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Entre finales del siglo XIX y principios del XX existe
el temor en toda la península ibérica de posibles acciones
solidarias de los obreros. La solución a este problema se encontrará
en el tutelaje y la educación obligatoria de los hijos de los trabajadores,
y se sucederán las disputas entre Estado e Iglesia para hacerse
con ello (VARELA y ALVAREZ-URIA,1991).
Dentro de este contexto, a principios del siglo XX aparecen en Cataluña
toda una propuesta de iniciativas educativas llevadas a cabo por instituciones
privadas o libres con tendencias ideológicas muy diferenciadas.
A este momento pertenecen: la escuela Moderna de Ferrer Guardia del 1901,
el Ateneo Enciclopédico Popular fundado en 1903 (2), la Escuela
Horaciana de Pau Vila (1905), Las Escuelas Catalanas del Distrito VI,
inspiradas por Jerony Estrany, la Escuela de Maestros establecida por
Joan Bardina el 1906, el Colegio Mont dOr de Joan Palau Vera (1908),
la fundación de la Escuela Vallparadís (1910) con Alexandre
Galí de director, o el Nuevo Colegio Mont dOr con Manuel
Ainaud y Pau Vila como directores (año 1912).
Dentro de este amplio abanico de experiencias educativas podemos apreciar
diferencias contundentes. De manera que los Colegios Mont dOr y
Nuevo Colegio Mont dOr son escuelas para las capas más altas
de la sociedad (COTS,1976); mientras que el Ateneo Enciclopédico
popular tiene un marcado cariz obrerista y se convierte en una especie
de Universidad Popular (SALADRIGAS,1973) y, la Escuela Moderna de Ferrer
Guardia será una obra eminentemente popular y con un espíritu
explícito de agrupar las distintas clases sociales, de ahí
su defensa de la coeducación social (CAPPELLETTI,1980).
En el ámbito educativo, y por parte de educadores y pedagogos coetáneos
a la Escuela Moderna, se toman distancias respecto de ésta y de
toda manifestación educativa alejada de los ideales de las clases
sociales acomodadas. Así, por ejemplo, Joan Bardina, creador de
la Escuela de maestros, muestra la necesidad de apartarse de las escuelas
exclusivamente obreras y catalanistas; según José Ingenieros
en sus inicios el componente catalanista iba enlazado al movimiento literario
y anarquista para pasar a ser posteriormente y de forma clara un movimiento
político y conservador. Para Joan Bardina es necesario encauzar
a los maestros y deshacer las posibles influencias obreristas que estos
hubieran tenido (BARDINA,1907). Paralelamente, Alexandre Galí,
personaje fundamental de la Renovación Pedagógica de Cataluña
considera a Ferrer Guardia una figura nefasta (J. COTS,2001). La animadversión
de personas como Bardina o Galí hacia instituciones como la Escuela
Moderna o hacia la figura de su fundador tal vez se pueda explicar aún
más si tenemos en cuenta que la influencia de la escuela racionalista
se extendió ampliamente durante los cinco años de su existencia
(en 1906 ya existían treinta y cuatro escuelas) (J.COTS,2001).
A partir de 1914 año de la aprobación del Estatuto
de la Mancomunidad de Cataluña- , y hasta la Dictadura de Primo
de Rivera aparecen toda una serie de instituciones públicas gracias
a la intervención del Ayuntamiento y a la Diputación de
Barcelona. Entre estas instituciones destacan la creación del Consell
dInvestigació Pedagògica el año 1913, que a
partir de 1914 y bajo la dirección de Eladi Homs y Alexandre Galí
organizará la primera Escola dEstiu (Escuela de Verano);
también en estos años se fundará la Escuela del Mar
dirigida por Pere Vergés, y la Escola del Bosc (Escuela del Bosque)
dirigida por Rosa Sensat, personaje que posteriormente dará nombre
al movimiento de renovación pedagógica nacido en los años
sesenta en Cataluña. Este movimiento llamado Asociación
de Maestros Rosa Sensat es considerado por los propios fundadores
de esta iniciativa MĒ Antonia Canals Tolosa, MĒ Teresa Codina Mir,
Jordi Cots Moner, Pere Darder Vidal, Marta Mata Garriga, Ana María
Roig de la Cruz y Enric Lluch- como la segunda renovación, teniendo
por primera renovación las propuestas educativas llevadas a cabo
antes de 1936 (P.DARDER,2001) por la burguesía catalana.
