Entrevista con el historiador cubano Frank Fernández Barba blanca, aire quijotesco y con un puro tan unido a él como la ironía y el verbo fácil. No hay manera de frenar la palabra del historiador Frank Fernández (La Habana,1930), de paso por Madrid, donde visitó las "ruinas del anarquismo español", en alusión sarcástica a las permanentes obras de rehabilitación del edificio donde están situados los sindicatos de la capital.
Habla largo y tendido de Cuba, de su pasado y presente, y
del anarquismo cubano. También de la situación de los movimientos
libertarios en este principio de siglo. Cofundador de la revista "Guángara
Libertaria", colabora en publicaciones anarquistas y prepara en la actualidad
una Historia social de Cuba: "No de las guerras, no de los patriotas,
sino la historia de los esclavos, la historia de las mujeres, la historia
de la sociedad cubana. Nosotros debemos escribir la historia eliminando las
epopeyas y a los líderes y divos de las estatuas. La historia no la
hacen ellos, sino el pueblo. Un obrero tabaquero hizo más por la República
que muchos soldados por la independencia."
¿Quiénes fueron los precursores de los movimientos
sociales y anarquistas en Cuba, de dónde llegaron las ideas?
Hay que remontarse a Enrique Roig de San Martín, un personaje de la
historia de Cuba olvidado completamente por los historiadores. Fue el precursor
de las ideas sociales, de las ideas y cultura anarquistas, de la lucha de
clases, de la prensa ("El productor"). Dentro de parámetros
coloniales, que es una cosa hasta cierto punto dificilísima. Organizaron
círculos obreros, sindicatos, dos congresos en los que tomaron acuerdos
muy importantes contra la discriminación social de la mujer y racial
de los negros. Después de que se abolió la esclavitud, en Cuba
había una discriminación enorme contra ellos. A pesar de que
era libre, no era igual. Los anarquistas, a través de sus publicaciones,
de sus acuerdos, trataron siempre en darle al negro, al hombre y la mujer
de la raza negra, la dignidad que se merecía. Fueron los primeros que
plantearon esa igualdad.
¿Los que habían sido esclavos, los negros,
los mulatos... se incorporaron a esas luchas sociales?
Masivamente yo diría que no. No tenían la suficiente información,
preparación y oportunidad de incorporarse a otra cosa que no fuera
la independencia. Porque la independencia les convertía en ciudadanos,
mientras que no lo hacía el autonomismo, ni el colonialismo; tampoco
el anarquismo les convertiría en seres más o menos iguales,
más o menos libres, pero se integran en el separatismo porque les da
ciudadanía. Y se la dio. Sí hubo negros en el movimiento obrero.
En el gremio de los tabaqueros había líderes, orientadores negros,
dentro de las tabaquerías, en Cuba, Tampa y Cayo Hueso. En los sindicatos
de los carpinteros, de los obreros del puerto, también había
negros; no eran mayoría, ya que no tenían ese concepto social
que tenía el blanco. La esclavitud se termina en Cuba en 1886 y estamos
hablando de organizar sindicatos en 1883. Es casi ahí mismo, muy difícil
que se hubiera podido crear esa conciencia general.
¿Existe algún tipo de movimiento libertario
en la Cuba de hoy?
Sin duda alguna tiene que haber embriones libertarios en Cuba, pero masivamente
es impo-
sible, porque las ideas anarquistas están prohibidas en Cuba.
¿Y en el exilio?
En el exilio sí hay movimiento libertario cubano. A través de
Internet tiene secciones, sección en México, sección
en Los Angeles, en Nueva York y en París. Grupos que han puesto manifiestos
en Internet. Hay grupos de afinidad, simpatizantes dentro de su familia, amigos,
gente joven, mayor, que viven en diferentes ciudades con ideas afines a las
nuestras. Yo diría que son secciones que trabajan en conjunto a través
de Internet, que hace la función que antes hacía la trinchera
del papel.
