gallegos, agrupadas
normalmente por sus localidades de origen (1).
Los acontecimientos de la Semana Trágica de 1909 motivaron la clausura
de la Escuela Laica de la Antorcha Galaica del Librepensamiento
en A Coruña, pero al mismo tiempo impulsaron una nueva etapa de
florecimiento de la enseñanza laica en Galicia, y, muy especialmente
en la ciudad herculina; esta nueva etapa estuvo marcada por la influencia
de la obra de Francisco Ferrer i Guardia y por la activa presencia de
militantes anarquistas y de sociedades obreras de este signo.
En A Coruña funcionaron el Colegio Laico Fröebel
(dirigido por Constancio Romeo), la escuela laica dirigida por Eduardo
Corral, la Escuela Racionalista La Luz (dirigida por el militante
anarquista Joaquín Patricio Patiño) y ya en los años
20, la Escuela Racionalista del sindicato marinero El Despertar
Marítimo (en la que participó el militante libertario
francés Gastón Leval) (2). Otra experiencia de enseñanza
racionalista en Galicia fue la de la Escuela Luz de Vigo,
a cargo de G. Pereyra, que en junio de 1931 enseñaba a unas 50
niñas y niños.
3. MOVIMIENTO OBRERO Y CULTURA EN FERROL
Ferrol era a principios del siglo XX una ciudad de 25.000 habitantes,
dedicada casi en exclusiva a la construcción naval y a las actividades
portuarias. Los arsenales, creados en el siglo XVIII y los astilleros
de A Graña construían buques de guerra para la armada española
y, ocasionalmente, otro tipo de embarcaciones. La relativa prosperidad
de la ciudad, sobre todo en las épocas en que había carga
de trabajo, había conformado una sociedad moderna y dinámica.
La ciudad vio nacer a personajes de carácter tan dispar como los
hermanos Ramón y Francisco Franco Bahamonde, Pablo Iglesias Posse,
José Canalejas, Aurora Rodríguez Carballeira (madre de Hildegart),
Severiano Martínez Anido o Antonio Soto Canalejo (el sindicalista
que protagonizó las huelgas de la Patagonia argentina en 1920).
En estos tiempos la clase obrera estaba alejada de los foros culturales
e incluso de la simple posibilidad de acceder a una educación más
o menos completa. A finales del siglo XIX, con la aparición de
sociedades culturales ligadas al republicanismo, como el Ateneo Ferrolano,
se había iniciado una tímida democratización de la
cultura. Pero no fue hasta 1905 que un obrero forjador del Arsenal, Rafael
Rouco, accedió a la tribuna del Ateneo Ferrolano, presentando sus
puntos de vista sobre temas como El comunismo y la evolución
económica o Significación de la fiesta del 1º
de Mayo.
En estos comienzos de siglo, otras sociedades como el Centro de Maestranza
del Depósito de Ferrol o el Centro de Estudios Sociales Floreal,
avanzaron en ese camino, y estaban ya formadas mayoritariamente por personas
procedentes de la clase trabajadora. El Centro de Maestranza, por ejemplo,
era la asociación que los trabajadores de los Arsenales del Estado
habían formado para la defensa de sus intereses colectivos, pero
no era una sociedad de resistencia al estilo clásico, ya que existía
alguna limitación a su sindicación, al trabajar en industrias
militares. El Centro de Estudios Sociales Floreal, por su parte, enumeraba
así sus objetivos en el momento de su creación, en 1907:
Desterrar del cerebro del proletariado las preocupaciones y convencionalismos
que nos ha dejado el pasado, reforzados por los XIX siglos de fanatismo
embrutecedor; el C.E.S. Floreal apenas funcionó durante dos
años, sin que diera muestras de gran actividad.
Pero es a partir de 1910 cuando se produjo la completa transformación
del movimiento obrero en Ferrol, coincidente con la contratación
de nuevas construcciones navales en el marco del Plan de Escuadra de Ferrándiz.
Paralelamente al impulso de la construcción naval, se produjo la
privatización de una parte de los Arsenales, que fueron arrendados
a una empresa privada, la Sociedad Española de Construcción
Naval. Los astilleros pasaron en pocos años de seiscientos a tres
mil trabajadores, y con ello se produjo una espectacular reactivación
del movimiento obrero. Con la revitalización del movimiento obrero
hubo un resurgir del anarquismo frente al socialismo, mayoritario desde
la década de los 90 del siglo XIX. Y también hubo una mayor
participación de la clase trabajadora en todas las actividades
culturales, llegando a crear una asociación específicamente
obrera, como fue el Centro Obrero de Cultura y Beneficencia de Ferrol
(C.O.C.B.).
En la fundación del COCB participaron militantes anarquistas (como
Saturnino Hermida o Román Delgado), socialistas y republicanos.
Su trabajo cultural tuvo varias vertientes: la labor bibliotecaria, las
conferencias, las excursiones instructivas, y las escuelas nocturnas.
Y este trabajo del COCB repercutió sobremanera en la formación
de una clase trabajadora que hasta aquellos años estaba condenada
a la indigencia moral, material y cultural. Hasta 1916, fecha en que varios
militantes anarquistas se separaron del COCB, hubo varias actividades
relacionadas con la educación racionalista: en un folleto editado
por el Centro titulado Opiniones sobre Cultura (Ferrol: El
Correo Gallego, 1913), se recogen las palabras que Anselmo Lorenzo escribió
ex profeso para el COCB llamando a la mancomunidad de las instituciones
obreras de cultura y al establecimiento de escuelas racionalistas para
la lucha contra el privilegio y la explotación; por otra parte,
en octubre de 1912 ofreció una conferencia en el Centro el profesor
racionalista colombiano Juan Francisco Moncaleano.
De esta década de los 10 fueron los primeros esfuerzos por establecer
escuelas racionalistas en la comarca de Ferrol, al calor del crecimiento
de las sociedades vinculadas al anarcosindicalismo, agrupadas en el Ateneo
Obrero Sindicalista de Ferrol. Es importante destacar que este crecimiento
de la influencia de los anarcosindicalistas se produjo a partir de la
creación en Ferrol del grupo anarquista 13 de octubre,
cuyo nombre evocaba muy significativamente la fecha en que había
sido fusilado Francisco Ferrer y Guardia. El periódico Cultura
Libertaria, editado por el grupo 13 de octubre, recogía
en sus páginas algunos artículos a favor de la enseñanza
racionalista.
