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I. INTRODUCCIÓN
La amplia historia con que cuenta el movimiento libertario español
da juego para tratar infinidad de temas, desde acontecimientos puntuales
hasta la historia de sus organizaciones o periódicos pasando por
las biografías. Esta última cuestión es la que aquí
vamos a tratar.
Como en todo tratamiento histórico, hay personajes en el movimiento
libertario que han sido objeto de profundos trabajos de investigación
en todas las líneas. Las figuras de más nombre dentro de
este género, el caso paradigmático de Buenaventura Durruti,
ha dado para páginas y páginas sobre su persona. Ahora,
en el momento de su centenario, Federica Montseny también está
siendo objeto de concienzudos estudios. Y esto se revela actualmente como
algo necesario, pues en muchas ocasiones las figuras en particular representan
esa parte de la historia que nos sirve para completar la visión
de conjunto.
Pero si bien algunas figuras dentro del anarquismo español han
sido objeto de estudio, otras han quedado relegadas. Hay razones varias
para establecer tales criterios de discriminación, entre otros
la propia importancia del movimiento anarquista, que ha dado tantas figuras
que el trabajo de investigación se hace inabarcable.
Pero lo que es cierto también es que hay figuras que sirven para
entender a otras. Y aquí radica la importancia de la persona a
la que dedicamos este pequeño estudio. Teresa Mañé
(Soledad Gustavo) se revela como un personaje sin el cual seria imposible
entender a otro, como es el caso de Federica Montseny. Y esto no sólo
porque fuera su madre, sino porque la influencia que tuvo sobre la hija
nos vale para explicar determinadas cuestiones en la figura de Federica.
Este trabajo será aproximativo a esta figura. Trataremos primero
brevemente la biografía de Soledad Gustavo. Posteriormente analizaremos
sus obras principales y qué es lo que dan o completan al movimiento
anarquista en general. Su colaboración no se ciñó
sólo a obras literarias sino que también colaboró
en periódicos y revistas, muchas de las cuales fueron fundadas
o impulsadas por ella misma. Por último no olvidaremos una labor
fundamental en la figura de Soledad Gustavo: la traducción de textos.
Por último, un elemento aclaratorio. El nombre de nuestro personaje
es Teresa Mañé. Pero ella firmó casi todas sus obras
con el seudónimo de Soledad Gustavo. A lo largo del trabajo nos
referiremos a ella por ambos nombres, si bien Soledad Gustavo fue el que
más utilizó y por ello será también aquí
el más utilizado. Lo mismo ocurrirá con su marido, Juan
Montseny, mas conocido como Federico Urales, con el que colaboró
en muchísimos trabajos.
Adentrémonos ya de lleno en la vida y en la obra de Soledad Gustavo.
II. APROXIMACIÓN BIOGRÁFICA
La vida de Teresa Mañé discurre en un momento histórico
tenso para España, por lo que la convierte en protagonista de uno
de los períodos más vibrantes de nuestra historia reciente.
Nace Teresa Mañé y Miravet en Villanueva y la Geltrú
en 1865, de familia acomodada. Con veintidós años funda
la Escuela Laica de niños de Villanueva y la Geltrú, impulsada
por el Centro Democrático Federalista, al que Teresa Mañé
esta vinculada por entonces (1). Más tarde fundará otra
escuela en Reus y será miembro de la Confederación de Maestros
Laicos de Cataluña.
Desde siempre Teresa Mañé se sintió identificada
con la enseñanza, por lo que cursó estudios de Magisterio.
Es lo que le lleva a impulsar tal tipo de actividad educativa. Y esto
años antes de que comenzara tal actividad Francisco Ferrer Guardia
con su Escuela Moderna.
La escuela de Villanueva y la Geltrú también fue escuela
de adultos. Es uno de los tributos que hoy Soledad Gustavo tiene en su
pueblo natal, pues la escuela de adultos actual tiene el nombre de Teresa
Mañé.
La escuela villanovina fue subvencionada por los librepensadores de la
zona, que siempre tuvieron la oposición de los clericales. Por
ello Teresa Mañé defiende de tal tipo de educación
desde las páginas del periódico local El Vendaval,
de tendencia republicana federal. Así defiende tal cometido Soledad
Gustavo: La ruda y tenaz campaña que el clericalismo ha
emprendido contra el laicismo nos demuestra una vez más que los
que siempre fueron enemigos de la razón y de la luz continúan
siéndolo, y no solamente se contentan con serlo sino que negando
la evidencia, calumnian, haciendo concebir la idea del laicismo como la
de una corrupción de familias. (
) todos los hombres son hermanos
en naturaleza, de que todos los hombres deben recibir igual instrucción
sin privilegios de castas, de que todas las escuelas deben ser neutrales
en creencias religiosas y políticas, respetando la creencia filosófica
del católico, del mahometano, del budista, del brahmano, del judío,
etc., etc.; y siguiendo solo la senda de la ilustración y del progreso,
caminando paso a paso a la perfección que tanto se anhela, estoy
segura, segurísima de que el mismo clericalismo que hoy vocifera
en contra del laicismo (
) estaría lejos, muy lejos de todas
las consecuencias de estar en abierta guerra de religión con la
enseñanza (
) He ahí lo que hallará (el hombre)
en el laicismo: ciencia, moral y justicia (
) Han presentado (los
clericales) el laicismo regenerador, como una institución destituida
de toda base sólida y al profesorado, como el ateismo más
empedernido; cuando ninguna precisión tiene el profesorado laico
ni de ser ateo, ni de pertenecer a otra secta; le basta tener la religión
de la justicia para apreciar las doctrinas filosóficas que le presenten.
(
) Y hay que comprender que la Escuela Laica, es la escuela del
pueblo, la única verdaderamente liberal y la única que puede
converger con ideales del siglo. (
) la Escuela Laica existirá
porque lo pide el siglo, el progreso y el indiferentismo popular
(2).
Poco después comienza a colaborar con el periódico El
Productor, donde toma contacto con el anarquismo. Allí conoce
al que será su marido, Juan Montseny, y a otras plumas punteras
del anarquismo español como Anselmo Lorenzo, Fernando Tarrida de
Mármol o José Llunas Pujals. Su vinculación con el
anarquismo también pudo venir de la amistad que le une a Llunas
y a su periódico La Tramontana.
En 1889 participa en el II Certamen Socialista celebrado en Barcelona,
presentando su texto El amor libre y se adhiere a las
tendencias de Tarrida de Mármol de anarquismo sin adjetivos,
en pleno período de disputa entre anarquistas colectivistas y anarquistas
comunistas.
En 1891 se casa por lo civil con Juan Montseny, y a partir de ahí
la pareja se retroalimenta en todas sus facetas. Teresa Mañé
continuó con su labor literaria y pedagógica, ahora redoblándola
por la figura de Montseny. Mientras Juan Montseny, natural de Reus, ocupa
plaza de profesor en la Escuela Laica de esa localidad.
Es pleno período de efervescencia política en España,
con huelgas, rebeliones y represiones, Juan Montseny es arrestado con
asiduidad por los hechos que acaecen, a pesar de no participar en ninguno.
También fue represaliada Soledad Gustavo por estos hechos, pero
de distinta forma, como el ostracismo político.
Con la bomba en la procesión del Corpus Christi en la calle
Cambios Nuevos en 1896 y la represión que siguió al Proceso
de Montjuich por los hechos, Juan Montseny y Teresa Mañé
son desterrados. La pareja acaba en 1897 en Londres, donde se encuentran
también con Teresa Claramunt y Fernando Tarrida de Mármol.
