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En 1877 aparece ya afiliado al partido republicano federal
siendo pronto secretario general en Vigo; acaba el bachillerato en 1880
y colabora en El Estudiante. Se intereso por el periodismo fundando
las publicaciones La Verdad y La Propaganda, siendo ésta
última la que supone su paso del federalismo al anarquismo e influyendo
también notablemente en el proletariado de la comarca viguesa.
Se ve desterrado a Madrid debido a un conflicto con un cacique local y
allí se verá muy ligado a
Serrano Oteyza, casándose con una de sus hijas; animado por
Serrano, iniciará estudios de topografía y profundizará
en su pensamiento anarquista alejándose definitivamente de su republicanismo
juvenil. En 1883 sobresale ya como escritor anarquista desde la Revista
Social, forma parte en el jurado que expulsa a Pablo Iglesias del
FRE y protestó por la represión iniciada a raíz del
caso de la Mano Negra en
Andalucía. Adopta las tesis bakuninistas del colectivismo, doctrina
que define como la posesión común de la riqueza natural
y social, así como de todos los medios de producción, pero
la posesión privada de los bienes de consumo elaborados individual
o colectivamente En 1895, regresa a Vigo, para trasladarse dos años
después a Pontevedra, obligado siempre por su trabajo de técnico
en la construcción del ferrocarril. En su estancia pontevedresa,
aparece, según J. A. Durán, "estrechamente ligado
a los jóvenes y combativos redactores de La Unión Republicana...
Se le ve junto con la izquierda obrera, republicana y socialista de la
ciudad, en la campaña de mítines de protesta por los procesamientos
barceloneses", e inicia la tarea de extender la propaganda anarquista
entre el campesinado gallego, inspirándose en su experiencia andaluza.
En 1887 se publica su obra La reacción en la revolución
que supone una defensa del colectivismo frente al comunismo; un año
después funda en Sevilla La Solidaridad, baluarte colectivista.
En los años sucesivos, su pensamiento sufre cierta evolución,
simpatizando primero con la variante colectivista mutualista de Lum,
rechazando el dogmatismo económico anarquista y adoptando más
tarde el anarquismo sin adjetivos de Tárrida
de Mármol y mantendrá hasta su muerte. En 1889 funda
La Alarma; durante esos años se ve inmerso en la gran rebelión
de la Andalucía luchadora y da numerosos mítines. En 1899
publica el famoso folleto La ley del número, en el cual
desmitifica el electoralismo y el parlamentarismo; en 1900 fue delegado
delegado español en el Congreso Anarquista Internacional y en 1901
se traslada a Asturias como topógrafo del ferrocarril de Langreo
e influirá notablemente en el obrerismo libertario de la región;
en los primeros años del siglo las publicaciones de Mella son menos
numerosas, aunque sigue colaborando para revistas como Tierra y Libertad
y La Revista Blanca, de Madrid, Juventud, de Valencia, y Natura,
de Barcelona. Pero a partir de 1904, inicia en Gijón, ciudad a
la que se había trasladado dos años antes por motivos de
trabajo y exigencias de su numerosa familia -tenía doce hijos-,
un período de silencio, ante el surgimiento de grandes divisiones
en el seno del anarquismo y el sindicalismo revolucionario en España.
De todos modos, su estancia en la ciudad asturiana se dejó sentir
en las organizaciones de corte libertario, a través de la huella
que dejó en Pedro Sierra,
su primer biógrafo, y Eleuterio
Quintanilla. En 1909 vuelve con fuerza al denunciar el jacobinismo
reinante desde las páginas de Tribuna Libre, Solidaridad
Obrera y otras publicaciones. En 1910 fija su residencia en Vigo donde
alcanza notoriedad social como director de la compañía de
tranvías y escribe para Acción Libertaria y El
Libertario, polemiza con Tierra y Libertad y traduce a Kropotkin;
en este año publica el folleto Cuestión de enseñanza
donde defiende una escuela neutra en la que se huya del dogma (inclusive
el ideal ácrata que no se debe enseñar o imponer), se respeten
las propias conclusiones del educando y en la que el racionalismo no es
necesariamente la respuesta ya que se trata de un concepto relativo. En
la Primera Guerra Mundial se muestra a favor de los aliados y parece que
vuelve a alejarse del anarquismo de nuevo debido a la polémica
del jacobinismo aunque su escrito Doctrina y Combate, perteneciente
a 1922, parece desmentirlo. Apunta J. A. Durán que ese mismo año
lo visita Abad de Santillán
y se confiesa acabado para la lucha, distante de la experiencia sindicalista
de un Seguí o de un Pestaña".
Al parecer, según señala Pedro Sierra, "en los últimos
años, aun sin dejar de ser profundamente libertario, había
evolucionado Mella hacia una comprensión de las ideas por encima
de todos los dogmas, una suerte de escepticismo filosófico con
gran fondo idealista".
Mella es uno de los teóricos más brillantes del anarquismo
español, de extensa labor caracterizada por la moderación
y de gran influencia en la CNT asturiana; muchas de sus ideas están
lejos de estar desfasadas y son, todavía hoy, ejemplos de libertad,
antiautoritarismo, tolerancia y heterodoxia, que traen a colación
las palabras del anarquista gallego, "no pongáis muros
al pensamiento". Como ya se ha señalado, recogía
la herencia del colectivismo y simpatizaba con el anarquismo literario
de Azorín; el conflicto con el jacobinismo anarquista era constante
debido a su antiautoritarismo radical, cree en el empuje de las minorías
y su individualismo le alejaban de la organización aunque saludó
la creación de CNT; defiende la revolución personal y cree
que el progreso social es fruto del individualismo en rebelión
contra la masa por lo que aspira a mutar la misma por una comunidad de
individuos que actúen como Dios/Rey. No considera una bondad ni
maldad innatas en el hombre, dependiendo ello de la dirección que
se le imprima; la pasión, posible elemento distorsionador en una
sociedad anárquica, no la entiende como algo negativo, lo malo
es su corrupción y su medio en la sociedad autoritaria; rechaza
el pactismo social de Hobbes y Rousseau, al que opone la coacción
moral y social y espíritu público -aunque ello le enfrenta
parcialmente a su desconfianza del espíritu revolucionario de la
masa-. Su gran objetivo fue la asunción de la triple libertad/igualdad/fraternidad.
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