|
El anarquismo como movimiento social que persigue como
fin último una emancipación humana integral, una libertad
plena que posibilite el pleno desarrollo de la personalidad humana, mostró
desde fechas muy tempranas una extraordinaria preocupación por
el problema de la subordinación de las mujeres, que destacaría
considerablemente con respecto a otras corrientes ideológicas obreristas.
En su proyecto de sociedad futura, los anarquistas de orientación
comunalista, contemplaban una organización social no jerárquica,
basada en el colectivismo, la autogestión y el espontaneísmo,
en la que fuesen compatibles el comunismo y la libertad individual. Para
ello, debían ser abolidos el Estado y el sistema de producción
capitalista por estar estos basados en relaciones autoritarias y opresoras.
Con el fin de acabar con toda relación de dominación y subordinación,
consideraron que en este proyecto revolucionario era esencial una transformación
de las relaciones personales.
En este proyecto igualitarista radical, el anarquismo no podía
excluir a las mujeres. Tendrían pues una importancia esencial cuestiones
como la sexualidad, la vida familiar y, en definitiva, aquello que pertenece
al ámbito de las relaciones personales pues eran conscientes de
que el lugar de trabajo no era el único espacio en el que tenían
lugar relaciones de dominación y opresión.
Sin embargo, en el movimiento anarcosindicalista español los problemas
específicos de las mujeres quedaron relegados a un segundo plano.
La constatación de esa contradicción condujo a la creación
de Mujeres Libres, organización anarquista femenina y, sin ninguna
duda, feminista, pese a su explícito rechazo del calificativo feminista.
Para el marxismo, que centraba en el terreno económico su análisis
de la opresión, todas las relaciones de dominación y subordinación
tenían su raíz en el sistema de producción. Según
esta visión, la emancipación de las mujeres sería
un problema resuelto tras la revolución que transformaría
las relaciones económicas, y en consecuencia, toda la sociedad.
Frente a este enfoque tan reduccionista, el anarquismo comprendió
la multiplicidad y variedad de relaciones de dominación admitiendo
que una reestructuración económica aunque era imprescindible,
no sería suficiente para lograr la emancipación humana.(1)
Esta idea abrió paso a que se prestase una especial atención
teórica al problema de la subordinación femenina. Sin embargo,
las posturas teóricas en torno a este tema fueron variadas y divergentes,
de acuerdo con la naturaleza forzosamente heterodoxa del pensamiento libertario,
al tiempo que ambivalentes y contradictorias en la práctica.
El anarcosindicalismo español, centraría su actividad en
una lucha económica entre clases, en su persecución de una
revolución que se llevaría a cabo mediante la expropiación
de la burguesía y la colectivización de los medios de producción,
poniendo fin a la sociedad de clases. En esta lucha tendría un
papel central la sindicación de obreros fabriles quedando relegados
a un segundo plano los problemas específicos de las mujeres, cuya
especificidad, será ignorada e incluso negada. Esto será
común a los distintos movimientos obreristas para los que la lucha
anticapitalista y la cuestión económica ocuparán
un lugar central, marginando de este modo la lucha contra otros sistemas
de opresión como el patriarcado.
Por otra parte, los movimientos feministas, se ocuparon de la lucha contra
la subordinación de las mujeres en el contexto de una sociedad
patriarcal que establecía relaciones de poder de carácter
estructural entre hombres y mujeres, en ocasiones sin tomar en consideración
la opresión económica característica de las sociedades
capitalistas y luchando por el acceso de las mujeres a los espacios de
poder en el sistema vigente.
El anarcofeminismo supondrá una crítica a ambas posturas
proponiendo una doble lucha, contra el sistema capitalista y contra el
sistema patriarcal. De este modo, propugnará la emancipación
de las mujeres trabajadoras sobre las que se ciernen dos esclavitudes:
de clase y de género. Su análisis tendrá en cuenta
la interacción de ambas categorías de opresión, situando
la lucha en el seno de un movimiento revolucionario global que aspira
a una transformación social profunda y radical.
Esta revolución debe comenzar por transformar el modo en que las
personas nos relacionamos, mediante un proceso encaminado a la destrucción
total de las relaciones de poder y fundamentado en la negación
de la autoridad y la afirmación de la libertad.