En 1898 se establecen en Madrid y fundan La Revista Blanca, que
dura hasta 1905. Definen la revista como sociológica, científica
y artística, y en sus páginas colaboran las plumas más
prestigiosas del anarquismo y de la cultura en general. Juan Montseny
funda también el Suplemento de la Revista Blanca, que dura
de 1898 a 1902 y que lo reconvertirá en la revista Tierra y libertad
entre 1903 y 1904. En estas publicaciones colabora económicamente
Francisco Ferrer y Soledad Gustavo participa con su pluma.
Soledad Gustavo y con Teresa Claramunt se alzan como las voces anarquistas
en defensa de los derechos de las mujeres, desde sus obras y desde las
páginas de los periódicos.
Pero la familia Montseny-Mañé no estuvo exenta de críticas.
Muchos les acusaron de intelectualismo y de exceso de protagonismo. La
dificultades económicas hacer ceder Tierra y libertad y
deja de salir La Revista Blanca.
En 1905 nace su hija Federica, y Soledad Gustavo se ocupa de su educación.
Es evidente la influencia que la madre tendrá sobre la hija.
Poco después abandonan Madrid y se instalan en Cerdañola
como granjeros. Ocupada más de Federica Montseny, Soledad Gustavo
reduce su participación en el anarquismo, aunque seguirá
participando activamente en todos los acontecimientos de los años
sucesivos: la Semana Trágica de Barcelona y el fusilamiento de
su amigo Ferrer en 1909, la fundación de la CNT en 1910, la I Guerra
Mundial (1914-1918), la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), la fundación
de la FAI en 1927, la II Republica (1931-1939) con toda la actividad anarquista
que ello provocó, así como el inicio de la Guerra Civil
española (1936-1939).
Entre 1925 y 1936 se vuelve a editar La Revista Blanca. Soledad
Gustavo colabora con artículos teóricos y de historia. Traba
una gran amistad desde entonces con el historiador anarquista Max Nettlau,
que también colabora en La Revista Blanca durante esta época.
La Guerra Civil acaba con la actividad de Soledad Gustavo. Ya delicada
de salud tiene que huir por el avance de las tropas de Franco. Según
algunas fuentes muere en Perpiñán en diciembre de 1938,
mientras que otras sitúan su muerte ya en 1939.
Sea como fuere, con su muerte acaba la vida de una mujer que ha marcado
la historia del anarquismo español, como podremos comprobar a partir
de este momento.
III. OBRAS POLITICO-SOCIALES DE SOLEDAD GUSTAVO
Si bien la obra literaria de Soledad Gustavo no es amplia en grosor, si
es amplia en densidad y sobre todo importante por los temas que trató.
No nos encontramos ante una teórica del anarquismo a través
de las magnas obras que haya dejado. Por el contrario, sus obras son más
bien cortas, pero debido a la profundidad de los temas que aborda y en
el momento histórico que lo hace, Soledad Gustavo pasa a la historia
del anarquismo español como un personaje fundamental para comprender
su desarrollo.
Enumeraremos las obras de Soledad Gustavo por la fecha de aparición
o de edición que hemos trabajado, detallando aquellas cuestiones
de importancia que ha legado al anarquismo español.
Una de las primeras obras de Soledad Gustavo está escrita junto
con su marido Juan Montseny. Quizá la obra Las preocupaciones
de los despreocupados, escrita en 1891, sea la obra de más
profundidad filosófica que nos encontramos en esta pareja (3).
Varias son las cuestiones que la pareja trata a través de sus páginas.
El propósito de la obra es demostrar que el amor, la familia, la
moral y la justicia, la propiedad, la ley y la sociedad no son menos preocupaciones
que la desgracia, la fatalidad, la conciencia, la razón, la naturaleza,
el espíritu y la providencia.
En todo este tipo de cuestiones tratan de las fuerzas fuera de nuestras
percepciones, sometiendo a dura crítica a aquellos que, como los
espiritistas, ponen fuera de la materialidad la explicación de
estas fuerzas. Según ellos se debe enfrentar psicología
y fisiología. Las fuerzas no perceptibles tienen su causa en fuerzas
materiales, y por ello explicables desde la razón. Los espiritualistas
consideran el espíritu como algo perfecto, y la perfección
es una definición absoluta, algo que la anarquía no concibe.
Con el tema de las leyes, Juan Montseny y Soledad Gustavo, consideran
al hombre como un animal dentro de la naturaleza, y unido a que el hombre
tiene razón como guía, su vida se puede guiar igualmente
por las leyes naturales. Con esta defensa de la naturaleza quieren dar
impulso al anarquismo.
El oportunismo es criticado, pues es algo convencional dentro de la sociedad
en la que vivimos. Desde el punto de vista natural el hombre es ilegislable,
pero la imposición de las leyes le hizo cambiar de estructuras.
En la crítica a la metafísica hablan de los panteístas
y del alma. Frente a los panteístas consideran que si todo es Dios,
éste seria materialidad, es decir, aquello que los materialistas
consideran como la negación de Dios. Por lo tanto el panteísmo
lo desechan por contradictorio. Frente al alma, considerada indivisible
y buena, Soledad Gustavo y Juan Montseny establecen que sería imposible
entonces obrar mal, pues iría en contra del alma. Con ello defienden
el ateismo, por sus concepciones materialistas y porque en la sociedad
nueva que ellos defienden se acabaría con todos estos subterfugios.
En esta densa obra, ante la desgracia proponen el amor como elemento primordial
del anarquismo. La desgracia es un producto de la sociedad explotadora.
Frente a la Providencia, la desechan pues la sería la perfección,
y si el mundo es imperfecto no ha podido venir de un ser perfecto. Y si
se afirmara lo contrario se caería en la contradicción,
pues se revelaría la imperfección de la Providencia, cosa
que es imposible a su propia esencia.
Teniendo en cuenta que la sociedad está sujeta a cambios, el hombre
también, pues es partícipe de esa sociedad. La anarquía
sería el cambio de la sociedad actual hacia una mejor, con lo cual
la propia estructura racional y natural incita a la llegada de la anarquía
con sus principio de libertad y de igualdad (4) .
En esta obra analiza otros conceptos como la virtud o la honra. Critican
los estereotipos y los encasillamientos. Para Soledad Gustavo y Juan Montseny
cada sociedad tenía sus particularidades por lo que aseguran lo
siguiente: Ni nuestras leyes pueden ser importadas a los países
que tiene diferencia potencial significada con nosotros, ni la de ellos
puede ser importada aquí (5).
También tratan cuestiones como el amor y la familia, aunque que
lo hacen de manera más extensa en otras obras que ya analizaremos
más adelante.
En la crítica que realiza a la sociedad actual habla sobre todo
del privilegio. Del privilegio se ha derivado la autoridad y de ésta
la ignorancia que ha engendrado un dios.
El texto también les vale para adentrarse en las corrientes del
anarquismo del momento, como el colectivismo, el comunismo o el individualismo.
Abogan por el anarquismo sin adjetivos de Tarrida de Mármol, pues
lo anterior lo consideran dogmas que va contra la idea del anarquismo,
a pesar de las buenas intenciones. El librepensamiento también
lo abordan, considerándolo un error dentro de la sociedad del momento,
pues la única manera de pensar libremente es en la sociedad anarquista.