Supongamos que Fidel se muere algún día.
En el futuro inmediato de Cuba ¿puede cambiar algo?
Es una pregunta hipotética. Quisiera hacer predicciones astrológicas
y hacer lecturas en una bola de cristal, pero no puedo. En realidad queremos
saber cuál puede ser la evolución de una sociedad como la cubana,
no creemos que el régimen vaya a seguir igual. El cubano tiene un carácter
alegre, está hablando siempre con doble sentido; pero tiene también
una faceta que es su belicosidad. Es decir,
un cubano se puede sentar contigo a tomar un plato de sopa, pegarte dos tiros
en la cabeza y seguir tomando sopa. Puede haber una explosión popular.
Ningún pueblo se ha alzado por el pan todavía. Ese cuento chino
de las tomas del palacio de invierno y de la toma de la Bastilla es un cuento
y lo sabemos bien. No hay revoluciones, aunque sí haya habido revueltas.
Se puede decir que el que se levanta contra el Estado o el que desafía
su poder se puede convertir en un revolucionario. Las revoluciones no empiezan
como vemos en las películas, empiezan con los descontentos. Por ahí
puede ser. Puede traer como consecuencia una teoría de dominó.
No tiene que ser necesariamente en La Habana.
Todo el mundo piensa eso, pero puede explotar en cualquier lugar de Cuba,
en cualquier ciudad. La Habana, Camagüey, Santiago de Cuba. Se podría
producir un problema tremendo y se tendría que reprimir, lo que han
hecho siempre. La tesis comunista es reprimir, primero es la policía,
luego la seguridad del Estado, y, si fallan, pues viene el ejército.
El problema es que yo no creo que llegue a tanto. No creo que el ejército
de Cuba vaya a ametrallar a nadie. Entre otras cosas porque nadie sabe dónde
están las balas.
¿Se podrían dar situaciones como las que
ocurrieron en algunos países del Este euro- peo, la caída de
Ceausescu, por ejemplo?
Hay una serie de circunstancias que pasaron en algunos países comunistas
que pueden reflejarse en Cuba. Esta es una hipótesis. Pero hay soluciones
a la española que muchos ven como factible: la llamada transición.
El problema es que ni Franco es el insepulto, aunque se va pareciendo, y que
los cubanos no somos españoles y que estamos a 90 millas del yanqui.
Eso representa un peligro tremendo. En el caso de una insurrección
popular, en el caso de un Kósovo o Bosnia, o de un conato de revolución
popular o de guerra civil, lanzarán a los marines para evitarlo.
¿El hermano, Raúl Castro, no podría
jugar el mismo papel de Carrero Blanco?
No creo. Carrero tenía una garra de espanto. El hermanísimo
no tiene garra ninguna, es un alcohólico en estado de desesperación.
No es el hombre indicado. Hay gente que no se sabe quién es y dónde
está, pero el hermano, descartado. Puede haber una transición
pacífica, no al estilo de España porque para eso hay que poner
de acuerdo a la oposición con el Gobierno y el Gobierno de Cuba no
se va a poner de acuerdo porque la oposición está fuera, no
está dentro. En Cuba no hay ni siquiera una oposición leal.
Realmente, cuando ellos hablan de grupúsculos tienen razón.
¿Y los que tienen ahora encarcelados?
Pueden jugar el papel de la oposición, efectivamente. Pero se habla
de 200 o 300 personas que están buscando un espacio político;
nadie se lo puede negar, pero no tienen mucho peso. Lo más que podían
hacer es ir a una oposición leal con todos los grupos de comunistas
que aún existen. Pero éste no es un escenario con el insepulto
vivo, sino con el insepulto sepultado. Los cubanos son en esto también
bastante inteligentes para darse cuenta de que si no se ponen de acuerdo,
los norteamericanos les van a poner de acuerdo a ellos. Si los Estados Unidos
se han metido en Irak o
Afganistán, con su mentalidad de gendarmes del mundo se meten en Cuba;
eso seguro.