Ya hemos señalado que en el movimiento anarcosindicalista español
que se desarrolla a partir de la creación de la CNT en 1910, se
dieron grandes contradicciones pues a pesar de su igualitarismo teórico,
podemos decir que la práctica sindical fue fuertemente patriarcal.
Se consideró que las mujeres simplemente tenían que incorporarse
a la lucha libertaria sin tener en cuenta las dificultades que las mujeres
anarquistas experimentaban en los medios obreros a causa de las actitudes
sexistas de sus compañeros que contribuían a su marginación
en los sindicatos y ateneos.
Mujeres Libres se creó con la finalidad de superar estas contradicciones
e incoherencias e incorporar plenamente a las mujeres en la lucha libertaria.
Surgió a partir de la iniciativa de tres mujeres anarquistas: la
escritora Lucía Sánchez Saornil, la periodista Mercedes
Comaposada y la doctora Amparo Poch y Gascón. Fundaron la revista
Mujeres Libres que vio la luz en abril de 1936, tres meses antes del alzamiento
militar contra la República. En un artículo publicado en
Solidaridad Obrera, y dirigido a Mariano Vázquez, secretario de
la CNT, Lucía Sánchez Saornil ya había manifestado
su intención de crear un órgano femenino independiente (2).
La revista se dirigía a mujeres de clase obrera con la intención
de atraerlas hacia las ideas libertarias pero no se identificó
explícitamente con el calificativo de anarquista por el rechazo
inicial que este pudiese suscitar. Es importante señalar que, a
pesar de la solicitud de ayuda financiera y material, fue editada y escrita
exclusivamente por mujeres, rechazando las propuestas de colaboración
voluntaria realizadas por hombres (3).
El Grupo Cultural Femenino, que se había formado en Barcelona a
finales de 1934, se unió al grupo de Mujeres Libres de Madrid en
septiembre de 1936. La organización llegaría a tener 20.000
afiliadas en un total de 153 agrupaciones repartidas por toda la zona
republicana.(4) En agosto de 1937 se estableció la Federación
Nacional de Mujeres Libres, como organización de estructura federal
organizada en comités locales, provinciales, regionales y Nacional.(5)
Su objetivo final era la liberación de las mujeres de su triple
esclavitud: de ignorancia, de mujer y de productora. Partía así
del reconocimiento de una problemática femenina específica
y de la idea de que era necesaria una organización autónoma
de mujeres pues dentro de las organizaciones libertarias ya existentes
su liberación no sería posible. Estas dos características
nos permiten afirmar el carácter feminista de Mujeres Libres.(6)
El fin esencial de la organización era crear una fuerza femenina
consciente que actuase como vanguardia de la revolución.(7) Debemos
tener en cuenta, que la mujer ha sido concebida habitualmente como un
factor de retroceso, por la función de transmisión de la
ideología dominante que cumple en el seno de la familia tradicional.
Según esta idea tan extendida entre los distintos sectores de la
izquierda española, frente a la lucha del hombre por su liberación,
la mujer habría desempeñado un papel prácticamente
contrarrevolucionario, al encontrarse en su mentalidad profundamente arraigada
la superstición religiosa. Se critica asimismo su supuesta falta
de interés en los problemas y las luchas sociales.
Mujeres Libres nace así con un objetivo de educación y elevación
del nivel cultural de las mujeres, condición esencial para su emancipación
así como para su toma de conciencia revolucionaria e incorporación
a la lucha anarcosindicalista.
El estallido de la guerra civil a consecuencia del fallido
golpe militar el 18 de julio de 1936, significó para las mujeres
un periodo de extraordinaria movilización y participación
activa, que se canalizó a través de diversas organizaciones
femeninas. El vacío de poder legal que conllevó el derrocamiento
de la legalidad republicana por parte de fuerzas políticas y militares
contrarrevolucionarias, abrió el camino para el desarrollo de un
proceso revolucionario que los anarquistas perseguían ya desde
años atrás. Este contexto resultó extraordinariamente
favorable para el desarrollo de la organización, dada la necesidad
de la contribución femenina al esfuerzo de guerra. Mujeres Libres
a través de sus secciones de trabajo y sus cursos de alfabetización,
cultura general y formación profesional, procurará despertar
en las mujeres una conciencia revolucionaria y un sentido de la responsabilidad.