El último concepto que analizan es la propiedad y la sitúan
a lo largo de la historia como fuente de discordia entre pueblos. Establecen
que el trabajo sin capital puede subsistir, pues es la producción,
pero el capital sin trabajo no, pues el segundo ha generado el primero
del que se aprovecha otros.
La siguiente de sus obras también es de 1891, y fue el regalo que
hizo a los invitados en su boda. Lleva el titulo de Dos cartas
(una de Soledad Gustavo y otra de Federico Urales) y, a pesar de ser cartas
de amor, Soledad Gustavo trata temas interesantes para la humanidad en
general y para la anarquía en particular.
Lo primero que hay que destacar de esta obra es la explicación
que da de su amor hacia Federico Urales. Así lo explica Soledad
Gustavo: Hay en nuestro organismo algo que el hombre no domina;
fuerzas que tal vez son las que hicieren pensar en la existencia del alma;
fuerzas que en estado fisiológico, esto es, cuando los órganos
donde parecen residir sus centros están ilesos, producen equilibrio
y la voluntad determina la dirección de sus movimientos (
).
Parece que hay cuatro fuerzas, una que impele hacia delante, otra hacia
atrás y otra hacia los lados, y de su antagonismo resulta el equilibrio
que sólo se rompe por medio de la voluntad racional del hombre
(6).
Siguiendo con estas disertaciones dice: Existe algo en nosotros
que percibimos pero que no conocemos, algo que los espiritistas califican
de ser simple y eterno, y que este ser se desvanece para los naturalistas
yendo a formar parte del TODO UNIVERSAL (
)
Y en tal situación, me tiene confusa, aturdida; no sabiendo descifrar
mis propias sensaciones, ni explicar mis mismos pensamientos
(7).
Los conocimientos de Soledad Gustavo se ven reflejados cuando nombra gran
cantidad de filósofos para dar las explicaciones que expone. Nombra
a Aristóteles, Descartes, Bufón, Proudhon, Malebranche,
Leibniz, Cudworth, etc. Todos seguramente leídos por Soledad Gustavo.
Y esta pasión por la filosofía es otra de las cuestiones
que le une a Juan Montseny, dando a la filosofía importancia central
en la humanidad.
No se olvida Soledad Gustavo en este texto de la mujer y de su situación
y así se lo hace saber a Juan Montseny: Cuando los mismos
revolucionarios dicen que para poder hacer actos de fuerza y de rebelión
hay necesidad de que el hombre no contraiga matrimonio, yo revolucionaria,
yo anarquista, no los comprendo, ni alcanzo el porqué de esta abstención.
Las sociedades han flotado siempre sobre el vacío. En vez de averiguar
causas ha destruido efectos.
Hagamos a la mujer revolucionaria y no hay que temer en esos lazos que
en otro sentido entorpecen la marcha de las sociedades.
Ya se, amado mío, que así lo comprendes también tú
y que haces todo cuanto a tu alcance está para emancipar a la mujer;
pero no todos los revolucionarios así se portan. No me cansaré
nunca de repetirlo: existe una verdadera necesidad de que se instruya
a la mujer para el progreso.
La aspiración mas ardiente de mi vida es que la sociedad llegue
por fin a convencerse de que vive esclavizada, ya que a ese convencimiento
seguirá la noble emulación de querer sacudir el yugo
(8).
Con ello Soledad Gustavo reconoce la necesidad de la instrucción
para la mujer, para así poder mejorar su situación. Pero
no se plantea la necesidad de crear un movimiento anarquista feminista,
pues como veremos mas adelante, también en algunos artículos,
Soledad Gustavo detesta el feminismo y cree que el anarquismo ya tiene
en su seno esa dimensión humana que camina hacia la emancipación
de todos. Pero aun con ello estaría en un punto medio, pues critica
también a aquéllos que desechan a la mujer para la lucha
revolucionaria. Entiende que la situación es especial y como tal
hay que tomarla. Igualmente cuando se refiere a matrimonios no lo hace
desde el punto de vista legal o religioso, sino de la libre unión
de los sexos. Pero en otras obras desarrolla mucho más estas cuestiones.
En esta obra toca otros puntos, como la naturaleza, y también argumenta
la defensa de la anarquía. La estructura social decadente en la
que vive le ha llevado a pensar anárquicamente. En estas líneas
vuelve otra vez a insistir en la defensa del anarquismo sin adjetivos.
También lo tocó en su carta Juan Montseny.
Tal es el impacto que causó en Juan Montseny esta carta, que no
sólo la contestó, sino que le valió de pretexto para
la redacción de un texto con el titulo Nuestros pareceres,
que dedicó a Soledad Gustavo.
De entre todos los textos que tiene Soledad Gustavo, donde más
se preocupa del tema de la mujer es en su obra A las proletarias
editada en 1896. Este texto es un alegato a favor de las trabajadoras,
animándolas a su emancipación, tanto en el aspecto económico
como en la tiranía a la que las someten muchos hombres.
El esclavismo de la mujer lo expresa así Soledad Gustavo: Condenadas
desde que nacemos al vil servilismo y explotación, pues somos esclavas
cuando solteras, cuando casadas y cuando viudas, del padre, del marido
o del burgués, no pensamos nunca en sacudir nuestro pesado yugo
por temor a las preocupaciones que nos inculcaron los que quisieron tenernos
siempre bajo su planta, para poder así con más seguridad
ir tirando de las riendas autoritarias que en todas formas amarran al
hombre que aspira al progreso y a la libertad (9).
Contra la explotación llama Soledad Gustavo a la emancipación
de la mujer de esa sociedad de la que anteriormente dice que nos inculcaba
contra el progreso y la libertad: La sociedad que nos ha condenado
a ser carne de placer, a ser mueble indispensable, a ser necesidad higiénica,
a ser como explotable, es nuestra enemiga y como tal debemos combatirla
y procurarla su ruina total y pronta (10).
No olvida la pertinente crítica a los hombres imbuidos por esos
sentimientos sociales de dominación: Están tan
avezados los hombres a mirarnos como esclavas que no pueden acostumbrarse
a la idea de que algún día podemos ser consideradas como
sus iguales y todas las relaciones de la vida estar al mismo nivel, y
así, toda idea que tiende a reconocernos a nosotras también
derechos, necesariamente tiene que ser una utopía (11).
A pesar de la brevedad del texto, hace una exposición concienzuda
de la situación de la mujer tanto en el mundo laboral como en el
mundo del hogar. La tiranía viene por la sociedad que está
impuesta que impregna al hombre y lo mismo que tiende al choque de clases,
también lo hace al choque de géneros. A través de
varios párrafos en este sentido, Soledad Gustavo, siguiendo a los
pensadores socialistas ingleses, alemanes y franceses, deduce que el desarraigo
dentro de la familia obrera es consecuencia directa de la explotación
capitalista. La mujer abarata el empleo, y el hombre, en lugar de encontrar
responsabilidades en el sistema capitalista lo busca en la propia mujer.
Los lazos familiares, en los que Soledad Gustavo cree, quedan así
rotos por un conflicto interno promovido por factores externos. Para Soledad
Gustavo el hombre debería entender esto y unir esfuerzos con la
mujer para buscar su emancipación.
