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Voy a dedicar mi intervención en este Congreso
de Historia que conmemora los 75 años de la fundación de
la FAI al compañero Ramón Acín, que si estuviera
aún con vida haría ya más de una década que
sería centenario, y que sin duda merece ser recordado entre compañeros.
Porque como él mismo dijo refiriéndose a Seguí: Nosotros
no tenemos santos, nosotros no tenemos apóstoles, nosotros no tenemos
ni mártires; pero somos amigos del amigo y camaradas del camarada.
La militancia anarcosindicalista de Acín es intrínseca a
su persona, y las firmes convicciones anarquistas le acompañaron
toda su vida, con ellas y por ellas fue asesinado.
Por otra parte, podemos afirmar que el anarcosindicalismo de las primeras
décadas en España, y sobretodo en Aragón, no se puede
comprender en su totalidad sin contar con lo que su militancia -actividad
propagandística, pedagógica, ideológica, etc.-, representó
dentro del movimiento. Introduce nuevos elementos de tipo irónico
humorístico en el discurso anarquista y, además, Ramón
Acín es el primer artista propiamente anarquista de nuestro país.
Vamos pues a intentar definir, de forma breve, el origen de su anarquismo,
lo que significa ser anarquista en Ramón Acín. Así
como también, sus actividades como militante y los personajes con
los que se relacionó en el mundo libertario.
No podemos situar en una fecha precisa el origen del anarquismo en Ramón
Acín sencillamente porque éste engloba un amplio período
que abarca desde su temprana formación, con un primer contacto
por identificación con los principales teóricos del anarquismo,
hasta la cotidiana apreciación de su entorno social que, con la
propia experiencia, configurará unos planteamientos propios. Liarte
responde a una pregunta dirigida a Acín clarificadora en este sentido:
<<...¿Cuáles eran sus maestros ácratas preferidos?
Proudhon y Reclus, Enrique Malatesta y Fermín Salvochea, Bakunin
y Kropotkin, Luisa Michel y Califero, y todos sus hermanos de ideas y
luchas.>>
Ideológicamente fue un libertario que militó junto a compañeros
como Felipe Alaiz, Ángel Samblancat, Joaquín Maurín,
Francisco Ascaso, Gil Bel, Francisco Carrasquer, Ramón Liarte,
Francisco Ponzán, Ángel Pestaña, Salvador Seguí,
Federica Montseny, Anselmo Lorenzo, Ricardo Mella, y tantos otros.
Como no podía ser de otra manera, su anarquismo manifiesta en todos
sus actos una decidida negación de toda autoridad, de toda coacción,
de toda tiranía y explotación del trabajo ajeno, así
como también una manifiesta postura anticlerical, y sus críticas
se dirigen principalmente contra la tiranía y las desigualdades
sociales, y esto a través de la organización social que
propugna el anarcosindicalismo.
A su postura activista revolucionaria se añade un espíritu
respetuoso por la vida, moderador pacifista en los momentos de máxima
exaltación, tolerante y respetuoso con su entorno humano y amante
del naturalismo. En este aspecto Francisco Carrasquer, afirma que es el
modelo de <<"hombre bueno en el buen sentido de la palabra
bueno... es el que nos da la cara más simpática del M. L.
Español... todo lo contrario del terrorista, pues, el reverso de
todo fanatismo; hombre abierto y libre, que entiende la vida desde el
entusiasmo, la inocencia y el amor.>>
Las primeras actuaciones de Ramón Acín como militante pueden
situarse en el año 1913 cuando, con la intención de viajar
a París, visita por primera vez Barcelona. El viaje previsto a
París finalmente no lo realizará y permanece unos meses
en la ciudad, donde asiste a las reivindicaciones político-sociales
del 4º Aniversario de la Semana Trágica, a la consolidación
de los grupos anarcosindicales y a los enfrentamientos de estos con la
patronal.
Junto a Ángel Samblancat fundó en 1913 el semanario anarquista
La Ira, subtitulado Órgano de expresión
del asco y de la cólera del pueblo, que destaca por sus
textos revolucionarios, utilizando un lenguaje punzante contra el poder
establecido: monarquía, clericalismo, caciquismo y capital. De
ésta publicación únicamente se publicaron dos números,
puesto que fue rápidamente clausurada por el gobernador civil de
Barcelona Francos Rodríguez.
El anarquismo en Ramón Acín presenta un importante componente
de denuncia social y utilizará para ello todos los medios que tiene
a su alcance, siendo fundamentales al respecto sus textos y dibujos publicados
en la prensa y, posteriormente, los mítines sindicales. En el primer
número de La Ira aparece publicado el primer artículo de
Acín titulado Id vosotros, el cual presenta un marcado carácter
antibélico y antimilitarista, criticando el traslado de soldados
a Marruecos para reprimir los brotes independentistas organizados después
de la Convención de Fez:
<<Id vosotros, soldados de cuota, a Marruecos, a la guerra; sentad
plaza, jóvenes hijos de capitalistas, sportmans adinerados, y marchad
con vuestros hermanos los de cuota.
Id vosotros que no hacéis falta a vuestros padres, sino para las
excursiones de verano, las reuniones de etiqueta y los retratos en grupo...
>>
Ante el cuarto aniversario de los acontecimientos de la Semana Trágica
de julio de 1909 y el fusilamiento de Francisco Ferrer y Guardia en Montjuïc,
Acín dirige una crítica mordaz contra la Iglesia como institución
y contra la corrupción de algunos de sus miembros que participaron
en los sucesos. En este sentido, el segundo artículo publicado
por Acín en La Ira y titulado No riáis evidencia ya un profundo
anticlericalismo, el cual se manifestará a partir de entonces en
muchos de sus trabajos:
<<No riáis, agustinos, escolapios, agonizantes, capuchinos,
trapenses, dominicos, cartujos, carmelitas, jesuitas.
(...) que día llegará en que de nuevo vuestras celdas, vuestras
salas de rezos, vuestros comedores, vuestros salones de recibir, aparezcan
culotados de humo y de llama como las pipas viejas de los viejos marinos.>>
Acín, Gil Bel, Samblancat y Maurín fundaron hacia 1914 en
Huesca la revista El Talión, por la cual Maurín fue procesado.
Según Aláiz, este mismo grupo formó una guerrilla
en el Alto Aragón desde 1915 a 1920 con todas las características
de alianza antifascista. Alaiz y Acín coincidían, a diferencia
de Gil Bel y Maurín, en su defensa de los principios bakunianos,
y Alaiz cuenta una anécdota humorística en éste sentido:
<<Acín y yo éramos de Bakunin, y no rebajábamos
ni un ápice. Pero Ramón tenía una virtud persuasiva
capaz de desentumecer un obispo. Se enfrento casualmente en cierta ocasión
en Huesca con uno de los más entrometidos obispos y le empezó
a hablar de la santidad de Bakunin con palabras enteras y firmes. El obispo
no sabía nada de Bakunin y quedó deslumbrado al conocer
un santo completamente nuevo para él. Enterado el prelado días
después por un jesuita de quién era Bakunin, profesó
desde entonces a Acín un odio completamente episcopal...>>
El año 1918 Acín colabora en el Ideal de Aragón de
Zaragoza, donde publica el artículo titulado 8-8-8, A Luis
Bonafoux, acompañado de una auto caricatura y el dibujo Lamentaciones
de un cráneo socialista, donde refleja de forma satírica
la pésima situación en la que se encuentran los trabajadores
y las duras represiones de las manifestaciones reivindicativas de la jornada
laboral de ocho horas:
<<Tres ochos; he aquí el lábaro de la religión(...)
socialista.
He aquí el lábaro de la vida feliz; tres signos de infinito
cara arriba, símbolo del bien estar en esta nuestra vida tan corta,
tan finita...
Ocho horas para trabajar. El trabajo es bello, el trabajo es noble, el
trabajo es salud, es cultura, el trabajo es santo...
Ocho horas de asueto. El asueto, tras el trabajo, es amor, es poesía,
es misticismo, es higiene en el alma...
Ocho horas descansar, descansar sosegado y dulce en lecho blando a la
vera de compañera garrida y de niñitos fuertes. El descanso
es trabajo en potencia, poesía en potencia, en potencia amor...
Tres ochos.
Libertad.
Igualdad.
Fraternidad.
Trabajo.
¡Monsergas!.
Castillo de naipes que se fue al traste con el resoplido de la primera
trompeta militar y patriotera...
Atadijo, nudo gordiano deshecho al sablazo del primer tenientillo metido
a Alejandro.
He aquí los tres ochos.