Para Mujeres Libres, la mujer debe tener un papel esencial en el proyecto
revolucionario, dado que la emancipación femenina es condición
esencial para el triunfo de la revolución. Si de veras queremos
la Revolución social, no olvidemos que su principio primero está
en la igualdad económica y política, no solo de las clases,
sino de los sexos.(8) La causa antifascista y la de la emancipación
femenina, que es la de la Revolución, se aúnan de
modo coherente con la postura libertaria para la que guerra y revolución
son procesos indisociables.
En el anarquismo, dada la relevancia que otorga al individuo, su personalidad
y vida privada, existe cierta conciencia de las implicaciones políticas
de lo personal y sexual.
Para muchos autores anarquistas, la transformación de la vida sexual
y familiar era esencial en el proyecto revolucionario y consideraban que
la clave de la subordinación de las mujeres se encontraba en la
reproducción y la doble moral sexual sustentada por la institución
matrimonial y la prostitución. Defendían así la igualdad
de géneros, el amor libre, y una nueva moral que se elevaría
sobre la vieja moral burguesa.(9)
En el discurso anarquista, las esferas política
y sexual se relacionan estrechamente dado que las relaciones en el ámbito
de lo privado se conciben como la base fundamental del cambio social.
De esta forma, la familia tradicional, a la que se consideran inherentes
jerarquía y autoridad, sería una institución contrarrevolucionaria
estrechamente relacionada con el capitalismo y la propiedad privada. Son
frecuentes las críticas al comportamiento autoritario masculino
en el hogar, que contradecía los principios anarquistas, y el rechazo
del matrimonio en defensa de un amor libre fundamentado en la libertad
y la igualdad mutua. En torno a esta cuestión las posturas teóricas
son tan diversas que resulta imposible establecer una definición
única del concepto de amor libre, que podría abarcar desde
la camaradería amorosa preconizada por Armand en Francia, la idea
del amor plural defendida por la autora brasileña María
Lacerda de Moura, hasta las uniones libres de carácter monógamo.
En sus textos, Amparo Poch y Gascón se refiere a la necesidad de
acabar con el principio de la monogamia, que vincula explícitamente
con el capitalismo y la propiedad privada: Pareja humana, propiedad privada,
capitalismo: he aquí tres principios que se sostienen mutuamente.
Aboga así por un amor libre, sincero, espontáneo y múltiple,
considerando que las normas de comportamiento sexual son convencionales
y socialmente construidas y siguiendo a Armand, que el matrimonio es inmoral,
irracional y antinatural. Existiría así una forma de amor
primigenia y natural anterior a las reglas morales que sería necesario
recuperar.(10)
En su lucha contra la doble moral sexual, Mujeres Libres prestó
una gran atención al problema de la prostitución. Para eliminarla,
propusieron la creación de unos liberatorios de prostitución
destinados a la rehabilitación de las prostitutas para
que la abandonaran. Para ello, era esencial la capacitación profesional
pues solo la igualdad económica de hombres y mujeres permitiría
finalmente su completa abolición y era condición indispensable
para el amor libre. (11)
El movimiento anarquista de reforma sexual se interesó
además por cuestiones como la educación sexual y el control
de la natalidad, que pretendieron erigir en instrumento de liberación
al servicio de la clase obrera.
La difusión de información acerca de los métodos
anticonceptivos fue una constante en la prensa anarquista, especialmente
a partir de los años veinte (12), aunque será ya en la década
de los treinta cuando el discurso neomalthusiano, que ha sido calificado
por Eduard Masjuan como movimiento protoecologista, anticapitalista
y feminista de primer orden (13), se incorpore abiertamente a la
ideología anarquista.(14)
Resulta pues muy significativo que en el contexto revolucionario de 1936,
el aborto sea legalizado en Cataluña a iniciativa del anarquista
Dr. Félix Martí Ibáñez, entonces director
general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalitat, mediante un
Decreto cuyo contenido es abiertamente emancipatorio, dado que admite
la voluntad de la mujer como motivo suficiente para la práctica
del aborto.(15)
Pese a que, como ha señalado Mary Nash, Mujeres
Libres, no se manifestó de modo explícito con respecto a
cuestiones relativas a la sexualidad, a causa de los códigos de
género imperantes (16), su defensa de la maternidad consciente
iba necesariamente unida al ejercicio del control de la natalidad. Sabemos
asimismo que Amparo Poch fue una de las fundadoras del grupo Ogino, ocupado
en la difusión de este método anticonceptivo (17), lo que
nos permite establecer una conexión con el movimiento neomalthusiano.