Cuando tuvo lugar la fundación del Ateneo Obrero Sindicalista,
en mayo de 1913, uno de los objetivos enunciados en su presentación
fue la creación de una Escuela Racionalista en la comarca. Durante
varios años, la Comisión Pro-Escuela Racionalista del Ateneo
Obrero Sindicalista reunió dinero para la fundación de la
misma, proveniente de la recaudación de actos organizados al efecto,
así como de la cotización de particulares y sociedades obreras
de la comarca, incluidas algunas socialistas. Las actividades para la
creación de la escuela fueron publicitadas a través del
periódico La Batalla Sindicalista, portavoz del Ateneo
Obrero Sindicalista, que emprendió una campaña para llevar
adelante el proyecto a finales de 1913 (3).
A partir de 1916, el debilitamiento del anarcosindicalismo ferrolano hizo
que sus actividades descansasen prácticamente en las tareas de
la Comisión Pro Enseñanza Racionalista. Y ésta pasó
también algunas dificultades en abril de 1917 cuando se llegó
a proponer el donar la cantidad acumulada como resultado de la suscripción
(que estaba paralizada desde 1916) a una escuela racionalista que se estaba
constituyéndose en Cádiz. Finalmente la donación
no se produjo, y la Comisión Pro Enseñanza Racionalista
reanudó la recaudación de dinero para la creación
de la escuela.
Hacia 1918, uno de los máximos impulsores del Ateneo Obrero Sindicalista
y de la Comisión Pro Enseñanza Racionalista, José
López Bouza, abandonaba el anarcosindicalismo para pasar a militar
en el Partido Republicano, y fundaba una escuela en Canido, uno de los
barrios obreros de la ciudad. Aunque no existe demasiada información
sobre dicha escuela, es posible que fuera fundada con los fondos obtenidos
por la Comisión Pro Enseñanza Racionalista, ya que en noviembre
de 1919 su fundador todavía mantenía vínculos con
el anarcosindicalismo local y pronunciaba una conferencia en el renacido
Ateneo Obrero Sindicalista, significativamente sobre el tema Educación
Racionalista.
De esta escuela de José López Bouza, que duró hasta
bien entrada la década de los 20, no tenemos demasiada información.
Solo sabemos que siempre estuvo radicada en el barrio de Canido, aunque
tuvo por lo menos tres locales distintos (alguno de ellos fue a la vez
el hogar de José López Bouza y su familia) y que a ella
acudían tanto niños como personas mayores, provenientes
de toda la comarca.
El anarcosindicalismo ferrolano se volcó a comienzos de 1920 en
la fundación de la CNT en la comarca, pero, a partir de 1921, sufrió
una nueva crisis, motivada por el asesinato del Presidente de la Asociación
Patronal, Nicasio Pérez. La represión que siguió
en Ferrol a este hecho, y las trabas impuestas al sindicalismo anarquista
por medio del R.D. de 10 de marzo de 1923, causaron la práctica
desaparición de la CNT durante los años de la Dictadura
de Primo de Rivera, y, por lo tanto, la ausencia de actividades relacionada
con la enseñanza racionalista.
4. LA ESCUELA RACIONALISTA DE FERROL
La aparición de la Escuela Racionalista de Ferrol no puede explicarse
sin tener en cuenta el nuevo período que se abrió el 14
de abril de 1931, con la proclamación de la II República.
Además, la restauración republicana produjo un renacimiento
de la CNT en Ferrol, que concluiría en agosto de 1931 con la fundación
de la Federación Comarcal de Sindicatos Únicos de Ferrol.
El Reglamento de la Federación Comarcal dejaba patente que los
trabajadores anarcosindicalistas mantenían su interés por
la fundación de Escuelas Racionalistas; en el artículo 3º
del mismo se indicaba: Será la encargada de unificar el esfuerzo
sindical para el establecimiento de Escuelas Racionalistas, las cuales
regentará en nombre de la organización.
El renacimiento del anarcosindicalismo fue un importante factor en la
conflictividad de aquellos años, con movimientos como la huelga
del verano de 1932 por los despidos en el sector naval, que duró
más de un mes en Ferrol y que llevó a una huelga general
de varios días en toda Galicia a principios de junio de 1932, convocada
por la Confederación Regional Galaica de la CNT. La Federación
Comarcal de Sindicatos Únicos llegó en poco tiempo a contar
con 3.000 afiliados, principalmente agrupados en el Sindicato General
de Trabajadores de Industria Naval, y algo menos en los Sindicatos de
Transportes, y Camareros y Cocineros. También en los vecinos ayuntamientos
de Mugardos y Pontedeume, surgieron sindicatos de la Confederación.
Este importante nivel de afiliación representaba el caldo de cultivo
en el que podía volver a desarrollarse una nueva experiencia de
educación racionalista, pero faltaba el elemento catalizador, que
fue el oficial de telégrafos Francisco Iturralde.
Francisco Iturralde Cabeza de Vaca era hijo de un médico militar,
que había nacido en Valladolid el 22 de noviembre de 1896 (4).
En 1921, tras estudiar tres años de la carrera de medicina, ingresó
en el cuerpo de telégrafos para poder casarse con Marina Ochotorena.
Ejerciendo su profesión vivió en Andalucía, Galicia,
Canarias y Cataluña, hasta que a finales de 1930 fue destinado
a Pontevedra. De esta época son las primeras actividades conocidas
como militante anarquista: allí participó en el periódico
Revolución, actuó en la CNT y tomó parte
en las actividades clandestinas de la Federación Anarquista Ibérica
(5). Entre los actos en que participó destaca su participación
en el mitin celebrado el 1º de mayo de 1932 en Tui, junto al veterano
militante anarquista y escritor Mauro Bajatierra; pero por estas fechas
comenzaron también sus problemas con las autoridades, sufriendo
un registro domiciliario el 15 de julio de 1932. Sus actividades como
militante anarcosindicalista hicieron que en 1933 se le abriera un expediente
y fuera separado del Cuerpo de Telégrafos, aunque siguiera trabajando
en telégrafos, pero trasladado a Ferrol como mecánico interino.
Una persona con la preparación intelectual de Iturralde (6) era
lo que faltaba a los trabajadores anarcosindicalistas de Ferrol para emprender
una obra como la de la Escuela Racionalista. Cuando Iturralde llegó
a Ferrol comenzó las gestiones para la creación de una Escuela
Racionalista, sin que, aparentemente, tuviera contacto con la CNT local.
