La Escuela Moderna de Ferrer Guardia
Antonio Nadal Masegosa. Licenciado en Pedagogía. Málaga.

1.- PREFACIO
Si tenemos en cuenta cual es la situación que había en el terreno de la enseñanza con anterioridad a la experiencia de Ferrer Guardia podremos apreciar aún más la relevancia de la escuela racionalista. A esto dedicaré este apartado que he llamado prefacio.
“Si no tenemos cuidado, los medios de comunicación harán que odiemos a los oprimidos y amemos a los opresores". Esta frase es, a mi juicio, una gran verdad y el hecho de que la haya visto en una camiseta o en un librillo de un Compact Disc en lugar de en un libro de texto o en la boca de docentes impartiendo clases me hace tener aún más claro el significado y el contenido de ella. Iglesia, enseñanza, televisión, radio, prensa, libros o cine, por citar algunos, no son en la mayoría de las ocasiones y siempre en mi opinión más que aparatos ideológicos del Estado. Ante este panorama, creo que debemos afrontar con mucha cautela cualquier trabajo o investigación y tener claro que quienes ostentan el poder no sufren opresión alguna y si mantienen el control de un alto porcentaje de aquellas informaciones que de una manera u otra nos llegan o nos hacen llegar. La historia la suelen escribir las personas del "bando vencedor", a las que en muchas ocasiones no conviene mostrar la realidad: les favorece presentar la historia de la enseñanza como un maravilloso sendero desde la miseria de ayer hasta la supuesta gloria actual en lugar de, por ejemplo, hablar de domesticación de las personas desposeídas, como vendría a decir Ferrer Guardia en su obra pedagógica.
Lo que algunas personas llaman Revolución Francesa creemos que es uno de los ejemplos más evidentes de manipulación histórica. El hecho de llamar “revolución” a cualquier cosa ya supone una manipulación; leer en la mayoría de las publicaciones actuales el uso de términos como “radical”, “democracia”, “violentos”, “sindicalismo”, “política” o “anarquía” en su identificación burguesa con el caos, bajo mi punto de vista, no hace más que dejar en evidencia a quienes prostituyen términos y manipulan la historia a su antojo y con el beneplácito del capital. Un ejemplo tan cercano como el francés nos hace ver a algunas personas como se llama Revolución Francesa a un alzamiento burgués que usó al pueblo en su beneficio. Esto es en, mi opinión, lo que realmente sucedió; ningún interés en la mayoría de las personas, interés siempre de los privilegiados por mantener sus privilegios o aumentarlos: “Tan pronto como la burguesía consiguió triunfar, pudo verse en efecto que la humanidad y la razón de que tanto había alardeado, no eran más que la humanidad y la razón burguesas. […] La revolución que se había iniciado con un llamado clamoroso a los hijos de la patria, había terminado en beneficio de los hijos de la industria. Las masas explotadas por la antigüedad y el feudalismo no habían hecho, en efecto, nada más que pasar a un nuevo amo […] Al pasar del feudalismo a la burguesía, se encontraban todavía pero que antes. Pero su situación no le importaba a sus nuevos amos ni un ardite. Formar individuos aptos para la competencia del mercado, ése fue el ideal de la burguesía triunfadora” (PONCE, 1987, páginas 134-136). ¿Es el ejemplo tan próximo de Francia útil para analizar la historia de la educación en España durante el siglo XIX?
“Resumir la andadura de la educación en la España contemporánea es fácil, puesto que nuestro país ha ocupado un lugar secundario en esa historia y la educación de la juventud ha tenido para nuestras clases dirigentes el valor del chocolate del loro. (...) Esa España (...) que se pasó el siglo XIX (...) en unas guerras del Antiguo Régimen y que terminó (...) de veras en una de las mayores carnicerías del siglo XX" (LOZANO, 1994, página 119). Esta cita parece lo bastante contundente como para no tener grandes dudas.
Situémonos en la época de la llamada Guerra de la Independencia (1808-1814). Podemos leer que "lo contradictorio de esta época es que la guerra ( ...) había constituido un fermento de transformación social, pero ésta fue bruscamente detenida por la Restauración. (...) La burguesía de las ciudades del litoral y los intelectuales de clases medias fueron los que dieron la tónica alas Cortes de Cádiz ya la legislación española de 1812 y 1813. La obra de aquellas Cortes que no se aplicó a causa de la restauración reaccionaría de 1814, era el principio de una revolución burguesa" (VV.AA., 1970, página 32). Vemos que el pueblo no tenía ningún tipo de poder, y no así la burguesía. Ésta parecía, sin embargo, ser consciente de la trascendencia de la enseñanza y de los l0 títulos de que consta la Constitución de 1812, se dedica íntegramente uno de ellos a dicha cuestión: se trata del Título IX -"De la instrucción Pública"- que consta tan sólo de los artículos 366 a 371.