Con todo, Soledad Gustavo no se revela como una feminista cualquiera,
y su texto no deja fuera de crítica a quien defiende tal movimiento
feminista: Hay muchas patrocinadoras de la emancipación
de la mujer, pretendiendo que en ella derechos y deberes han de ser exactamente
igual al hombre, atendiendo cada cual los cargos especiales que nos ha
dado la naturaleza; pero debemos confesar que hay pocos que se cuiden
de llevar a efecto lo miso que quieren, esto es, hacer que realmente sea
un hecho esa emancipación tan cacareada por tirios y troyanos,
y sin embargo, muy lejos que obtenerse (12).
Pero con todo, la mujer ha ido haciéndose huecos, aunque en pasos
muy pequeños. Y en estos avances es donde Soledad Gustavo alberga
esperanzas para la completa igualdad. Tampoco puede dejar de lado Soledad
Gustavo la culpa que la religión tiene sobre esta situación.
Lógica critica en el mundo anarquista.
Para Soledad Gustavo hay soluciones a este conflicto: Ni las
repúblicas ni las monarquías nos dan el valor ni la importancia
que apetecemos y merecemos por la prueba que de nuestra capacidad tenemos
dadas, que si mayores no han sido, débese a la mísera educación
que nos da y a la vida que nos supedita (13). Recurrente es
pues el tema de la educación en la mujer para Soledad Gustavo.
Solo una doctrina, de todas las doctrinas conocidas, nos iguala
al hombre, y esta es la Anarquía. No quiere moldear nuestro cerebro
en el molde del cerebro del hombre, no quiere desarrollar nuestro cuerpo
a semejanza del cuerpo que posee el sexo fuerte; quiere que ni la mayor
fuerza muscular ni el mayor desarrollo cerebral, sea sinónimo de
mayores derechos y mayores consideraciones, aunque científicamente
resultase la mujer menos capaz y menos fuerte, cosa discutible, y solo
cierta cuando la mujer reciba igual educación que el hombre y goce
de igual libertad (14).
Si algo debemos de destacar de este texto de Soledad Gustavo, es que ella
se plantea la emancipación, la anarquía, pero no se plantea
explícitamente una lucha específica femenina del movimiento
anarquista. Constantemente recrimina a los hombres la falta de sentido
común cuando no unen sus esfuerzos a los de la mujer para la emancipación.
Para Soledad Gustavo el anarquismo es una lucha humanista no específica
de un genero o de otro. Lo que sí asegura es que la situación
de la mujer dentro de la sociedad debe tener un tratamiento especial por
lo difícil de su situación debido a diversos factores.
Si importante es el texto que habla sobre las mujeres, por lo fundamental
del tema, no lo es menos lo que trata en la conferencia que dio para la
agrupación Germinal de Madrid el 2 de abril de 1899, y publicado
en la biblioteca de La Revista Blanca con el titulo de La sociedad
futura. Puede que sea de los textos más profundos y mejor estructurados
de Soledad Gustavo. Federico Urales prologó esta obra.
Toca La sociedad futura todos los puntos de vista, tanto de crítica
como de defensa del anarquismo. Hace una valoración Soledad Gustavo
del socialismo en España: Y digo a nombre de que ideal,
porque dentro del socialismo, es decir, dentro de los defensores de la
sociedad futura, existen dos tendencia, si poco distanciadas en economía
y en religión, lo suficientemente distantes en política
y en procedimientos para que se hayan formado dos partidos socialistas.
El uno (y me refiero a España) bien quisto en los poderes y dentro
de las leyes; el otro, perseguido y mas o menos fuera de la legalidad
en estos momentos. (
) Quiere uno de los dos partidos socialistas
(no el partido socialista como generalmente se dice, puesto que no hay
un partido único socialista) apoderarse del Estado para desde él
establecer las bases de la nueva sociedad (
) Los socialistas ácratas,
esto es, los enemigos del Estado como medio y como fin, pretenden la desaparición
del Estado considerándolo sustentador de las actuales injusticias
sociales (
) (15) .
Las diferencias que establece Soledad Gustavo entre los socialismos forma
parte del debate de la época, donde las corrientes están
definidas y se están perfilando los medios para ello. Utiliza la
terminología de partido socialista ácrata, queriendo simbolizar
con ello las corrientes o estructuras de opinión organizada y no
una estructura partidista al más clásico estilo.
Pasada estas definiciones comienza una condena a la sociedad del momento.
Según Soledad Gustavo la mala gestión no se soluciona cambiando
de gestores, pues la raíz del problema sigue presente. Condena
cualquier tipo de estructura de gobierno tenga la forma que tenga. La
condena a la sociedad del momento y a su escasez la expresa en este párrafo:
Y lo que pasa con el pan, pasa con la ropa y con el calzado.
Millones de criaturas carecen de vestidos y de zapatos, habiendo no solamente
muchos almacenes llenos de aquella mercadería, sino careciendo
de trabajo miles de tejedores y miles de zapateros por falta de consumo(16)
.
Todo lo anterior está siendo combatido por el socialismo, que avanza
poco a poco, a pesar de todos los obstáculos que se encuentra.
Cita Soledad Gustavo en el texto las leyes de excepción contra
los anarquistas promulgadas años antes o casos como el de Montjuich
que lo califica como una vergüenza para la nación
(17). Defiende entonces el anarquismo y lo hace de esta manera: Pretende
ante todo la igualdad económica y la libertad política inherente
a esta igualdad. Y digo inherente a esta igualdad, porque la igualdad
que se otorga al obrero dentro de la esclavitud económica que padece
no es práctica, ya que cuando intenta practicarla se encuentra
con una dificultad, el estómago (
) Entendemos igualdad económica
como un estado social que pondrá los productos, tanto naturales
como artificiales, a disposición de todos los hombres (
)
Todo estará a disposición de todos, es decir, la propiedad
y los medios de producción serán de la comunidad, teniendo
cada uno el derecho de tener aquello que bien le parezca (18).
Toca también Soledad Gustavo aquí temas como la familia
o el amor, que toca también más extensamente en otros textos.
Porque el cambio de relaciones sociales y políticas también
lo es en las relaciones personales. El amor libre no es posible en la
sociedad del momento, pues esa sociedad hace imposible tal unión.
Incluso el origen de los celos no es otra cosa sino el sentimiento de
pertenencia heredado de un medio hostil. La propiedad de la sociedad se
ha llevado a la pareja.
Finalmente defiende el modelo de sociedad sin Estado y la posibilidad
factible de poder vivir en él. La sociedad futura es pues esa critica
a la sociedad del momento, estableciendo una defensa del ideal anarquista,
paradigma de esa sociedad futura.
Texto publicado en La Revista Blanca y también escrito junto
con Federico Urales, fueron la serie de conferencia que realizaron en
el Ateneo de Madrid a tenor de la llamada Cuestión Social. A lo
largo de estos texto defienden la necesidad de la idea anarquista frente
a aquellos otros que o bien consideran que no exista tal cuestión
social o bien consideran al anarquismo un problema dentro del problema
social. Soledad Gustavo y Federico Urales defienden la idea de que no
hay tal cuestión social sino una cuestión humana. En estos
debates frente a estos dos reputados anarquistas, interviene también
el secretario de la Sección de Ciencias Históricas del Ateneo,
Sr. Zancada, y otros ateneístas como el Sr. Andrade o el Sr. Gay.