En un principio la Escuela Racionalista resultó una iniciativa
personal de Francisco Iturralde, que la creó en su propia vivienda,
un piso primero de una calle del céntrico barrio de A Magdalena.
Aunque Francisco Iturralde carecía de la titulación necesaria
para legalizar la Escuela, este problema pudo solventarse gracias a la
cooperación desinteresada de uno de los más curiosos personajes
de Ferrol en aquella época: el ex-sacerdote y licenciado en derecho
Matías Usero Torrente. Después de abandonar el sacerdocio,
Matías Usero había sido militante socialista, miembro de
la masonería y, posteriormente, de Unión Republicana; además
de estas actividades políticas, Usero había publicado varios
libros en la Editorial Orto de Valencia, exponiendo su concepción
no dogmática del fenómeno religioso, y también fue
colaborador de las revistas Orto y Estudios.
La discreción con la que fue inaugurada la Escuela el 2 de mayo
de 1933, es fiel reflejo de que la creación de la Escuela era una
iniciativa personal de Francisco Iturralde. Sólo el diario CNT
de Madrid reflejaba (el mismo día de la inauguración de
la Escuela) un llamamiento a editoriales y grupos dedicados a la edición
de libros racionalistas, para que enviasen sus catálogos de publicaciones
y materiales pedagógicos; en este aviso se incluía únicamente
la dirección de la propia escuela y domicilio de Francisco Iturralde,
sin ninguna referencia a organismos de la CNT de la comarca de Ferrol.
Tuvo que ser en verano cuando dicha situación fue corregida con
la incorporación de buena parte de los cuadros de la CNT a las
tareas de apoyo a la Escuela Racionalista. Este apoyo se concretó
en la creación de la Liga Racionalista, cuya documentación
fue presentada ante el gobernador civil el 31 de julio de 1933 por el
militante de las Juventudes Libertarias Ramón Rego Freire.
Los primeros actos que la Liga Racionalista organizó en apoyo de
la Escuela se dirigieron a la difusión de los fundamentos de la
enseñanza racionalista, y al mismo tiempo sirvieron para recaudar
dinero para el funcionamiento de la misma; el primero de ellos fue un
festival artístico, con la interpretación de un drama social
y una conferencia de Francisco Iturralde. El segundo fue, significativamente,
una velada necrológica en memoria de Ferrer, en el XXIV aniversario
de su ejecución.
Por estas fechas comenzaba nuevamente la actividad docente de la Escuela
que inauguraba su primer curso regular (el anterior había comenzado
en mayo para terminar en el verano). Paralelamente, la Liga Racionalista
organizó una controversia entre Matías Usero y Francisco
Iturralde sobre el tema Materialismo y existencia de la divinidad,
que a pesar de su carácter amistoso se alargo desde octubre de
1933 hasta enero del año siguiente. Esta controversia suscitó
mucho interés entre el público y sirvió también
para publicitar las actividades de la Escuela Racionalista en Ferrol.
Iturralde conseguía compatibilizar su trabajo con las tareas docentes,
haciendo guardias nocturnas en la oficina de telégrafos, y reduciendo
al mínimo sus horas de descanso. Y aún le quedaba algo de
tiempo para participar en controversias, dar charlas en el Ateneo Ferrolano
e incluso en pueblos de los alrededores. Todas estas actividades sufrieron
un parón cuando Iturralde fue detenido por unos días, en
febrero de 1934, junto a otros 25 militantes de la CNT, con los que participaba
en una reunión clandestina.
El primer curso completo de la Escuela terminó el 28 de julio de
1934; aunque el proyecto de Iturralde era no interrumpir las clases y
formar una colonia escolar en alguna de las playas de la zona para continuar
las clases en plena naturaleza, el proyecto no pudo realizarse por motivos
económicos y por la necesidad de reorganizar la escuela. En su
lugar se proyectaron una serie de excursiones instructivas, con la finalidad
de recoger materiales y datos para analizar posteriormente en el siguiente
curso escolar.
El curso 1934-1935 volvió a comenzar también de manera accidentada,
ya que al poco tiempo de su inauguración, el movimiento revolucionario
de octubre vino a cambiar todos los planes de la Escuela; el problema
más grave volvió a ser la detención de Iturralde
a principios del mes de noviembre. Por otra parte, en este curso se produjo
el cambio de local a un garaje en la calle de la Tierra, 76. Al salir
de la cárcel Iturralde continuó con su actividad docente,
sus conferencias (varias de ellas en el Sindicato del Transporte), al
tiempo que iniciaba también la publicación de una serie
de artículos de divulgación científica en el periódico
anarquista coruñés Brazo y Cerebro.
El último curso de la Escuela se inició con una novedad,
como fue el Cursillo Popular que organizó la Escuela Racionalista
a lo largo de cinco domingos de los meses de septiembre y octubre de 1935;
este Cursillo Popular consistía en una serie de conferencias en
el Cine Cinema de la localidad, en las que, previo pago de
una entrada de 25 a 50 céntimos podían escucharse las charlas
instructivas de Francisco Iturralde, Matías Usero y el médico
Álvaro Paradela. Este Cursillo Popular quería ser, además,
preparatorio del gran proyecto que acariciaba Francisco Iturralde, que
era el de la creación de una Universidad Popular. El Cursillo fue
seguido además de una serie de proyecciones cinematográficas,
que eran seguidas por conferencias instructivas.
Como continuación se estaba preparando un nuevo ciclo de conferencias
sobre economía agraria, ecología y enfermedades sexuales,
pero, a comienzos de 1936 se produjo una divergencia entre los responsables
de la Liga Racionalista y Francisco Iturralde, que llevó a la separación
de éste de las tareas de la Escuela. Posiblemente las divergencias
fueran motivadas por los proyectos de Iturralde, deseables desde el punto
de vista educativo, pero excesivamente costosos para en términos
económicos y de esfuerzo para los militantes de la Liga Racionalista.