Paralelamente a todo este conjunto de instituciones públicas, van
apareciendo iniciativas privadas de carácter popular ligadas en
menor o mayor medida a la Escuela Moderna, como pueden ser: la fundación
en Barcelona de la escuela Racionalista Galileo (1915), la escuela Racionalista
Farigola (1918), vinculada a Joan Puig Elias y que posteriormente se llamará
Natura, o la Fundación Racionalista Luz (1917), dirigida por Joan
Roigé.
Estas escuelas racionalistas estaban financiadas por pequeñas aportaciones
de los familiares de los alumnos y por el sindicato correspondiente al
que se encontraban adheridas. Muchas de las tareas llevadas a cabo por
cooperativas y asociaciones obreras serán obstruidas, durante esos
años, por entidades filantrópicas de carácter teológico
y que comportan un retroceso en el nivel de la educación y la cultura
populares tanto en España (INGENIEROS,1914) como en el resto de
Europa (KEY,1906).
El Período Republicano (1931-1936) recoge la renovación
pedagógica iniciada por las instituciones catalanas el año
1914. Dentro de este período cabe destacar algunas de las creaciones
llevadas a término por la Generalitat como pueden ser el Instituto-Escuela
del Parque de la Ciudadela dirigido por Josep Estalella y que significa
la puesta en marcha de la enseñanza unificada; y la Escuela Normal
que tenía por finalidad el aportar maestros aptos profesionalmente,
siguiendo los métodos más avanzados y la tarea de catalanización.
También se celebrará en esta etapa (abril-mayo de 1936)
el Primer Congreso Nacional de la Asociación Protectora de la Enseñanza
Catalana, institución que tiene por finalidad la catalanización
de la enseñanza en Cataluña. Esta obra de catalanización
está muy enlazada al campo religioso y político, se caracteriza
por tener un cierto estilo coercitivo ya que propone denegar el certificado
de escolaridad según el nivel de catalán obtenido por el
alumno (BOLETIN DE LA A.P. de lE.C.,1936). A las instituciones disciplinarias
de la escuela y la familia, la Asociación Protectora de la Enseñanza
Catalana añade, como una especie de complemento para los fines
de semana y días festivos: la organización escolta, a la
que considera una herramienta conveniente para formar la personalidad
de los niños y jóvenes.
Con el inicio de la Guerra Civil española en julio de 1936, en
Cataluña empieza una etapa muy corta de hegemonía de las
clases obreras y populares de la sociedad. El 27 de julio de 1936 se crea
el CENU Consejo de Escuela Nueva Unificada- y el movimiento de escuelas
racionalistas se integra dentro de dicho Consejo (MONES,1977). La influencia
de éstas en el CENU se puede apreciar en algunas de sus características
más manifiestas: su fuerte enlace con el mundo adulto y con el
medio social en general, el acceso a la cultura por parte de todos los
niños y a todos los niveles, la importancia dada a la ciencia y
sobre todo a los aspectos sanitarios e higiénicos, la apuesta por
el bilinguismo, en contraposición al movimiento nacional-catalanista
de los grupos políticos burgueses del momento y del sector de la
Iglesia que los ampara.
Cuando a mediados de los años sesenta empieza a despuntar el colectivo
de maestros y padres de alumnos que posteriormente constituirían
el Movimiento de Renovación Pedagógica Rosa Sensat,
éstos recogerán como precursores de su pedagogía
a toda una serie de personajes y entidades representantes de la burguesía
catalana muy cercana al nacionalismo conservador y elitista (CAIVANO-CARBONELL,1979).