Inciden mucho en parte de los textos anteriores. Por ejemplo en una de
las sesiones, Soledad Gustavo hace un intento de explicación del
porqué de la delincuencia extrayendo un párrafo de Herbert
Spencer: Así como hoy ya no es preciso prohibir la antropofagia
ni el fetichismo, tampoco un día se sentirá la necesidad
de prohibir el homicidio, el robo y los delitos menos graves que nuestro
Código penal condena. Cuando la naturaleza humana, por su desarrollo,
llegue a estar en armonía con la ley natural, los jueces y los
códigos no serán precisos; cuando el respeto al todo como
al algo sea un hecho, entrando la sociedad en su verdadero camino, tampoco
necesitan los hombres que se les ponga enfrente la recompensa o las penas
de la vida futura (19).
Defienden el anarquismo y la posibilidad de la sociedad sin Estado con
palabras de personajes no anarquistas, como Francisco Giner de los Ríos
o Pedro Dorado. Esto lo hacen a tenor de intervenciones que consideran
el anarquismo como una doctrina de locos.
Quizá de los temas mas interesantes que trata la cuestión
social en el Ateneo de Madrid, fue la disputa con el médico socialista
Jaime Vera, pues se ve la confrontación de las dos maneras de entender
el socialismo en la España de inicios del siglo XX.
El análisis de la temática de estas conferencias de Soledad
Gustavo y Federico Urales nos podría ocupar páginas y páginas,
aunque muchos temas lo tocan en varias de sus otras obras.
Su obra El amor libre esta publicado en 1904, aunque escrita con
anterioridad. Es otra de las obras fundamentales de Soledad Gustavo. De
entrada considera que el título tendría que ser El amor
libre en plena anarquía. Así lo establece, pues según
ella lo perfecto no puede vivir en lo imperfecto. Por ello la sociedad
perfecta, la justicia y la libertad solo es la anarquía.
Así define Soledad Gustavo el amor libre: En la actualidad
está considerado el amor libre como una desmoralización,
como una muerte de la familia, y mas aún, como un problema irrealizable
(20).
Hace una crítica a la concepción comunista del amor, pues
para el comunismo la solución estaría en la entrega de las
mujeres y los niños al Estado o la comunidad.
Su concepción es optimista pues el pesimismo se sitúa al
lado de la imperfección moral. Y vuelve a criticar, ahora más
profundamente, la visión que se tiene del amor libre, como algo
libertino. Pero Soledad Gustavo considera que esto no es así, ya
que el amor libre es satisfacer el corazón humano: Satisfaciendo
las aspiraciones del corazón humano, que algunos erróneamente
suponen que es insaciable, se logrará tal harmónica unión
de relaciones entre los que marcha con dos formas, pero con una sola y
mutua aspiración a la conquista del progreso (
) que bajo
un régimen verdaderamente libre, bajo el imperio de una sociedad
igualitaria y solidaria, las cadenas, los nudos no son necesarios pues
que basta la mutua formalidad de los pactos (21).
Con esto critica la concepción del amor de la sociedad burguesa,
criticando el egoísmo del que hace gala. Igualmente hace referencia
a la ruptura de la pareja en el amor libre, argumentado que no tendría
las mismas trabas que en la sociedad burguesa, y lo que es específicamente
en la mujer no encontrará ningún tipo de problemas, ya sea
por convención legal o social. Hace aquí una defensa no
solo del amor libre sino de la lucha por la emancipación de la
mujer, cuestión mejor tratada en el texto de A las proletarias
analizado más arriba.
Las siguientes obras que encontramos de renombre están escritas
ya en 1933. Nos referimos a El sindicalismo y la anarquía
y Política y sociología. Dos textos bastantes profundos
que tratan temas de especial interés. Por El sindicalismo y
la anarquía Soledad Gustavo fue acusada de antisindicalista.
Pero las páginas de este folleto nos demuestran todo lo contrario.
Efectivamente Soledad Gustavo hace una critica al sindicalismo, pero siempre
que este se entienda como un fin y no como un medio: El sindicalismo
tiene dos definiciones. Una la que le dan los que le presentan como un
fin social y otro que le otorgan los que estiman que el sindicalismo no
es mas que un medio (22). Para poner cabezas visibles a estas
definiciones los iniciadores del sindicalismo como medio son Marx y Bakunin,
y los que lo establecen como fin son Sorel y Labriola. Los primeros crearon
organización y los segundos se lo encontraron ya hecho. Después
establece las diferencias evidentes entre Marx y Bakunin.
Soledad Gustavo hace aquí una interesante clasificación,
pues considera a Proudhon como padre del socialismo, a Marx como padre
del comunismo y a Bakunin padre del colectivismo, que vendría a
hacer más práctico y accesible a las masas el socialismo
de Proudhon y el comunismo de Marx (
) (23). Bakunin funda,
basándose en el socialismo de Proudhon, la doctrina federalista-anárquico-colectivista.
Siguiendo con todas las disertaciones con la aparición de Kropotkin
o Reclus, concluye Soledad Gustavo que los movimientos obreros entre 1880
y 1890 intentan aglutinarse en una nueva doctrina. Es el sindicalismo
doctrinario del francés Sorel y del italiano Labriola.
Así critica al sindicalismo como fin: Por otra parte,
los sindicatos como organismos de lucha, no están formados para
servir de base a ninguna sociedad nueva. No son mas que un poder levantado
contra otro poder, y su organización responde a la organización
burguesa y no a la conveniencia de una sociedad mejor (24).
Pero aun así Soledad Gustavo no desecha el sindicalismo, por el
contrario lo considera un medio. Y así defiende este concepto:
Pero si el sindicalismo no puede ser el ideal, ha de ir con el en
concepto de brazo. No es menester una división entre anarquistas
y sindicalistas, como no es menester una división entre el cerebro
que piensa y el brazo que ejecuta. (
) Sindicalistas todos para la
lucha y anarquistas todos para después de ella (
) Lo único
que hay que evitar es que el sindicalismo adopte manera de politiquismo
(25).
En Política y sociología, Soledad Gustavo considera
positivo el surgimiento de la política como tal. No tiene un origen
negativo. Pero ha sido superada por la sociología, la nueva manera
de entender la sociedad y sus relaciones, pues la política ha quedado
obsoleta: La política, que tuvo, como todo ideal, su época
ascendente, murió al perder su espiritualidad, que era, precisamente,
su razón de ser, como es la razón de ser de la sociología
(26).
Según Soledad Gustavo los materiales de la sociología se
produce por la evolución de las ideas, donde pensadores y proletarios
tiene una ascensión ideal humana. Desde el punto de vista de la
sociología y de Soledad Gustavo, la miseria no es lo que ha hecho
surgir al socialismo, sino la disposición mental y avanzada de
conseguir una sociedad justa por hombres conscientes. Y en todo este proceso
dice así de la sociología: Y es que así
como la filosofía tuvo por fin la emancipación del pensamiento
de toda tutela religiosa, y la política la emancipación
de la burguesía de toda tutela aristocrática, la sociología
tiene por objeto la emancipación de la clase obrera de toda tutela
burguesa (27). Todo esto Soledad Gustavo lo pone en relación
con la historia, dando al anarquismo el componente científico que
ya le habían introducido Kropotkin, Reclus o Malatesta. Y la sociología
es el estadio al que quiere llevar Soledad Gustavo su obra.