En la Constitución de 1812, en su Discurso Preliminar, se encontraba un apartado que explicaba cada uno de los principios en los que se inspiraban los artículos dedicados ala instrucción pública. Lo más importante de este apartado quizás podría ser el hecho de que, según parece, era aquí donde se dejaba alas claras que la instrucción necesariamente hubiera de convertirse en un instrumento en manos del Estado. Pero es definitivamente el artículo 368 el que evidencia de forma más clara que "el sistema de enseñanza es la enseñanza del sistema". Una parte de dicho artículo afirma que se creará un plan general de enseñanza "uniforme en todo el Reino, debiendo explicarse la Constitución política de la Monarquía" (ENCISO ALONSO MUÑUMER, 1999, página 34). En cualquier caso, la Constitución de 1812 no se aplicaría, al igual que sucedería con el Informe Quintana de 1813, proyecto sobre la reforma general de la instrucción. El absolutismo no permitiría su aplicación.
Fernando VII vuelve a España en 1814 y ello conlleva una serie de circunstancias. Por ejemplo, la Inquisición "durante el reinado de Fernando VII fue restaurada y finalmente abolida en 1834" (ALVAR EZQUERRA, 1997, página 45). Al parecer, del período entre 1815 y 1820 se puede decir poca cosa en lo que a enseñanza se refiere: el uno de febrero de 1815 Fernando VII nombraría una junta que propusiera un nuevo y uniforme plan de estudios. Tal junta estaba integrada por diversos personajes, algunos de ellos pertenecientes a la nobleza, y tenía como asesores al obispo inquisidor general ya los obispos de Zamora, Málaga y Osuna, para la fijación de los libros de teología, sagrados cánones, disciplina eclesiástica y derecho natural y de gentes.
El período entre 1820 y 1823 es llamado por algunas personas el Trienio Liberal. En esta época se publicó el que al parecer fue el primer texto legal en enseñanza: el Reglamento General de Instrucción Pública de 1821. Con este no variaba el control total del Estado, quedando libre la enseñanza privada, salvo algunas limitaciones para impedir la educación subversiva.
Con la vuelta en 1823 de los absolutistas al poder, en el cual se mantendrían diez años, la Inquisición aumentó su fuerza y se cerraron las universidades. Se derogó el reglamento de 1821 y se promulgó en 1824 el llamado Plan Calomarde. Tres palabras podrían definir este plan: uniformidad, centralización y religiosidad. Más adelante llegarían nuevas leyes: el Plan y Reglamento de Escuelas de Primeras Letras del Reino (1825) y el Reglamento general de las Escuelas de Latinidad y Colegios de Humanidades ( 1826).
En 1833 fallece Fernando VII y se establece el período de la Regencia, realizándose un número considerable de leyes en los siguientes diez años, en las cuales no parece que debamos detenernos en este trabajo sobre Ferrer Guardia. La enseñanza siguió estando al servicio del Estado y de la Iglesia, ya que el artículo 11 de la Constitución de 1845 ya declaraba que España era católica, apostólica y romana, sin olvidar la gran relevancia del Concordato de 1851, que venía a reafirmar que la enseñanza sería en todo conforme al dogma católico, como ya sufriría Ferrer Guardia, como después leeremos.
Siguiendo adelante en el tiempo, podríamos detenernos en un hecho que docentes de la carrera de pedagogía consideran fundamental (ignorando a Ferrer Guardia, al cual condenan en la mayoría de las ocasiones al olvido): la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, realizada por el Ministro de Fomento del gobierno conservador de la época Claudio Moyano. Sin embargo, esta ley que tanto se menciona en Facultades de Pedagogía como la de Málaga, según determinadas personas que han escrito sobre historia de la enseñanza, es una ley con principios vagos y breves en general (VV.AA., 1994, página 262). Se trataba, en mi opinión, de una ley presentada como novedad siendo "una repetición de lo ya indicado en otros planes o proyectos anteriores" (Ibid., página 263). De hecho, el pueblo seguía siendo receptor y no decisor, manteniendo la Iglesia todo su poder, ya que Moyano no sólo era católico, sino que resaltó su afán de entendimiento con la jerarquía eclesiástica, sin ignorar que el Concordato Iglesia-Estado seguía en vigor.
1860 fue el año en el que se publicaría el Ideal de la Humanidad para la vida, obra que al parecer consistía en una adaptación de Sanz del Río del pensamiento de Friedrich Krause. De esta manera nace, al parecer, una tendencia que se ha llamado krausismo. Veamos: "La pedagogía de Krause está fundamentalmente determinada (...) por su filosofía panenteísta. El panenteísmo ("todo en Dios") de Krause constituye su visión global de la realidad. (...) Su filosofía social y su filosofía masónica son inseparables. (...) Krause no sistematizó en ninguna obra su pensamiento pedagógico. (...) Julián Sanz del Río tampoco sistematizó en ninguna obra su pensamiento pedagógico. (...) Su libro fundamental, Ideal de la Humanidad para la vida (1860), (...) es en su texto principal (...) una traducción de dos tratados de Krause publicados en 1811 en una revista editada por él mismo" (VV.AA., 1994, páginas 355,358 y 360-361).