Entre ellos cabe destacar a Alexandre Galí, Pau Vila, Artur Martorell
y Joan Bardina (J.COTS,1976).
Esta misma idiosincrasia parece caracterizar a la mayoría de escuelas
que se agrupan en torno a la institución Rosa Sensat,
cuando a mediados de los años setenta se las tilda de retrógradas,
convencionales y burguesas por parte de un profesor de una escuela anárquica,
ya que en lugar de secundar las huelgas para conseguir la gratuidad de
la escuela, que es lo que preocupa a la mayoría de los padres y
a la gente humilde, prefiere negociar el aumento de sueldo de los maestros
(TONI PUIG, 1976). O cuando se comprueba que la mayoría de maestros
que participan en Rosa Sensat provienen de escuelas privadas
situadas en barrios pudientes de Barcelona (FULLAT,1965).
Este distanciamiento del Movimiento de Renovación Pedagógica
Rosa Sensat respecto al antecedente de la escuela popular
no tendría mucha importancia si se presentara como una de las posibles
alternativas a la escuela franquista, que todavía está en
plena vigencia a mediados de los años sesenta; la importancia de
Rosa Sensat y del colectivo educativo que ella representa
estriba en el hecho de que se autoexhibe como el único modelo de
la escuela de Cataluña, como el único prototipo de institución
escolar democrática.
Se deja de lado, por tanto, cualquier otra alternativa educativa que,
como en el caso de la Escuela Moderna y de la escuela racionalista, haya
tenido una clara raigambre en Cataluña y en toda la península.
Pero es que como dice J. Cots en 1976, el principio de la verdadera
renovación pedagógica catalana no está representado
por la Escuela Moderna (J. COTS,1976)
Por eso extraña que en estos momentos Marta Mata, considerada por
algunos pedagogos y escritores sobre el tema como el alma de Rosa
Sensat, hable de la Escuela Moderna de Ferrer como si se tratara
de un precedente del Movimiento de Renovación Pedagógica,
como si formara parte de un mismo cuerpo (MATA,1997); o cuando la misma
pedagoga es invitada a dar una conferencia (a principios de este pasado
mes de octubre) sobre Ferrer Guardia y sobre la Escuela Moderna, con motivo
del homenaje que la Biblioteca Arús de Barcelona ofrece a esta
notable iniciativa pedagógica.
Si comparamos la Escuela Moderna con el modelo propuesto por Rosa
Sensat, siguiendo la idea de Monés (1994) de que muchas de
las características de la Escuela Nueva se manifiestan también
en la tradición escolar anarquista y evidentemente en Ferrer Guardia,
veremos que en este caso encontramos serias divergencias entre los dos
modelos.
Según la Escuela Moderna, la escuela tiene un carácter social
y es culturalmente contestataria preparando al alumno para tener una visión
crítica del medio para que sea capaz de transformarlo; a este respecto,
ya se ha comentado la defensa que hace la Escuela Moderna de la coeducación
social. Inicialmente (años sesenta) Rosa Sensat difunde
la idea de que la escuela es una herramienta transformadora de la sociedad
pero pasa después, ya en la Declaración de la X y XI Escuelas
de Verano de Barcelona (1975 y 1976 respectivamente) al considerar la
escuela como una institución a remolque de los cambios sociales.
Esta falta de espíritu de cambio social ya se daba en una experiencia
antecesora al Movimiento de Renovación Pedagógica Rosa
Sensat: se trata de lEscola del Bosc (Escuela del Bosque)
dirigida precisamente por la maestra Rosa Sensat. En ambas tentativas
pedagógicas parece darse lo que Ellen Key (1906) llamaría
una reforma del detalle, es decir, un intento de reforma del método
pero nunca de los principios.