Por último vamos a tratar en este apartado una obra atribuida a
Soledad Gustavo y que luego aclaró que no fue así. Nos referimos
a la novela Las diosas de la vida. Firmada siempre por Soledad
Gustavo, en el año 1935, cuando cumplía setenta años,
así aclaraba en La Revista Blanca por qué firmó esta
obra, que en realidad es de Federico Urales: Hace más
de veinticinco años que, viviendo en Madrid, y atravesando un momento
de gran crisis económica, tuvimos necesidad de que, fuera como
fuera, se nos editara uno de los varios libros que tenia Urales en cartera,
y convinimos él y yo, que al fin de encontrar más facilidades
cerca de un editor burgués, aunque de abolengo liberal, como el
editor barcelonés Granados, presentamos la novela La diosas
de la vida de Urales, con mi firma. Así se hizo y así
se publicó (28). Cerrado pues queda este aspecto ante
la supuesta obra de Soledad Gustavo, que ella misma reconoce ser de su
marido.
Pero la colaboración literaria de Soledad Gustavo no sólo
se ciñó a los escritos políticos y sociales.
IV. SOLEDAD GUSTAVO Y LA REVISTA BLANCA
Aparte de la colaboración en periódicos como El Vendaval,
Las dominicales del librepensamiento o La Tramontana, la
mayor colaboración de Soledad Gustavo se produjo en la revista
de su propiedad, La Revista Blanca. En la II época, durante
el periodo de la República, aparece como una de las colaboradoras
de la sección de Política, Diplomacia, Historia y
Sindicalismo.
La colaboración de Soledad Gustavo se ceñía sobre
todo a artículos de opinión, necrológicas o artículos
históricos. En la I época de La Revista Blanca (1898-1905),
encontramos artículos que ahondan sobre temas que ya ha tratado
en sus obras literarias. Así en 1900 publica un artículo
titulado El anarquismo y la mujer (29) donde contestando a Josefina
Pujol de Collada defiende la idea de la mujer en el anarquismo criticando
la visión que la burguesía tiene de la mujer anarquista.
En otro artículo titulado Sobre el amor (30) defiende el
amor libre, criticando todas las convenciones burguesas. También
cabe destacar el artículo Concepto de la anarquía
(31) donde define lo que es y defiende el anarquismo de manera muy breve.
En esta línea, durante la II época (1925-1936) también
realizó artículos de opinión. Algunos son muy destacables
como La inmoralidad de las leyes escritas (32), donde analiza el
juicio a unas mujeres en Hungría por envenenar a sus maridos, o
Ante una nueva ofensiva (33), donde diserta sobre la situación
de los anarquistas ante las leyes de excepción contra ellos.
Pero no sólo trataba Soledad Gustavo sobre cuestiones de opinión.
Si en algo se especializó fue en determinadas secciones o minisecciones
en las que analizaba cuestiones políticas, sociales, económicas,
culturales o históricas. Así de la primera época,
encontramos en algún número de 1902 artículos suyos
titulados Por esos mundos. Aquí Soledad Gustavo analiza
algunos temas brevemente, como cuestiones religiosas o la desigualdad
de trato de las leyes, pero a través de casos particulares.
Como secciones propiamente dichas no las encontramos ya en la II época.
Destaquemos por ejemplo las Efemérides del pueblo, donde
a lo largo de los años 1926 y 1927 trataba los acontecimientos
importantes históricos que ocurrieron en los 15 días del
mes en curso en el que salía La Revista Blanca, ya que era
quincenal. Y las noticias históricas no tenían que ser necesariamente
relacionadas con el anarquismo, pues también destaca efemérides
de literatura, pintura, ciencia o meramente históricas.
Otra sección fueron las Monografías sociales a lo
largo de 1927. Soledad Gustavo realiza una serie de artículos en
los que analiza diversos temas de las clases trabajadoras a través
de su historia. De los que hemos podido rescatar, los hay dedicados al
campesino, al minero, al cantero y al albañil. Habla no sólo
de la historia sino también de la lucha que estos grupos sociales
han llevado a cabo a lo largo de toda la historia. Es probable que esta
sección se extendiera en el tiempo.
En el año 1930 inaugura una serie de artículos titulados
Martirologio moderno. Con ellos Soledad Gustavo pretendió hacer
un paralelismo. Lo mismo que muchos autores del mundo cristiano hablan
del martirologio religioso, en el momento de la escritura de los artículos
se produce otro tipo de martirologio para Soledad Gustavo. Éste
lo representan los anarquistas, que son perseguidos por el Estado o por
las bandas del emergente fascismo del período de entreguerras.
Aun así lo hace extensivo a todo tipo de represión política:
Antes, la persecución teológica fue casi exclusiva
de las naciones latinas que profesaban la religión católica
y en su extensión la religión cristiana. Ahora la persecución
política se extiende por ambos hemisferios y lo mismo se encarcela
y se deporta en Repúblicas, vulgo dictaduras americanas, que en
las monarquías o dictaduras europeas. Que respondan por mi los
hombres de sentimientos libres del Perú, Chile, Cuba, Bolivia,
Italia, Portugal, Rusia, etc., etc. (34)
Una última sección a destacar, entre otras muchas, fue la
Galería de hombres ilustres. Se ocupaba de personajes importantes
de la historia de España y mundial. Esta sección se desarrolló
a lo largo de 1935, en vísperas de la Guerra. Y estos personajes
no tenían que ser necesariamente anarquistas. Así analiza
desde ilustrados como Juan Jacobo Rousseau o Baltasar Gracián a
socialistas como Julio Guesde, pasando por krausistas como Manuel Bartolomé
Cossio (que colaboró en la I época de La Revista Blanca),
revolucionarios como Mirabeau, humanistas como Juan Bocaccio o Giodano
Bruno, literatos como Francisco de Quevedo, Julio Verne o Anatole France
y anarquistas como Luigi Fabri, Juan Grave o Miguel Angiolillo. Es decir,
multidisciplinariedad a la hora de analizar personajes. Esto indica la
riqueza de temas en La Revista Blanca.
Una última labor a destacar en Soledad Gustavo dentro de La Revista
Blanca fue que era la que se ocupaba de las necrológicas. Quizá
la mejor de todas se encuentra en la I época, cuando se la hace
al literato francés Emilio Zola (35). Soledad Gustavo valora la
aportación literaria que ha hecho Zola, así como su compromiso
con los más oprimidos. En ese número comparte pluma sobre
este tema con Pérez Jorba y Anatole France.
Otros personajes que también son recordarlos por Soledad Gustavo
en el momento de su muerte son Emilio López Arango (36), asesinado
en Argentina, y Vicente García (37).
No es para nada desdeñable la participación de la pluma
de Soledad Gustavo en La Revista Blanca.
V. LA LABOR DE TRADUCCIÓN DE SOLEDAD GUSTAVO
Aparte de la labor de escritura en su obra y de la colaboración
en periódicos y revistas, una gran labor de Soledad Gustavo fue
la de traducción. Muchas obras y artículos fueron traducidos
por ella, tanto para casas editoriales como para revistas y periódicos.
De esta labor traductora se hace eco Federica Montseny de esta manera:
Lo que ganaba mi padre como redactor de El Liberal, cuyo director
era Pérez de Rozas, no bastaba para sostener los gastos de una
familia compuesta por cinco personas. Por eso mi madre reanudó
sus traducciones para la Casa Maucci, trabajo que ya había ejercido
años antes, y además, copiaba los papeles de las intervenciones
de los actores de las obras que se estrenaban en el Teatro Apolo,
en el Español y otros teatro de Barcelona. Escribía
con una letra redondilla, muy apreciada para estos menesteres, en una
época en la que el uso de la maquina de escribir era poco corriente.