La Liga trató de buscar un nuevo profesor e incluso llegó
a hacer una convocatoria a través de la prensa anarquista, pero
finalmente se eligió al marino Alonso Alonso Alonso, del que existen
pocas referencias, si excluimos su militancia en la logia masónica
Breogán. Por su parte, Francisco Iturralde continuó
con su actividad como conferenciante y con sus proyectos: a finales de
enero de 1936 pronunció una conferencia en el vecino ayuntamiento
de Serantes y para el mes de agosto de 1936 estaba prevista una excursión
anarquista a Betanzos, en la que el veterano maestro Juan Expósito
hablaría sobre Enseñanza Racionalista mientras que Iturralde
expondría su proyecto de Universidad Proletaria.
El levantamiento militar terminó abruptamente con la experiencia
de la Escuela Racionalista de Ferrol; el local fue asaltado y su biblioteca
saqueada y quemada. Alonso Alonso, el nuevo profesor, apenas sufrió
persecución, pero la mayor parte de los inspiradores y colaboradores
de la Escuela fueron perseguidos; así ocurrió con el calderero
e incipiente autor dramático Mario Rico Cobas y con el propio Francisco
Iturralde, que fueron alevosamente asesinados el 18 de agosto y el 10
de septiembre de 1936, respectivamente.
Durante algunos meses se llegaron a mantener las cotizaciones a la Liga
Racionalista, de forma clandestina, pensando que nuevamente se podría
capear el temporal. Pero la realidad fue que la represión continuó
con gran intensidad hasta el final de la guerra civil. Así las
cosas, los escasos fondos de la Escuela fueron entregados por el secretario
de la Liga Racionalista a varios militantes libertarios escondidos en
los alrededores de la ciudad, para ayudarles a subsistir en aquellos difíciles
años. Las notas de pertenencia a la Liga Racionalista o de colaboración
con la Escuela Racionalista sirvieron para engrosar causas judiciales
contra militantes libertarios, que en no pocas ocasiones fueron condenados
a muerte o a largas penas de reclusión.
5. LA ACTIVIDAD EDUCATIVA DE LA ESCUELA RACIONALISTA
DE FERROL
A pesar de que los archivos apenas contienen documentos sobre la actividad
de la Escuela Racionalista de Ferrol, se ha podido hacer una reconstrucción
de las actividades de la misma a través de las referencias en la
prensa anarcosindicalista de la época (Solidaridad Obrera,
Solidaridad y Brazo y Cerebro de A Coruña),
de la prensa diaria (El Correo Gallego y La Voz de Galicia),
complementado todo ello con los valiosos recuerdos de antiguos militantes
cenetistas, alumnos de la escuela y familiares de sus creadores y colaboradores.
5.1. Locales
Uno de los problemas más importantes con los que se encontró
la Escuela Racionalista fue la falta de un local adecuado en el que desarrollar
sus actividades. Durante el primer curso de la Escuela, entre 1933 y 1934,
se utilizó como local la propia vivienda de Francisco Iturralde
en la calle Canalejas, 159. Aunque la vivienda era muy espaciosa (7),
no llegaba para los distintos grupos de alumnos y las actividades complementarias
que se querían desarrollar. Por ello, para algunas conferencias
se utilizaba frecuentemente el local del Ateneo Ferrolano, en los bajos
de la Escuela, y para festivales y actos de mayor entidad, se utilizaba
el teatro Jofre, con mayor capacidad.
En el curso 1934-1935 la Escuela se trasladó a un nuevo local en
la calle de la Tierra, 76, en el que se alquilaron el primer y el tercer
piso. Nuevamente Iturralde ocupaba una parte de la Escuela como vivienda
en el primer piso, mientras que en el tercero había un salón
amplio en el que se desarrollaban la mayor parte de las actividades de
la Escuela.
En ambos locales había una sala destinada a laboratorio y una biblioteca,
pero los creadores de la Escuela deseaban disponer también de un
jardín y un salón de conferencias, así como contar
con las debidas condiciones de amplitud, ventilación y luz.
En esta época de la Escuela, el local elegido para la realización
de actividades complementarias de la Escuela fue el cine Cinema,
en el que se desarrolló el Cursillo Popular en los meses de septiembre
y octubre de 1935. Por otra parte, la falta de un jardín adecuado
para actividades gimnásticas y un relativo contacto con la naturaleza,
fue sustituido por paseos instructivos por la ciudad y sus alrededores.
Con la separación de Francisco Iturralde de la Escuela, y debido
a las dificultades económicas que atravesaba la Liga Racionalista,
se produjo un nuevo traslado, a la calle María. Este nuevo local
resultó aún menos adecuado que el anterior, pues era un
garaje escasamente preparado para las actividades docentes.
Los locales de que dispuso la Escuela Racionalista eran locales más
o menos céntricos, lo que posibilitaba que alumnos y alumnas de
diversos puntos de la ciudad y de fuera de ella pudieran asistir a la
misma.
5.2. Profesores y colaboradores: la Liga Racionalista.
En los primeros tiempos, el mayor peso de las actividades de la Escuela
era sostenido por Francisco Iturralde y su mujer Marina Ochotorena; ambos
se ocupaban tanto de las clases como del resto de las actividades necesarias
para el mantenimiento de la Escuela. Cuando se creó la Escuela
Racionalista, el matrimonio se vio apoyado por un buen número de
trabajadores anarcosindicalistas de la comarca de Ferrol.
La Liga Racionalista estaba mayoritariamente formada por miembros de la
CNT y de las Juventudes Libertarias. Entre los miembros más destacados
de la Liga Racionalista figuraron Ramón Rego Freire, militante
de las Juventudes Libertarias (8) y el veterano cenetista José
Merlán Picos (9). Su colaboración se notó a todos
los niveles, ya que tanto ellos como algunos de sus familiares se implicaron
a fondo en las actividades de la Escuela. José Merlán daba
clases nocturnas a algunos adultos (aprovechando el prestigio y confianza
que inspiraba, para que algunos adultos no se desalentaran, avergonzados
de sus carencias educativas), mientras que su hija Aurora se encargaba
del grupo de iniciación, los alumnos y alumnas más pequeñas.
Otros militantes libertarios daban clases en la medida que lo permitían
sus posibilidades culturales y también cubrían las ausencias
de Iturralde y Marina Ochotorena, tratando de cooperar en la educación
de los alumnos y alumnas de la Escuela, que ellos consideraban fundamental
para un porvenir más justo e igualitario. El camarero Luis Abella,
por ejemplo, enseñaba algunos rudimentos de química en el
laboratorio de la Escuela (10) y el esperantista de A Graña Francisco
Lledó Martínez impartía algunas nociones de la lengua
internacional.