He aquí el nuevo lábaro.
Ocho horas fuego de fusilería y ataques a la bayoneta.
Ocho horas distracciones de cañón; desmoche de museos y
bibliotecas y escuelas y catedrales.
Ocho horas dormir en lecho de sangre y fango, sin crios y sin hembra...
Y entre ocho y ocho, para tomar ánimos, al son de los respectivos
himnos nacionales, buena sartenada de higadicos de compañeros de
"La Internacional".>>
El 1 de junio de 1918 publica el artículo Flores de trapo en el
Ideal de Aragón denunciando la dramática situación
de los pobres y la hipocresía de la burguesía adinerada
que tan sólo se acuerda de los pobres un día al año:
<<(...) ¡Fiesta de la flor! Un día al año
que se recuerdan de las pobres ruinas, flacuchas y febricientes, y los
trescientos y pico días restantes olvidan que media Humanidad habita
en pocilgas y engulle bazofia y no ve el sol y le regatean el oxígeno.
Como un día celebran la Fiesta del Árbol, y los trescientos
días y pico que restan contemplan el desmoche de los robledales
y la tala de los pinares verdes y saludables.
Como un día al año celebran la Fiesta de la Raza, los trescientos
y pico que le siguen viendo como depaupera, deprisa, deprisa...
Como un día celebran la Fiesta de la Agricultura y otro la Fiesta
de los Niños y otro la Fiesta de la Independencia...>>
No tenemos datos fehacientes que nos permitan comprobar la fecha exacta
del ingreso de Acín en la Confederación Nacional del Trabajo,
Sindicato al que pertenecerá durante toda su vida. Pero, según
su participación en diferentes actividades convocantes, puede deducirse
que fue hacia el año 1913 y, desde su ingreso, participó
en todos los congresos y mítines a los que su actividad pedagógica
le permitía asistir en Madrid, Zaragoza, Barcelona y, por supuesto,
también en Huesca, donde se encargó de organizar todas las
actividades del Sindicato y, además, fue el portavoz de la Confederación
en toda la comarca. Gracias a él y a su labor de propaganda muchos
obreros se afiliaron al Sindicato tanto en Huesca como en la provincia.
Hay que tener en cuenta que Acín era considerado una persona destacada,
tanto por su atrayente personalidad y su formación, como por el
cargo que ocupó de profesor y la intensa actividad cultural que
llevó a cabo a nivel de conferencias, prensa y exposiciones. Además,
su característico sentido del humor y su cotidiana proximidad a
los más desfavorecidos hizo que su figura resultara de una gran
simpatía. En palabras de Mariano Casasús: <<Acín
era un anarquista libertario que, desde los lugares más recónditos
del Alto Aragón hasta el Bajo Aragón, todo el mundo le conocía.
Imprescindible en todo el que supiera algo de historia o de la cosa organizativa
y del obrerismo.>>
Acín vivió unos años en que la C.N.T. se hallaba
en plena actividad, en plena acción directa y constructiva, enfrentándose
con los enemigos seculares de las clases populares -la monarquía,
el clero, los militares y los opulentos- y prodigando el establecimiento
de la justicia social y el progreso cultural de los menos favorecidos,
en este sentido Acín jugó un papel fundamental.
Las primeras actuaciones de Acín en la C.N.T. que se han podido
documentar se remontan a marzo de 1918, con un corto viaje a Madrid por
cuestiones sindicales. En ese mismo año participa como delegado
en el II Congreso de la C.N.T. en Barcelona, donde presenta una ponencia.
Aunque resulta más que probable su colaboración (cuanto
menos complicidad) en las principales actuaciones de la Confederación
en Aragón anteriores a esta fecha, dada la relevancia de la posición
que ocupa dentro del Sindicato en Huesca.
Entre 1916 y 1919 fueron momentos de intensa actividad sindical, durante
los que Acín se mantuvo en plena actividad en la provincia de Huesca,
y por los que Acín demostró cuanto menos un profundo interés
respecto a los que estaba sucediendo en el resto del territorio español,
manteniéndose informado al día del desarrollo de los acontecimientos
en la lucha sindical, tal como recuerda Manuel Buenacasa: <<Era
el compañero querido y admirado por todo el pueblo. Muy grande
y privilegiada su inteligencia y muy extensa su cultura, pero resaltaba
mucho más aún su modestia y su bravura. Lo que más
admiraban en él quienes le conocían, que eran muchos, era
su valor personal, su desprendimiento, su sencillez y su temple tranquilo.
>>
El mes de diciembre de 1919 Acín asistió como delegado de
Huesca al Congreso celebrado en el Teatro de la Comedia de la calle del
Príncipe de Madrid. Las sesiones comenzaron el día 10 a
las diez de la mañana, con afluencia de multitudes heterogéneas,
grupos de intelectuales, artistas, poetas, escritores, catedráticos
y mujeres, junto a cerca de 450 congresistas que ocupaban los palcos y
butacas de la platea. Se realizaron dos únicas votaciones: una
para la aceptación o no de la fusión con la Unión
General de Trabajadores, siendo el resultado contrario a la fusión;
y otra a favor o en contra del Sindicato Único, siendo el resultado
favorable a ésta. Ramón Acín intervino expresamente
en la suscripción del dictamen de Cuestiones de prensa y propaganda.
Recordando a Nin y Maurín en un artículo de 1930, Acín
reafirma su diferencia ideológica respecto al comunismo de éstos
y se auto define en el ámbito libertario:
<<Con Andrés Nin, nos conocimos en Madrid cuando el Congreso
Sindicalista celebrado en el teatro de la Comedia. Nin representaba algunos
Sindicatos barceloneses y yo representaba algunos Sindicatos del Alto
Aragón. Después nos vimos alguna vez en Barcelona y luego
hicimos una campaña de propaganda por la Ribera del Cinca en compañía
de Joaquín Maurín que también ha estado largas temporadas
en Rusia y también Trotskista como Nin...
Andrés Nin y Joaquín Maurín se hicieron comunistas;
comunistas rusos que es decir comunistas de Estado; yo seguí con
el comunismo libertario.
Con Andrés Nin, a quien me une una buena amistad y Joaquín
Maurín, con quien me une una amistad más que buena fraternal,
de hermano, hoy por hoy somos sin paradoja, enemigos irreconciliables.
Soy hombre a quien quizá le pesen demasiado los conceptos de amistad
y de tolerancia; el mundo a que yo aspiro es un mundo de tolerancia y
amistad y cargo gustoso con la responsabilidad moral a que esos conceptos
me hagan acreedor en el mundo de ahora en tanto llega el mundo de después.
Enemigo irreconciliable de Nin en ideas, me es grato saber de su buena
salud.>>
Acín en estos momentos mantiene una postura activista con una firme
convicción en la transformación social a través de
la revolución. Toda una declaración de principios supone
el manifiesto redactado y firmado en 1919 por varios compañeros
en Huesca, entre ellos Acín, con la finalidad de organizar una
agrupación libertaria de jóvenes llamada Nueva Bohemia,
que pretende luchar con energia y firmeza contra la injusticia y la inmoralidad,
contra todo lo que se oponga a las corrientes democráticas y por
todo lo que sea justo, noble y elevado. Alentando a los ciudadanos a actuar
en la vida pública afrontando los problemas político-sociales,
ante la ineptitud, la ambición y la mala fe de los dirigentes del
país, incapaces de afrontar la situación. Admitiendo en
la agrupación a todos los que libres de prejuicios y desligados
de todo partido y banderín político quieran realizar una
labor cultural onda y constante, y concluye: <<Tenemos por bandera
el amor a la cultura, el culto de la fraternidad y la libertad y así
el fracaso nunca será con nosotros: podremos ser pocos, mas entonces
tocaríamos a más amor.>>
Continuando en la misma orientación crítica radical que
La Ira, Ramón Acín y Felipe Alaiz fundan en Huesca la publicación
decenal Floreal, que Acín dirigió entre 1919 y 1920, y como
recuerda Aláiz:
<<A Ramón no le importaba tener un cargo oficial [como
profesor]. A pesar de todas las coacciones siguió conmigo cantando
los funerales de la burguesía, discutiendo sin cesar por los cafetines
del Coso y extremando la oposición inteligente contra los elementos
reaccionarios de Huesca.>>
Por estas mismas fechas Acín también pudo colaborar en otras
publicaciones anarquistas de Zaragoza como Cultura y Acción, Voluntad,
La Anarquía y La Batalla Sindical, lo cual no puede comprobarse
porque en la actualidad se conservan muy pocos números de la prensa
anarquista, en su mayor parte destruida por el franquismo. Tan sólo
se conserva un artículo de Acín en Floreal de enero de 1920
titulado Espigas Rojas, donde critica las hipócritas obras de caridad
de los días navideños.
