RECOGIENDO LAS RAÍCES DE MUJERES LIBRES
PARA UN FEMINISMO LIBERTARIO DEL SIGLO XXI
Mujeres Libres de Barcelona

LA REBELDÍA CONTRA EL FALSO DISCURSO DEL ANARCOFEMINISMO
En algunos sectores muy concretos que se consideran anarquistas, sus relaciones sociales, los valores en los que se basan, precisamente están lo más alejadas posible de la solidaridad y el apoyo mutuo, valores fundamentales de nuestro movimiento. En su lugar, se creen anarquistas porque están contra todo, no tienen que existir normas, por lo tanto, el valor de los acuerdos y el consenso pierde su sentido. Confunden la acción directa con transgredir porque sí, sin realmente reflexionar y dialogar sobre la lucha por alternativas que transformen la sociedad, por alternativas que superan las desigualdades y las injusticias sociales.
Una chica que había estado vinculada a un Centro Social Okupado después de darse un caso de agresión sexual y de insolidaridad hacia la chica que había sido víctima de la agresión, decide dejar de formar parte del CSO. Esta chica denunciaba en un escrito la violencia de género y la insolidaridad hacia las víctimas que nos podemos encontrar en un Centros Social Okupado, espacio supuestamente “liberado” de este tipo de actitudes. En una de las macrofiestas organizadas por este CSO violaron a una chica, nadie hizo nada, ni durante ni después, la fiesta continuó. Ella escribía:

Las fiestas se convierten en lo más sagrado del Centro Social Okupado. Lo que pase allí da igual, la fiesta continua (...) En este sentido, hemos llegado al punto de que la fiesta resulta incompatible con la posibilidad de comunicar, decidir colectivamente y actuar. Para ello, acaso habría que cortar la música e interrumpir el evento, hecho que produciría una alarma innecesaria y todo eso (...) Hubo una paliza y agresión sexual a una mujer y nadie hizo nada (...). Otro salto que hay que hacer posible es la atención a la mujer que ha sufrido la agresión. También ahí hemos andado bien flojas. Primero, para entender y aprender sobre cómo se experimenta la agresión. Para eso hay que dejarse del una agresión es una agresión y punto (...). Cuando se producen agresiones hay que crear grupos de apoyo, de intermediación y seguimiento porque una vez ocurrida la agresión, quien la sufre sigue circulando por ahí y tiene mucho que digerir (...) Nada de invisibilizar sino saber (...). Pues claro que nos toca de cerca, también nos toca la colectivización de una actitud distinta. La que hace que las agresiones sexuales se conviertan en un asunto del Centro Social en su conjunto, algo que merece muchísima reflexión y actuación en común (...). La mejor autodefensa, aparte de la que permite transformar la autoestima en golpes certeros, es la que genera una disposición colectiva en contra de las agresiones sexuales. Firma como “una excompañera del Centro Social Okupado X”

Este tipo de actitudes insolidarias, individualistas y deshumanizantes se han ido introduciendo en espacios, en principio considerados revolucionarios. Estas ideas vienen reforzadas desde el postmodernismo, filosofía en la que cualquier lucha liberadora o revolucionaria se acaba viendo como un simple cambio de quién tiene el poder, por lo tanto, las luchas colectivas se consideran ridículas porque en el fondo siempre existe un poder que las manipula. Es decir, en este caso concreto ocurrido en el CSO sería ridículo denunciar la violación y organizar un movimiento de solidaridad con la víctima y en contra del maltratador. Sería rídiculo tratar el tema desde el CSO como un grave problema al que hay que responder con posicionamientos claros, porque total, es una agresión y ya está y esto a veces sucede... nuestra sociedad es violenta... tampoco ha sido para tanto... mejor seguimos con la fiesta que aquí no pasa nada...