Otros colaboradores de la Escuela Racionalista fueron varios miembros
de la familia Bértalo (los hermanos Sol y Felicia), el metalúrgico
Maximino Romero, el antiguo bibliotecario del Centro Obrero de Cultura
Manuel Mayobre Casteleiro, así como los militantes libertarios
Julio Sanz, Naveiras y Reinoso. Hay que tener en cuenta que la existencia
en la ciudad de una industria naval con una larga tradición había
conformado una clase obrera que, aunque a lo mejor carecía de cultura
general, si que poseía una gran cultura profesional (11).
La Escuela Racionalista era además, centro de reunión para
aquellos militantes libertarios más preocupados por la formación
de la juventud; allí se reunían, después de salir
de trabajar, procurando cooperar en todas las tareas de mantenimiento
y limpieza del local, así como en la organización de actividades
paralelas. En el local de la Escuela tenían también establecida
su tertulia. Los miembros de la Liga Racionalista eran los encargados
del cobro de los recibos de los 300 socios que la componían. Aún
así, estos esfuerzos eran insuficientes para mantener con holgura
las actividades de la Escuela, ya que sus responsables pensaban que hacía
falta un número de 1000 socios para que el problema económico
dejara de existir.
La colaboración de los sindicatos de la CNT era habitual, aunque
sufría altibajos según la situación económica
de los mismos y la coyuntura política; después de épocas
de conflictividad había menos afiliados, los sindicatos estaban
clausurados y además había que atender a los compañeros
presos, por lo que las cotizaciones a la Liga Racionalista disminuían.
En tiempos de tranquilidad, las cotizaciones se hacían más
regulares y las cantidades eran mayores. El Sindicato General de la Industria
Naval de Ferrol destinaba una cantidad mensual a la Escuela, que en octubre
de 1935 era de 25 pesetas. Por otra parte, había sindicatos, como
el de Transportes, que mantenían también una Escuela en
sus locales, por lo que seguramente no cotizaban para el sostenimiento
de la Liga Racionalista.
Para sufragar los gastos de la Escuela, los padres de los alumnos pagaban
su cuota a través de la Liga Racionalista; aunque la cuota mínima
era de 0,50 pesetas, ésta variaba en relación con la capacidad
adquisitiva de los padres y también según el número
de hermanos que compusieran la familia. A los hijos de los presos o de
los parados no se les cobraba y a los miembros de familias numerosas se
les hacía un importante descuento en la cuota.
Otro medio de financiación era el dinero recaudado con otras actividades
organizadas por la Liga Racionalista, como las conferencias y Cursillos
Populares en locales públicos de la ciudad. En varias ocasiones
se realizaron también obras de teatro a beneficio de la Escuela
Racionalista. Estas obras eran interpretadas por colaboradores y simpatizantes
de la Escuela Racionalista, y allí se hacían los ensayos
de las mismas. Una de estas obras fue la titulada Nueva generación
libre, escrita por el conocido militante sindical Mario Rico Cobas,
estrenada en febrero de 1934.
Además de los militantes anarconsindicalistas, había otros
personajes de la vida cultural de la ciudad que colaboraban con la Escuela
Racionalista, aunque lo hacían más en las actividades paralelas,
como conferencias y cursillos, que en el funcionamiento regular de la
misma. Ya hemos visto el constante apoyo que el ex-sacerdote Matías
Usero prestó a la Escuela, y también la participación
del medico Alvaro Paradela en el Cursillo Popular celebrado en 1935 (12).
Juan Viaño fue un profesor de otro centro educativo que dio clase
en la Escuela por un trueque, al ir Iturralde a dar clases de matemáticas
en la otra escuela, como reconocido especialista que era. Otro intelectual
ferrolano, Pedro Almazán, participó en alguna de las obras
de teatro representadas a beneficio de la Escuela Racionalista.
La colaboración de estos intelectuales venía a suplir las
lógicas carencias culturales de la militancia anarcosindicalista,
que muy difícilmente podía compatibilizar el agotador trabajo
diario con el estudio y la investigación.
5.3. Biblioteca y materiales pedagógicos.
La biblioteca de la Escuela se formó con las donaciones de sus
creadores y de los militantes libertarios que apoyaron la iniciativa,
así como donaciones de personas ajenas a las actividades de la
Escuela, pero que admiraban la labor realizada en ella. Una buena parte
de los libros provenía de la cesión que hizo el empleado
municipal y antiguo militante anarquista Saturnino Hermida Cebreiro (13),
después de asistir a una conferencia de Francisco Iturralde.
Otros libros procedían de donaciones que realizaban simpatizantes
libertarios y editoriales afines de fuera de Ferrol, en respuesta a los
llamamientos que la Liga Racionalista efectuaba en la prensa libertaria.
Algunas de las editoriales que colaboraron con la Escuela fueron las valencianas
Helios y Estudios.
En cuanto al tipo de libros existentes en la biblioteca de la Escuela
Racionalista, se sabe que muchos de ellos eran los volúmenes clásicos
de cualquier biblioteca libertaria, como las obras de Eliseo Reclús
(La Montaña, Las fuerzas subterráneas,
Los ríos, y por supuesto, El hombre y la tierra),
obras de orientación sexual (las típicas de la editorial
Estudios, así como la Guía Sexual
de Vander, o Temas sexuales de Martín de Lucennay),
medicina naturista (también las de Estudios), y aquellas
colecciones de La novela ideal que editaba la familia Montseny.
También había otros libros más centrados en el trabajo
educativo, como las imprescindibles Publicaciones de la Escuela
Moderna y obras de temas generales, como enciclopedias (el Diccionario
Enciclopédico Salvat), libros de geografía y libros infantiles
(por ejemplo, Las aventuras de Nono, de Jean Grave).
El saqueo y destrucción de la biblioteca no nos han permitido reconstruir
una imagen fiable del tipo de libros que componían la biblioteca
de la Escuela Racionalista, aunque por los pocos que se sabe que formaban
parte de ella se puede deducir su semejanza con otras bibliotecas de sindicatos,
ateneos y escuelas libertarias.
En cuanto a otros materiales, los promotores de la Escuela Racionalista
manifestaban su deseo de contar con los materiales pedagógicos
más avanzados, para el buen desarrollo de las actividades escolares.
Por ello se había instalado en la Escuela un pequeño laboratorio,
y se había comprado un maniquí para las clases de anatomía.