Por experiencia propia. ¿Se puede comparar, se puede
hablar de que el sistema comunista es peor que el capitalista?
Para ejemplo, puedo poner lo de la Europa del Este. En Rusia ahora hay anarquistas.
Y en Ucrania. Y hay anarquismo en Alemania o en Bulgaria. En todo lo que era
el Este mediatizado y oprimido por la Unión Soviética no había
anarquistas. Ahora, en unos sistemas semidemocráticos, hay la oportunidad
de ser anarquista. Si me dices que tengo que escoger entre el menos malo y
el peor estamos muy mal. Porque como quiera que conteste voy a quedar
como idiota.
¿Da igual, entonces?
Te digo que, si en principio, tengo que escoger entre un sistema y el otro
lo haría por el sistema de la semidemocracia, de la seudolibertad de
los dos partidos políticos, porque te da cierto espacio político
para poder destruirlo o cambiarlo y el otro no. A los anarquistas en Estados
Unidos nos tratan como a medio locos, extravagantes, pero es parte de la mentalidad
norteamericana, pero existimos. El sistema democrático español
se puede descentralizar, se puede lograr que haya más libertad, que
el ser humano pueda vivir en mejores condiciones, que no sea perseguido por
ser minoría. En términos generales en España hay una
segunda oportunidad para los anarquistas. Los comunistas nunca darían
esa oportunidad. En Cuba podría pasar lo mismo si no entran en una
farsa
de continuidad. El insepulto no está interesado en la transición,
ni en conversar o pactar con nadie, ni con el Papa, ni con Cárter,
ni con nadie.
En tu libro insistes en que si hay algo que definía
a los anarquistas era la solidaridad y el optimismo. ¿Es una buena
manera de esperar un mundo mejor?
No porque lo dijera Anselmo Lorenzo, que lo único que hizo fue recoger
un sentimiento casi religioso de aquella época, que al doblar la esquina
estaría la libertad. Yo creo que es un sentimiento positivo que ayuda.
Si tú simplemente te sientas, te pones a llorar, no llegas a ningún
lado. Si tú lo vas a ver todo negro, porque no tiene solución,
si tú vas a pensar que los norteamericanos van a desembarcar mañana
y a asesinar a medio pueblo en Cuba, si piensas estas cosas no llegas a ningún
lado porque esos pensamientos negativos producen actitudes negativas. Me estoy
metiendo un poco en la cosa psiquiátrica, pero es cierto; si tu piensas
que vas a ganar, lo más probable es que ganes, aunque estés
jugando con el campeón.
Aseguras que en el siglo XXI habría que adaptarse,
habría que superar formas del pasado, que a veces las ideas anarquistas
y anarcosindicalistas no saben qué decir ante lo que ocurre alrededor.
Creo que el movimiento libertario español, y a nivel europeo, no está
de acuerdo con los tiempos. Hace falta crear teóricos. Los teóricos
desaparecieron con la Guerra Civil española, allí se paró
todo, se fue el barco y no volvió. Yo pienso que hace falta crear teóricos,
pensadores que han enseñado el camino a seguir. A nivel mundial se
está en una encrucijada, no se sabe qué camino tomar. Y lo que
hace falta es orientación. ¿Quién proporciona la orientación?,
pues la gente que tenga suficiente inteligencia para, sin renunciar a los
principios que son inconmovibles, buscar un camino y solución apropiados.
Con mucho optimismo, pero se puede hacer. ¿Dónde están,
quiénes son?, ¿se pueden convocar congresos, a militantes que
den su opinión? Se puede salir de la encrucijada si se busca la orientación
correcta, porque, hasta ahora, la orientación que hemos tenido no ha
sido la correcta. Si esto es una crítica, pues es una crítica.