Desde un punto de vista actual, la maternidad consciente es una idea ciertamente
ambivalente, dado que si bien implica el reconocimiento de los derechos
reproductivos de las mujeres y la disociación de actividad sexual
y procreación, presupone también la maternidad como auténtica
función social, rol fundamentado en una base biológica de
carácter esencial.(18)
La maternidad consciente parece erigirse en pilar fundamental de la nueva
sociedad libertaria dado que significa la liberación de las mujeres
mediante la limitación de nacimientos, y el ejercicio de una importante
labor de socialización de los hijos, a los que la madre consciente
educada racionalmente, transmite una educación racional y una moral
revolucionaria.
Por otra parte, las mujeres deben contribuir activamente
en el proceso creador de la nueva sociedad libertaria, ya que en ella
deben converger los dos ángulos de visión masculino y femenino,
frente a la unilateralidad que ha caracterizado a las sociedades del pasado
y del presente. Para Lucía Sánchez Saornil, esta unilateralidad
o androcentrismo, ha conllevado una falta de equilibrio esencial para
el buen funcionamiento de la sociedad.(19) El discurso de Mujeres Libres
es pues un discurso de la diferencia sexual y su planteamiento es el de
la igualdad dentro de la diferencia, igualdad de dos sexos diferentes
y complementarios entre sí, cuyas aportaciones específicas
deben confluir en la construcción de la nueva sociedad.
Todo ello viene a ilustrar como la revolución que propugnan los
anarquistas no se concibe exclusivamente como una transformación
en el terreno socioeconómico, sino como una profunda transformación
ideológica y cultural, que afecte a todos los aspectos de la vida
humana, incluyendo el ámbito de lo sexual y de las relaciones de
género. El problema sexual, cobra una importancia esencial en el
proceso de revolución social. No puede ser obviado ni negado por
esta dado que forma un monolito con el problema político y económico.
El problema sexual, está tan vinculado al político-económico
que solo la revolución social lo puede resolver.(20) Desde este
punto de vista, es lógico que el feminismo revolucionario propugnado
por Mujeres Libres rechazase abiertamente el feminismo sufragista.
Pese que Mujeres Libres nace con un objetivo específico de emancipación
femenina, se trata de una organización anarquista plenamente identificada
con los objetivos generales de la CNT y la FAI y comprometida con una
labor de captación de mujeres para la lucha anarcosindicalista.
De esta forma rechazarán el feminismo igualitario de signo político,
por su carácter reformista y puramente reivindicativo, que ellas
consideran no compatible con las amplias aspiraciones de transformación
social del anarquismo. En este sentido, resulta muy significativo un texto
de Lucía Sánchez Saornil publicado en el diario CNT en 1933,
durante los días previos a las elecciones de noviembre en que las
mujeres iban a ejercer su derecho al voto, tras la concesión de
su plena ciudadanía política por parte del gobierno republicano
en 1931:
Abstente de votar, mujer. No gastes tu tesoro de energías
intactas en querer dar vida a un cadáver, la humanidad tiene derecho
a esperar algo más de tí. Ya lo dije en otra ocasión:
tu misión es la de superar la historia, es la de trasponer
el panorama de dolores y torturas que es la sociedad actual. Tu gesto
debe ser el de quebrar todos los decálogos.
Renovar es imposible. Hay que destruir para crear después con alegría.
El porvenir del mundo está en la revolución libertaria.
Medita, mujer, no votes. (21)
Las mujeres deberán pues liberarse de la tiranía
de la religión y de la moral burguesa, pero también evitar
caer en la tiranía de la política. Mujeres
Libres expresarán su rechazo a la democracia, como régimen
político que mantiene una estructura social en clases. La explotación
capitalista, el privilegio y la opresión no han desaparecido con
el fin de la monarquía, sino que subsisten bajo el sistema de gobierno
republicano.(22)
Mujeres Libres fue una organización anarquista
y dado su carácter antiparlamentario no podía vincular el
progreso a los derechos políticos. Su rechazo al calificativo feminista
se debe a esa equiparación entre feminismo y sufragismo. Mujeres
Libres despreciaría ese feminismo burgués por su carácter
reformista y propondría un anarcofeminismo revolucionario que articularía
una doble lucha: la lucha contra el Estado y el sistema capitalista, y
la lucha contra el sistema patriarcal.