En las actividades paralelas a la Escuela, como los Cursillos Populares,
se utilizaban también materiales novedosos para la época.
En la sección de Biología y eugenesia, impartida
por Iturralde, se proyectaron diapositivas y gráficos que hicieran
las explicaciones más sencillas al público asistente. También
el cine se consideraba un elemento importante en el aprendizaje, por lo
que las se hicieron proyecciones de películas, que iban siempre
seguidas de una conferencia instructiva.
El material de uso diario era propiedad de la escuela, se compraban con
los fondos de la misma y se entregaban a los alumnos al entrar en las
clases. En consonancia con los ideales libertarios, estos materiales se
consideraban una propiedad colectiva.
En la Escuela Racionalista había además un Museo de Historia
Natural, formado con aquellos materiales que se recogían en los
paseos organizados por la Escuela, y que servían después
para el estudio en las clases diarias.
5.4. El alumnado.
La mayor parte de los alumnos eran hijos de militantes anarcosindicalistas,
aunque también había una parte de ellos que acudían
a la escuela por las facilidades económicas que se les daba en
la misma a las familias de menos recursos o simplemente por la proximidad
la escuela a sus hogares.
El número de alumnos de la Escuela llegó a ser de 150, aunque
hubo épocas en las que la matrícula fue solo de 40 alumnos.
Los responsables de la escuela consideraban muy interesante en 1935 que
entre el alumnado abundasen las niñas y muchachas, ya que consideraban
que habían que hacer entre ellas una intensa labor educativa.
Entre este número de alumnos estaban los adultos que acudían
a la Escuela por las noches para las clases que impartían José
Merlán y otros militantes libertarios, tratando de compensar las
carencias educativas de los trabajadores.
Las clases estaban formadas por 30 alumnos cada una, agrupados según
su edad y grado de instrucción, siendo atendido cada grupo por
alguno de los profesores de la escuela.
Las enseñanzas impartidas en la escuela llegaban a otras personas,
que no eran alumnas de la misma, a través de las conferencias y
cursillos que ésta organizaba. Este público era mucho más
variopinto que el que acudía a la escuela, abarcando desde personas
adultas con una buena formación cultural hasta menores sin apenas
estudios.
5.5. Las actividades escolares.
La Guía de Ferrol, editada en 1935, en la sección
titulada La instrucción, incluye una interesante declaración
de principios de la Escuela Racionalista de Ferrol: Su fundamento
pedagógico es la concepción racional y científica
que a la enseñanza dio Francisco Ferrer Guardia: respeto absoluto
a la voluntad del niño; supresión de todo premio o castigo;
sustitución de las lecciones de memoria, por explicaciones y conferencias
y supresión de todo dogmatismo moral, científico y religioso,
no dando como ciertos más que aquellos hechos demostrados y comprobados
por la Ciencia. Su principal preocupación es la formación
integral del ser humano, libre de prejuicios y amante de la Libertad.
Fue en este sentido en el que se desarrolló la actividad de la
Escuela Racionalista de Ferrol, aunque muchos de los proyectos que se
intentaron llevar adelante en ella resultaron frustrados por las dificultades
económicas y por la represión.
Como ya hemos visto anteriormente, la escuela se estructuraba en grupos
de unos 30 alumnos y alumnas (practicando la coeducación de sexos),
organizados según su edad y conocimientos. Estos grupos estaban
a cargo de Marina Ochotorena, Aurora Merlán (los pequeños
y pequeñas), Francisco Iturralde (los alumnos y alumnas algo mayores),
y Javier Merlán (los grupos de adultos).
El horario de la escuela era de 9 a 12 y de 14,30 a 17,30, para todos
los alumnos, excepto para los de los grupos de adultos, que comenzaban
sus clases en las primeras horas de la noche, después de salir
de trabajar. En la mayor parte de las escuelas de Ferrol, el jueves por
la tarde era considerado festivo, pero en la Escuela Racionalista se aprovechaba
esa tarde para otro tipo de actividades, como lecturas comentadas y comentarios
geográficos sobre mapas, a modo de paseo turístico. Los
días señalados para que los alumnos y alumnas estuvieran
con sus familias eran el sábado por la tarde y el domingo. El motivo
de este horario estaba relacionado con la propia filosofía de la
escuela, que rechazaba las vacaciones escolares, según se explica
en el resumen del curso 1933-1934: Nuestro pensamiento es contrario
a las vacaciones de cualquier género; no encontramos pedagógico
perder el contacto con nuestros niños, ni romper el ambiente en
el cual van formándose, vigilando estrechamente su evolución
intelectual, como igualmente su desarrollo físico, su salud, tan
necesarios ambos para la buena marcha del primero.
Coherentemente con su rechazo a las vacaciones, la intención de
los responsables de la escuela era no suspender las clases durante el
verano. El plan que habían trazado era hacer colonias escolares
en alguna de las playas de los alrededores, en la que seguirían
las clases y conferencias, y se dedicaría el tiempo a juegos, lecciones
ligeras, gimnasia, búsqueda de plantas, animales y minerales, toma
de datos geológicos y geográficos; las muestras se clasificarían
en el siguiente curso escolar, pasando a formar parte del museo de la
escuela, y los datos recogidos en la naturaleza servirían para
hacer trabajos escolares. Pero las dificultades económicas de la
Liga Racionalista y de los propios padres de los alumnos impidieron que
este proyecto pudiera realizarse en ninguno de los cursos; en su lugar,
el mes de septiembre se utilizaba para excursiones instructivas y acopio
de materiales y datos, en lugar de las colonias escolares. A pesar de
todo, algunos grupos de trabajadores sí hicieron este veraneo colectivo
en una playa cercana y, a su manera, continuaron con la educación
de una parte de los alumnos y alumnas de la escuela.
Durante el curso, a falta de un buen local y un jardín en el que
tuviera lugar el esparcimiento de los alumnos y alumnas de la escuela,
era costumbre el hacer paseos, visitar establecimientos de la ciudad,
aprovechando al mismo tiempo para hacer actividades gimnásticas
en una nave situada en el puerto de Ferrol. Otra carencia de la escuela,
como era la falta de un buen salón en el que celebrar conferencias,
hizo que en varias ocasiones el alumnado tuviera que desplazarse a otros
locales de la ciudad para escuchar las mismas.