Al contrario de mi padre y de mí, que siempre tuvimos una caligrafía
imposible, mi madre escribía bien y claro, con distintos tipos
de letras. Para la Casa Maucci tradujo casi toda la obra de Michel Zevaco.
Dominaba bien el francés y literariamente el español, lo
que le hacia apreciable como traductora. Pero Maucci era un negrero, que
explotaba despiadadamente a sus trabajadores sin distinción
(38).
Una de las obras de Miguel Zevaco titulada El caballero de La Barre
o Los misterios de la Inquisición fue también publicado
por entregas en La Revista Blanca a lo largo de los años
1926 y 1927. Pero como hemos podido comprobar por la cita de Federica
Montseny puede que estuviera traducida con anterioridad en la Casa Maucci.
Para otra editorial para la que realizó traducciones fue para Sempere
y Compañía. Esta editorial la regentaba el literato y republicano
valenciano Vicente Blasco Ibáñez. La editorial tenía
su centro en Valencia pero también tuvo sucursales, primero en
Madrid y luego en Barcelona.
Entre las obras de traducción para esta editorial destaquemos el
libro de Octavio Mirbeau El abate Julio. Mirbeau fue un anarquista
francés que combinó la literatura y la política.
Si por algo se caracterizaron sus obras fue por su anticlericalismo, que
adoptó tras su paso por un colegio de jesuitas, y su antimilitarismo,
tras la guerra franco-prusiana de 1870. Fue un personaje bastante comprometido
con la lucha de su tiempo.
Para la misma editorial realiza la traducción de la obra de P.
Praycourt La moral del cura. En ella Soledad Gustavo escribe también
un pequeño prefacio, que lo dedica a un ex presbítero, José
Ferrándiz. Le incita a que lea la novela de Praycourt, pues al
igual que él, estuvo también vinculado con la Iglesia, y
ahora muestra las persecuciones de los clericales franceses. Pocos datos
de Praycourt tenemos.
Para Sempere traduce también dos obras de George Sorel. Una esta
titulada El porvenir de los sindicatos obreros. Es interesante
esta traducción para nuestro trabajo de Soledad Gustavo porque
realiza un prólogo al mismo. Hace un análisis del sindicalismo
y de las sociedades obreras, muy en la línea de su posterior El
sindicalismo y la anarquía, ya analizado más arriba.
De Sorel traduce también el libro Las ruinas del mundo antiguo:
concepción materialista de la historia. Aquí ya no realiza
prólogo. No hace falta decir que Sorel fue uno de los líderes
más importantes del sindicalismo francés.
Todas estas traducciones pertenecen a principios del siglo XX, posiblemente
entre 1900 y 1905. Esta dificultad de datación se debe a que la
editorial Sempere no fechaba sus libros, aunque casi todos son de inicios
del siglo pasado.
Otra obra a destacar en la labor traductora de Soledad Gustavo es El
infierno del soldado de Juan de la Hire. Esta novela antimilitarista
la tradujo para la librería española de D. Antonio López
y editada en Barcelona en 1906 (39). Esta misma obra estuvo distribuida
también por las Publicaciones de la Escuela Moderna, la casa editorial
fundada por Francisco Ferrer Guardia. En esta edición también
aparece la traducción de Soledad Gustavo (40).
Última obra a destacar sería el texto de Luisa Michel titulado
El mundo nuevo, publicado por la Biblioteca Vértice de Barcelona
(41). Por lo que se comprueba a lo largo de su obra, Soledad Gustavo mostraba
admiración por Luisa Michel, anarquista francesa participante en
la Comuna de Paris, y autora de numerosos textos sobre el ideal anarquista.
Aunque hay muchas obras más, la labor traductora de Soledad Gustavo
no se para aquí, y realizó un intenso trabajo en las paginas
de La Revista Blanca, sobre todo en la I época de la misma.
Así realiza traducciones para la llamada Sección General.
Destaca la traducción hecha de la Revue Franco-Allemande
de un artículo de E. Marguery sobre Heriberto Spencer (42). Para
esta misma sección y de la misma revista, traduce un texto sobre
Federico Nietzsche escrito por Henri Lichtemberg (43). La siguiente figura
será la del ruso Pedro Lavrov. Esta vez el artículo está
sacado de L´Humanité Nouvelle y ocupó dos números
de La Revista Blanca (44).
Siguiendo la labor traductora, no sólo se quedó en libros
teóricos, novelas o artículos de personajes. También
tradujo obras de teatro como La luz, de Maurice Donnay y Luccien Descaves.
Esta traducción la publicó a lo largo de bastantes números
de La Revista Blanca (44).
No olvidó tampoco el exotismo y tradujo del Prâsada (poema
de poemas), la parte Una leyenda india (45).
Tradujo también a plumas como la de Francisco de Nión y
su La isla ignorada (46), o Cristián Cornelissen con una
traducción en varias entregas del texto con el titulo El comunismo
como forma de sociedad futura. Pedro Kropotkin también fue
traducido por Soledad Gustavo con textos como Movimiento intelectual
del siglo XVIII (47) o Ensayo filosófico de Spencer
(48). Destaquemos por último la traducción de Juan Grave
Origen de nuestros males (49).
La labor de traducción fue algo que ocupó a Soledad Gustavo
gran parte de su vida y es también aportación suya a la
historia del anarquismo español.
VI. CONCLUSIONES
No se puede dudar de que la vida de Soledad Gustavo es abnegada en la
defensa del anarquismo, defendido vehementemente desde las páginas
de sus obras y de los periódicos donde colaboró.
Se ha podido comprobar cómo la obra de Soledad Gustavo no es voluminosa,
aunque sí muy profunda por los temas que trata.
Aun así quizá es conveniente sacar algún
tipo de conclusión al respecto:
A. La razón, o una de las razones, por la que Soledad Gustavo
no ha contado con el interés que otros personajes, es que su
propia vida está marcada por dos colosos de la historia del anarquismo:
su marido Federico Urales y su hija Federica Montseny. Es lógico
que la obra de Soledad Gustavo quedara en un segundo lugar para la historia.
Pero en el momento en el que desarrolla su obra, la figura de Soledad
Gustavo es capital para el anarquismo, equiparable a la de su marido
e hija. Aun con todo, su gran producción ensayística se
produce hasta el nacimiento de Federica. A partir de ahí, salvo
en contadas excepciones, solo colabora para la prensa.
B. La labor escritora de Soledad Gustavo le hace pasar a la historia
del anarquismo junto con su labor de conferenciante. Sus obras son paradigmáticas
en muchos aspectos.
C. Las otras ocupaciones de Soledad Gustavo, como la colaboración
en prensa y la labor de traducción, también la dejan en
buen lugar dentro del vasto panorama del anarquismo español.
El dar a conocer determinadas obras también era de vital importancia.
D. Por último destacaremos que Soledad Gustavo se presenta como
una defensora de los derechos de la mujer. Para ella pide igualdad y
sobre todo educación, un factor que determinará toda la
propaganda del movimiento anarquista en todas sus facetas. Pero muy
al contrario que las visiones del feminismo dentro del anarquismo, Soledad
Gustavo no apoya el movimiento feminista, y al igual que posteriormente
Federica Montseny o sus contemporáneas como Teresa Claramunt,
la visión del anarquismo es humanista, donde caben mujeres y
hombres. Y en ello debe incidir el anarquismo.