Un hecho a considerar igualmente es que el 26 de septiembre de 1865 la obra de Sanz del Río era incluida en el índice de libros prohibidos por la Iglesia. Las personas del krausismo español, procedentes del catolicismo, se veían "dañadas". Poco después, en enero de 1866, el Estado prohibía al profesorado pertenecer a partidos políticos y, en 1867, se ordena separar a los catedráticos que en explicaciones, libros u otras publicaciones expresaran doctrinas contrarias al sistema religioso, moral y político. A esto añadiremos que, al comienzo del mismo l 867, se empezaron a abrir expedientes a 57 catedráticos por su "no-adhesión" a una campaña a favor de la monarquía. Se produjo la separación de la cátedra a diversos docentes, y la protesta de Giner de los Ríos ocasionó su suspensión provisional, que poco duraría, ya que con las revueltas de 1868 se decretó la vuelta a las cátedras de las personas expedientadas.
De la revuelta de 1868, determinante del final del reinado de Isabel II, al restablecimiento de la monarquía en la persona de su hijo Alfonso XII a finales de 1874, se producen diversos sistemas políticos: se suceden un gobierno provisional, una monarquía parlamentaria (constitución de 1869) encarnada en Amadeo I de Saboya (enero de 1871-enero de 1873), una República, la primera, que coincide prácticamente con el año 1873 (con cuatro presidentes y dos modelos distintos: el federal y el unitario) y una dictadura encabezada por el general Serrano.
La situación de la enseñanza hasta ahora si resulta quizás más clara: reservada para la clase privilegiada, con un 75% de analfabetismo en 1868, aunque con abundantes leyes. La restauración de la monarquía en la persona de Alfonso XII siguió a la República, con gran influencia del político Cánovas del Castillo, que entregó el ministerio de fomento al Marqués de Orovio, que propugnaba una enseñanza acorde con el dogma católico, el sistema político establecido y los dictámenes del monarca. El decreto de este personaje de 26 de febrero de 1875 que regulaba los textos y programas de estudios fue lo que provocó renuncias de catedráticos y encarcelamientos de algunos de ellos como "delincuentes políticos". Estos sucesos producen que los krausistas se dirijan ala enseñanza privada, naciendo así la llamada Institución Libre de Enseñanza, tan venerada por docentes de la Universidad de Málaga que ignoran y condenan al olvido a la Escuela Moderna.
La realidad de la enseñanza durante la Restauración borbónica viene caracterizada por un elevadísimo índice de analfabetismo, una enseñanza primaria poco desarrollada y escasamente generalizada, una enseñanza secundaria destinada a un sector reducido y una formación universitaria reservada al elitismo.
Como veíamos, tras los hechos anteriormente mencionados, la Institución Libre de Enseñanza surgiría en 1876, gracias a personajes como Giner de los Ríos, que lograría formar junto con otras personas una institución privada de carácter netamente reformista. No era precisamente esta institución un ente revolucionario, no se pretendía la emancipación de la clase obrera o así parece, y es que los "institucionistas" pertenecían a la izquierda burguesa española. A esto podíamos sumar que la Institución, de sociedad por acciones, pasaría a sociedad anónima en 1883, y que "en las bases esbozadas en 1875, Giner proponía que en el Consejo directivo de la Institución, además de los patronos, profesores y representantes de los asociados, formara parte "una representación de alumnos", elegida por los alumnos mismos. La norma no fue, sin embargo, recogida en los documentos fundacionales" (VV.AA., 1994, página 442). El alumnado, como vemos, sufría la jerarquía sin oportunidad de participación alguna.
Pero aún es posible aportar más información que desmitifique a la Institución: "No se advierte en los primeros documentos una especial atención a nuevos planteamientos didácticos. El horario escolar es bastante convencional" (Ibid., página 443). Había notas y calificaciones (Ibid., página 444), instrucción (Ibid., página 446) y, al parecer, elitismo (Ibid., páginas 447 y 448). Pese a todo esto, quizás sea una de las características más absurdas de la Institución su "neutralidad" con respecto a la Iglesia. ¿Cómo podían ser neutros ante siglos de matanzas y torturas de la Inquisición? ¿Cómo es posible ignorar a una institución de tanto poder y tantas propiedades? Más bien se debería hablar de "neutralidad interesada y cómplice". Así parece demostrarlo (si la evidencia no es suficiente) un escrito del católico Montero Ríos, rector de la Institución en la apertura del curso académico de 1877-78: "no hacemos la guerra al catolicismo, ni al clero, ni siquiera a la política ultramontana" (Ibid., página 450).