Acín colaboró también en el semanario sindicalista
de Lérida Lucha Social, que apareció a finales de 1919.
En el primer número se presenta el origen y la intención
de la publicación, autodefiniéndose como Órgano de
la Federación local obrera y portavoz del proletariado nacional
e internacional y, a partir de agosto de 1922, se identifica como Semanario
sindicalista revolucionario. Su base teórica y práctica
se sustenta en los puntos siguientes:
- la aceptación de la máxima de la Internacional "la
emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores
mismos";
- el rechazo en la lucha contra la burguesía de toda ingerencia
político-autoritaria;
- la propagación y difusión de la "acción directa"
como única táctica eficaz que ha dado resultados positivos
en la lucha obrera;
-el apoyo al Sindicato Unico como complemento a la labor de organización
y como poderosa arma de solidaridad entre los proletarios;
- el rechazo del reformismo político-burgués y del régimen
capitalista por su injusta e inhumana organización económica
basada en la propiedad privada y por consiguiente en la explotación
del hombre por el hombre.
- consideración de la política, incluyendo en este término
a todos los partidos políticos desde los conservadores hasta los
de extrema izquierda, como uno de los principales obstáculos en
al desenvolvimiento de la organización obrera. Puesto que su puntal
básico reside en la ignorancia de las masas y su existencia depende
del régimen capitalista, su finalidad es mantener y eternizar,
sea como sea, la organización de la sociedad actual que divide
la humanidad en ricos y pobres, explotados y explotadores.
- la Confederación Nacional del Trabajo, y con ella todas las Federaciones
locales, deben difundir los métodos de lucha del sindicalismo revolucionario
como medio para llegar al "comunismo", donde todos los seres
humanos producirán según sus fuerzas y consumirán
según sus necesidades.
En Lucha Social publicaba con su nombre, Ramón Acín, o bajo
el seudónimo de Espartaco. Aquí critíca al sistema
político lanzando gritos de rebeldía anarquista contra la
penosa situación del obrero y contra la represión que el
capitalismo y los gobernantes lanzan sobre pueblo, reclamando humanidad
y justicia social:
<<Hay quien se cree anarquista y no lo es y hay quien es anarquista
sin saberlo. Varios años me ha cogido aquí en Madrid el
primero de Mayo, al ver el desfile de la manifestación obrera,
actuaban sobre mi espíritu de juventud dos fuerzas contrarias.
El amor a la rebeldía y a la emancipación pugnaba por sumarse
a la muchedumbre proletaria. Mi odio a las bandericas, al rebaño
que paseaba sus lanas lacias y puercas ante los ojos de quienes lo habían
luego de trasquilar, impedíanme ser uno más en aquella procesión
bufa, famélica, sin nervio, antes que coco de poderosos, motivo
de regocijos o de lástima, que es algo peor.
Aquí en Madrid, celebrarán una vez más la fiesta
del trabajo al modo socialista y madrileño; después de la
procesión, se lanzarán al campo a comer una paella de mal
arroz y llenos de fantasía, a los cuatro chupitos de valdepeñas,
los piltrafas de vaca tísica se les antojarán higadicos
y criadillos de burgués. RAMÓN ACÍN. Madrid, 1921.>>
En el verano y el otoño de 1920 fue una etapa en la que se llevó
a cabo una intensa campaña de propaganda por parte de los militantes
de la C.N.T. que se reunían entorno a Lucha Social y, cuando el
grupo llegó a Huesca en el mes de agosto, se unió a éste
Ramón Acín. La actividad propagandista se llevó a
cabo principalmente en las poblaciones próximas a Lérida
y Tarragona, los pueblos del Pirineo y las comarcas aragonesas. La C.N.T.
era en mucho el sindicato de mayor número de afiliados y el que
experimentó un mayor crecimiento en Aragón. En 1910 contaba
con más de 2.500 miembros (mientras la U.G.T. contaba con 96 en
marzo de 1909); en diciembre de 1919 contaba ya con 12.500 miembros, llegando
en 1922 a los 32.000 federados y, según el ministerio de la Gobernación,
en 1936 la C.N.T. llegó a tener 1.577.547 afiliados. Manuel Buenacasa
destaca la valía de los compañeros de la C.N.T. en Aragón,
Navarra y La Rioja, afirmando que gracias a las personalidades integrantes
el movimiento obrero -aunque también contribuyó la precaria
situación económica y laboral-, éste experimentó
entonces un auge espectacular.
Acín también colaboró en el periódico de Zaragoza
El Comunista, que se autodenomina Órgano del Centro de Estudios
Sociales, Portavoz de los Sindicatos obreros de la Región y defensor
del proletariado internacional. En 1920 se publicó un texto de
Acín procedente de Floreal, con el cual dirige su apoyo a los compañeros
anarquistas encarcelados por realizar campaña en defensa de los
participantes en la conspiración para asaltar el cuartel del Carmen,
que tuvo lugar el 9 de enero de 1920, y que supuso un intento fallido
de movimiento revolucionario iniciado por un grupo de soldados y el joven
anarquista Ángel Chueca, quien murió en el asalto. Ese mismo
día fueron fusilados siete soldados, y las autoridades aprovecharon
el suceso para iniciar una intensa campaña represiva contra el
grupo sindicalista en Zaragoza.
Entre tanto, Acín expresa en sjs artículos un manfiesto
antimilitarismo y muestra su solidaridad con el fracasado movimiento espartaquista
alemán. Además también participará en actividades
culturales organizadas en Huesca, como la conferencia de clausura que
ofreció para la Exposición de Postales a beneficio de los
niños rusos. O la conferencia que ofreció para la Asociación
General de Dependientes de Comercio sobre el tema: La Dependencia Mercantil
en el Campo Social. Y, el 29 de abril de 1923, ofreció una Conferencia
antielectoral en Huesca. La convocatoria a la conferencia presenta el
contundente texto sigüiente:
<<Conferencia antielectoral por un presidente de mesa/Las cupletistas
y el acta de Sariñena/Los burros de Saul/Los cuatro hijos de su
padre/La república de Lerroux/Todos caciques/Sentido antipolítico
del sindicalismo/Sobre estos y otros puntos disertará el domingo
29 del actual en el Sindicato Único de Trabajadores, calle de Zarandia,
16, a las nueve y media de la noche, el camarada RAMÓN ACÍN/La
Comisión pro-cultura/Entrada pública/Huesca Abril de 1923./Imp.
Editorial V. Campo, Huesca>>.
Acín ofrecía con frecuencia en charlas, conferencias y mítines
en la Asociación de Dependientes, en el Teatro Principal y en el
Ateneo Flor y Vida de Huesca. José Antonio Llanas Almudévar
asistió a alguno de estos actos y recuerda la persona afable y
de buen humor que reconoce en Acín, con elevada cultura y natural
gancho hacia el auditorio, y que en los mítines además:
<<...largaba de la forma más demoledora contra propiedad,
curas, caciques con toda la demagojia que requería el auditorio,
que ya no sólo eran dependientes. No estuve en las sesiones del
Ateneo Flor y Vida, eso ya estaba vedado a un hijo de buena familia y
congregante Mariano. Sí en un mitin en el Teatro Principal, con
palabras sacrílegas contra la Virgen, Dios y los Santos...>>
El 12 de marzo de 1923 se celebró en Huesca una huelga general
y un mitin pro presos, dos días después de haber sido asesinado
Salvador Seguí y Francisco Comas en Barcelona. Acín participó
en este mitin, profundamente afectado por lo sucedido. El acto pudo celebarse
a pesar de la condición expresa por parte del delegado gubernativo
de que no se hablase de la muerte Seguí. Manuel Buenacasa recuerda
el momento en que Acín tomó la palabra:
<<Conforme a lo convenido habló extensamente y con atractiva
finura. Se refirió a nuestros presos y a las injusticias que cometen
las clases dirigentes. Lo mismo que Costa, combatió el caciquismo
económico, moral y político. (Alusión al célebre
Bescós, cacique máximo de la región y "republicano"
por más señas). Unas simples frases algo aceradas de Acín
sobre esto bastaron para que el delegado gubernativo le llamase al orden;
pero el pueblo dispuesto a todo, protestó contra la imposición
y exigió del presidente y exigió del presidente del acto
no permitiera las interrupciones del delegado de la autoridad.