Debemos empezar por ahí, por aprender de los
errores. Está bueno ya eso de seguir en este falso tiroteo entre facciones
que se llaman más o menos libertarias o anarquistas, que no tienen
otra agenda que criticarse los unos a los otros. Es una pérdida de
tiempo, no tienen camino. Se entretienen leyendo libros, viendo bibliotecas,
hacen su donación, se habla más de fulano, que si Durruti es
una basura, porque la Federica... Se está viviendo en el pasado y hay
que ocuparse del futuro.
Lo libertario ¿sabe dar opciones, opiniones, sabe
analizar los nuevos conflictos de poder, de razas, de migraciones, de religiones,
económicos, ecológicos...?
Hay que huir además del sectarismo. Los anarquistas nunca fuimos sectarios,
hasta ahora, que sí lo somos. Hay que oír otras opiniones. Ahora
tenemos un cartelito que nos distingue de los demás. Si creemos que
hay militantes de otras opciones que pueden ser compatibles con muchas de
nuestras actividades ¿por qué no hablar con ellos? No soy un
teórico, hay gente que conoce mejor los problemas, pero creo que la
última gran disputa en el movimiento libertario quizá fuera
la de los años treinta con los "treintistas", ni siquiera
aquí con los "cegeteros". Desde el punto de vista orgánico
la única crisis que se le ha planteado al anarquismo fue con Pestaña,
en los años treinta, en que se hablaba de ideas, de propósitos.
Hablo dentro de las ideas anarquistas, porque hay mucha gente en el mundo
con ideas interesantes que no son anarquistas, que comparten nuestras ideas.
Y hay mucha gente dentro de ellos que además son anarquistas, que tienen
los mismos puntos de vista, que, quizá, porque son pesimistas o por
otros motivos, no dan el paso.
Los logros del insepulto
No pierde ocasión Frank Fernández para denostar al insepulto,
nombre con el que reconoce constantemente a Fidel Castro. Habla con amplitud
y detalle sobre los considerados "grandes logros" del castrismo,
que él analiza como los grandes fracasos. Educación, salud y
deporte ("esa Santísima Trinidad está fundada en varias
falacias") no han sido sino un fracaso constante, salvo en la propaganda
castrista. La sanidad es buena para quien tiene dinero, generalmente extranjeros,
pero no para los cubanos, sin medios y sin medicinas a su alcance. Cita como
curiosa la gran contradicción que tiene el régimen con "el
enemigo", los Estados Unidos, cuando con él comercia con medicinas
y alimentos pagados sin protestas. Cosa que no ocurre con la gran deuda contraída
por el Estado cubano con México, Venezuela, Panamá, España
o la antigua URSS, dinero que no se pagará nunca, considera Frank Fernández.
"Rasputín (por Putin) fue a Cuba a demandar los rublos que le
debía Cuba y el insepulto le dijo que él se lo debía
a la Unión Soviética, no a Rusia, así que no
sabía a quien pagar." El bloqueo, los males del bloqueo estadounidense
al régimen castrista y su condición de lo maligno para todas
las desgracias de la isla, es otra de las mentiras mediáticas que han
calado bien en los movimientos de izquierdas en todo el mundo. "En primer
lugar", dice Fernández, "no es un bloqueo, sino un embargo.
Bloqueo sería el de Suráfrica y no hay país que lo resista.
Cuba sigue comerciando con otros países, incluso con Estados Unidos.
¿Quién nos bloquea,
entonces? Nunca se habló de bloqueo mientras la Unión Soviética
pagó la cuenta. El bloqueo es cosa nueva, de los años 90 para
acá. Antes nunca se hizo esa acusación. Fidel está encantado
con el bloqueo porque le da oportunidad para seguir atacando al imperialismo
yanki."
"Los logros de la revolución. La producción económica
lleva décadas siendo un fracaso. Pero sí tienen un gran logro.
