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1.- PREFACIO
Si tenemos en cuenta cual es la situación que había en el
terreno de la enseñanza con anterioridad a la experiencia de Ferrer
Guardia podremos apreciar aún más la relevancia de la escuela
racionalista. A esto dedicaré este apartado que he llamado prefacio.
Si no tenemos cuidado, los medios de comunicación harán
que odiemos a los oprimidos y amemos a los opresores". Esta frase
es, a mi juicio, una gran verdad y el hecho de que la haya visto en una
camiseta o en un librillo de un Compact Disc en lugar de en un libro de
texto o en la boca de docentes impartiendo clases me hace tener aún
más claro el significado y el contenido de ella. Iglesia, enseñanza,
televisión, radio, prensa, libros o cine, por citar algunos, no
son en la mayoría de las ocasiones y siempre en mi opinión
más que aparatos ideológicos del Estado. Ante este panorama,
creo que debemos afrontar con mucha cautela cualquier trabajo o investigación
y tener claro que quienes ostentan el poder no sufren opresión
alguna y si mantienen el control de un alto porcentaje de aquellas informaciones
que de una manera u otra nos llegan o nos hacen llegar. La historia la
suelen escribir las personas del "bando vencedor", a las que
en muchas ocasiones no conviene mostrar la realidad: les favorece presentar
la historia de la enseñanza como un maravilloso sendero desde la
miseria de ayer hasta la supuesta gloria actual en lugar de, por ejemplo,
hablar de domesticación de las personas desposeídas, como
vendría a decir Ferrer Guardia en su obra pedagógica.
Lo que algunas personas llaman Revolución Francesa creemos que
es uno de los ejemplos más evidentes de manipulación histórica.
El hecho de llamar revolución a cualquier cosa ya supone
una manipulación; leer en la mayoría de las publicaciones
actuales el uso de términos como radical, democracia,
violentos, sindicalismo, política
o anarquía en su identificación burguesa con
el caos, bajo mi punto de vista, no hace más que dejar en evidencia
a quienes prostituyen términos y manipulan la historia a su antojo
y con el beneplácito del capital. Un ejemplo tan cercano como el
francés nos hace ver a algunas personas como se llama Revolución
Francesa a un alzamiento burgués que usó al pueblo en su
beneficio. Esto es en, mi opinión, lo que realmente sucedió;
ningún interés en la mayoría de las personas, interés
siempre de los privilegiados por mantener sus privilegios o aumentarlos:
Tan pronto como la burguesía consiguió triunfar, pudo
verse en efecto que la humanidad y la razón de que tanto había
alardeado, no eran más que la humanidad y la razón burguesas.
[
] La revolución que se había iniciado con un llamado
clamoroso a los hijos de la patria, había terminado en beneficio
de los hijos de la industria. Las masas explotadas por la antigüedad
y el feudalismo no habían hecho, en efecto, nada más que
pasar a un nuevo amo [
] Al pasar del feudalismo a la burguesía,
se encontraban todavía pero que antes. Pero su situación
no le importaba a sus nuevos amos ni un ardite. Formar individuos aptos
para la competencia del mercado, ése fue el ideal de la burguesía
triunfadora (PONCE, 1987, páginas 134-136). ¿Es el
ejemplo tan próximo de Francia útil para analizar la historia
de la educación en España durante el siglo XIX?
Resumir la andadura de la educación en la España contemporánea
es fácil, puesto que nuestro país ha ocupado un lugar secundario
en esa historia y la educación de la juventud ha tenido para nuestras
clases dirigentes el valor del chocolate del loro. (...) Esa España
(...) que se pasó el siglo XIX (...) en unas guerras del Antiguo
Régimen y que terminó (...) de veras en una de las mayores
carnicerías del siglo XX" (LOZANO, 1994, página 119).
Esta cita parece lo bastante contundente como para no tener grandes dudas.
Situémonos en la época de la llamada Guerra de la Independencia
(1808-1814). Podemos leer que "lo contradictorio de esta época
es que la guerra ( ...) había constituido un fermento de transformación
social, pero ésta fue bruscamente detenida por la Restauración.
(...) La burguesía de las ciudades del litoral y los intelectuales
de clases medias fueron los que dieron la tónica alas Cortes de
Cádiz ya la legislación española de 1812 y 1813.
La obra de aquellas Cortes que no se aplicó a causa de la restauración
reaccionaría de 1814, era el principio de una revolución
burguesa" (VV.AA., 1970, página 32). Vemos que el pueblo no
tenía ningún tipo de poder, y no así la burguesía.
Ésta parecía, sin embargo, ser consciente de la trascendencia
de la enseñanza y de los l0 títulos de que consta la Constitución
de 1812, se dedica íntegramente uno de ellos a dicha cuestión:
se trata del Título IX -"De la instrucción Pública"-
que consta tan sólo de los artículos 366 a 371.
En la Constitución de 1812, en su Discurso Preliminar, se encontraba
un apartado que explicaba cada uno de los principios en los que se inspiraban
los artículos dedicados ala instrucción pública.