La Escuela Moderna se basa en el principio de la libertad, donde no hay
premios ni castigos y quedan abolidos los exámenes, las competencias
y las calificaciones (CAPPELLETTI,1980). Para Ferrer todo el valor de
la educación reside en el respecto de la voluntad física,
intelectual y moral del niño (FERRER GUARDIA,1976). Contrariamente,
Alexandre Galí, uno de los predecesores fundamentales de Rosa
Sensat considera que la educación no es libertad sino todo
lo contrario, es adaptación, es limitación, e incluso coacción
(GALI,1931). La escuela para Rosa Sensat queda establecida
como una institución con funcionalidad disciplinaria. El Colectivo
Libertario de Enseñanza en su Critica a lactual sistema densenyament:
lescola activa, de la que es representante oficial Rosa Sensat,
considera que ésta mantiene el autoritarismo tradicional pero desplaza
su manera de actuar hacia una coacción afectiva, paternalista,
que pretende conseguir que el alumno desarrolle una conducta aliena a
sus verdaderos intereses sin basarse en castigos ni en violencia física.
Según María Teresa Codina (2001), una de las fundadoras
de Rosa Sensat, la libertad es el aspecto positivo de lo que
tradicionalmente se conoce por disciplina.
Para Ferrer Guardia, la escuela ha de tener un carácter integral
donde se dé una complementación entre trabajo intelectual
y trabajo manual. Según Pere Darder (3), pedagogo vinculado a los
inicios y desarrollo posterior de Rosa Sensat y profesor de
la UAB dentro de la Facultad de Ciencias de la Educación, el trabajo
por rincones que se establecía en las clases respondía a
la intención de que cada niño fuera desarrollando su actividad
manual y encontrando su orientación profesional. Pero Rosa
Sensat se ha ido inclinando, con el paso del tiempo, hacia un desarrollo
muy amplio del área de expresión (plástica, dinámica
o corporal, y teatro) que no tiene ninguna finalidad funcional, que no
tiene ninguna aplicación al medio social exterior, sino que se
presenta como una actividad que se tiene a ella misma por objetivo y que
se utiliza como medio de observación individualizada del niño.
En cambio, para Ferrer parece no haber lugar para la educación
estética (CAPPELLETTI,1980).
Otro de los puntales del programa de la Escuela Moderna es el de la coeducación;
para Ferrer Guardia constituye un propósito de la enseñanza
el que los niños de ambos sexos tengan la misma educación.
El modelo de escuela propagada por Rosa Sensat también
tiene como uno de sus fundamentos la coeducación que le ha
servido para mostrarse progresista y opuesta a la escuela tradicional-
pero, sin embargo, son temas poco desarrollados a lo largo de las diversas
Escoles dEstiu (Escuelas de Verano) (4), al menos durante los veinte
años iniciales de la institución (de 1965 a 1985 el rol
niño/niña representa un 0,1% de los cursos realizados y
el tema de la sexualidad un 0,9%).
La enseñanza, según la Escuela Moderna, ha de ser racional
y científica; por ello se muestra anti-religiosa de ahí
que se haya tildado la experiencia de la Escuela Moderna como fanático
sectarismo anticatólico (M. LIZCANO, 1994)- ya que la ciencia se
muestra incompatible con la religión. De la misma manera excluye
toda imposición dogmática o desviación hacia la metafísica,
así como la exaltación del patriotismo. Dentro de Rosa
Sensat el área de ciencias más trabajada (al menos
desde 1965 a 1985) es el área de ciencias sociales, representando
ésta última más del doble que la primera (189 cursos
de Ciencias Naturales frente a los 382 de Ciencias Sociales). Pero no
es esta desigualdad en la dedicación de las ciencias lo que llama
más la atención sino el hecho de que dentro del área
de sociales podamos encontrar diversos cursos que se ciñen al conocimiento
del localismo catalán con connotaciones de tipo nacionalista. Por
otro lado, el Movimiento de Renovación Pedagógica Rosa
Sensat no tomará distancias respecto al ideario religioso,
bien al contrario, durante los primeros años se interesará
por la divulgación del catecismo dentro de la escuela y entre los
padres de los alumnos; como comenta Pere Darder (2001) los valores religiosos
son uno de los elementos impulsores de los inicios de la renovación.