El discurso de Acín, magnífico en todos sus aspectos, caldeó
el ambiente como raras veces lo he presenciado. El público adivinó
que el orador se había esforzado en facilitar mi tarea y lo había
conseguido.
Así, pues, llegado que fue mi turno hablé de Seguí
y me expresé con la indignación que el caso requería,
y la apiñada concurrencia escuchó recogida, aunque indignada,
mi modesto discurso.
Terminado aquel entusiástico acto, el gobernador civil nos invitó
a su despacho para felicitarnos y congratularse del "orden perfecto"
con que el mitin se había desarrollado.>>
Una de las colaboraciones más importantes de Acín en una
publicación libertaria fue para el periódico barcelonés
Solidaridad Obrera, Órgano de la Confederación Regional
del Trabajo de Cataluña y portavoz de la Confederación Nacional,
donde aparecieron sus artículos Florecicas (de colaboración)
a lo largo del año 1923 hasta el 15 de agosto de este año,
en que se produce el Golpe de Estado de Primo de Rivera. En sus artículos
de Solidaridad Obrera Acín refleja los acontecimientos políticos
más relevantes del momento en la Península, sobretodo en
relación con el movimiento obrero. En sus primeras Florecicas de
1923 dirigió un emotivo recuerdo a su compañero Salvador
Seguí, recientemente asesinado.
Las críticas que dirige Acín en sus escritos muchas de las
veces no eran aceptadas sin consecuencias. El 11 de abril de 1924 se publica
en El Diario de Huesca un artículo de Acín donde defiende
al dibujante Shum ante la condena a muerte que le había sido impuesta.
Por este artículo Acín es inmediatamente encarcelado hasta
finales del mes de mayo. Solidaridad Obrera y diversas publicaciones del
momento se suman a la petición de indulto para Shum, el cual se
acabará concediendo en 1924.
En 1926 Acín participó en los actos revolucionarios de la
"Sanjuanada", conspiración contra la dictadura de Primo
de Rivera iniciada el 24 de junio (noche de San Juan), en la que intervinieron
tanto militares como civiles y que fue abortada por el Gobierno. En la
"Sanjuanada" participó Fermín Galán y es
muy posible, dada su amistad y posterior colaboración, que Acín
estuviera en contacto con Galán, quién sufrió prisión
en el Castillo de Monjuïc de Barcelona tras ser sofocada la conspiración.
Una vez sofocados los hechos de la "Sanjuanada", Acín
viajó a París, donde permaneció desde finales de
junio hasta noviembre de 1926. Allí se instaló en el modesto
hotel de la calle Vavin en Montparnesse, donde también se hospedaba
su amigo Ismael González de la Serna. Este viaje supuso el contacto
directo de Acín con las principales corrientes de vanguardia. A
finales de noviembre regresa a Huesca y reanuda sus actividades en la
prensa y, el 30 de noviembre, ocupa de nuevo su cargo de profesor de dibujo
en las Escuelas Normales.
En 1928 la C.N.T. de Barcelona solicita la colaboración de Ramón
Acín en la publicación de un semanario que debía
titularse Solidaridad definido como Semanario defensor de los principios
de la C. N. del T. (del cual no se ha podido localizar ningún número).
El impreso de "La comisión de propaganda" de la CNT de
Barcelona, aparece con el sello de la redacción de Solidaridad
y la nota manuscrita: "Correspondencia. Juan López: Carmen,
30. Ateneo Enciclopédico, Barcelona". Como fruto de su actuación,
señalan la salida de Despertar en Vigo, publicación en la
misma línea que la anterior. Este impreso va acompañado
de una carta manuscrita enviada por Juan López del Ateneo Enciclopédico
(entonces situado en el número 30 de la calle del Carmen de Barcelona)
con fecha del 2-VI-1928, donde señala que se le ha remitido esta
circular por indicación del amigo común "Delaville".
La carta solicita su colaboración en el esfuerzo continuo de impulsar
una sana y práctica corriente en favor del movimiento obrero, y
expresa el interés de ir estableciendo una íntima y cordial
relación con todos los que son un valor en el orden de la propaganda
oral y escrita, como es el caso de Acín.
Asímismo, le fue enviado un comunicado en el que se especifica
que el hecho de pertenecer a la comisión no implica la asistencia
a todas sus reuniones, sino que lo esencial es una colaboración
<<ya sea como voceros, ya desde nuestras tribunas>>. Por medio
de otro comunicado personal la redacción de Solidaridad se pone
en contacto con Acín, exponiendo la falta de cohesión existente
en el movimiento libertario y la necesidad de un esfuerzo común
para superar la difícil situación del momento. La propuesta
es llevar adelante una publicación de propaganda, que ya había
tenido problemas siendo suspendida antes de ver la luz su primer número,
y que se autodefine con la intención de:
<<agrupar en su seno a todos los elementos que se distinguen
en la propaganda, oral y escrita, de nuestro ideal anarquista; aportar
colaboración a todas nuestras publicaciones, mirando la vez de
facilitar la máxima difusión de las mismas; contribuir al
máximo éxito de las campañas; organizar conferencias
y cuantos actos de propaganda contribuyan a dar extensión a nuestro
movimiento intelectual, y, en suma, crear un máximo de colaboración
a nuestra obra de reconstrucción.>>
Acín contestó a la solicitud remitiendo una carta y un manifiesto,
que por la fecha con toda probabilidad se trata del Manifiesto de la celebración
del Centenario de Goya Fuendetodos. Marzo, 1746 - Bourdeux. Abril, 1928.
En ella se presta a colaborar e indica que la revista ha de estar bien
realizada. En una nueva carta manuscrita enviada por Juan López
del Ateneo Enciclopédico de Barcelona, con fecha del 12 julio de
1928, se le pide que defina en líneas generales lo que debe ser
la revista, su criterio, orientación carácter, etc. y expresa
que el manifiesto de Acín les ha parecido colosal <<por
todo lo que dice y no dice. Por lo bien hecho. Por su formato estupendo
y un fondo enérgico y sencillo. Es un alarde de la dignidad del
humor.>>
En 1929 Acín participa en el Stand del Sindicato de Turismo de
Aragón, en la Exposición Internacional de Barcelona, según
recuerda Guillermo Pérez. También este año expone
en las galerías Dalmau y, aprovechando el viaje, se encuentra con
sus compañeros del Grupo Solidaridad a quienes propone el cambio
de nombre de su publicación Revista Obrera por el de Mañana.
La proposición se tiene en cuenta y se adopta el nuevo título.
Ramón Acín jugó un papel fundamental en la Sublevación
de Jaca que tuvo lugar el día 12 de diciembre de 1930. Como activo
militante de la C.N.T., y amigo íntimo de Fermín Galán,
en todo momento estuvo del lado de los sublevados. Las palabras de Galán
en un diálogo que sostiene con el capitán Mendoza reflejan
la gran amistad que le unía a Ramón Acín y la admiración
que sentía hacia su familia. Galán había sufrido
hacía poco un desengaño amoroso con una joven burguesa de
Jaca y se lamenta por no haber podído formar una familia como la
de Acín. Podemos hablar de un alto grado de responsabilidad de
Acín en la organización de la sublevación en Huesca,
tal como se desprende de estas palabras de Galán:
<<-Usted se hospedará en casa de Acín, ¿no?
-Sí; se enfada si no voy a su casa -contestó Galán.
Acín, que había hecho una fraternal amistad con el héroe,
era representante de los paisanos en Huesca y estaba en contacto con el
capitán Ríos. Galán, al regreso de su viaje a Huesca
se encontró con Mendoza y le dijo, lleno de honda melancolía:
-Me maravilla cada vez que voy a casa de Acín. son ideales él,
su mujer y sus niñas ¡Su casa entera! ¡Acín
ha encontrado la compañera! ¡Ha tenido suerte! ¡En
cambio yo!.
Cuando ya la tenía moldeada con el pensamiento, su padre me la
quitó.
Su párpado singular sufrió una sacudida como el ala quebrada
de un ave.>>
Acín y Galán se encontraban con cierta frecuencia, unas
ocasiones en Jaca y otras en Huesca. Galán y los militares de la
sublevación se alojaban en el Hotel Mur, situado cerca de la Ciudadela
de Jaca. Uno de los viajes que realizó Acín a Jaca momentos
antes de la sublevación fue precisamente para encontrarse con Galán
y definir posturas ante los próximos acontecimientos. El espíritu
que inspira el acto revolucionario es de un carácter profundamente
libertario e idealista.