Lo más importante de este apartado quizás podría
ser el hecho de que, según parece, era aquí donde se dejaba
alas claras que la instrucción necesariamente hubiera de convertirse
en un instrumento en manos del Estado. Pero es definitivamente el artículo
368 el que evidencia de forma más clara que "el sistema de
enseñanza es la enseñanza del sistema". Una parte de
dicho artículo afirma que se creará un plan general de enseñanza
"uniforme en todo el Reino, debiendo explicarse la Constitución
política de la Monarquía" (ENCISO ALONSO MUÑUMER,
1999, página 34). En cualquier caso, la Constitución de
1812 no se aplicaría, al igual que sucedería con el Informe
Quintana de 1813, proyecto sobre la reforma general de la instrucción.
El absolutismo no permitiría su aplicación.
Fernando VII vuelve a España en 1814 y ello conlleva una serie
de circunstancias. Por ejemplo, la Inquisición "durante el
reinado de Fernando VII fue restaurada y finalmente abolida en 1834"
(ALVAR EZQUERRA, 1997, página 45). Al parecer, del período
entre 1815 y 1820 se puede decir poca cosa en lo que a enseñanza
se refiere: el uno de febrero de 1815 Fernando VII nombraría una
junta que propusiera un nuevo y uniforme plan de estudios. Tal junta estaba
integrada por diversos personajes, algunos de ellos pertenecientes a la
nobleza, y tenía como asesores al obispo inquisidor general ya
los obispos de Zamora, Málaga y Osuna, para la fijación
de los libros de teología, sagrados cánones, disciplina
eclesiástica y derecho natural y de gentes.
El período entre 1820 y 1823 es llamado por algunas personas el
Trienio Liberal. En esta época se publicó el que al parecer
fue el primer texto legal en enseñanza: el Reglamento General de
Instrucción Pública de 1821. Con este no variaba el control
total del Estado, quedando libre la enseñanza privada, salvo algunas
limitaciones para impedir la educación subversiva.
Con la vuelta en 1823 de los absolutistas al poder, en el cual se mantendrían
diez años, la Inquisición aumentó su fuerza y se
cerraron las universidades. Se derogó el reglamento de 1821 y se
promulgó en 1824 el llamado Plan Calomarde. Tres palabras podrían
definir este plan: uniformidad, centralización y religiosidad.
Más adelante llegarían nuevas leyes: el Plan y Reglamento
de Escuelas de Primeras Letras del Reino (1825) y el Reglamento general
de las Escuelas de Latinidad y Colegios de Humanidades ( 1826).
En 1833 fallece Fernando VII y se establece el período de la Regencia,
realizándose un número considerable de leyes en los siguientes
diez años, en las cuales no parece que debamos detenernos en este
trabajo sobre Ferrer Guardia. La enseñanza siguió estando
al servicio del Estado y de la Iglesia, ya que el artículo 11 de
la Constitución de 1845 ya declaraba que España era católica,
apostólica y romana, sin olvidar la gran relevancia del Concordato
de 1851, que venía a reafirmar que la enseñanza sería
en todo conforme al dogma católico, como ya sufriría Ferrer
Guardia, como después leeremos.
Siguiendo adelante en el tiempo, podríamos detenernos en un hecho
que docentes de la carrera de pedagogía consideran fundamental
(ignorando a Ferrer Guardia, al cual condenan en la mayoría de
las ocasiones al olvido): la Ley de Instrucción Pública
de 9 de septiembre de 1857, realizada por el Ministro de Fomento del gobierno
conservador de la época Claudio Moyano. Sin embargo, esta ley que
tanto se menciona en Facultades de Pedagogía como la de Málaga,
según determinadas personas que han escrito sobre historia de la
enseñanza, es una ley con principios vagos y breves en general
(VV.AA., 1994, página 262). Se trataba, en mi opinión, de
una ley presentada como novedad siendo "una repetición de
lo ya indicado en otros planes o proyectos anteriores" (Ibid., página
263). De hecho, el pueblo seguía siendo receptor y no decisor,
manteniendo la Iglesia todo su poder, ya que Moyano no sólo era
católico, sino que resaltó su afán de entendimiento
con la jerarquía eclesiástica, sin ignorar que el Concordato
Iglesia-Estado seguía en vigor.
1860 fue el año en el que se publicaría el Ideal de la Humanidad
para la vida, obra que al parecer consistía en una adaptación
de Sanz del Río del pensamiento de Friedrich Krause. De esta manera
nace, al parecer, una tendencia que se ha llamado krausismo. Veamos: "La
pedagogía de Krause está fundamentalmente determinada (...)
por su filosofía panenteísta. El panenteísmo ("todo
en Dios") de Krause constituye su visión global de la realidad.
(...) Su filosofía social y su filosofía masónica
son inseparables. (...) Krause no sistematizó en ninguna obra su
pensamiento pedagógico. (...) Julián Sanz del Río
tampoco sistematizó en ninguna obra su pensamiento pedagógico.
(...) Su libro fundamental, Ideal de la Humanidad para la vida (1860),
(...) es en su texto principal (...) una traducción de dos tratados
de Krause publicados en 1811 en una revista editada por él mismo"
(VV.AA., 1994, páginas 355,358 y 360-361).