En definitiva, la historia de la enseñanza en este país durante el siglo XIX no es como para sentir un gran orgullo precisamente. Leyes, gobiernos y monarquías no faltaron, pero el Estado apenas incrementó su infraestructura en lo que a enseñanza se refiere durante este siglo. Un país de gente sin escuela, según las estadísticas, pero con personas que se formaban, con Estado o sin él. Las clases populares permanecían alejadas de la escuela, de dudosa valía para ellas. Poco a poco, entre la llegada de la Internacional al país y la represión brutal y asesina de la Semana Trágica de Barcelona, la clase obrera empieza a crear su propia educación ya organizarse para aprender. Veamos que papel tuvo Ferrer Guardia en todo esto.

2.- INTRODUCCION
A través de la presente ponencia trataré de dar a conocer la vida y obra de un personaje asesinado por el Estado español: Francisco Ferrer Guardia. Igualmente, habrá que demostrar a quienes atacan a su memoria lo infundado de su postura, aunque ejemplos por desgracia sobran: llegan a decir que la muerte de Ferrer "le concedió un prestigio universal que la calidad de su obra no mereció. (...) Analizado desde el prisma pedagógico, vuelvo a coincidir con el profesor Delgado en que Ferrer fue incapaz de elaborar un sistema coherente de doctrina, aunque fuese reducido a unos cuantos principios (...)" (VV.AA., 1985, páginas 126 y 131). Hay gente que ignora el libro y la escuela de Ferrer y, lo más grave, que el Estado lo condenó a pena de muerte.
Aún hay más. Puelles dedica a Ferrer ya la Escuela Moderna menos de dos páginas y media en su libro de 523 Educación e ideología en la España contemporánea (1767-1975). Este personaje sin duda acomodado no tiene problemas en demostrar los prejuicios de su clase y escribir lo siguiente acerca de la Escuela Moderna y de Ferrer: "Esta figura controvertida fundará en 1901 la Escuela Moderna. Hasta 1909 se crean varías escuelas ferreristas en Cataluña y Andalucía. Pero la muerte de Ferrer pone, de hecho, fin a esta experiencia" (PUELLES BENÍTEZ, 1980, páginas 303 y 304). Se trata de acabar de un plumazo con la escuela racionalista de forma descarada, e incluso este autor acusa a Ferrer de proselitismo (Ibid., página 305). Buenaventura Delgado no se queda atrás al acusar a la Escuela Moderna de dogmatismo (DELGADO, 1979, página 228). Puelles incluso no menciona en dos páginas y media que fue condenado a pena de muerte.

3.- BIOGRAFIA
Un catorce de enero de 1859 nacía Francisco Ferrer Guardia. Definir su entorno familiar es complicado, y diferentes autores mantienen distintas opiniones: "hogar de gente sencilla dedicada a las labores del campo" (LLARCH, 1978, página 87); "familia de campesinos acomodados" (SAFÓN, 1978, página 135); o "familia de medianos agricultores, propietarios de viñedos, y al mismo tiempo aparceros, gente de orden católica y claramente adicta a la monarquía" (CAPPELLETI, 1980, página 13) son ejemplos de frases con las cuales se define a la familia de Ferrer Guardia.
Está más claro que la infancia de Ferrer transcurrió en su pueblo natal Alella (Barcelona) y que sus padres eran profundamente religiosos y como tales adoctrinaron a su numerosa descendencia. La enseñanza que recibiría Ferrer sería igualmente religiosa, aunque no se prolongaría mucho, transcurriendo en Alella y en otro pueblo: Teyá. Disciplina y violencia son las características más evidentes de la enseñanza recibida por el propio Ferrer.
La manipulación religiosa y el amor familiar a la monarquía no influyeron en gran medida en el joven Ferrer; no así su hermano mayor José y su tío Antonio, libertario. Un hecho a destacar es que en 1870 un nuevo personaje se introduce a través de las convicciones religiosas de la familia de Ferrer. Es el nuevo vicario de Alella, que sería el consejero y administrador de la familia Ferrer ya en 1872. Al poco tiempo, y tras una discusión sobre el pago de los jornales, los hermanos José y Francisco denunciaron ante el Arzobispado barcelonés el papel abusivo que el vicario desempeñaba en los asuntos de la familia. El párroco de Alella es trasladado pero el padre de los Ferrer no consiente la conducta de sus hijos y ante la repercusión y la magnitud del escándalo deshereda a su hijo José. Según Sol Ferrer, hija de Francisco Ferrer Guardia, éste fue expulsado de casa por su padre. Buenaventura Delgado, para que no tengamos ningún género de dudas con respecto a su enfoque ideológico del libro del cual es autor, deja clara su opinión con respecto a la denuncia que antes mencionábamos ya la expulsión de Ferrer Guardia (una lástima que no pueda argumentar...): "Creo que tal denuncia no tiene otro fundamento que el deseo de idealizar a Ferrer desde su infancia. (...) Por otra parte, no es probable que un padre cristiano expulse de casa a un niño de catorce años por una chiquillada" (DELGADO, 1979, páginas 20 y 21).