La revolución ha conseguido, por fin, poner de acuerdo a la mayoría
de los cubanos en que Fidel Castro es un criminal. Son cosas que el sistema
castrista y el Partido Comunista han logrado. La pregunta que yo hago es si
ha merecido la pena por el costo que ha tenido que pagar el pueblo de Cuba.
Muchas vidas, mucho sufrimiento, mucha cárcel, mucho exilio, mucha
tragedia. Lo que hemos tenido que pagar los cubanos con los 40 años
de castrismo no vale
la pena. ¿Sus logros? Se hubieran conseguido igual de cualquier manera."
El Anarquismo en Cuba
Frank Fernández
Fundación Anselmo Lorenzo
Madrid. 2000
142 pags.
ISBN 84-86864-41-0
El anarquismo en Cuba, de Frank Fernández, es un resumen de toda la
historia de los movimientos libertarios cubanos, desde los orígenes
hasta los años posteriores a la revolución
castrista. Editado por la Fundación Anselmo Lorenzo, ha sido traducido
a varios idiomas,
al italiano y al inglés, y se acaban de hacer versiones ampliadas en
francés y portugués.
Con un lenguaje "pensado más para los cubanos, para que conozcan
su propia historia",
acota la influencia libertaria en la isla en tres etapas. La primera fue la
de los precursores, la de la llegada de las nuevas ideas sociales liberadoras,
los primeros movimientos obreros organizados, que, asegura, tenían
una indudable idea anarquista de la organización social. Cita nombres
importantes como Enrique Roig de San Martín, así como a las
muchas publicaciones que permanecieron
durante muchos años. La influencia de las publicaciones catalanas,
gallegas, españolas se notaron en Cuba para acabar conformando grupos
organizados que transformaron los primeros y tímidos movimientos reformistas
obreros. "A veces", asegura Frank Fernández, "se ha
criticado que el anarquismo cubano llegó de Europa, que no era autóctono,
por lo que no tenía sentido en la isla. Pero ¿qué otras
ideas en Cuba no han venido del otro lado del mar? Porque somos una isla.
Las ideas de la independencia venían de los Estados Unidos. Y el reformismo
autonomista venía de Canadá; y de Galilea venía el cristianismo.
En Cuba no hay nada autóctono, porque a los indios los mataron a todos.
Así que decir que las ideas anarquistas vinieron de allende los mares
es muy marxista. Claro,
¿de dónde vinieron los marxistas?" Esta primera etapa del
anarquismo en Cuba duraría hasta 1917, en que los anarquistas se muestran
muy activos y son violentamente reprimidos. Existen sindicatos y, por primera
vez, se trata de organizar a los campesinos. Es una etapa que coincide con
los primeros planteamientos anarcosindicalistas, pues ya está fundada
la CNT en España. Aunque no todos fueran anarquistas, los movimientos
obreros organizados llegan a tener 200.000 trabajadores afiliados, "una
fuerza social increíble a la que había que destruir ya que competía
con la influencia
tradicional de los partidos Liberal y Conservador". El comunismo empieza
a ocupar e imponer su lugar, con lo que los anarquistas tienen más
frentes de enemistad. Es la época de las revueltas contra Machado,
el entonces presidente. La Guerra Civil española marcó nuevamente
el entusiasmo por los cambios sociales de carácter libertario en la
isla. Entre 1936 y 1960/61 sitúa Frank Fernández la última
etapa del anarquismo cubano. Algo que los historiadores marxistas niegan.
Las simpatías y dudas hacia la revolución castrista llegan también
a los libertarios que, finalmente, acaban siendo liquidados por el poder comunista
triunfante: "Hubo anarquistas que se quedaron en Cuba y hubo anarquistas
fusilados en Cuba. Hubo gente que no quiso salir, como Salinas, y otra que
no pudo. Dentro de la isla quedaron anarquistas que se murieron de viejos,
sin poder hacer nada. Fue imposible. Tú no paras una catarata con una
pluma aunque hayas sido un gran escritor."