Un hecho a considerar igualmente es que el 26 de septiembre de 1865 la
obra de Sanz del Río era incluida en el índice de libros
prohibidos por la Iglesia. Las personas del krausismo español,
procedentes del catolicismo, se veían "dañadas".
Poco después, en enero de 1866, el Estado prohibía al profesorado
pertenecer a partidos políticos y, en 1867, se ordena separar a
los catedráticos que en explicaciones, libros u otras publicaciones
expresaran doctrinas contrarias al sistema religioso, moral y político.
A esto añadiremos que, al comienzo del mismo l 867, se empezaron
a abrir expedientes a 57 catedráticos por su "no-adhesión"
a una campaña a favor de la monarquía. Se produjo la separación
de la cátedra a diversos docentes, y la protesta de Giner de los
Ríos ocasionó su suspensión provisional, que poco
duraría, ya que con las revueltas de 1868 se decretó la
vuelta a las cátedras de las personas expedientadas.
De la revuelta de 1868, determinante del final del reinado de Isabel II,
al restablecimiento de la monarquía en la persona de su hijo Alfonso
XII a finales de 1874, se producen diversos sistemas políticos:
se suceden un gobierno provisional, una monarquía parlamentaria
(constitución de 1869) encarnada en Amadeo I de Saboya (enero de
1871-enero de 1873), una República, la primera, que coincide prácticamente
con el año 1873 (con cuatro presidentes y dos modelos distintos:
el federal y el unitario) y una dictadura encabezada por el general Serrano.
La situación de la enseñanza hasta ahora si resulta quizás
más clara: reservada para la clase privilegiada, con un 75% de
analfabetismo en 1868, aunque con abundantes leyes. La restauración
de la monarquía en la persona de Alfonso XII siguió a la
República, con gran influencia del político Cánovas
del Castillo, que entregó el ministerio de fomento al Marqués
de Orovio, que propugnaba una enseñanza acorde con el dogma católico,
el sistema político establecido y los dictámenes del monarca.
El decreto de este personaje de 26 de febrero de 1875 que regulaba los
textos y programas de estudios fue lo que provocó renuncias de
catedráticos y encarcelamientos de algunos de ellos como "delincuentes
políticos". Estos sucesos producen que los krausistas se dirijan
ala enseñanza privada, naciendo así la llamada Institución
Libre de Enseñanza, tan venerada por docentes de la Universidad
de Málaga que ignoran y condenan al olvido a la Escuela Moderna.
La realidad de la enseñanza durante la Restauración borbónica
viene caracterizada por un elevadísimo índice de analfabetismo,
una enseñanza primaria poco desarrollada y escasamente generalizada,
una enseñanza secundaria destinada a un sector reducido y una formación
universitaria reservada al elitismo.
Como veíamos, tras los hechos anteriormente mencionados, la Institución
Libre de Enseñanza surgiría en 1876, gracias a personajes
como Giner de los Ríos, que lograría formar junto con otras
personas una institución privada de carácter netamente reformista.
No era precisamente esta institución un ente revolucionario, no
se pretendía la emancipación de la clase obrera o así
parece, y es que los "institucionistas" pertenecían a
la izquierda burguesa española. A esto podíamos sumar que
la Institución, de sociedad por acciones, pasaría a sociedad
anónima en 1883, y que "en las bases esbozadas en 1875, Giner
proponía que en el Consejo directivo de la Institución,
además de los patronos, profesores y representantes de los asociados,
formara parte "una representación de alumnos", elegida
por los alumnos mismos. La norma no fue, sin embargo, recogida en los
documentos fundacionales" (VV.AA., 1994, página 442). El alumnado,
como vemos, sufría la jerarquía sin oportunidad de participación
alguna.
Pero aún es posible aportar más información que desmitifique
a la Institución: "No se advierte en los primeros documentos
una especial atención a nuevos planteamientos didácticos.
El horario escolar es bastante convencional" (Ibid., página
443). Había notas y calificaciones (Ibid., página 444),
instrucción (Ibid., página 446) y, al parecer, elitismo
(Ibid., páginas 447 y 448). Pese a todo esto, quizás sea
una de las características más absurdas de la Institución
su "neutralidad" con respecto a la Iglesia. ¿Cómo
podían ser neutros ante siglos de matanzas y torturas de la Inquisición?
¿Cómo es posible ignorar a una institución de tanto
poder y tantas propiedades? Más bien se debería hablar de
"neutralidad interesada y cómplice". Así parece
demostrarlo (si la evidencia no es suficiente) un escrito del católico
Montero Ríos, rector de la Institución en la apertura del
curso académico de 1877-78: "no hacemos la guerra al catolicismo,
ni al clero, ni siquiera a la política ultramontana" (Ibid.,
página 450).
En definitiva, la historia de la enseñanza en este país
durante el siglo XIX no es como para sentir un gran orgullo precisamente.