Uno de los aspectos que dentro de Cataluña más se ha criticado
de Ferrer Guardia ha sido precisamente su menosprecio de la lengua catalana
como vehículo de escolarización (MONES,1994). Para Ferrer
Guardia, el castellano es más universal que no el catalán
y por tanto responde más al internacionalismo anarquista al que
aspira la Escuela Moderna. En clara divergencia, la institución
Rosa Sensat aboga por el enraizamiento en la realidad inmediata
y más cercana y ello comportaba, de forma prioritaria, el conocimiento
de la cultura regional catalana, tanto de la lengua como de las costumbres
para después, gradualmente, pasar a conocer las realidades más
lejanas (de la península y del extranjero) (M.T. CODINA,2001).
La defensa de la lengua catalana tenía, por otro lado y durante
el periodo de los sesenta y setenta, una connotación de oposición
al régimen franquista pero también de reivindicación
de un nacionalismo político catalán. El aprendizaje de la
lengua catalana también ha servido, con el pasar de los años,
de elemento de integración de los inmigrantes llegados a Cataluña,
y al mismo tiempo de elemento de discriminación cuando se ha demostrado
una dificultad en su aprendizaje al menos dentro de la institución
escolar y muchas veces también dentro del ámbito laboral.
Hay más elementos que podríamos comparar como pueden ser
la dedicación al juego del niño, o el punto de vista que
se tiene de la psicología y de la pedagogía, pero creo que
con estas pinceladas rápidas de comparación entre la Escuela
Moderna y el Movimiento de Renovación Pedagógica Rosa
Sensat queda claro que son dos iniciativas educativas claramente
distintas.
Rosa Sensat ha supuesto el freno a toda alternativa a la enseñanza
que no fuera la defendida por las clases dominantes o por ella misma (no
podemos olvidar que Rosa Sensat representa los intereses de
la burguesía catalana). Durante los años sesenta y setenta
todavía podemos encontrar en Cataluña algunos intentos de
escuelas autogestionarias como la Escuela Soller, la Escuela Pegaso, Escuela
Ferrer y Guardia, Patronato Ribas; escuelas que durante esos años
se encuentran con multitud de problemas y a las que se ponen trabas desde
el mismo Estado, desde el profesorado funcionario o desde instituciones
autodenominadas progresistas como Rosa Sensat. Con el tiempo
este tipo de iniciativas se han ido diluyendo y en Cataluña como
referente de renovación pedagógica tenemos a la institución
Rosa Sensat.
Tal vez, como hace Alejandro Tiana a finales de los años setenta
(BICICLETA, nē12), tendríamos que dirigir nuestra atención
hacia los movimientos educativos contemporáneos para ver si se
respira cierto aire libertario, al igual que por entonces se podía
intuir en las ideas de Ivan Illich y Everet Reimer sobre la desescolarización,
el movimiento de pedagogía institucional francesa, o el conjunto
de Escuelas Cooperativas.
(1) La presente comunicación
ha sido elaborada a partir de dos trabajos: la memoria del doctorado,
presentada en el Departamento de Psicología de la Salud, Unidad
de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona
bajo el título Renovació Pedagògica i Societat a
Catalunya, 1965-1985, y mi tesis doctoral en la cual estoy trabajando.
(2) A este respecto se puede consultar el reciente libro de Ferran Aisa:
Una Història de Barcelona: LAteneu Enciclopèdic Popular,
publicado en el 2000.
(3) Entrevista realizada en invierno de 2000 en la institución
Rosa Sensat.
(4) Las programaciones de las Escuelas de Verano son el reflejo de aquello
que la institución ha trabajado durante todo el curso escolar.
En este caso tomo como referente los veinte años iniciales de las
Escuelas de verano de Rosa Sensat, etapa importante si tenemos
en consideración que constituyen el inicio e institucionalización
del movimiento de renovación y nos pueden aportar sus directrices
principales. |