A los catorce años Ferrer Guardia se trasladó a Barcelona, donde ocupó diferentes puestos de trabajo. En dicha ciudad conocería a Farga Pellicer, quien a su vez había coincidido con el italiano Fanelli, delegado por Bakunin a España para fundar en Madrid y posteriormente en la ciudad condal la primera Sección Española de la Internacional. Por esta época ya conocía Ferrer la explotación capitalista y comenzaba a leer a los autores más revolucionarios, aprendiendo el francés y el inglés. En 1879, comenzaba a trabajar como revisor en la compañía de ferrocarriles. Al parecer, este trabajo le hace llegar a la frontera francesa donde empieza a servir pronto de agente de enlace entre Francia y España para el líder republicano Ruiz Zorrilla. Aprovechó también su ocupación para crear una biblioteca en el tren, casándose en 1880 con la joven católica Teresa Sanmartí, con quien tendría tres hijas, Paz, Trinidad y Sol.
Con menos de 25 años entraría Ferrer Guardia en la masonería. En 1885, como consecuencia de una tentativa de huelga ferroviaria en la que estuvo relacionado, sufrió una orden de arresto. Pero meses antes, en 1884, se había producido un golpe militar republicano en Madrid con la jefatura de los generales Villacampa y Velasco. En Santa Coloma de Farnés se sublevaron otro comandante y un teniente, ambos fusilados con posterioridad. Ferrer se había comprometido con dicho levantamiento según Buenaventura Delgado, y por ello emigró voluntariamente a París en 1885. Allí, gracias a la recomendación de Manuel Zorrilla, trabajó en el comercio del vino hasta finales de 1889.
Al llegar a París, Ferrer empezó a contactar con anarquistas franceses y, tras un tiempo, comenzó a dar clases de español ( con lo que comenzaba su relación con la pedagogía) primero a nivel particular y después en instituciones vinculadas a la masonería o a grupos de librepensadores.
Ferrer viajaría por el extranjero, lo cual no le impediría escribir su primer libro en 1895, un tratado de español para personas de habla francesa. En sus viajes, en los que estuvo acompañado por alumnas suyas, recorrió parte de Europa. En Italia visitó escuelas y dio en Turín un curso de "lenguas asimiladas" (francés, español...). En Bruselas iría al Instituto Geográfico, dando una charla pedagógica en presencia de Eliseo Reclús. En Suiza, igualmente, visitaría un alto número de escuelas.
En la propia Escuela Moderna el propio Ferrer viene a exponer su experiencia parisina (páginas 11 y 12), afirmando que luchó por la política republicana pensando que esta tenía como fines la libertad, la igualdad y la fraternidad. Pero, por su relación con Zorrilla, conoció a republicanos con egoísmos hipócritamente disimulados ya otros de ideales insuficientes, ninguno de ellos con el propósito de realizar una transformación radical que regenerara la sociedad. Durante sus quince años en París, Ferrer se convenció de que el problema de la educación popular no estaba resuelto, y si era así en Francia, en España no esperaba que lo resolviera el republicanismo español, ya que este había mostrado un deplorable desconocimiento de la importancia de la educación para el pueblo
Ferrer Guardia, ayudado por la herencia que recibió de una de sus alumnas, fundaría la Escuela Moderna, que se inauguraría el 8 de septiembre de 1901. Pero también se dedicaba a apoyar al movimiento obrero, y de hecho ya en 1902 estuvo apunto de censurarse la Escuela, pues Ferrer y Anselmo Lorenzo estaban en la lucha. El propio Ferrer, con la huelga general de la metalurgia en Cataluña de 1902, sacó un periódico de apoyo, llamado La Huelga General.
En 1906 se produjo el primer intento estatal de acabar con Ferrer. Mateo Morral, colaborador con la editorial de la Escuela Moderna, arrojó una bomba contra el rey Alfonso XIII y Victoria de Battenberg. Se inculpó a Ferrer, y fue detenido. Ya la policía lo había intentado implicar en intentos de asesinatos políticos. Estuvo más de un año entre rejas, pero salió de prisión por falta de pruebas, con la importante ayuda de las campañas de solidaridad llevadas en el exterior. Debido al acoso policial, Ferrer sólo estuvo en el país diez días tras su abandono de la cárcel. En Bruselas, en 1908, empezó a publicar la revista pedagógica L'Ecole Renové, y paralelamente organizó la Liga Internacional para la Educación Racional.
En el verano de 1908, según diversos autores, sería escrita La Escuela Moderna, en un balneario francés. Tras ello volvería a viajar por el extranjero, encontrando y conociendo a diversas personalidades libertarias. En Londres establecería su residencia momentáneamente en 1909, donde se encontraría con personas como el sindicalista Rudolf Rocker o con Kropotkin. Todo iba relativamente bien para él, pues la Liga para la Educación Racional de la que formaba parte aumentaba su influencia, y la revista que había creado aumentaba sus suscripciones. Pero hubo de volver a Barcelona Ferrer ante la enfermedad de su hermano José.