Leyes, gobiernos y monarquías no faltaron, pero el Estado apenas
incrementó su infraestructura en lo que a enseñanza se refiere
durante este siglo. Un país de gente sin escuela, según
las estadísticas, pero con personas que se formaban, con Estado
o sin él. Las clases populares permanecían alejadas de la
escuela, de dudosa valía para ellas. Poco a poco, entre la llegada
de la Internacional al país y la represión brutal y asesina
de la Semana Trágica de Barcelona, la clase obrera empieza a crear
su propia educación ya organizarse para aprender. Veamos que papel
tuvo Ferrer Guardia en todo esto.
2.- INTRODUCCION
A través de la presente ponencia trataré de dar a conocer
la vida y obra de un personaje asesinado por el Estado español:
Francisco Ferrer Guardia. Igualmente, habrá que demostrar a quienes
atacan a su memoria lo infundado de su postura, aunque ejemplos por desgracia
sobran: llegan a decir que la muerte de Ferrer "le concedió
un prestigio universal que la calidad de su obra no mereció. (...)
Analizado desde el prisma pedagógico, vuelvo a coincidir con el
profesor Delgado en que Ferrer fue incapaz de elaborar un sistema coherente
de doctrina, aunque fuese reducido a unos cuantos principios (...)"
(VV.AA., 1985, páginas 126 y 131). Hay gente que ignora el libro
y la escuela de Ferrer y, lo más grave, que el Estado lo condenó
a pena de muerte.
Aún hay más. Puelles dedica a Ferrer ya la Escuela Moderna
menos de dos páginas y media en su libro de 523 Educación
e ideología en la España contemporánea (1767-1975).
Este personaje sin duda acomodado no tiene problemas en demostrar los
prejuicios de su clase y escribir lo siguiente acerca de la Escuela Moderna
y de Ferrer: "Esta figura controvertida fundará en 1901 la
Escuela Moderna. Hasta 1909 se crean varías escuelas ferreristas
en Cataluña y Andalucía. Pero la muerte de Ferrer pone,
de hecho, fin a esta experiencia" (PUELLES BENÍTEZ, 1980,
páginas 303 y 304). Se trata de acabar de un plumazo con la escuela
racionalista de forma descarada, e incluso este autor acusa a Ferrer de
proselitismo (Ibid., página 305). Buenaventura Delgado no se queda
atrás al acusar a la Escuela Moderna de dogmatismo (DELGADO, 1979,
página 228). Puelles incluso no menciona en dos páginas
y media que fue condenado a pena de muerte.
3.- BIOGRAFIA
Un catorce de enero de 1859 nacía Francisco Ferrer Guardia. Definir
su entorno familiar es complicado, y diferentes autores mantienen distintas
opiniones: "hogar de gente sencilla dedicada a las labores del campo"
(LLARCH, 1978, página 87); "familia de campesinos acomodados"
(SAFÓN, 1978, página 135); o "familia de medianos agricultores,
propietarios de viñedos, y al mismo tiempo aparceros, gente de
orden católica y claramente adicta a la monarquía"
(CAPPELLETI, 1980, página 13) son ejemplos de frases con las cuales
se define a la familia de Ferrer Guardia.
Está más claro que la infancia de Ferrer transcurrió
en su pueblo natal Alella (Barcelona) y que sus padres eran profundamente
religiosos y como tales adoctrinaron a su numerosa descendencia. La enseñanza
que recibiría Ferrer sería igualmente religiosa, aunque
no se prolongaría mucho, transcurriendo en Alella y en otro pueblo:
Teyá. Disciplina y violencia son las características más
evidentes de la enseñanza recibida por el propio Ferrer.
La manipulación religiosa y el amor familiar a la monarquía
no influyeron en gran medida en el joven Ferrer; no así su hermano
mayor José y su tío Antonio, libertario. Un hecho a destacar
es que en 1870 un nuevo personaje se introduce a través de las
convicciones religiosas de la familia de Ferrer. Es el nuevo vicario de
Alella, que sería el consejero y administrador de la familia Ferrer
ya en 1872. Al poco tiempo, y tras una discusión sobre el pago
de los jornales, los hermanos José y Francisco denunciaron ante
el Arzobispado barcelonés el papel abusivo que el vicario desempeñaba
en los asuntos de la familia. El párroco de Alella es trasladado
pero el padre de los Ferrer no consiente la conducta de sus hijos y ante
la repercusión y la magnitud del escándalo deshereda a su
hijo José. Según Sol Ferrer, hija de Francisco Ferrer Guardia,
éste fue expulsado de casa por su padre. Buenaventura Delgado,
para que no tengamos ningún género de dudas con respecto
a su enfoque ideológico del libro del cual es autor, deja clara
su opinión con respecto a la denuncia que antes mencionábamos
ya la expulsión de Ferrer Guardia (una lástima que no pueda
argumentar...): "Creo que tal denuncia no tiene otro fundamento que
el deseo de idealizar a Ferrer desde su infancia. (...) Por otra parte,
no es probable que un padre cristiano expulse de casa a un niño
de catorce años por una chiquillada" (DELGADO, 1979, páginas
20 y 21).