Incluso, hay autores que han ridiculizado los actos de denuncia de agresiones sexuales. Son posturas totalmente injustas e insolidarias hacia las mujeres que han sufrido ese tipo de violencia. Son posturas que llegan a culpabilizar a las víctimas de ser unas histéricas o que ellas provocaron algo (1).
Otro de estos autores incluso defiende públicamente la despenalización de la violación porque considera que es una agresión como otra cualquiera. Este autor es Foucault, y en su defensa de la despenalización de la violación se refleja claramente su teoría sobre las relaciones humanas y el poder:


Michel Foucault – Siempre podemos tener el discurso teórico que consiste en decir: de todos modos la sexualidad no puede en ningún caso ser penalizada. Y cuando se penaliza la violación se debe penalizar exclusivamente la violencia física. Y decir que no es más que una agresión, y nada más: que alguien meta su puño en la boca de alguien, o su pene en el sexo, esto no indica ninguna diferencia... Pero en primer lugar: no estoy seguro que las mujeres estén de acuerdo...
Marine Zecca – De ninguna manera, no. De ningún modo.
Michel Foucault – Entonces admite que existe un delito “propiamente sexual”.
Marine Zecca – Ah, sí.
Marie.Odile Faye – Para todas las niñas que han sido agredidas, en un parque público, en el metro, en todas aquellas experiencias de la vida cotidiana, a los ocho, diez o doce años: muy traumáticas...

(Cooper,D.; Faye,J:P:; Faye,M.O; Foucault,M.; Zecca,M. 1977: 32-33)

A teorías tan reaccionarias como esta no se les debería dedicar el más mínimo tiempo, porque el hacerlo provoca que, incluso en materia penal, pueda hacer que un hombre que ha violado a una mujer, quede justificado por intelectuales que van de progresistas.

Esta teoría dentro del movimiento feminista ha causado estragos que aún no se han superado en al concepción de lo que ha significado y significa la lucha por la libertad sexual. Cualquier conquista conseguida se ha reducido a la ridiculización de ser una lucha por un cambio de manos del poder.

Como toda la obra de Foucault ya nos explicita, todas las relaciones existentes, son relaciones de poder, tanto una relación sexual libremente acordada como una violación. Esta forma de pensar la “libertad” promovió que el feminismo se basara en la trasgresión como una posibilidad de rebelión, presentándose como un la forma más radical y revolucionaria de actuar.
La trasgresión se confunde con la expresión de la libertad sexual y a su vez confunde los verdaderos ideales de los movimientos feministas. La trasgresión no tiene finalidad, no pretende cambiar nada, aunque lo pretendiese tampoco podría, se autojustifica con su simple actuación, la violencia por la violencia, el poder por el poder.

Y es que la postmodernidad decidió que como respuesta ofrecería movimientos contraculturales que lo que hicieron fue empobrecer a las personas, deseando sólo la gratificación inmediata y la irracionalidad como forma de relacionarse.

Por eso desde los discursos feministas que parten de Foucault, se niega la existencia de relaciones sociales igualitarias y libres ya que todas las relaciones estarían sujetas a relaciones de subordinación, a relaciones de poder, y, por lo tanto, como única posibilidad de actuación se contempla la trasgresión y la violencia como respuesta.

Desgraciadamente, dentro de nuestro movimiento libertario estas posturas también se han introducido en algunos sectores de lo que se denomina anarcofeminismo. Así, en la lucha contra la violencia de género lo que plantean es un cambio de quién ejerce el poder o la violencia. Su alternativa está en ejercer la misma violencia que ejercen los hombres a las mujeres. Lo podemos ver en unos fragmentos que hemos seleccionado de uno de los manifiestos de estos colectivos:

Porque nosotras, mujeres libres, seguras de si mismas, mordaces, violentas, independientes orgullosas, intrépidas, arrogantes, que nos consideramos capaces de pisar al enemigo, que lucharemos contra viento y marea hasta alcanzar los límites de esta sociedad, y que estamos dispuestas a desenfrenarnos y barrerlos (...). ¡Machos temblad!: morderemos, ajusticiaremos, desgarraremos, insultaremos, pisaremos, arañaremos, cortaremos, robaremos... sin pudor ni remordimiento alguno (...). Grita, actúa, golpea, odia, dispara, roba al patriarcado.