Los miembros del Comité Revolucionario no dieron su apoyo a la
sublevación de Jaca. En una reunión de Comité, que
contaba con la presencia de Santiago Casares Quiroga y en la que Acín
estaba presente, quedó reflejada la posición del Comité:
éste no acepta la fecha dada para la madrugada del lunes propuesta
por Galán y sólo se atiene a acatar el plan del propio Comité,
lo cual es interpretado como un gesto de cobardía y traición
por parte de los revolucionarios de Jaca.
En Huesca se produjo un último encuentro entre Acín y Galán
antes de la sublevación, el día 9 de diciembre de 1930.
Participó de este encuentro el amigo íntimo de Acín,
Rafael Sánchez Ventura, quien también tuvo un papel importante
en la preparación de la sublevación. En ésta ocasión
Acín y Sánchez Ventura mostraron su preocupación
por la fidelidad última de las fuerzas con que se contaba para
llevar adelante la operación. Como indicio de la relevancia que
alcanzó el papel de Acín en la Sublevación de Jaca,
él mismo nos comunica en uno de sus textos que, en caso de haber
triunfado la rebelión, Galán le había asignado hacerse
cargo de la alcaldía de Huesca.
Se desconocen las actividades de Acín durante la noche del 11 al
12 de diciembre, aunque se sabe que estuvo ausente de su casa. El día
12, ante la falta de información, a media tarde Acín salió
de Huesca. Según Arderios y Díaz Fernández, llegó
a Ayerbe y, según los testimonios recogidos, estuvo presente en
el combate de Cillas: <<En ningún momento aceptó armamento,
pasando la mayor parte del tiempo que duró la confrontación
parapetado del tiroteó.>>
Ante la derrota de la columna de Galán, Acín fue al encuentro
de la misma para comunicarles el fracaso del levantamiento en Huesca y
las poblaciones del resto del país que se habían sumado
al acto revolucionario. Permaneció en Cillas, como hemos dicho,
sin tomar armas y, posteriormente, emprendió la huida junto a José
Jarne. Permanecieron escondidos en el carrascal de Pebredo dos o tres
noches y después en la ermita de Loreto un tiempo similar hasta
que, protegidos por la familia Sancho Blánquez de Zaragoza a través
de Venancio Sarría se escondieron en la casa de Angelita Blánquez.
Acín y José Jarne salieron de Huesca en uno de los taxis
que allí se arrendaban con el hermano de Conchita, Joaquín
Monrás, quien les acompañó hasta Zaragoza donde les
esperaban los dos hermanos Alcrudo y Luis Maina. Pasaron las Navidades
en Zaragoza y, conducidos por Mantecón, partieron hacia Lisboa,
desde donde alcanzaron el exilio de París.
Acín permaneció en París desde principios de enero
hasta el 14 de abril de 1931, fecha en que se produjo la proclamación
de la Segunda República. Los emigrados políticos españoles
en País, en su mayor parte, residían en el Hotel Malherbe
y se reunían entorno a las tertulias del Café Napolitain.
Un compañero Luis Sainz de Morales, que compartío aquellas
tertulias, recuerda a Acín en París:
<<En París, en los comienzos del año 31, cuando
la monarquía se tambaleaba en España, conocí a Ramón
Acín en la tertulia que formaban los emigrados políticos
en el café Napolitain del boulevard de los italianos.
Allí teníamos los republicanos nuestro cuartel general,
claro siempre cercado por un ejército de sabuesos que destacaba
el prefecto de policía, M. Chiappe, obedeciendo a sugerencias de
Quiñones de León.
Con Indalecio Prieto, el capitán Martínez Aragón,
Carlos Esplá, el teniente coronel Puig, otra de las víctimas
de la rebelión militar; el médico de Lérida y gran
hombre, Benavent; los tenientes Collar y Rexach, el mecánico Rada,
el comandante Hidalgo de Cisneros, el capitán Piaya, de Jaca, condenado
a muerte; Marcelino Domingo y otros dos hombres a los que traté
personalmente muchos días y a los que no supuse capaces, en fecha
no lejana, de traicionar el régimen por el que en aquella época
luchaban. Me refiero a Queipo de Llano y a Ramón Franco.
Con Acín intimé prontamente porque adiviné en él
un hombre de aguda sensibilidad, de entereza, que así como era
dócil y apacible, rebelábase de indignación, se enfurecía
ante la mas leve injusticia.
Como nuestros recursos eran bastante exiguos, íbamos a comer a
un restaurante económico del boulevard de Saint Germain y nuestra
sobremesas se prolongaban hasta media tarde.
Acín contábame entonces sus proyectos para que la juventud
de Huesca marchara por otros derroteros de igualdad y de justicia.
Ramón Acín, idealista noble y combativo que sabía
morir por la idea que ardía en su pecho de libertades proletarias,
tanto como era de inteligente y artista de condiciones excepcionales,
pintor, escultor y poeta, era otra gran dote la que adornaba su persona:
la sencillez.
Aunque había celebrado yo interviús políticas para
distintos periódicos españoles de izquierda con casi todos
los republicanos emigrados, Ramón Acín, siempre gentleman,
se había negado a ello con aquellas sus palabras:
-Yo no puedo decir nada. Yo no soy nadie. Más adelante, veremos,
veremos.>>
Al ir pasando el tiempo y no cambiar la situación política
en España, Acín se plateó establecer su residencia
en París. En la agenda personal de Conchita Monrás aparece
incluso la dirección de Acín establecido en el estudio 7
del número 8 de la calle Vangirasol en el distrito XV de París.
La familia había hecho los preparativos para trasladarse a París
cuando fue proclamada la República y Acín decidió
regresar inmediatamente a España.
El mismo día 14 de abril de 1931 la manifestación que subía
al Ayuntamiento de Huesca para hacerse cargo de la Alcaldía paró
delante la casa de Acín, y ante las aclamaciones del gentio Conchita
Monrás tuvo que salir al balcón a saludar. El día
15 de abril numerosos republicanos oscenses se desplazaron a Ayerbe, cuyos
ciudadanos se sumaron al grupo, para recibir a Ramón Acín
que regresaba del exilio. Tuvo un recibimiento caluroso y multitudinario,
aunque por supuesto no oficial ni programado, digno de un personaje querido
por el pueblo como él era. Katia y Sol recuerdan que ese día,
en que Ramón Acín regresó del exilio, estaban en
un balcón de la Plaza Mayor de Ayerbe, donde se había reunido
mucha gente. Liarte y Antonio Llanas Almudévar también recuerdan
el multitudinario acontecimiento como un hecho extraordinario.
El 1 de Mayo de 1931 se celebró el homenaje a Galán y García
Hernández en el cementerio de Huesca, el cual según Liarte
había sido propuesto y aprobado en casa de Acín al concluir
la primera reunión en ocasión de su regreso del exilio.
Asistieron al acto obreros, intelectuales y estudiantes de Jaca, Madrid,
Zaragoza y Barcelona. También acudió al acto la madre de
Fermín Galán quien durante su estancia en Huesca se hospedó
en casa de la familia Acín, según recuerda Carmen Correas
que fue a la casa de Acín para saludar personalmente a la madre
de Galán. En el acto de homenaje varios oradores pronunciaron discursos
de elogio hacia los mártires de la libertad, entre los cuales se
encontraba Ramón Acín, quien cerró el acto dirigiendo
a la muchedumbre palabras de esperanza de una España nueva sin
sables ni báculos.
Hacia 1931 se organizó un acto de propaganda para definir la posición
de la clase obrera el cual se celebró en el teatro Olimpia de Huesca,
que se encontraba abarrotado de público. En él participaron
Ramiro Rueda y María Durán, siendo presidido por Ramón
Acín. Al finalizar el acto, Acín dirigió una palabras
de elogio a los conferenciantes y para concluir añadió:
<<De lo dicho se infiere que la sociedad de los explotadores
está concluyendo sobre la tierra y que el triunfo de las personas
libres va a comenzar una nueva era de paz, amor y justicia para todos
sin excepción.>>
Todos los actos en los que participaba Acín lo hacía de
una forma totalmente desinteresada, existe una anécdota curiosa
al respecto de su hija Katia en ocasión de una de las conferencias
que debía ofrecer en el Teatro Olimpia de Huesca. Ésta le
preguntó si tenía que pagar algo y riendo Acín le
contestó que, en todo caso, tendrían que pagarle a él.
En junio de 1931 asiste como delegado por Huesca, junto a Cristobal Canario,
al Congreso de la C.N.T. celebrado en el Conservatorio de Madrid. Viaje
que aprovecha para exponer sus obras en el Ateneo de Madrid y ofrecer
una conferencia. Acín visitaba Madrid con frecuencia acompañado
de su familia, y de esta ocasión se han conservado fotografías.