[
]Conocíamos el precedente de las organizaciones
feministas y su inmediato el de los partidos políticos. Recogidas
estas experiencias y tomada cuenta de nuestra doctrina libertaria no podíamos
actuar ni como unos ni como otros. No podíamos separar el problema
femenino del problema social, ni podíamos desentendernos del primero
y del segundo para convertir a la mujer en un sencillo instrumento de
cualquier organización, por más que esta fuera la nuestra
propia, la organización libertaria.
La pretensión de sus impulsoras era más amplia, mucho más
amplia: servir a una doctrina, no a un partido, capacitar a la mujer para
hacer de ella el individuo capaz de contribuir a la estructuración
de la sociedad futura, el individuo que aprendiera a determinarse por
sí mismo, no a seguir ciegamente las indicaciones de una organización.(23)
Como ha señalado Mary Nash, en los movimientos femeninos anteriores
al feminismo de segunda ola, el factor clase tiene un mayor poder de cohesión
que el factor género. Así, pese a los objetivos específicos
de emancipación femenina y pese a que es la conciencia de género
el factor que explica la propia existencia de la organización,
la conciencia de clase y el sentido de pertenencia a una determinada corriente
ideológica, el anarquismo, tendrán un mayor peso e impedirán
el desarrollo de un movimiento femenino transpolítico durante la
contienda bélica. De este modo, Mujeres Libres rechazará
la propuesta de la Agrupación de Mujeres Antifascistas para participar
en la Alianza Nacional de Mujeres, por entender esto como un intento de
absorción y asimilación, que conduciría a un mayor
dominio del Partido Comunista.(24)
Así pues, sostenemos, siguiendo a Mary Nash, que
es absolutamente necesario encarar un análisis de clase en
el en el tratamiento histórico del feminismo. Debemos diferenciar
entre feminismo burgués y feminismo obrero, ya que no podemos hablar
de feminismo interclasista hasta la década de los sesenta, con
el desarrollo del llamado feminismo de segunda ola.(25) Mujeres Libres
propondría un feminismo proletario y de clase, que lucharía
por la transformación de las propias estructuras sociales.
Federica Montseny compartía este rechazo del feminismo burgués
reformista que entendió como ambición de privilegios en
el seno de la sociedad capitalista pero fue también reticente al
feminismo libertario de Mujeres Libres. No reconocía la existencia
de una problemática femenina específica y se refería
por el contrario a una emancipación humana global que se alcanzaría
mediante un proceso revolucionario que no distinguiría entre sexos.(26)
La razón de ser de la Mujeres Libres radica en
la firme creencia en la necesidad de un feminismo, no interclasista, pero
sí autónomo, desconfiando de que la revolución social
solucione de modo automático el problema de la subordinación
femenina. [
] Después de la revolución social, tendremos
que hacer las mujeres nuestra revolución. [
]
En España, que está realizando y viviendo ya su revolución
social, las mujeres se hallan ya tan sometidas al hombre como en cualquier
país burgués escribe Nita Nahuel.(27)
Ciertamente, los cambios revolucionarios propiciados por los anarquistas
no conllevaron una subversión de las relaciones de género
tradicionales. La colectivización de tierras en las áreas
rurales (especialmente en el Aragón oriental y Valencia) y las
colectivizaciones de fábricas y centros de trabajo en la ciudad
(principalmente en Cataluña), por parte de las organizaciones sindicales,
supusieron el control obrero de la producción pero no alteraron
en absoluto las relaciones de género ni significaron una efectiva
igualdad entre hombres y mujeres.
El trabajo doméstico continuó recayendo
exclusivamente sobre las mujeres, continuaron las diferencias salariales
en función del sexo, la división sexual del trabajo, y los
puestos de liderazgo, salvo excepciones, fueron monopolizados por hombres.(28)
El desarrollo de un proceso revolucionario durante el
periodo bélico, que transformó las estructuras socioeconómicas
sin alterar las relaciones de género tradicionales, demostró
que el sistema patriarcal es en cierto modo independiente del modo de
producción y que por tanto, combatirlo requiere formas de lucha
específicas. Mujeres Libres en su afirmación de la necesidad
de una lucha feminista autónoma fue plenamente consecuente con
la ideología ácrata, para la que la mera abolición
de la propiedad privada de los medios de producción no era suficiente
para acabar con las relaciones humanas de dominación y subordinación.