Si eso es ser una mujer libre ¿por qué movimiento libertario desde las mujeres estamos luchando? ¿por un movimiento en el que ejercer la violencia es lo que te hace libre?, realmente es muy triste.

Este tipo de discursos considera que ser radical es ser trasgresora y para ello la única vía es rebelarse ejerciendo la misma violencia que ejercen aquellos que te oprimen. Pero ser radical no es eso. Radical viene de analizar el problema de raíz, es decir, ser radical es analizar la injusticia desde su raíz, analizar sus causas y sus orígenes para que a través de la reflexión y el diálogo colectivo se busquen soluciones. Pero soluciones que realmente se hayan pensado, dialogado y reflexionado, además, con aquellas personas que más están siendo oprimidas, porque su voz y su acción es fundamental para superarla.

Paulo Freire defiende que se es tanto o más radical cuanto más se inserta en esta realidad para, a fin de conocerla mejor, transformarla mejor. (Freire, 26:2002)

La solidaridad que exige de quien se solidariza que “asuma” la situación de aquel con quien se solidarizó, es un actitud radical. (Freire, 40:2002)

Si realmente se está pesando en soluciones y se quiere actuar solidariamente con la víctimas de la violencia de género, no te limitas a realizar discursos demagógicos sobre lo violentas que también podemos llegar a ser las mujeres. Es muy triste e insolidario.

RECOGIENDO LAS RAICES DE MUJERES LIBRES PARA LAS LUCHAS DEL SIGLO XXI
Desde nuestra posición como Mueres Libres partimos de un feminismo libertario, crítico y solidario. Dónde avanzar hacia la igualdad, la libertad y la justicia pasa por crear espacios de diálogo dónde las voces de todas las mujeres sean escuchadas, especialmente de aquellas que tradicionalmente ha sido más silenciadas.

Autoras feministas de la actualidad están trabajando en esta línea y plantean un feminismo dialógico (Puigevert, 2001). El feminismo dialógico es el que desiste entre el debate igualdad vs. diferencia, asumiendo que la única manera de avanzar hacia la igualdad y la justicia es a través de la igualdad de diferencias. Desde la defensa de la igualdad a partir de las diferentes voces de las mujeres, creando espacios para que estas voces puedan encontrarse y interactuar en un plano de igualdad. El concepto de Igualdad de las Diferencias nos permite elaborar una propuesta que da libertad a todas las mujeres de escoger cómo y qué deseamos ser, a la vez que fomentamos lazos solidarios entre nosotras y entre todas las personas.

Autores de la sociología crítica actual como Habermas, diferencia entre las pretensiones de poder (toda relación humana se enmarca en una lucha de poder, no hay relaciones igualitarias que nos hagan más libres, la libertad es ilusoria) las únicas existentes dentro de la teoría de Foucault, y las pretensiones de validez (en una interacción humana, en un diálogo, algo se considera válido no por el poder que puede ejercer la persona que lo dice sino por los argumentos en los que se basa).

Las luchas y el movimiento feminista, aún más si son libertarias, han de seguir también el ejemplo que movimientos como Mujeres Libres, nacido en 1936, en medio de tanta injustica luchó también por la emancipación de la mujer, desde la solidaridad, el apoyo mutuo, el diálogo, la educación, elementos clave que hicieron que las mujeres pudieran llegar a ser cada vez más libres y lucharan por un mundo más libre sin relaciones de poder.

Señalamos algunos de estos valores y principios que recogemos de aquellas luchadoras libertarias del 36 que siguen siendo actualmente vigentes paras las luchas de las mujeres en los inicios del siglo XXI.