En cuanto al contenido de las clases, sabemos que una buena parte del
tiempo se dedicaba a la enseñanza de las materias básicas,
como la alfabetización (para los pequeños y pequeñas),
matemáticas, geografía, gramática, contabilidad,
ortografía, dibujo, física, etc. Pero también se
dedicaba algún tiempo a otras materias que por aquel tiempo no
era costumbre explicar en los colegios, como era la educación sexual,
o la lengua internacional esperanto, tan en sintonía con los avanzados
ideales de los anarcosindicalistas ferrolanos.
Además, en los cursillos organizados por la escuela, se apreciaba
también el carácter avanzado de la misma, al incluir materias
como la agronomía, la ecología, la eugenesia y la religión
(desde un punto de vista crítico); y todo ello era acompañado
de las técnicas auxiliares más avanzadas, como la proyección
de diapositivas, gráficos y películas.
Es interesante destacar que la escuela intentaba fomentar el espíritu
crítico de los alumnos, más que el adoctrinarlos en las
teorías anarquistas o en el anticlericalismo; prueba de ello es
la presencia en los cursillos de la escuela de Matías Usero, que,
aunque había colgado los hábitos, mantenía una postura
receptiva ante el fenómeno religioso, y no era, a pesar de todo,
el típico anarquista anticlerical.
En el mismo sentido, un alumno de la escuela recuerda que, en una ocasión,
algunos miembros de las Juventudes Libertarias daban a los niños
más pequeños una octavilla para que la corrigiesen, y que
esta conducta les fue afeada por los militantes más veteranos,
ya que ellos pensaban que la escuela era para aprender y no para introducir
a los alumnos en determinada doctrina filosófica o social.
Se intentaba que la enseñanza fuera eminentemente práctica,
siempre que fuera posible, y por ello en la escuela se había instalado
un laboratorio para experimentos escolares; se intentaba además
contar con materiales pedagógicos auxiliares, como maniquíes
y mapas, que sirvieran para la comprensión profunda de las cosas,
en lugar de la simple memorización de conocimientos. Algunos alumnos
de la Escuela Racionalista recuerdan el impacto que causó en ellos
el cambio a otro tipo de enseñanza tras el levantamiento militar,
sobre todo por la insistencia de los nuevos profesores en la memorización
de los conocimientos y la existencia de manuales, que en la Escuela Racionalista
no eran utilizados.
En las actividades de la escuela se prestaba una especial atención
al sexo femenino, al considerarse que había que hacer con las mujeres
una mayor labor que con los hombres. En enero de 1934 Iturralde había
pronunciado una conferencia en el Ateneo Ferrolano bajo el título
El amor en la historia y su ruta hacia la libertad, que figuraba
anunciada en la prensa como una conferencia dedicada especialmente al
público femenino. La integración de la mujer fue exitosa,
ya que en 1935 una buena parte del alumnado eran niñas y muchachas.
La presencia en el local de militantes libertarios de diversas edades
y nivel cultural, y su colaboración en las actividades de la escuela,
convertían la enseñanza en una tarea profundamente enraizada
en una comunidad; la existencia de un centro de trabajo (la Sociedad Española
de Construcción Naval) en el que los trabajadores convivían
y mantenían una importante actividad sindical, y, paralelamente,
un centro de estudio (la Escuela Racionalista) en el que éstos
y sus familias se formaban culturalmente, convertía la educación
en una tarea colectiva.
Y la educación comunitaria de los anarcosindicalistas ferrolanos
trascendía a otros ámbitos, como el artístico: miembros
y colaboradores de la Escuela Racionalista patrocinaban obras de teatro
que se representaban con el fin de recaudar fondos para la escuela; en
todas las fases del proceso de organización de estos actos participaban
simpatizantes de la Escuela Racionalista, desde la creación de
alguna de las obras (escrita por el calderero Mario Rico Cobas) hasta
la interpretación de las mismas.
5.6. Trascendencia de la actividad de la Escuela Racionalista.
La actividad de la Escuela Racionalista de Ferrol fue importante para
las personas que perfeccionaron su formación cultural en ella y
que, al mismo tiempo, participaron de aquella experiencia de educación
comunitaria; a pesar de la represión posterior al levantamiento,
los lazos de afinidad creados al calor de la Escuela se mantuvieron durante
años y años, a pesar de la inexistencia de actividades sindicales
y políticas.
La Escuela Racionalista fue bien recibida por las fuerzas de izquierda
de la ciudad e incluso hubo militantes de otras tendencias que colaboraron
en la Escuela y sus actividades paralelas; tanto la prensa diaria como
el portavoz socialista de la localidad El Obrero recogieron
con amplitud las actividades de la Escuela y la Liga Racionalista.
Por otra parte, el tipo de enseñanza que se impartía en
la Escuela levantó ampollas en lo más tradicional de la
sociedad ferrolana; en varias ocasiones la Escuela fue denunciada y se
efectuaron registros en sus locales, aunque no se produjo el cierre de
la misma. Pero los embates represivos afectaron a las actividades de la
Escuela en la medida en que tanto Francisco Iturralde como muchos de los
habituales colaboradores de la Escuela fueron detenidos por sus actividades
anarcosindicalistas.
El levantamiento militar de 1936 fue aprovechado para terminar con el
trabajo educativo de la Escuela Racionalista, que resultaba sumamente
incómodo para la derecha y el clericalismo: la libertad con que
se exponían ideas escandalosas para mentalidades conservadoras,
como eran la eugenesia, la liberación de la mujer, y, simplemente,
la educación para la libertad que se impartía en la Escuela
Racionalista, fueron motivos de odio hacia el trabajo de la Escuela.
6. CONCLUSIONES
El modelo educativo de la Escuela Moderna de Francisco Ferrer i Guardia
y su martirologio fueron los acicates de la expansión de la enseñanza
racionalista a partir de 1909. Este modelo fue rápidamente asumido
por los anarcosindicalistas ferrolanos, que trataron de crear escuelas
racionalistas en la comarca desde 1912; pero la falta de personas con
la preparación intelectual suficiente para el trabajo educativo
retardó la creación de una Escuela Racionalista en Ferrol
hasta 1933, fecha en que llegó a la ciudad el oficial de telégrafos
Francisco Iturralde.