Durante sus estancias en Madrid residían en el Hotel Dardé,
donde se hospedaba la gente progresista del momento, las referencias del
cual constan en la agenda personal de Conchita Monrás <<Hotel
Dardé. Constantino Rodríguez, 7. Tel. 13830. Madrid>>.
Al regreso del Congreso se celebró en Huesca una Conferencia Provincial
con la finalidad de que los delegados pudieran ofrecer la información
sobre el desarrollo y los acuerdos adoptados en el mismo. Sobre esta conferencia
tenemos el testimonio extraordinario de Félix Carrasquer:
<<Acín, más que satisfecho por los resultados de
aquel encuentro nacional, se mostraba entusiasmado y pletórico
de optimismo; entre otras razones porque al fin venía de ser aprobada
la ponencia sobre la necesidad de crear las Federaciones de Industria.
Dicha ponencia ya había sido presentada en otra ocasión
-en el Congreso de la Comedia celebrado en Madrid en diciembre de 1919-
por el compañero asturiano Eleuterio Quintanilla; pero entonces
fue rechazada pese a la defensa que hiciera de ella el prestigioso compañero
catalán Juan Peiró y a la adhesión de otros destacados
militantes -entre ellos nuestro querido Ramón Acín- quienes
veían en las Federaciones de Industria dos grandes ventajas: agrupan
a los trabajadores en fuertes bloques de resistencia para hacer frente
a los abusos de la patronal y constituyen, de cara a una sociedad nueva,
la estructura idónea para asumir con garantías de éxito
la gestión de la economía nacional en una perspectiva de
auténtica solidaridad entre las diversas regiones.
Mi recuerdo de Acín en el contexto de la citada Conferencia Provincial
celebrada en Huesca después del Congreso del Conservatorio, viene
determinado por el impacto que una vez más ejercía sobre
mi persona la calidad de su pensamiento; un pensamiento indefectiblemente
avalado por una conducta irreprochable y consecuente.>>
Inaugurando la legalización de la C.N.T. en Huesca, el 13 de octubre
de 1931 participa como orador en un mitin celebrado en el Teatro principal,
junto a los sindicalistas Antonio Martínez Novella y Tomás
Cano Ruíz. El sindicato hace un llamamiento por medio de una nota-anuncio
en el El Diario de Huesca (13-X-1931) <<a todos los trabajadores
del taller, del campo, de la oficina y de la cátedra>> para
que asistan al acto que se celebrará ese mismo día a las
siete de la tarde. El acto fue presidido por Acín, quien presentó
a los oradores y, a modo de preámbulo, expuso unas ideas sobre
los hechos más relevantes de momento. Su ponencia versó
sobre la situación política de Huesca y la posición
del sindicalismo, un llamamiento a la clase media y un análisis
de la compatibilidad entre el egoísmo y el altruismo de los Sindicatos
en favor de la soberanía obrera. El Diario de Huesca del 14-X-1931,
en un artículo titulado En el Teatro Principal. El mitin de anoche,
resalta el éxito de asistencia, la calidad de lo oradores y el
orden en que se celebró el acto, ofreciendo un breve resumen del
contenido de los discursos.
La tensión revolucionaria que se vivió en España
entre los años 1931 y 1933 fue ferozmente reprimida por el Gobierno
de la República. En las elecciones de 1933 la C.N.T. había
promovido la abstención propagando el eslogan <<Frente a
las urnas, la revolución social>>. Pero los resultados fueron
totalmente negativos puesto que a raíz de estas elecciones la C.E.D.A.
(Confederación Española de Derechas Autónomas) entró
en el gobierno y, a partir de entonces, la represión se acentúa.
En Aragón la situación condujo en múltiples ocasiones
a varios militantes cenetistas, entre ellos Acín, a sufrir prisión.
El gobierno se mostró absolutamente represivo respecto a las acciones
sindicales. En marzo de 1932 el gobierno anunció el descubrimiento
de una conspiración en Jaca, y utilizó este hecho para encarcelar
a miembros de la C.N.T. de Jaca. Así, fueron encarcelados los hermanos
Laclaustra, Ángel Viscasillas, Jorge Vinué y Lorenzo Clemente,
y también fueron detenidos en Huesca Juan Arnalda y Ramón
Acín.
Cuando el 10 de agosto de 1932 se produjo el levantamiento militar de
Sanjurjo contra la república, se le hizo frente con una huelga
general revolucionaria en toda España. Joaquín Monrás
Casas recuerda la participación de Acín en la organización
contra el alzamiento en Aragón y como, con la rápida intervención,
el acto pudo ser inmediatamente sofocado.
Es en estos momentos cuando, a raíz de un premio de la Loteria
de Navidad de 1932 (que por cierto corria el rumor que el premio sirvió
también para que ciertos fondos de la F.A.I. vieran la luz), Ramón
Acín decide producir el documental Tierra sin pan. Las Hurdes,
de Buñuel. Su colaboración no se limitó a la simple
aportació econòmica, sinó que permaneció en
Las Hurdes junto a Buñuel y Sánchez Ventura (ayudante de
dirección) durante todo el mes que duró el rodage, la primavera
de 1933.
Las imágenes de la película parecen ilustar que la
adversitat es el camino de la verdad: los niños famélicos,
los enfermos, la miseria, la crueldad, la dureza de las condiciones de
vida,... se presentan en forma de documento antropológico o película
de viaje, pero también hay mucho de denuncia ante el abandono y
las desigualdades sociales. De hecho la proyección fue censurada
en 1933 por el recien inaugurado gobierno derechista de la República
y, a finales de 1936, es retomado como bandera de lucha en el bando republicano.
En este segundo momento, el film es sonorizado y se estrena en Europa,
aprovechándose su contenido crítico y su capacidad de conmover
para acrecentar las esperanzas de lucha contra el fascismo. Imágenes
vivas de la miseria que el film reactualiza con toda su crueldad, contra
la injusticia y desigualdad, manteniendo por encima de todo el mensaje
revolucionario y lleno de esperanza, tal como expresa el comentario en
off que aparece al final de la proyección de la película:
<<La miseria que este film acaba de mostrarnos, no es una miseria
irremediable. En otras regiones de España, montañeses, campesinos,
obreros ya habían conseguido mejorar sus condiciones de vida agrupándose,
ayudándose mutuamente, presentando sus reivindicaciones ante a
los poderes públicos. Esta corriente que lleva al pueblo hacia
una vida mejor, había orientado las últimas elecciones y
había dado origen a un gobierno del Frente Popular.
La rebelión de los generales, ayudados por Hitler y Mussolini,
pretende restablecer los privilegios de los grandes propietarios; pero
los obreros y los campesinos de España vencerán a Franco
y a sus cómplices.
Con la ayuda de los antifascistas de todo el mundo, la clama, el trabajo,
la felicidad sustituirán a la guerra civil y harán desaparecer
para siempre los focos de miseria que les ha mostrado este film. >>
En julio de 1933 Acín sufre de nuevo prisión junto a Arnalda,
ante las nuevas huelgas e insurrecciones de Huesca, lo cual recuerda especialmente
Mariano Casasús Lacasta. Desde su reclusión manda la siguiente
carta a sus hijas:
<<Mis queridas Katia y Sol
Recibí vuestras cartitas con unas linietas de mama y otras del
padrino (Rafael Sánchez Ventura) que está viajando por el
mapa Mediterráneo. También vosotras iréis y conoceréis
otros países cuando seáis mayorcitas, pero tenéis
que estudiar mucho.
Duerme papa en una sala grande con 47 más, muchos son jóvenes,
otras tienen niños como vosotras y también los quieren mucho
como yo os quiero a vosotras.
Algunos ratos jugamos a la pelota, otros leemos, otras hablamos de cosas
que vosotras aprenderéis cuando seáis mayores y que no son
malas pues los que estamos aquí presos nos han traído porque
queremos que los niños y sus papás y todos vivan más
alegres y mejor y todos pasen el verano en sitios bonitos que hoy sólo
pueden ver los que tienen perricas y eso no debe ser y muchos protestamos
y a Galán lo mataron.
También el papel de papá tiene dibujo al principio como
el vuestro, una palomica que todas las noches de escapa por las rejas
de la cárcel y que cuando vosotras y mamá dormís
os besa y vuelve a mí. Os quiere vuestro papá. Ramón
(Escrito al margen) Recuerdos de Arnalda/26 de julio de 1933.>>
En la revolución libertaria de diciembre de 1933 también
es detenido y encarcelado junto a sus compañeros de la C.N.T. en
Huesca, como bien recuerda el compañero Evaristo Viñuales.