La inclusión de las voces de todas las mujeres desde sus diferencias. Igualdad de Diferencias
Éramos la mayoría mujeres del pueblo, obreras. Nuestro nivel intelectual exceptuando a cuatro o cinco luchadoras, no era muy elevado en cuanto a preparación académica propiamente dicha, pero con respecto a nuestro sentido común, inteligencia innata, criterio justo al juzgar, que se me perdona la inmodestia, en eso éramos insuperables. Y en el deseo de ayudar a nuestra compañeras de sexo, también (...) Enseguida captaban que entre nosotras no había líderes ni pretensión de imponer criterios por parte de nadie: solidaridad fraternal y humana era la tónica en nuestro ambiente y en nuestras relaciones. (...) Tampoco contábamos con figuras destacadas en la vida intelectual o social. Nuestras abanderadas fueron Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada Guillén y Amparo Poch y Gascón: Mujeres de inteligencia preclara, de elevados quilates morales, ellas sí, con preparación académica, que en la sombra y caso en el anonimato enseñaban, impulsaban con toda humildad y solidaridad a sus compañeras y a las que se nos iban uniendo en la consecución de nuestras metas. Mujeres Libres. Luchadoras Libertarias (1999:60):

Mujeres Libres era un movimiento de mujeres obreras y campesinas. Algunas mujeres intelectuales potenciaron la organización de Mujeres Libres, pero, estas mujeres no actuaron, como posteriormente se ha criticado a algunas posturas del feminismo, "adoctrinando" a las mujeres para que se "liberasen" sin escuchar la voz de las mujeres a las que consideraban que había que "liberar". Como ellas mismas criticaron a los grupos que en la época se definían como feministas, grupos burgueses que no tenían en cuenta la situación de las mujeres obreras y campesinas, y por supuesto, no escuchaban las voces de las mujeres que en peor situación estaban. Así nos lo contaba una de las Mujeres Libres del 36:

... En aquella época el feminismo tenía un "caire" así más elevado ¿no? mujeres de otra condición... que tenían conocimientos y que podían participar en sitios que nosotras no podíamos porque no teníamos conocimientos para ello (...)Pero hoy ya coge otro cariz ser feminista ¿no?

Las mujeres con formación académica que se implicaron en Mujeres Libres lo hicieron desde una postura de igualdad con las mujeres obreras y campesinas. Potenciaron que fueran las mujeres trabajadoras las que dijeran qué querían, con el objetivo común de hacer oír las voces de las mujeres más silenciadas, para luego organizarse conjuntamente en función de los intereses manifestados por estas. Este elemento también es clave para analizar como es posible que se organizen, por objetivos comunes, mujeres muy diferentes. Esta actitud es característica de los valores anarquistas que defienden que nadie ha de sustituir la voz de nadie, todas han de poder hacer oír sus voces, opinar y participar directamente de las decisiones colectivas e individuales.

Otra de las características que define la lucha de Mujeres Libres era no supeditar la individualidad al colectivo. Desde Mujeres Libres daban mucha importancia a que todas las mujeres pudieran decidir libremente sobre sus propias vidas. Que se sintieran libres de poder decidir si querían aprender un oficio, si querían casarse o no, si querían ser madres, etc. Todos estos aspectos de la vida eran decisiones individuales que correspondía elegir a cada una. Para Mujeres Libres, una opción u otra no era lo que liberaba a las mujeres. Lo que liberaba a las mujeres era que luchasen por poder elegir entre todas las opciones y que no se le obligase a tener sólo una opción porque, por tradición, era la establecida. Tampoco, que estuvieran presionadas por un modelo homogenizador de "mujer revolucionaria". Lo que para Mujeres Libres era revolucionario porque hacía libres a las mujeres era que se pudiera conseguir una situación social que las favoreciera, para que todas las mujeres pudieran elegir libremente la opción de vida que querían llevar sin que esa elección se considerase mejor o peor que otra.

Una de las componentes de Mujeres Libres en el 36 nos explicaba como para la lucha colectiva como mujeres era fundamental valorar las diferencias de cada una (luchábamos) por tener la igualdad de derechos en todo... con nuestras diferencias, cada una es como es ¿eh? Pero saber valorar cada una lo que vale y lo que es.