A los catorce años Ferrer Guardia se trasladó a Barcelona,
donde ocupó diferentes puestos de trabajo. En dicha ciudad conocería
a Farga Pellicer, quien a su vez había coincidido con el italiano
Fanelli, delegado por Bakunin a España para fundar en Madrid y
posteriormente en la ciudad condal la primera Sección Española
de la Internacional. Por esta época ya conocía Ferrer la
explotación capitalista y comenzaba a leer a los autores más
revolucionarios, aprendiendo el francés y el inglés. En
1879, comenzaba a trabajar como revisor en la compañía de
ferrocarriles. Al parecer, este trabajo le hace llegar a la frontera francesa
donde empieza a servir pronto de agente de enlace entre Francia y España
para el líder republicano Ruiz Zorrilla. Aprovechó también
su ocupación para crear una biblioteca en el tren, casándose
en 1880 con la joven católica Teresa Sanmartí, con quien
tendría tres hijas, Paz, Trinidad y Sol.
Con menos de 25 años entraría Ferrer Guardia en la masonería.
En 1885, como consecuencia de una tentativa de huelga ferroviaria en la
que estuvo relacionado, sufrió una orden de arresto. Pero meses
antes, en 1884, se había producido un golpe militar republicano
en Madrid con la jefatura de los generales Villacampa y Velasco. En Santa
Coloma de Farnés se sublevaron otro comandante y un teniente, ambos
fusilados con posterioridad. Ferrer se había comprometido con dicho
levantamiento según Buenaventura Delgado, y por ello emigró
voluntariamente a París en 1885. Allí, gracias a la recomendación
de Manuel Zorrilla, trabajó en el comercio del vino hasta finales
de 1889.
Al llegar a París, Ferrer empezó a contactar con anarquistas
franceses y, tras un tiempo, comenzó a dar clases de español
( con lo que comenzaba su relación con la pedagogía) primero
a nivel particular y después en instituciones vinculadas a la masonería
o a grupos de librepensadores.
Ferrer viajaría por el extranjero, lo cual no le impediría
escribir su primer libro en 1895, un tratado de español para personas
de habla francesa. En sus viajes, en los que estuvo acompañado
por alumnas suyas, recorrió parte de Europa. En Italia visitó
escuelas y dio en Turín un curso de "lenguas asimiladas"
(francés, español...). En Bruselas iría al Instituto
Geográfico, dando una charla pedagógica en presencia de
Eliseo Reclús. En Suiza, igualmente, visitaría un alto número
de escuelas.
En la propia Escuela Moderna el propio Ferrer viene a exponer su experiencia
parisina (páginas 11 y 12), afirmando que luchó por la política
republicana pensando que esta tenía como fines la libertad, la
igualdad y la fraternidad. Pero, por su relación con Zorrilla,
conoció a republicanos con egoísmos hipócritamente
disimulados ya otros de ideales insuficientes, ninguno de ellos con el
propósito de realizar una transformación radical que regenerara
la sociedad. Durante sus quince años en París, Ferrer se
convenció de que el problema de la educación popular no
estaba resuelto, y si era así en Francia, en España no esperaba
que lo resolviera el republicanismo español, ya que este había
mostrado un deplorable desconocimiento de la importancia de la educación
para el pueblo
Ferrer Guardia, ayudado por la herencia que recibió de una de sus
alumnas, fundaría la Escuela Moderna, que se inauguraría
el 8 de septiembre de 1901. Pero también se dedicaba a apoyar al
movimiento obrero, y de hecho ya en 1902 estuvo apunto de censurarse la
Escuela, pues Ferrer y Anselmo Lorenzo estaban en la lucha. El propio
Ferrer, con la huelga general de la metalurgia en Cataluña de 1902,
sacó un periódico de apoyo, llamado La Huelga General.
En 1906 se produjo el primer intento estatal de acabar con Ferrer. Mateo
Morral, colaborador con la editorial de la Escuela Moderna, arrojó
una bomba contra el rey Alfonso XIII y Victoria de Battenberg. Se inculpó
a Ferrer, y fue detenido. Ya la policía lo había intentado
implicar en intentos de asesinatos políticos. Estuvo más
de un año entre rejas, pero salió de prisión por
falta de pruebas, con la importante ayuda de las campañas de solidaridad
llevadas en el exterior. Debido al acoso policial, Ferrer sólo
estuvo en el país diez días tras su abandono de la cárcel.
En Bruselas, en 1908, empezó a publicar la revista pedagógica
L'Ecole Renové, y paralelamente organizó la Liga Internacional
para la Educación Racional.
En el verano de 1908, según diversos autores, sería escrita
La Escuela Moderna, en un balneario francés. Tras ello volvería
a viajar por el extranjero, encontrando y conociendo a diversas personalidades
libertarias. En Londres establecería su residencia momentáneamente
en 1909, donde se encontraría con personas como el sindicalista
Rudolf Rocker o con Kropotkin. Todo iba relativamente bien para él,
pues la Liga para la Educación Racional de la que formaba parte
aumentaba su influencia, y la revista que había creado aumentaba
sus suscripciones. Pero hubo de volver a Barcelona Ferrer ante la enfermedad
de su hermano José.