Con plena conciencia de que la emancipación femenina es parte fundamental
del proyecto revolucionario, Tierra y Libertad denunciaba el hecho
de que en plena revolución social, siguiese habiendo prostitución:
[
] nuestra revolución ha barrido a los curas que querían
barrernos. Ha expropiado a los fascistas, les ha ejecutado; ha socializado
y ha colectivizado. Pero existe todavía la prostitución.
Su abolición era un deber de la Revolución. (29)
La propia Emma Goldman incitó a las mujeres españolas
a que hiciesen su propia revolución en el seno de la revolución
comunista libertaria: [
] no puede existir una verdadera emancipación
mientras subsista el predominio de un individuo sobre otro o de una clase
sobre otra. Y mucho menos realidad tendrá la emancipación
de la raza humana mientras un sexo domine al otro. [
] Ahora os toca
a vosotras, mujeres españolas. Romped vuestras cadenas. Os ha llegado
el turno de elevar vuestra dignidad, y vuestra personalidad, de exigir
con firmeza vuestros derechos de mujer, como individualidades libres,
como miembros de la sociedad, como camaradas en la lucha contra el fascismo
y por la Revolución Social. (30)
A diferencia de otras organizaciones femeninas del periodo
como la AMA y el SFPOUM, que dependían estrictamente de los partidos
políticos que las habían creado (Partido Comunista y POUM)
Mujeres Libres fue fundada por la iniciativa independiente de tres mujeres
anarquistas, y fundamentando su razón de existencia en reivindicaciones
específicamente feministas, defendió celosamente su autonomía
orgánica.
Autonomía e integración, son conceptos que
definen el lugar que la organización quiso ocupar en el seno del
movimiento libertario español cuando solicitó ser reconocida
como rama autónoma de este, junto a la CNT, la FAI y las Juventudes
Libertarias. La organización femenina manifestó insistentemente
su vinculación con el anarquismo en busca de reconocimiento y aceptación,
expresando su decepción ante la indiferencia e incluso hostilidad
del resto de organizaciones del movimiento libertario, especialmente a
un nivel nacional.(31)
La aspiración final de Mujeres Libres era en definitiva
la plena integración de las mujeres, en igualdad de condiciones,
al movimiento revolucionario, su plena contribución a una lucha
conjunta por la emancipación humana global. Emancipación
femenina y emancipación humana son pues dos procesos que se conciben
de forma paralela y no excluyente, dado que una no existe sin la otra.
La lucha contra el Estado y el sistema capitalista no
era suficiente para superar la subordinación de las mujeres, pero
la emancipación femenina solo era realmente posible en el marco
de un movimiento revolucionario global que transformase por completo la
sociedad y las relaciones humanas.
Si el debate se centra en lucha feminista específica
o lucha por una emancipación humana global que no debe distinguir
entre sexos, podemos afirmar que para Mujeres Libres no existió
tal dicotomía. Existía una opresión específicamente
femenina contra la que el anarquismo, debía enfrentarse de modo
específico, mediante estrategias de lucha específicas, es
decir, feministas, que se enmarcarían y formarían parte
de una lucha conjunta de carácter humanista. Creemos que esta postura
fue plenamente coherente con el ideario ácrata, tal como demuestra
su preocupación específica a nivel teórico por la
subordinación de las mujeres, pese que la práctica sindical,
centrada en la lucha económica, desplazase la lucha antipatriarcal
Podemos afirmar que el hecho de que surja en el seno
del movimiento libertario español un movimiento organizado de carácter
específicamente feminista, y lo que es más importante, autónomo,
es algo que solo se puede explicar desde la propia ideología ácrata.
Los anarquistas, mucho más allá de una mera
reestructuración económica, propugnan una revolución
total, una transformación social tan profunda y radical que afecte
a todos los ámbitos de la vida (económico, social, cultural
y sexual) suprimiendo las relaciones de poder. El anarquismo, significa
pues la el rechazo de toda autoridad y poder coercitivo que limite la
iniciativa individual y el desarrollo de la personalidad humana. El ser
humano, hombre o mujer, es un ser libre por naturaleza y por esencia y
debe por tanto luchar para emanciparse de toda autoridad y coerción,
ya venga de la ley, religión o moral, como medio esencial para
su pleno desarrollo. Así pues, el rechazo de las relaciones asimétricas
de género, la jerarquía y la autoridad masculinas, se enmarca
en un rechazo total y absoluto a la jerarquía y la autoridad.