Movimientos de mujeres en la actualidad están luchando en esta línea de igualdad de las diferencias. Un ejemplo es el colectivo “Ni putas ni sumisas” en Francia

La misoginia que se registra en los últimos años en algunos barrios de las ciudades francesas, donde muchachos cometen violaciones colectivas contra adolescentes, a menudo sus propias vecinas de edificio o compañeras de colegio, llevó a un grupo de jóvenes a rebelarse creando la asociación “Ni putas ni sumisas”, hoy una de las organizaciones más escuchadas en Francia. En estos barrios, los chicos con una postura desde el fundamentalismo islámico obligaban a las chicas a vestir de manera “recatada” y a usar el velo, agrediéndolas, violándolas e incluso matándolas si no lo hacían. Como reacción a esta violencia la asociación Ni putas Ni sumisas publicó un manifiesto, que tuvo repercusión en toda Francia y a nivel internacional, en el que afirmaron no ser “ni putas ni sumisas, simplemente mujeres que quieren vivir su libertad y aportar su deseo de justicia”. Tal y como señalan algunas autoras feministas y muchos colectivos de mujeres musulmanas y no musulmanas El debate no debe ser “velo sí-velo no”, sino como garantizar la libertad necesaria para optar en llevar o no llevar el hijab. (De Botton; Puigvert; Taleb 37:2004)

Diálogo y consenso
El crear espacios de diálogo para que las mujeres obreras y campesinas pudieran expresar sus intereses, motivaciones, preocupaciones fue un elemento fundamental en las actividades de Mujeres Libres. El diálogo entre iguales para llegar a acuerdos y consensos era la manera de trabajar de estas mujeres. Así también se diferenciaron de otras organizaciones de mujeres obreras que pertenecían a partidos políticos. Estas organizaciones de mujeres trabajaron siguiendo las pautas de los partidos a los que pertenecían y no actuaban en función de las necesidades de las mujeres que las formaban, sino en función de los intereses del partido.

La importancia del diálogo y los acuerdos como base de la organización de todas las agrupaciones de Mujeres Libres cuestiona todas aquellas posturas que consideran que las mujeres de base o las mujeres populares, no tienen capacidad de reflexión y autonomía para protagonizar y llevar a cabo sus propias iniciativas.

El diálogo, los pactos, el consenso, históricamente ha sido una herramienta de lucha desde la cotidianidad de las mujeres populares (Juliano, D, 1998), (Puigvert, 2001) Esta es una de las principales causas de que desde Mujeres Libres, se llegaran a organizar más de 20.000 mujeres obreras y campesinas. Los mismos valores de diálogo y consenso que han formado parte de las estrategias de las mujeres populares también han caracterizado la base de las organizaciones libertarias. En esta coincidencia de creación de espacios de diálogo y acuerdo se encuentra el éxito de esta organización.

En un escrito de María Rodríguez Gil, componente de Mujeres Libres en 1936, titulado "Mujeres Libres, ejemplo para los movimientos femeninos actuales" en Mujeres Libres. Luchadoras Libertarias (1999:101), señala en qué sentido puede considerarse a Mujeres Libres una organización feminista que a la vez luchaba por la emancipación de la mujer más silenciada, la mujer obrera.

Mujeres Libres (...) fue un grupo de mujeres, ante todo, revolucionario, ocupado específicamente en ofrecer ayuda práctica, educación e información.

Aún siendo una organización anarquista, su enfoque fue la liberación social, política y sexual de la mujer a través de la información y la educación, ayudando a cada mujer a aprender a tomar sus propias decisiones y acciones. Podría decirse que las mujeres quizás llegasen a respetar y comprender el anarquismo a través del ejemplo presentado por Mujeres Libres y no por adoctrinamiento. (...)

Mujeres Libres no fue una organización elitista ni intelectual (como lo grupos/ramas de los partidos políticos o las organizaciones feministas norteamericanas y de otros países), sino que fue un grupo al servicio del pueblo, ayudando a mujeres de todo nivel social e intelectual - campesinas, prostitutas, trabajadoras y estudiantes - Su enfoque fue siempre el de ofrecer ayuda práctica acompañada de una preparación educativa.