Nos encontramos en vísperas de la Semana Trágica. La revuelta popular que se creó fue considerable, como se puede leer en diversas publicaciones. El Estado, el clero y el capital aprovecharon la oportunidad y, al no poder juzgar a un pueblo entero, condenaron en un juicio absolutamente manipulado a muerte a Ferrer Guardia. Acababa así el Estado español con un personaje que no empuñaba arma alguna ni entraba en juegos políticos. Luchaba por la libertad y eso es un peligro para cualquier forma de Estado. Dedicó gran parte de su vida a crear una organización pedagógica racional por su preocupación en la liberación total del pueblo de la explotación capitalista. Le costó la vida.

4.- INFLUENCIAS EN FERRER GUARDIA
Establecer influencias en las personas libertarias suele ser a mi entender complicado, y aunque puede que no se deba considerar a Ferrer anarquista, parece que personas que en él influyeron fueron libertarías. Establecer, al mismo tiempo, las referencias de tales personas nos llevaría a una cadena interminable cuyo fin es posible que sea una concepción de un orden natural que comenzó a quebrarse por el egoísmo, la violencia, la ley del más fuerte y la consiguiente jerarquía, que a su vez originaría otra cadena de miseria, sumisión y destrucción cuyos eslabones son difíciles de romper.
Las primeras influencias relevantes de Ferrer puede que fueran las de su hermano José y las de su tío Antonio, libertario. El contraste entre las ideas de estos dos familiares y unos progenitores monárquicos y católicos resulta una influencia clave, ya que Ferrer tuvo dos opciones desde pequeño, lo que sin duda le haría cuestionar y reflexionar el porqué de las cosas desde muy temprana edad.
Otros dos hechos que sin duda suponen una apertura en la visión de Ferrer serían tanto su joven entrada en el mercado laboral -con 14 años- como su llegada a un país extranjero con 26 años. Es de hecho el contraste la influencia: por un lado, pasa Ferrer de encontrarse en el seno de una familia relativamente acomodada a entrar de lleno en el penoso mundo de la explotación laboral; por el otro, se cambia la cultura de un país por la de otro. Lo expuesto hasta ahora hace pensar en una amplitud de circunstancias contrapuestas de cuya comparación puede surgir un pensamiento crítico, una concepción pedagógica. La principal influencia de Ferrer puede que fuera su propia vida, una multiplicidad de circunstancias en confrontación que, analizadas de forma adecuada, dieron lugar a una evolución hasta la pedagogía libertaria.
Sin duda no se debe ignorar el contexto de la época, al cual lógicamente Ferrer estuvo expuesto. Es mucho más difícil que salgan a relucir personajes de la talla del pedagogo catalán en la actualidad con el grado de alineación tan brutal en el que nos encontramos que en aquella época. Cuando Ferrer tenía cinco años se creaba en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores; en Barcelona, cuando tenía 11 años, organizó la clase trabajadora española su primer congreso, al que asistieron noventa delegados en representación de unos 40.000 afiliados, poniéndose los fundamentos de la Federación Regional Española (F.R.E.) de la A.I. T. En las resoluciones aprobadas se confirma el arraigo de los principios anarquistas, incidiendo en el apoliticismo que debía tener la lucha obrera. Al mismo tiempo, los acontecimientos de la Comuna de París de 1871 desataron la represión europea contra las personas anarquistas e incluso la F.R.E. fue ilegalizada. En esta época Ferrer tenía 12 años.
Prácticamente con la llegada de Ferrer a los 14 años a Barcelona se produce la I República española, en una época de huelgas, manifestaciones y agitación obrera. El propio movimiento obrero ya era consciente de la importancia de la educación, lo cual manifestaba en publicaciones y panfletos.
También hay que decir que Ferrer entró en la masonería antes de tener 25 años. El carácter oculto de este colectivo hace difícil saber la influencia en el pedagogo, aunque algunos autores no tienen dudas: "se habló de la relación de Ferrer con la masonería, aunque es difícil suponerla en un intelectual mediocre de costumbres brutales" (COMELLAS, 1998, página 334). Sin comentarios.
Los republicanos poco influyeron en Ferrer según él mismo, ya que en su obra educativa afirma que seguían una política de beneficio positivo para la burguesía. Según las personas estudiosas de Ferrer que consultemos serán las referencias de autores que tengamos. Para Tomassi, por ejemplo, habría que mencionar a Rousseau, Godwin, Proudhon, Stirner y Kropotkin. Por otro lado, según Ramón Safón, el socialismo libertario en sí es la influencia, dando los siguientes nombres: Fourier, Proudhon, Godwin, Stirner, Tucker, Nieuwenhuys, César de Paepe, Malatesta, Malato, Cafiero, Marestan, Bakunin, Kropotkin, Faure y Robin. Al mismo tiempo, no hemos de ignorar que en 1887 se crearía en Barcelona el Ateneo Obrero, que tenía como fin difundir la instrucción integral.