Nos encontramos en vísperas de la Semana Trágica. La revuelta
popular que se creó fue considerable, como se puede leer en diversas
publicaciones. El Estado, el clero y el capital aprovecharon la oportunidad
y, al no poder juzgar a un pueblo entero, condenaron en un juicio absolutamente
manipulado a muerte a Ferrer Guardia. Acababa así el Estado español
con un personaje que no empuñaba arma alguna ni entraba en juegos
políticos. Luchaba por la libertad y eso es un peligro para cualquier
forma de Estado. Dedicó gran parte de su vida a crear una organización
pedagógica racional por su preocupación en la liberación
total del pueblo de la explotación capitalista. Le costó
la vida.
4.- INFLUENCIAS EN FERRER GUARDIA
Establecer influencias en las personas libertarias suele ser a mi entender
complicado, y aunque puede que no se deba considerar a Ferrer anarquista,
parece que personas que en él influyeron fueron libertarías.
Establecer, al mismo tiempo, las referencias de tales personas nos llevaría
a una cadena interminable cuyo fin es posible que sea una concepción
de un orden natural que comenzó a quebrarse por el egoísmo,
la violencia, la ley del más fuerte y la consiguiente jerarquía,
que a su vez originaría otra cadena de miseria, sumisión
y destrucción cuyos eslabones son difíciles de romper.
Las primeras influencias relevantes de Ferrer puede que fueran las de
su hermano José y las de su tío Antonio, libertario. El
contraste entre las ideas de estos dos familiares y unos progenitores
monárquicos y católicos resulta una influencia clave, ya
que Ferrer tuvo dos opciones desde pequeño, lo que sin duda le
haría cuestionar y reflexionar el porqué de las cosas desde
muy temprana edad.
Otros dos hechos que sin duda suponen una apertura en la visión
de Ferrer serían tanto su joven entrada en el mercado laboral -con
14 años- como su llegada a un país extranjero con 26 años.
Es de hecho el contraste la influencia: por un lado, pasa Ferrer de encontrarse
en el seno de una familia relativamente acomodada a entrar de lleno en
el penoso mundo de la explotación laboral; por el otro, se cambia
la cultura de un país por la de otro. Lo expuesto hasta ahora hace
pensar en una amplitud de circunstancias contrapuestas de cuya comparación
puede surgir un pensamiento crítico, una concepción pedagógica.
La principal influencia de Ferrer puede que fuera su propia vida, una
multiplicidad de circunstancias en confrontación que, analizadas
de forma adecuada, dieron lugar a una evolución hasta la pedagogía
libertaria.
Sin duda no se debe ignorar el contexto de la época, al cual lógicamente
Ferrer estuvo expuesto. Es mucho más difícil que salgan
a relucir personajes de la talla del pedagogo catalán en la actualidad
con el grado de alineación tan brutal en el que nos encontramos
que en aquella época. Cuando Ferrer tenía cinco años
se creaba en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores;
en Barcelona, cuando tenía 11 años, organizó la clase
trabajadora española su primer congreso, al que asistieron noventa
delegados en representación de unos 40.000 afiliados, poniéndose
los fundamentos de la Federación Regional Española (F.R.E.)
de la A.I. T. En las resoluciones aprobadas se confirma el arraigo de
los principios anarquistas, incidiendo en el apoliticismo que debía
tener la lucha obrera. Al mismo tiempo, los acontecimientos de la Comuna
de París de 1871 desataron la represión europea contra las
personas anarquistas e incluso la F.R.E. fue ilegalizada. En esta época
Ferrer tenía 12 años.
Prácticamente con la llegada de Ferrer a los 14 años a Barcelona
se produce la I República española, en una época
de huelgas, manifestaciones y agitación obrera. El propio movimiento
obrero ya era consciente de la importancia de la educación, lo
cual manifestaba en publicaciones y panfletos.
También hay que decir que Ferrer entró en la masonería
antes de tener 25 años. El carácter oculto de este colectivo
hace difícil saber la influencia en el pedagogo, aunque algunos
autores no tienen dudas: "se habló de la relación de
Ferrer con la masonería, aunque es difícil suponerla en
un intelectual mediocre de costumbres brutales" (COMELLAS, 1998,
página 334). Sin comentarios.
Los republicanos poco influyeron en Ferrer según él mismo,
ya que en su obra educativa afirma que seguían una política
de beneficio positivo para la burguesía. Según las personas
estudiosas de Ferrer que consultemos serán las referencias de autores
que tengamos. Para Tomassi, por ejemplo, habría que mencionar a
Rousseau, Godwin, Proudhon, Stirner y Kropotkin. Por otro lado, según
Ramón Safón, el socialismo libertario en sí es la
influencia, dando los siguientes nombres: Fourier, Proudhon, Godwin, Stirner,
Tucker, Nieuwenhuys, César de Paepe, Malatesta, Malato, Cafiero,
Marestan, Bakunin, Kropotkin, Faure y Robin. Al mismo tiempo, no hemos
de ignorar que en 1887 se crearía en Barcelona el Ateneo Obrero,
que tenía como fin difundir la instrucción integral.