Con la colaboración de algunos intelectuales y de la mayor parte
de la militancia anarcosindicalista local, la Escuela Racionalista comenzó
su labor educativa en mayo de 1933. La enseñanza impartida en ella
era muy avanzada para su época, en la medida que afrontaba temas
como el sexo o la religión desde una perspectiva abierta, sin limitaciones
dogmáticas; al mismo tiempo era una enseñanza avanzada,
en la que se trataban temas como la ecología, eugenesia, esperanto
o agronomía; por último, era una enseñanza eminentemente
práctica, para la cual se utilizaban diapositivas, proyecciones
cinematográficas, paseos educativos y también la selecta
biblioteca de la Escuela.
Por otra parte, la Escuela conformaba una comunidad educativa tremendamente
igualitaria, sin diferencia de sexos, y en la que el papel de los maestros
prescindía de los atributos de autoridad y el respeto para acercarse
a la figura del maestro compañero. En ello influía la participación
de muchos militantes anarquistas en las actividades de la escuela, muchos
de ellos padres de alumnos y alumnas, que también daban clases
en la medida de sus conocimientos. No hay que olvidar que la cualificación
profesional de los trabajadores de la construcción naval les habilitaba
de manera especial para la enseñanza de determinadas materias.
Aunque la Escuela Racionalista de Ferrol era en 1936 una experiencia consolidada,
que había superado incluso la retirada de su creador, Francisco
Iturralde, era también una experiencia prácticamente aislada
en Galicia, ya que no existía ninguna otra Escuela Racionalista,
aunque sí que había sindicatos y grupos libertarios interesados
en la creación de escuelas similares. Y tampoco existía
coordinación de ninguna clase con el movimiento pedagógico
de las Escuelas Racionalistas de Cataluña o Levante, mucho más
enraizado socialmente. Pero, a pesar de ello, había una voluntad
de avanzar en la educación de las nuevas generaciones y de la clase
obrera, que se expresaba a través del proyecto de Universidad Proletaria
que Francisco Iturralde propugnaba en 1936.
Pero este nuevo modelo educativo propuesto por la militancia anarcosindicalista
se enfrentó con los ataques de la derecha y con la influencia de
la iglesia, que entorpecieron sus actividades y, finalmente, decretaron
el final de la experiencia tras el levantamiento militar. La participación
en las actividades de la Escuela fue suficiente motivo para sentenciar
a muerte a Francisco Iturralde y para condenar a muchos militantes anarcosindicalistas
a elevadas penas de cárcel.
En la actualidad, la experiencia de la Escuela Racionalista de Ferrol
es prácticamente desconocida en la ciudad. Y, sin embargo, es quizá
la más actual de las herencias que el movimiento libertario dejó
para las generaciones posteriores, las de entonces y, quizás, las
de hoy mismo.
(1) La Voz del Obrero. A Coruña,
12 de noviembre de 1913.
(2) PEREIRA, DIONISIO. Sindicalistas e rebeldes. Vigo: A Nosa Terra, 1998.
(3) La Voz del Obrero. A Coruña, 20 de diciembre de 1913.
(4) Sus padres eran Francisco Iturralde López y María Zenaida
Cabeza de Vaca, naturales ambos de Valladolid.
(5) Iturralde colaboró en Revolución hasta que
el citado periódico se convirtió exclusivamente en órgano
del núcleo comunista de Pontevedra.
(6) Además de haber estudiado varios años de la carrera
de medicina y de sus conocimientos técnicos como oficial de telégrafos,
Iturralde era un destacado matemático, que se carteaba con personalidades
como Rey Pastor.
(7) De su amplitud nos puede dar idea el hecho de que ocupara toda el
primer piso del edificio en que se encontraba, mientras el bajo del mismo
estaba dividido en dos partes, una de ellas ocupada por el Ateneo Ferrolano
y la otra por una carbonería. La sala principal del local era muy
luminosa, ya que poseía varios balconcillos que daban a la calle.
(8) Ramón Rego fue encarcelado como consecuencia de la revolución
de octubre de 1934 y poco después de salir de la cárcel
murió, al haber agravado su paso por ella una enfermedad crónica
que padecía.
(9) José Merlán Picos había sido miembro del Centro
Obrero de Cultura y posteriormente había tomado parte en la fundación
de la CNT en Ferrol, en 1920. Algo apartado de las tareas sindicales en
la II República, se había volcado en las actividades de
la Liga Racionalista.
(10) Por la fama de hombre de acción que tenía
Abella, la Escuela fue acusada por alguna gente de derechas de enseñar
a los niños a fabricar explosivos, aunque los testimonios de alumnos
de la Escuela no permitan suponer nada parecido.
(11) Es curioso el que, todavía hoy, los trabajadores de la industria
naval referencien a sus compañeros por su pericia profesional:
era uno de los mejores torneros de la empresa
., haciendo
piezas no había quien le ganara
son expresiones típicas
de aquella industrial que aun llega hasta nuestros días.
(12) Alvaro Paradela Criado había tenido sus primeros contactos
con el anarquismo en sus tiempos de estudiante en Santiago, donde había
llegado a formar parte de la CNT. Después de la guerra civil, fue
reconocido colaborador de distintas iniciativas periodísticas en
Ferrol y A Coruña, con el seudónimo de Amaro Orzán.
(13) Saturnino Hermida había sido militante del grupo anarquista
13 de octubre y uno de los fundadores del Centro Obrero de
Cultura y Beneficencia de Ferrol, en 1911.
ARCHIVOS
Arquivo do Reino de Galicia
Archivo de la Dirección General de Correos
Archivo del Tribunal Militar Territorial IV
PUBLICACIONES PERIODICAS
Cultura Libertaria. Ferrol, 1912-1913.
La Voz del Obrero. A Coruña, 1913.
Solidaridad Obrera. A Coruña, 1930-1934.
Solidaridad. A Coruña, 1934-1936
Brazo y Cerebro. A Coruña, 1935-1936.
El Correo Gallego. Ferrol, 1909-1936.
El Obrero. Ferrol, 1932-1936.
BIBLIOGRAFIA
COSTA RICO, Antón. Escolas e mestres.
CORRALES SIODOR, Francisco Rafael y Eliseo FERNANDEZ FERNANDEZ. Unha biblioteca
obreira: o Centro de Cultura y Beneficencia (1911-1936). Santiago: Fundación
Luis Tilve, 1999.
PEREIRA, Dionisio. A CNT na Galiza (1922-1936). Vigo: Laiovento, 1994.
PEREIRA, Dionisio. Sindicalistas e rebeldes. Vigo: A Nosa Terra, 1998.
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