Es en definitiva Soledad Gustavo uno de esos personajes
paradigmático en la historia del movimiento libertario y digno
de un estudio mucho mas profundo del que hasta se le ha dado.
VII. BIBLIOGRAFIA Y FUENTES DOCUMENTALES.
ARCHIVOS
Biblioteca Nacional
Biblioteca Pública Arús de Barcelona
Ateneo de Madrid
Fundación de Estudios Libertario Anselmo Lorenzo
Instituto de Historia Social de Ámsterdam
PRENSA
La Revista Blanca. I época (1898-1905). II época (1925-1936)
Tierra y libertad
Estudios
Tiempos Nuevos
OBRAS DE SOLEDAD GUSTAVO
Las diosas de la vida, Centro editorial Presa, Barcelona, s/a (atribuida
a la autora pero en realidad obra de Federico Urales)
Política y sociología, Ediciones CNT, Toulouse, 1975.
El amor libre, Biblioteca de El obrero, Montevideo, 1904.
(En esta edición está junto con la obra de Ricardo Mella,
Organización, agitación y revolución)
La sociedad futura, Biblioteca de La Revista Blanca, Imprenta de Antonio
Marzo, Madrid, 1899.
A las proletarias, Biblioteca La Questione Sociale, Buenos Aires, 1896
El sindicalismo y la anarquía, Grupo Malatesta, Sevilla, 1996
Con Juan Montseny: Las preocupaciones de los despreocupados, Tipografía
La academia de viuda e hijos de E.Ullastres y CĒ, Barcelona,
1891.
Con Juan Montseny: Dos cartas, Imprenta de Celestino Ferrando, Reus, 1891.
TRADUCCIONES DE SOLEDAD GUSTAVO
Mirbeau, Octavio. El abate Julio, Sempere y Compañía editores,
Valencia, s/a.
Sorel, George. El porvenir de los sindicatos obreros, Sempere y Compañía
editores, Valencia, s/a (también es suyo el prologo).
Idem. Las ruinas del mundo antiguo: concepción materialista de
la historia, Sempere y Compañía editores, Valencia, s/a.
Praycourt, P. La moral del cura, Sempere y Compañía editores,
Valencia, s/a (también unas breves palabras).
Michel, Luisa. El mundo nuevo, Vértice, Barcelona, s/a.
Hire, Juan de la. El infierno del soldado, Librería española
de D.Antonio López, Barcelona, 1906.
OBRAS DE APOYO
Buenacasa, Manuel. El movimiento obrero español, 1886-1926. Historia
y crítica, Júcar, Madrid, 1977.
Lorenzo, Anselmo. El proletariado militante, Ediciones MLE-CNT, Toulouse,
1946
Álvarez Junco, José. La ideología política
del anarquismo español, Siglo XXI, Madrid, 1977.
Díaz del Moral, Juan. Historia de las agitaciones campesinas andaluzas,
Alianza universidad, Madrid, 1995.
Montseny, Federica. Mis primeros cuarenta años, Plaza & Janés,
Barcelona, 1987.
Iñiguez, Miguel. Esbozo de una enciclopedia histórica del
anarquismo español, Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 2001.
Bar, Antonio. La CNT en los años rojos. Del sindicalismo revolucionario
al anarcosindicalismo (1910-1926), Akal, Madrid, 1981.
Gómez Casas, Juan. Historia del anarcosindicalismo español,
Zero ZYX, Madrid, 1973.
Siguan Boehmer, Marisa. Literatura popular libertaria (1925-1938), Península,
Barcelona, 1981.
(1) Este centro es de raigambre republicana federal
y sus miembros acabarán en muchas casos en el anarquismo militante,
como ocurrirá con nuestra protagonista.
(2) Joaquim Micó i Millán. Teresa Mañé i Miravet,
Retrat 16, Ayuntament Vilanova i La Geltrú, 2002. Pág. 5.
En este párrafo se nota la influencia que Soledad Gustavo tiene
de los circulo republicanos y de su concepción del laicismo.
(3) Esto posiblemente influido por la figura de Juan Montseny, que historió
la filosofía española, a través de su magna obra
La evolución de la filosofía en España.
(4) En esta línea están cercanos a las teorías de
Bovio.
(5) Juan Montseny y Soledad Gustavo. Las preocupaciones de los despreocupados,
Barcelona, 1891. Pág. 31.
(6) Teresa Mañé (Soledad Gustavo) y Juan Montseny. Dos cartas,
Imprenta Celestino Ferrando, Reus, 1891. Pág. 6.
(7) Ídem. Pág. 8.
(8) Ídem. Pág. 10.
(9) Soledad Gustavo: A las proletarias, Biblioteca La Questione Sociale,
Buenos Aires, 1896. Pág. 3-4.
(10) Ídem. Pág. 4.
(11) Ídem. Pág. 5.
(12) Ídem. Pág. 9.
(13) Ídem. Pág. 13.
(14) Ídem. Pág. 14.
(15) Soledad Gustavo. La sociedad futura, biblioteca La Revista Blanca,
Imprenta de Antonio Marzo, Madrid, 1899. Pág. 10-11.
(16) Ídem. Pág. 14.
(17) Ídem. Pág. 16.
(18) Ídem.
(19) La Revista Blanca, nē 92. 15-Abril-1902.
(20) Soledad Gustavo. El amor libre, Biblioteca de El Obrero,
Montevideo, 1904. Pág. 24.
(21) Ídem. Pág. 26-27.
(22) Soledad Gustavo. El sindicalismo y la anarquía, Grupo Malatesta,
Sevilla, 1996. Pág. 5.
(23) Ídem. Pág. 7.
(24) Ídem. Pág. 12.
(25) Ídem. Pág. 14.
(26) Soledad Gustavo. Política y sociología, Ediciones CNT,
Toulouse, 1975. Pág. 29.
(27) Ídem. Pág. 30.
(28) La Revista Blanca, nē 358, 29-Noviembre-1935.
(29) Ídem, nē 49, 1-Julio-1900.
(30) Ídem, nē 59, 1-diciembre-1900.
(31) Ídem, nē 107, 1-diciembre-1902.
(32) Ídem, 15-octubre-1929.
(33) Ídem, nē 161, 1-febrero-1930.
(34) Ídem, nē 164, 15-marzo-1930.
(35) Ídem, nē 104, 15-octubre-1902.
(36) Ídem, nē 156, 15-noviembre-1929.
(37) Ídem, nē 180, 15-noviembre-1930.
(38)Federica Montseny. Mis primeros cuarenta años, Plaza &
Janés, Barcelona, 1987. Pág. 24.
(39) Biblioteca Pública Arús (BPA), sig. 154-9-9.
(40) Tierra y libertad, 2-julio-1913
(41) BPA, sig. 152-6-48.
(42) La Revista Blanca, nē 63, 1-febrero-1901.
(43) Ídem, nē 64, 15-febrero-1901.
(44) Ídem, nē 65 y 66. 1-marzo-1901 y 15-marzo-1901.
(45) Ídem, nē 91, 1-abril-1902.
(46) Ídem, nē 106, 15-noviembre-1902.
(47) Ídem, nē 109, 1-enero-1903.
(48) Ídem, nē 116, 15-abril-1903.
(49) Ídem, nē 114, 15-marzo-1903.
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