Las influencias en Ferrer son diversas, y no creemos que éste "desde el punto de vista pedagógico no hacía más que poner en práctica las ideas de Paul Robin y de León Tolstoi (...)" (LORENZO, 1972, página 29). Ferrer se identifica en su obra con aquellos que van a las causas de los problemas, y llega a mencionar una anécdota en el que se le definía como anarquista. Al parecer no actuaba como tal, pero en París se relacionaba con Malato, Sébastien Faure, Salvador Albert y otros anarquistas, editando en castellano El hombre y la tierra, de Eliseo Reclús. Igualmente, se relacionaría con Kropotkin, y tendría conocimiento del Comité por la Educación Libertaria creado en París en 1898.
En definitiva, un hermano anticlerical y contestatario y un tío libertario; una entrada prematura en el mundo laboral; un contexto obrero revolucionario; su llegada a una cultura relativamente diferente; un entorno anarquista revolucionario; todas ellas circunstancias que influyeron en la pedagogía e ideas de Ferrer.

5.-CRÍTICA A LA ENSEÑANZA DEL SISTEMA
El análisis de Ferrer parte de la crítica radical del modelo burgués de enseñanza. Esto es fácil de comprobar con la propia lectura de la Escuela Moderna. En una crítica que extrapolaríamos a la autodefinida Institución Libre de Enseñanza o incluso al sistema de enseñanza burgués actual, nuestro protagonista viene a afirmar algo así como que "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Esto lo hace al referirse a la "democracia francesa". Ferrer se dio cuenta de que en la enseñanza francesa Dios fue reemplazado por el Estado, la virtud cristiana por el deber cívico, la religión por el patriotismo, la sumisión y la obediencia al rey, al aristócrata y al clero por el acatamiento al funcionario, al propietario y al patrón.
Ferrer pensaba que se habitúa a la juventud a obedecer, a creer, a pensar según los dogmas sociales vigentes, que se le impide incluso pensar de modo distinto al querido para el mantenimiento de las instituciones, y que se crean personas estrictamente adaptadas al mecanismo del capitalismo. Tenía claro el pedagogo que los gobiernos dirigían la enseñanza del pueblo, pues sabían que su poder se basaba, entre otras cosas, en las escuelas y en mantener su monopolio junto con la Iglesia. Ferrer explica como la enseñanza de su tiempo impide el desarrollo de las facultades naturales de niños y niñas en beneficio de una formación que beneficie a los poseedores del capital.
Elitismo, sexismo, falta de salubridad y de espacio escolar no escapaban a la crítica de Ferrer, para quien en el capitalismo educar equivalía en definitiva a domar, adiestrar, domesticar. El profesorado "insumiso" poco podía hacer según él contra el sistema, pues el Estado lo tenía todo "bien atado".

6.- ANTAGONISMO; RACIONALIDAD
La naturaleza, la ciencia, la razón. Estas son algunas de las palabras clave sobre las cuales Ferrer quiere asentar las bases de su pedagogía. El desarrollo natural de la infancia, la solidaridad, el apoyo mutuo, el trabajo "por gusto" y no por explotación, la libertad, el amor, la felicidad. Son palabras sobre las cuales Ferrer pretende una sociedad nueva a través de una educación integral que abarque todos los aspectos de la vida de las personas y del conocimiento, eliminando la ignorancia, el prejuicio y el error.
Frente a la manipulación y corrupción de la infancia, respeto a su libertad. Frente al elitismo, coeducación de clases sociales. Frente al sexismo, coeducación de sexos. Frente a la autoridad, la jerarquía y la disciplina, fomento de la autonomía y de la capacidad de decisión y autoorganización. Frente a la escuela como cárcel, salidas a la naturaleza y al mundo del trabajo. Frente a la insalubridad de escuelas de la época, limpieza e higiene máxima y educación para la salud. Frente a los mitos, ciencia. Era un antagonismo frente a todo aquello que carecía de más lógica que la de sustentar el modelo político- económico, rechazando también las subvenciones, que contribuían a la sumisión.
Para Ferrer, la juventud abandona poco a poco el juego y ahí aparece la persona educadora, asesorando. El afán de conocer y saber no se encamina sino que se apoya y ayuda. Se fomenta la educación integral, el trabajo manual e intelectual, la autonomía y la autoestima. La pedagogía ferreriana pretende la emancipación social para la sociedad libre y en constante progreso.

7.- NI JERARQUIA NI COMPETICION
De nuevo, nos encontramos ante algo que expresa con claridad la pedagogía de Ferrer: el antiautoritarismo y la no-competición. Para él, en las escuelas todo debe ser paz, alegría y confraternidad, y pretendía demostrar a la juventud que ninguna persona debe depender de otra por el riesgo de tiranía y abusos, estudiando las causas del mantenimiento de la ignorancia popular, reflexionando sobre el entorno, conociendo el origen del régimen insolidario.