Las influencias en Ferrer son diversas, y no creemos que éste "desde
el punto de vista pedagógico no hacía más que poner
en práctica las ideas de Paul Robin y de León Tolstoi (...)"
(LORENZO, 1972, página 29). Ferrer se identifica en su obra con
aquellos que van a las causas de los problemas, y llega a mencionar una
anécdota en el que se le definía como anarquista. Al parecer
no actuaba como tal, pero en París se relacionaba con Malato, Sébastien
Faure, Salvador Albert y otros anarquistas, editando en castellano El
hombre y la tierra, de Eliseo Reclús. Igualmente, se relacionaría
con Kropotkin, y tendría conocimiento del Comité por la
Educación Libertaria creado en París en 1898.
En definitiva, un hermano anticlerical y contestatario y un tío
libertario; una entrada prematura en el mundo laboral; un contexto obrero
revolucionario; su llegada a una cultura relativamente diferente; un entorno
anarquista revolucionario; todas ellas circunstancias que influyeron en
la pedagogía e ideas de Ferrer.
5.-CRÍTICA A LA ENSEÑANZA DEL SISTEMA
El análisis de Ferrer parte de la crítica radical del modelo
burgués de enseñanza. Esto es fácil de comprobar
con la propia lectura de la Escuela Moderna. En una crítica que
extrapolaríamos a la autodefinida Institución Libre de Enseñanza
o incluso al sistema de enseñanza burgués actual, nuestro
protagonista viene a afirmar algo así como que "aunque la
mona se vista de seda, mona se queda". Esto lo hace al referirse
a la "democracia francesa". Ferrer se dio cuenta de que en la
enseñanza francesa Dios fue reemplazado por el Estado, la virtud
cristiana por el deber cívico, la religión por el patriotismo,
la sumisión y la obediencia al rey, al aristócrata y al
clero por el acatamiento al funcionario, al propietario y al patrón.
Ferrer pensaba que se habitúa a la juventud a obedecer, a creer,
a pensar según los dogmas sociales vigentes, que se le impide incluso
pensar de modo distinto al querido para el mantenimiento de las instituciones,
y que se crean personas estrictamente adaptadas al mecanismo del capitalismo.
Tenía claro el pedagogo que los gobiernos dirigían la enseñanza
del pueblo, pues sabían que su poder se basaba, entre otras cosas,
en las escuelas y en mantener su monopolio junto con la Iglesia. Ferrer
explica como la enseñanza de su tiempo impide el desarrollo de
las facultades naturales de niños y niñas en beneficio de
una formación que beneficie a los poseedores del capital.
Elitismo, sexismo, falta de salubridad y de espacio escolar no escapaban
a la crítica de Ferrer, para quien en el capitalismo educar equivalía
en definitiva a domar, adiestrar, domesticar. El profesorado "insumiso"
poco podía hacer según él contra el sistema, pues
el Estado lo tenía todo "bien atado".
6.- ANTAGONISMO; RACIONALIDAD
La naturaleza, la ciencia, la razón. Estas son algunas de las palabras
clave sobre las cuales Ferrer quiere asentar las bases de su pedagogía.
El desarrollo natural de la infancia, la solidaridad, el apoyo mutuo,
el trabajo "por gusto" y no por explotación, la libertad,
el amor, la felicidad. Son palabras sobre las cuales Ferrer pretende una
sociedad nueva a través de una educación integral que abarque
todos los aspectos de la vida de las personas y del conocimiento, eliminando
la ignorancia, el prejuicio y el error.
Frente a la manipulación y corrupción de la infancia, respeto
a su libertad. Frente al elitismo, coeducación de clases sociales.
Frente al sexismo, coeducación de sexos. Frente a la autoridad,
la jerarquía y la disciplina, fomento de la autonomía y
de la capacidad de decisión y autoorganización. Frente a
la escuela como cárcel, salidas a la naturaleza y al mundo del
trabajo. Frente a la insalubridad de escuelas de la época, limpieza
e higiene máxima y educación para la salud. Frente a los
mitos, ciencia. Era un antagonismo frente a todo aquello que carecía
de más lógica que la de sustentar el modelo político-
económico, rechazando también las subvenciones, que contribuían
a la sumisión.
Para Ferrer, la juventud abandona poco a poco el juego y ahí aparece
la persona educadora, asesorando. El afán de conocer y saber no
se encamina sino que se apoya y ayuda. Se fomenta la educación
integral, el trabajo manual e intelectual, la autonomía y la autoestima.
La pedagogía ferreriana pretende la emancipación social
para la sociedad libre y en constante progreso.
7.- NI JERARQUIA NI COMPETICION
De nuevo, nos encontramos ante algo que expresa con claridad la pedagogía
de Ferrer: el antiautoritarismo y la no-competición. Para él,
en las escuelas todo debe ser paz, alegría y confraternidad, y
pretendía demostrar a la juventud que ninguna persona debe depender
de otra por el riesgo de tiranía y abusos, estudiando las causas
del mantenimiento de la ignorancia popular, reflexionando sobre el entorno,
conociendo el origen del régimen insolidario.
En la Escuela Racional no tenían cabida exámenes ni premios.