Por otra parte, los sucesos de octubre de 1934 en Asturias, cuya huelga
general tuvo unos resultados dramáticos, llevaron a que Acín
interrumpiera momentáneamente su actividad artística. En
esos momentos se encontraba realizando unos relieves para el monumento
de Jaca a los capitanes Galán y García Hernández,
proyecto que no llegó a concluir.
Hacia finales de 1933 o principios de 1934, Indalecio Prieto, ministro
de Hacienda, y Jiménez de Asúa pasaron por Huesca en una
gira de estudio e información. Acín ya hacía tiempo
que les conocía, incluso en Madrid habían establecido planes
de trabajo futuristas, que finalmente no se llevaron a cabo. También
habían fortalecido su amistad cuando los sucesos de Jaca al coincidir
los dos en París, estableciendo relación también
con el coronel Maciá, Miguel de Unamuno y otros exiliados. Prieto
pronunció un discurso por la amnistia de los presos (la salida
de la cárcel de los detenidos del 10 de agosto de 1933), habló
de los mártires de Jaca y elogió a Acín. El presidente,
antes de dar por concluido el acto, cedió la palabra a Acín,
y éste dirigió a los reunidos unas palabras agradeciendo
los elogios de que ha sido objeto y destacando la labor de Prieto en pro
de las reivindicaciones sociales: acondicionamiento de las prisiones,
la tierra para quien la trabaja, repoblación de los bosques, transformación
de los palacios en escuelas, acabar con las persecuciones obreras, acabar
con todo partidismo, paz y libertad para todos.
Sin duda fue por su innata modestia y sus profundos ideales libertarios
por lo que Acín no ocupó cargos organizativos de mayor relevancia
a nivel estatal. Para comprender la coherencia de sus actuación
y el sentido de sus textos resulta imprescindible tener siempre presente
el carácter apolítico del anarquismo, en pro del cooperativismo
y sindicalismo como fuerzas organizativas de la sociedad
De hecho, en un artículo publicado en El Diario de Huesca en 1935,
Acín bromea irónicamente ante la posibilidad de acupar la
alcaldía de Huesca en unos momentos de crisis municipal. Contexto
en el que, por otra parte, demuestra una profunda animadversión
hacía la política, tal como corrobora el en otro artículo
de El Diario de Huesca y a través del cual hace burla irónica
del poder que otorga la vara de alcalde para solucionar los problemas
de la comunidad.
Desde principios de 1936 existía una gran tensión política
en España. En vistas a las próximas elecciones, si ganaban
las derechas la situación se pondría muy difícil
para los obreros y, si ganaban las izquierdas, se intuía un golpe
de Estado. Las elecciones del 16 de febrero de 1936 dieron la victoria
a las izquierdas, en gran medida gracias a los votos de la C.N.T. que,
ante la grave situación, no promocionó la abstención.
Ante este acontecimiento y en un clima de hostilidades entre grupos armados
de derechas e izquierdas que producían numerosas víctimas
entre los segundos, se convocó el IV Congreso de la C.N.T., que
se celebró en el Teatro Iris de Zaragoza el 1 de mayo de 1936.
Éste será el último gran acto de sindical al que
Ramón Acín pudo asistir, puesto que con 47 años y
junto a muchos de sus compañeros desgraciadamente tampoco pudo
cumplir ninguno más. Fue un acontecimiento de gran interés
para todas las fuerzas políticas del país, al que asistieron
más de 2.000 delegados representantes de los Sindicatos, siendo
la C.N.T. el Sindicato mayoritario con representación de cerca
de un millón de militantes, y cuyo secretario era en aquellos momentos
Horacio Martínez Prieto. Solidaridad Obrera (12-V-1936) celebró
en su portada una Zaragoza invadida por una formidable multitud
proletaria, que acudió desde diversas regiones al mitin de clausura
del Congreso de la C.N.T. Congreso del cual contamos con el testimonio
de excepción de Federica Montseny, quien además recuerda
la presencia de Acín:
<<El Congreso se abrió en una atmósfera de pasión
y de expectación extraordinarios, mucho más que los que
reinaron en el 1931, celebrado en Madrid, poco tiempo después de
la proclamación de la Segunda República.
Allí estaban García Oliver, Ascaso, Durruti, Villaverde,
Vicente Ballester, los militantes asturianos, viejos y jóvenes,
admirables compañeros, navarros -los hermanos Caballero, aragoneses-;
los hermanos Alcrudo, Ramón Acín, Abós, Alaiz, entre
otros. Isaac Puente, "un médico rural" -era médico
en Maeztu-, se había convertido en teórico del comunismo
libertario. Con su vida pagó, meses más tarde, su prédica
y su acción revolucionaria. Junto con Eusebio C. Carbó y
Juan Puig Elías, yo representaba el Sindicato de Profesiones Liberales
de Barcelona.
Había la pléyade de jóvenes de la época...
Todos lo éramos entonces, o la mayoría. Yo contaba 31 años,
García Oliver 34, Ascaso y Durruti 37 ó 38. Los había
más jóvenes todavía: los que habían fundado
y animaban las Juventudes Libertarias, muchos de los cuales murieron en
nuestra guerra.
No puedo recordar sin emoción el espectáculo del "Teatro
Iris", lleno de hombres pletóricos de juventud, de energía,
convencidos todos de que la revolución era inminente y pensando
en lanzar las grandes bases que servirían para que el pueblo, en
general, organizase una sociedad nueva, más justa, más libre.
(...) Tres grandes temas dominaron las labores de ese Congreso: los problemas
suscitados en Asturias; la unidad confederal; las líneas generales
para una organización de la sociedad futura. Y un cuarto tema que
no puede ser desdeñado: el de la Alianza Obrera, creada en Asturias
en 1934, urgente e ineludible ahora en toda España.
(...) Terminado el Congreso, que duró nueve días, el Comité
Nacional nombrado, con residencia en Madrid y Horacio Martínez
Prieto, confirmado como secretario, tenía por misión destacar
grupos de oradores que recorrieron España, glosando los acuerdos
del Congreso y poniendo en guardia a los trabajadores ante la ofensiva
de las derechas, que se estimaba inminente.>>
Al regreso de los actos del IV Congreso de la C.N.T., se celebró
una reunión de militantes en casa de Acín para estudiar
la situación del país. Allí expusieron sus temores
ante la esperada sublevación militar, que recoge Ramón Liarte
de esta forma:
<<-No soy pesimista -dijo Ramón Acín-, porque pesimismo
viene de pésimo; pero creo que estamos en puertas del alzamiento
militar que desde hace meses vengo señalando. Opino que deberíamos
tomar las medidas necesarias para que los acontecimientos no nos sorprendan
ni desborden. El hecho austríaco, alemán e italiano, quedará
pálido ante la sed de revancha que siente la derecha católica
española. Esto va a ser un San Bartolomé nacional, mil veces
superior a la Inquisición. ¿Qué opinais vosotros?
Habló Ponzán:
-La FAI tiene las medidas tomadas; montamos guardia y al menor intento
fascista responderemos violentamente, devolviendo golpe por golpe.
Habló Viñuales:
-Estamos a punto de volver al medievo. Hemos de unirnos con todas las
izquierdas para superar la revancha que se nos viene encima. Vivimos una
fase revolucionaria y debemos prepararnos para hacer la revolución.
Hablamos unos quince compañeros y las intervenciones giraban en
torno a los mismos argumentos y visión del momento nacional.
Habló Elena:
-La reacción está preparando el golpe. Nos podemos levantar
de la noche a la mañana con una dictadura militar haciéndose
cargo del poder. No confiemos en los demás, preparemos nuestras
fuerzas y respondamos a la insurrección militar con la acción
revolucionaria.
-¿Y tú, que dices? -preguntó Acín a Ramiro.