Así ayudaban de forma efectiva a las mujeres (...) A diferencia de las ramas femeninas de los partidos políticos, Mujeres Libres fue siempre una organización completamente autónoma de la CNT y del movimiento anarquista en general. También a diferencia de las ramas femeninas de los partidos (y de todos los grupos feministas que yo he conocido), en Mujeres Libres, así como en la CNT, no existió jerarquía de ningún tipo, siendo una organización verdaderamente anarquista y democrática en su más puro sentido, sin permitir que la adhesión al poder y el control frustrara (...) Por todas estas razones creo que Mujeres Libres se ganó el respeto de las mujeres a las que ayudaba.

Actualmente, también existen movimientos de mujeres que están luchando por crear espacios dónde se pueda escuchar la voz de las mujeres que han estado más silenciadas, ya no sólo por el hecho de ser mujer, sino por el hecho de pertenecer a una minoría étnica como la gitana, ser inmigrante o no tener titulaciones académicas básicas. Un ejemplo es el trabajo que está llevando a cabo la Asociación Gitana de Mujeres Drom Kotar Mestipen (Camino de Libertad) por la igualdad y no discriminación entre mujeres y hombres en la comunidad gitana, así como fomentar el trabajo solidario entre mujeres de diferentes culturas. De esta forma, quieren superar la doble desigualdad que sufren las mujeres gitanas, generadas por el sexismo y el racismo que encuentran en la actualidad en nuestro entorno sociocultural. Además de difundir las aportaciones que las mujeres gitanas están haciendo como motor de transformación de la comunidad gitana y de la sociedad en general.

También grupos de mujeres que se están organizando desde las asociaciones y colectivos de educación de personas adultas. Un ejemplo es el Grupo de Mujeres de FACEPA, Federación de Asociaciones Culturales y Educativas para Personas Adultas. En este grupo se reúnen mujeres de diferentes edades, culturas y niveles académicos con el objetivo de llevar a debate público las voces, los intereses y las demandas de todas las mujeres, pero especialmente de aquellas que por no haber tenido titulaciones académicas han estado al margen de los espacios de debate público.

Estamos en sociedades cada vez más dialógicas, es decir, el diálogo cava vez más es el medio a través del cuál se buscan las soluciones. Las sociedades actuales son cada vez más dialógicas. Si las industriales constituyeron el contexto material donde se desarrollaron democracias políticas, las sociedades de la información son el contexto simbólico donde el diálogo está penetrando en las relaciones sociales, desde la política internacional hasta la convivencia dentro de un domicilio (Flecha, Gómez, Pugivert, 148: 2001) En la sociedad informacional no sólo aumentan las “realidades” dialógicas, sino también los propósitos dialógicos: las diferencias entre personas y grupos, cada día más, las tratamos de resolver a través del diálogo y, si no nos dejan, reivindicamos que sea posible hacerlo. (Flecha, Gómez, Pugivert, 150: 2001)

Aunque aún nos quede mucho camino por recorrer por un mundo sin relaciones de poder como las que generan las desigualdades de género, Mujeres Libres siempre seguirá apoyando y solidarizándose con todos aquellos movimientos de mujeres que se organizan a través de un diálogo igualitario, movimientos que creen espacios de diálogo dónde las mujeres más silenciadas hagan oír su voz y sean ellas las que decidan sus luchas, sus acciones y sus procesos de transformación.

Solidaridad y apoyo mutuo
La solidaridad y el apoyo mutuo son elementos clave de las alternativas y dinámicas creadas por Mujeres Libres como colectivo de base anarquista. La solidaridad se daba en diversos planos. La postura antes señalada, adoptada por las mujeres intelectuales que se implicaron en Mujeres Libres era solidaria porque se dirige a facilitar y apoyar a las mujeres obreras que puedan organizarse en función de sus intereses y necesidades.

También la solidaridad es un valor manifiesto en las dinámicas de estas mujeres tomaban al potenciar que todas las mujeres podían aportar algo por la Revolución Social y las tareas de la retaguardia. La disposición a hacer lo que se necesitara en el momento que se necesitara y a aprenderlo si no se sabía hacer, fue una respuesta solidaria, sobre todo con aquellas personas que estaban luchando en primera línea del frente contra los fascistas. Así nos los explicaba una compañera de Mujeres Libres del 36:

Pensar en los demás antes que una misma, sí, sí. Si no, no hubiésemos hecho tantas cosas. Si hubiésemos pensado en nosotras nos hubiésemos parado. Pero no sé, era un ímpetu hacia todo, hacia los demás, hacia todo, hacia lo nuevo, hacia lo que podíamos hacer, hacia lo que podía representar en España, una España nueva. Una juventud llena de entusiasmo y con ansias de saber, sobre todo eso, de querer saber.