Los castigos eran eliminados, ya que predisponían a asumir la autoridad,
al temor. El profesorado estimularía la iniciativa y colaboraría,
para ayudar a comprender, desarrollándose la cooperación,
la ayuda mutua, el respeto y la solidaridad.
Ni jerarquía, ni competitividad en la pedagogía de Ferrer
Guardia. Era adversario de los exámenes, pues estos no estaban
en beneficio del alumnado. Todo aquello que no estuviera a favor de éste
debía, según el pedagogo, desterrarse de la escuela y los
exámenes no sólo llegaban a provocar enfermedades físicas,
sino que "los elementos morales que inicia en la conciencia del niño
ese acto inicial calificado de exámenes son: la vanidad enloquecedora
en los altamente premiados; la envidia roedora y la humillación,
obstáculo de sanas iniciativas, en los que han claudicado; y en
unos y en otros, y en todos, los albores de la mayoría de los sentimientos
que forman los matices del egoísmo" (FERRER GUARDIA, 1976,
páginas 88 y 89).
8.- COEDUCACION DE CLASES Y SEXOS
Si se consulta bibliografía sobre la historia de educación
no excesivamente manipulada es posible que encontremos que el primer ensayo
conocido y notorio de una escuela primaria mixta en España, si
se exceptúan quizás determinadas escuelas libertarias y
socialistas que funcionaron precariamente, fue el de la Escuela Moderna.
Ferrer otorgaba una importancia capitalísima a la coeducación
de sexos. La racionalidad de su pedagogía dejaba claro como mujer
y hombre son complementarios y el desconocimiento de ello era para Ferrer
causa de graves males. Éste parecía feminista, queriendo
a la mujer en la sociedad activamente.
La coeducación de clases era un tema delicado, como el propio Ferrer
reconocía. Para Ferrer la rebeldía comenzaba en la edad
adulta: "los oprimidos, los expoliados, los explotados han de ser
rebeldes, porque han de recabar sus derechos hasta lograr su completa
y perfecta participación en el patrimonio universal. (...) Aprendan
los niños a ser hombres y cuando lo sean declárense en buena
hora en rebeldía" (Ibid., página 46). No está
claro cuando los niños aprenden a ser hombres, ni tampoco que cree
Ferrer que deben pensar la descendencia de las personas explotadas cuando
vieran llegar a sus progenitores tras trabajar, cuando les resultara difícil
comer o llegar a "fin de mes".
La racionalidad de Ferrer explica de forma coherente la coeducación
de sexos pero no así quizás la coeducación de clases.
Puede que fuera una operación de maquillaje de cara al Estado.
Está más claro que la coeducación de clases no continuó
en las escuelas anarquistas, escuelas que serían de clase, por
contenidos y procedencia de alumnado y profesorado.
9.- CONCLUSIONES
La vida y la obra de Ferrer Guardia, y especialmente su final, hacen entender
un alto número de circunstancias en las cuales se asienta el Estado
de derecho en el cual nos encontramos. Los cimientos de la estructura
estatal tienen su base en los cadáveres de aquellas personas que
tuvieron por objetivo el lograr una sociedad nueva, aquellas que, como
al parecer figura en la tumba de Buenaventura Durruti, traían un
mundo nuevo en sus corazones.
Ferrer no fue el primero en tener una conciencia solidaria. No fue uno
más, tampoco; fue otro más. Se trató
de una persona cuya actividad fue el altruismo, no el negocio. Su conciencia
era, como la de la mayoría de las personas que se definen como
anarquistas, tendente a describir la libertad como algo global, no personal
ni nacional. Probablemente Ferrer no consideraba que estar rodeado de
un entorno de miseria, ignorancia y explotación fuera algo que
tuviera que ver con la felicidad o el progreso. Su vida estaba resuelta,
pero sólo económicamente hablando, por lo que la dedicaría
a intentar resolver un problema de tal envergadura como la educación
del pueblo, sin ignorar ni dejar de prestar su apoyo personal o
económico- al movimiento obrero.
La Escuela Moderna que creó Ferrer Guardia estaba inspirada en
numerosas personas de ideas libertarias. No sería pionero a nivel
mundial, pero sí una de las primeras personas que puso en práctica
en el Estado español una pedagogía que, pese al intento
de aniquilamiento continuado hasta nuestros días, sigue en marcha
pese a los Estados y su represión.
Sin caer en la idolatría y el análisis, hemos de considerar
la figura de Ferrer Guardia y a la Escuela Moderna como muy relevantes
en la historia de este país en el cual vivimos. No olvidemos el
pasado para no caer en los mismos errores, y no olvidemos que Ferrer hizo
daño al Estado español, al clero y al capital. que fueron
quienes lo condenaron a muerte. Mantengamos su memoria. pero no sólo
a nivel teórico. ni en nuestras mentes ni en nuestros corazones:
luchemos por la libertad, contra la explotación y contra la autoridad.
Eso es lo mejor que podemos hacer por Ferrer Guardia, y por todas aquellas
personas que han dejado su vida por nosotras, no lo olvidemos nunca o
seremos ignorantes.
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