-Soy del parecer de visitar a los pueblos de la provincia -contestó
Ramiro-, para que no haya sorpresas desagradables. La consigna debe ser
esta vez: "No dejarse coger". Porque al que caiga en poder de
los fascistas, lo van a capolar.>>
Finalizado el Congreso, Acín se encontró con sus compañeros
de Barcelona y Madrid en el Café Salduba de Zaragoza, en la época
lugar de reunión de intelectuales de izquierdas y militantes anarquistas
donde se organizaban tertulias. Allí se encontró con el
compañero Mariano Casasús Lacasta, quienes ya se habían
conocido en una anterior ocasión porque Casasús participó
en la organización de la exposición de artistas aragoneses
en el Centro Obrero Aragonés de Barcelona, a la que Acín
fue convocado aportando dos obras, una de ellas un autorretrato y la otra
un retrato de Pilar Monrás, que regaló al Centro (Boletín
del Centro Obrero Aragonés, 1935). Casasús destaca en Acín
su capacidad de ayudar a los obreros y que, además, en tiempos
de necesidad, dió cobijo a muchos en su propia casa, coincidiendo
al respecto con las declaraciones de Jaime R. Espín:
<<Era su casa, de todos los camaradas que la necesitasen; parecía
un museo arte y un refugio de los perseguidos de ideas ácratas;
sus puertas no se cerraban nunca para ningún batallador por la
libertad; al contrario, encontraban en él el apoyo deseado.>>
Acín representa las posiciones menos violentas dentro del anarquismo,
y forma parte de los que dirigen sus esfuerzos hacia la educación
del pueblo como principal arma de la revolución social. Ramón
Acín siempre había mantenido una postura contraria a la
violencia. Muchos de los anarquistas, defraudados por el régimen
republicano, pusieron en práctica la teoría de la "gimnasia
revolucionaria", que consistía en llevar a cabo acciones violentas
esporádicas para ejercitarse en la acción y desestabilizar
al régimen republicano. La táctica fue patrocinada por García
Oliver y el grupo Nosotros y, entre los militantes aragoneses favorables
a ésta táctica había Joaquín Ascaso, Miguel
Chueca, Joaquín Aznar y Ramón Andrés. Entre los que
discrepaban estaban Ramón Acín, Miguel Abós, Valeriano
San Agustín, Zenón Canudo y Luis Mainar.
Defensor a ultranza de los valores de la tolerancia, la justicia, la libertad,
la solidaridad y la fraternidad, mostró siempre una repugnancia
profunda hacia el derramamiento de sangre, motivo que le impidió
tomar una postura favorable a la violencia en momentos de una gravedad
extrema, ante la inminente sublevación fascista. Federico Balaguer
recuerda que en los momentos de gran exaltación obrera en Huesca
precisamente era Acín quien actuaba de moderador conteniendo la
revuelta. Por otra parte, llegada la hora de la actuación, la mayor
parte de los que se habían comprometido para contrarrestar el levantamiento
le abandonaron. Los hechos se precipitaron y, desde el mismo día
de la sublevación, Acín fue buscado y perseguido por los
falangistas y la Guardia Civil de Huesca quienes, no pudiendo perdonar
sus ideales libertarios, le capturaron y asesinaron.
El artículo Ramón Acín. Vida y obra de un artista
republicano antifascista (aparecido en La Vanguardia Obrera en 1979) señala
a los falangistas de Caspe y la Guardia Civil de Huesca como los autores
materiales del asesinato de Ramón Acín.
En los días consecutivos al alzamimiento, los falangistas irrumpieron
en varias ocasiones en casa de Acín revolviendo arcas y armarios,
cuestionando sobre el paradero de Acín. El día 6 de agosto
hacia las cinco de la tarde el policía Gómez y varios números
fueron de nuevo a casa de Acín. No lo encontraron a pesar de registrar
en todas partes, pero en esta ocasión arremetieron a golpes contra
Conchita Monrás hasta hacerla gritar de dolor. Acín, que
permacecía escondido en el interior de la vivienda, al oir los
gritos de su compañera salió a socorrerla y fue cuando le
detuvieron. Conchita, al ver que se llevaban a su marido y presintiendo
un trágico final, desesperada corrió tras ellos, siendo
también detenida por "insultar a la autoridad". Según
Pilar Monrás, cuando detuvieron a Conchita ésta pidió
que llamaran a alguien de su familia para que fuera a recoger las llaves
de la casa que ella guardaba. Entonces acudió su hermano Joaquín,
quien vió como tenía Conchita todo un costado amoratado
de los golpes que había recibido. Ramón y Conchita fueron
maniatados y conducidos al Gobierno Civil. Sol Acín presenció
los hechos:
<<Me acuerdo perfectamente del momento en que se llevaron a mis
padres. Como había registros frecuentes Katia y yo pasábamos
la mayor parte del día en casa de mis primas que vivían
en el entresuelo. Un día de esos vinieron, era por la tarde, yo
estaba sentada en una reja del piso con la ventana abierta porque hacía
calor mirando hacia la calle de las Cortes y entonces vi una serie de
falangistas que se iban colocando a poca distancia en la calle. Y delante
de mí había uno de ellos que manipulaba el cerrojo del fusil.
Un instante después oí en la escalera unas voces de mi madre
que decían: "Ramón, Ramón". Katia y yo
quisimos salir pero mi prima Enriqueta no nos dejó y desaparecieron
mis padres.>>
Francisco Ponzán consiguió escapar y llegó a las
líneas republicanas. Intentó salvar a Ramón Acín,
junto a tres compañeros más, y volvió a Huesca refugiándose
en casa de su prima, quien les informó de que se encontraban en
la cárcel sin posibilidad alguna de salvación. No hubo nada
que hacer, el viaje resultó inútil.
En Solidaridad Obrera aparece un artículo titulado La sublevación
fascista en Huesca en el que Pedro Tobeñas explica que poco antes
de llevar a Acín hacia las tapias del cementerio, donde iba a ser
fusilado, se le acercó uno de aquellos "amigos íntimos"
que del socialismo se habían pasado al fascismo. Al verle Acín
le suplicó le despidiera de su compañera, recibiendo por
contestación una grosería. También Max Aub guarda
un amargo recuerdo de la muerte de Acín:
<<No cuenta la multitud donde los vecinos -esos terribles vecinos
españoles- denunciaron a troche y moche (¡Ay, Ramón
Acín, fusilado y fusilada su mujer por culpa de sus buenos vecinos
de Huesca!)>>
A las 11 de la noche del 6 de agosto de 1936 Ramón Acín
fue conducido, junto a cuatro compañeros más, hacia las
tapias del cementerio de Huesca donde le fusilaron. Ese mismo día
los fascistas fusilaron solamente en la ciudad de Huesca a 120 personas.
Con toda probabilidad entre ellos también estaba el gobernador
civil Manuel Carrascosa y el alcalde de la ciudad Mariano Carderera.
Carmen Correas y su madre, Cristina, fueron detenidas y encarceladas por
las tropas fascistas de Huesca junto a Conchita Monrás en 1936.
Carmen recuerda que cuando había bombardeos agrupaban a todos los
detenidos en los subterráneos, pero a Conchita jamás le
dejaron salir de la celda. Conchita estaba en la celda número 6,
en un espacio reducido donde escasamente podía estar de pie, sin
luz y con un petate en el suelo para dormir. Cristina en alguna ocasión
consiguió hablar con Conchita en la prisión cuando salían
a los pasillos, y a ella dirigió sus últimas palabras: <<-¡Dales
besos a mis hijas, si es que llegas a salir!>>
Conchita Monrás fue retenida en una celda hasta el día 23
de agosto, cuando por la noche la sacaron de su celda y la fusilaron.
El mismo día fueron fusiladas en la ciudad de Huesca 138 personas.
La lista con los nombres de las personas fusiladas en Huesca el 23 de
agosto de 1936 fue facilitada por el que actuó de enterrador en
el cementerio de la ciudad, lista que da comienzo precisamente este día,
aunque con anterioridad a esta fecha ya se habían realizado las
grandes matanzas.
Fueron tiempos de represión y miedo, que por desgracia se prolongaron
durante demasiado tiempo en España, de los cuales Sol Acín
comenta:
<<Recuerdo que cuando se levantó nuestra casa, en un armario
había cantidad de cuartillas escritas por él. En aquel momento
pareció oportuno quemar aquello, en unión de todo tipo de
folletos o publicaciones que pudieran crear problemas. Asimismo recuerdo
haber entrado en el cuarto ropero, donde se escondió mi padre durante
bastantes días y ver el suelo repleto de cuartillas que formaban
auténtica alfombra. También fueron quemadas.>>
La vida de Ramón Acín y su lucha por la libertad representa
la historia de España que muchos han tratado de olvidar o deformar.
El pueblo debe recobrar su memoria, aquella memoria que le da fuerza y
sentido. Su muerte, junto a la de muchos, supuso el inicio de una masacre
que dejó un pueblo dolorido, desorientado, cobarde, sumiso, aquel
que los represores pretendieron. Pero la historia avanza deprisa... La
muerte y el fuego no pudieron acabar con el ideal por el que todo un pueblo
solidario luchó.
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