Mujeres Libres preconiza la construcción de una
sociedad donde se haya reducido al mínimo la coacción
mutua de los individuos y estén excluidas, por lo tanto, las instituciones
coercitivas y autoritarias. Sin embargo, no se habrá adelantado
un paso en la consecución de estos objetivos si no se acelera la
capacitación moral y política de la mujer " (32)
El individuo consciente, autónomo y libre, será
la base de la nueva sociedad libertaria, organizada sobre la base del
libre acuerdo y cooperación entre individuos libres que conformen
federaciones de municipios libres. De acuerdo con este principio Mujeres
Libres pretenderá propiciar un cambio fundamental en las relaciones
de género y la propia concepción de la mujer: dueña
de su cuerpo y su vida, capaz de tomar decisiones voluntarias con respecto
a su maternidad y en definitiva, individuo consciente, autónomo
y libre, responsable para gobernarse a sí misma, de forma plenamente
coherente con la ideología anarquista.
El concepto de autonomía, fundamental en el ideario
ácrata, resulta clave para comprender tanto los objetivos como
el funcionamiento de Mujeres Libres. Se trataba de que las mujeres adquiriesen
una mayor confianza en sí mismas, autoestima e independencia tomando
conciencia por sí mismas de sus propias capacidades a través
de la educación y la militancia. Esta autonomía nos permitiría
mantener este sector femenino en el puro terreno de la capacitación
ideológica y profesional, ejercitando a la mujer, al propio tiempo,
en el aprendizaje de su propia determinación (33)
Del mismo modo que la emancipación de los trabajadores
debía ser obra de los trabajadores mismos y lograrse mediante una
lucha autónoma basada en la acción directa, la emancipación
femenina solo podía alcanzarse mediante una lucha autónoma,
de forma coherente con los principios libertarios. Emma Goldman establece
esta analogía entre la emancipación proletaria y la emancipación
femenina ya que, en sus propias palabras, los que quieran ser
libres, deben dar el primer paso (34).
El surgimiento y desarrollo de una organización
como Mujeres Libres solo puede entenderse desde el anarquismo, corriente
ideológica que impregnará todo su discurso, su estructura
orgánica, sus objetivos y estrategias de actuación.
El discurso de Mujeres Libres supone en cierto sentido
la lógica continuidad y culminación de determinados planteamientos
específicamente feministas que encontramos en el discurso anarquista
al tiempo que un precedente a determinadas propuestas del feminismo de
segunda ola. Sin embargo, su importancia reside no tanto en su discurso
a nivel teórico sino en su capacidad de concretar esas propuestas
en una organización autónoma de mujeres dispuestas a romper
esa dicotomía entre discurso y realidad, teoría y práctica,
que se plasmaba en una flagrante contradicción: la marginación
de las mujeres en la lucha libertaria.
1-Martha Ackelsberg, Mujeres Libres. El anarquismo
y la lucha por la emancipación de las mujeres, Barcelona, Virus,
2000, pp.39-47.
2-Lucía Sánchez Saornil, Resumen al margen de la cuestión
femenina. Para el compañero M. R. Vázquez, Solidaridad
Obrera, 8-11-1935, p.2.
3-Martha Ackelsberg, Mujeres Libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación
de las mujeres, Barcelona, Virus, 2000, pp. 164-168.
4-Mary Nash, Mujer y movimiento obrero en España, Barcelona, Fontamara,
1981, pp.86-88.
5-Actas de la Conferencia Nacional de Mujeres Libres, Valencia, 20-22
agosto de 1937. (AHNS, C 432).
6-Nash, 1981, pp. 93-97.
7-Estatutos de la Agrupación Mujeres Libres (AHNS, C 432).
8-El problema sexual y la revolución, Revista Mujeres
Libres nš 9.
9-Ackelsberg, 2000, pp.58-59.
10-Amparo Poch, Prólogo a El matrimonio libre de Pedro
Ribelles Pla, recogido en Antonina Rodrigo, Amparo Poch y Gascón.