En la Escuela Racional no tenían cabida exámenes ni premios. Los castigos eran eliminados, ya que predisponían a asumir la autoridad, al temor. El profesorado estimularía la iniciativa y colaboraría, para ayudar a comprender, desarrollándose la cooperación, la ayuda mutua, el respeto y la solidaridad.
Ni jerarquía, ni competitividad en la pedagogía de Ferrer Guardia. Era adversario de los exámenes, pues estos no estaban en beneficio del alumnado. Todo aquello que no estuviera a favor de éste debía, según el pedagogo, desterrarse de la escuela y los exámenes no sólo llegaban a provocar enfermedades físicas, sino que "los elementos morales que inicia en la conciencia del niño ese acto inicial calificado de exámenes son: la vanidad enloquecedora en los altamente premiados; la envidia roedora y la humillación, obstáculo de sanas iniciativas, en los que han claudicado; y en unos y en otros, y en todos, los albores de la mayoría de los sentimientos que forman los matices del egoísmo" (FERRER GUARDIA, 1976, páginas 88 y 89).

8.- COEDUCACION DE CLASES Y SEXOS
Si se consulta bibliografía sobre la historia de educación no excesivamente manipulada es posible que encontremos que el primer ensayo conocido y notorio de una escuela primaria mixta en España, si se exceptúan quizás determinadas escuelas libertarias y socialistas que funcionaron precariamente, fue el de la Escuela Moderna.
Ferrer otorgaba una importancia capitalísima a la coeducación de sexos. La racionalidad de su pedagogía dejaba claro como mujer y hombre son complementarios y el desconocimiento de ello era para Ferrer causa de graves males. Éste parecía feminista, queriendo a la mujer en la sociedad activamente.
La coeducación de clases era un tema delicado, como el propio Ferrer reconocía. Para Ferrer la rebeldía comenzaba en la edad adulta: "los oprimidos, los expoliados, los explotados han de ser rebeldes, porque han de recabar sus derechos hasta lograr su completa y perfecta participación en el patrimonio universal. (...) Aprendan los niños a ser hombres y cuando lo sean declárense en buena hora en rebeldía" (Ibid., página 46). No está claro cuando los niños aprenden a ser hombres, ni tampoco que cree Ferrer que deben pensar la descendencia de las personas explotadas cuando vieran llegar a sus progenitores tras trabajar, cuando les resultara difícil comer o llegar a "fin de mes".
La racionalidad de Ferrer explica de forma coherente la coeducación de sexos pero no así quizás la coeducación de clases. Puede que fuera una operación de maquillaje de cara al Estado. Está más claro que la coeducación de clases no continuó en las escuelas anarquistas, escuelas que serían de clase, por contenidos y procedencia de alumnado y profesorado.

9.- CONCLUSIONES
La vida y la obra de Ferrer Guardia, y especialmente su final, hacen entender un alto número de circunstancias en las cuales se asienta el Estado de derecho en el cual nos encontramos. Los cimientos de la estructura estatal tienen su base en los cadáveres de aquellas personas que tuvieron por objetivo el lograr una sociedad nueva, aquellas que, como al parecer figura en la tumba de Buenaventura Durruti, traían un mundo nuevo en sus corazones.
Ferrer no fue el primero en tener una conciencia solidaria. No fue uno más, tampoco; fue “otro más”. Se trató de una persona cuya actividad fue el altruismo, no el negocio. Su conciencia era, como la de la mayoría de las personas que se definen como anarquistas, tendente a describir la libertad como algo global, no personal ni nacional. Probablemente Ferrer no consideraba que estar rodeado de un entorno de miseria, ignorancia y explotación fuera algo que tuviera que ver con la felicidad o el progreso. Su vida estaba resuelta, pero sólo económicamente hablando, por lo que la dedicaría a intentar resolver un problema de tal envergadura como la educación del pueblo, sin ignorar ni dejar de prestar su apoyo –personal o económico- al movimiento obrero.
La Escuela Moderna que creó Ferrer Guardia estaba inspirada en numerosas personas de ideas libertarias. No sería pionero a nivel mundial, pero sí una de las primeras personas que puso en práctica en el Estado español una pedagogía que, pese al intento de aniquilamiento continuado hasta nuestros días, sigue en marcha pese a los Estados y su represión.
Sin caer en la idolatría y el análisis, hemos de considerar la figura de Ferrer Guardia y a la Escuela Moderna como muy relevantes en la historia de este país en el cual vivimos. No olvidemos el pasado para no caer en los mismos errores, y no olvidemos que Ferrer hizo daño al Estado español, al clero y al capital. que fueron quienes lo condenaron a muerte. Mantengamos su memoria. pero no sólo a nivel teórico. ni en nuestras mentes ni en nuestros corazones: luchemos por la libertad, contra la explotación y contra la autoridad. Eso es lo mejor que podemos hacer por Ferrer Guardia, y por todas aquellas personas que han dejado su vida por nosotras, no lo olvidemos nunca o seremos ignorantes.

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