Textos de una médica libertaria, Diputación de Zaragoza,
2002, pp.92-101.
11-Liberatorios de prostitución, Revista Mujeres Libres,
nš 4.
12-La Revista Estudios y su precedente Generación Consciente, trataron
muy ampliamente el tema, siendo la libertad sexual de la mujer uno de
los puntos esenciales de su programa.
13-Eduard Masjuan, Procreación consciente y discurso ambientalista:
anarquismo y neomalthusianismo en España e Italia, 1900-1936,
Ayer, 46, 2002, pp. 63-92.
14-Mary Nash, El neomalthusianismo anarquista y los conocimientos
populares sobre el control de natalidad en España, en Presencia
y protagonismo. Aspectos de la historia de la mujer, Barcelona, Ediciones
del Serbal, 1994, p.320.
15-Félix Martí Ibáñez, En torno a la
reforma eugénica del aborto, Solidaridad Obrera, 12 de enero
1937, p. 10.
16-Mary Nash, Género, cambio social y la problemática
del aborto, en Historia Social, nš 2, 1988, pp.19-35.
17-Antonina Rodrigo, Una mujer libre. Amparo Poch y Gascón, médica
y anarquista, Barcelona, Flor del Viento, 2002, p. 67.
18-Las posturas con respecto a la maternidad fueron asimismo variadas.
En abierta oposición a Federica Montseny, en cuyo pensamiento la
maternidad es central, Lucía Sánchez Saornil mostró
su preocupación por el hecho de que se considerase a la mujer exclusivamente
como madre anulando su individualidad.
19-Revista Mujeres Libres nš 1, p.1.
20-El problema sexual y la Revolución, Revista Mujeres
Libres nš 9.
21-Lucía Sánchez Saornil, ¡Medita, mujer; no
votes!, diario CNT Madrid, 15 de noviembre de 1933, p.1.
22-Revista Mujeres Libres, nš 2, pp.1-2.
23-Razones de existencia de Mujeres Libres. Anexo al Informe
que la Federación Mujeres Libres eleva a los Comités superiores
del Movimiento Libertario y al Pleno del mismo (AHNS, C 1532).
24-La AMA era una organización de mujeres que había sido
ya creada en 1933. Pese a que insistía en su carácter transpolítico,
se hallaba bajo la influencia directa del Partido Comunista, siendo su
Comité Nacional presidido por Dolores Ibárruri. De acuerdo
con la política del Partido Comunista defendía la lucha
antifascista y la República democrática, oponiéndose
al proceso revolucionario.
Veáse: Mary Nash, Defyng male civilization, Denver, Arden Press,
1995, pp.65-73.
25-Mary Nash, Nuevas dimensiones en la historia de la mujer,
en Mary Nash (ed.), Presencia y protagonismo. Aspectos de la historia
de la mujer, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1994, p. 47.
26-Mary Nash, Federica Montseny: dirigente anarquista, feminista
y ministra, Revista Arenal 1:2, julio-diciembre 1994, pp. 259-271.
27-Nita Nahuel, Los que deshonran al anarquismo, Revista Mujeres
Libres, nš 7.
28-Ackelsberg, 2000, pp. 123-138.
29-Una excelente idea sobre la prostitución, en Tierra
y Libertad, 24 de septiembre de 1936, p.7.
30-Emma Goldman, Situación social de la mujer Revista
Mujeres Libres, Semana 21 de la Revolución.
31-El Pleno Nacional de Regionales del Movimiento Libertario, celebrado
en octubre de 1938 en Barcelona, no aprobó la solicitud de Mujeres
Libres de ser reconocida como rama autónoma integrante del Movimiento
Libertario Español, junto a la CNT, la FAI y las Juventudes Libertarias
(que sí lo habían sido en el momento de su creación
en 1932). Véase Martha Ackelsberg, 2000, pp. 234-241.
32-Declaración de principios. Federación Nacional Mujeres
Libres, (AHNS, C 1532).
33-Razones de existencia de Mujeres Libres. Anexo al Informe que la Federación
Mujeres Libres eleva a los Comités superiores del Movimiento Libertario
y al Pleno del mismo. Barcelona, octubre de 1938.
(AHNS, C 1532)
34- Emma Goldman, Situación social de la mujer, Revista
Mujeres Libres, Semana 21 de la Revolución.
|