Desde Mujeres Libres en el 36, además se creó una solidaridad femenina como respuesta a injusticias específicas que sufrían por ser mujer. La creación de redes de solidaridad, históricamente también ha caracterizado las estrategias que han creado las mujeres populares en general. De esta manera, las mujeres se unen en redes femeninas para compaginar tareas como el cuidado de los hijos y las hijas, con el trabajo fuera de casa en las fábricas o el campo. Desde las agrupaciones de Mujeres Libres se organizaban turnos rotatorios para el cuidado de los niños y las niñas, guarderías y comederos populares. También nos lo han explicado:

Algunas querían ir a las reuniones y tenían niños, entonces se ponían de acuerdo, una vez por semana una guardaría los niños de todas, para poder participar.

Y así lo señala Sara Berenguer, una de las componentes de Mujeres Libres en el 36, en su libro autobiográfico Entre el sol y la tormenta:

Hubo razonamientos para que las mujeres fueran solidarias entre ellas. Y, mientras asistían a las reuniones de los sindicatos, de común acuerdo, una de ellas, por turno riguroso, guardaba los hijos de las demás para que las madres pudieran ausentarse, lo que les proporcionaba cierta libertad de acción. (Berenguer, S, 1988:217)

La libertad y el amor
El amor y la libertad también jugó un papel importante en el trabajo que se llevó a cabo desde Mujeres Libres. En las conversaciones que hemos tenido con Mujeres Libres del 36, insistieron en lo importante que fue que las mujeres pudieran ser libres de elegir a su pareja, superando imposiciones tradicionales que antes las hubieran obligado a casarse con hombres que ellas no elegían. Para ellas el "amor libre" era que dos personas decidieran unirse libremente sin que nadie tuviera que dar permiso, ni la Iglesia, ni el Estado, ni el Padre.

Por otro lado, desde Mujeres Libres se criticaron posturas oportunistas que disfrazándolas de libertarias, se basaron en una "doble moral". Esta "doble moral" se dio en algunos jóvenes del movimiento que las consideraban "Mujeres Liebres". Estos jóvenes con el pretexto de que si eran mujeres libres tenían que tener relaciones sexuales con ellos, buscaban a mujeres dentro del movimiento para tener estas relaciones y, luego, una vez las habían conseguido, las despreciaban, y buscaban a otras mujeres que no hubieran estado implicadas en el movimiento libertario para unirse como pareja.

En las conversaciones que hemos compartido con Mujeres Libres del 36 insistían en la importancia de los sentimientos y el respeto entre las personas como base de un amor que haga a las personas libres. También insistían en que no criticaban que se tuvieran relaciones sexuales. Para ellas, lo importante es que las mujeres fueran libres de elegir con quien querían tener una relación y que supieran elegir a aquellos que luego no las iban a despreciar. De esta manera, defendían, como mujeres con valores libertarios, relaciones igualitarias en las que el poder y la utilización de una persona por otra, como mero objeto sexual, no tenía sentido. También insistieron en que no todos los compañeros cayeron en esa "doble moral" que fueron algunos que, como dicen, "no supieron entender la libertad".

Desgraciadamente, los valores que impone el capitalismo siguen arraigados en la sociedad actual. Valores basados en la propiedad privada, el individualismo, el racismo y el machismo. Desde Mujeres Libres y el movimiento libertario en general luchamos contra esos valores dominantes que anulan nuestra libertad, nuestra capacidad de decisión y debilitan nuestras acciones por una sociedad más justa y libre.

Mujeres libres ha puesto desde su origen especial énfasis en la lucha por la liberación de las mujeres contra esa parte de la ideología capitalista que denominamos machismo y que desgraciadamente se extiende por el conjunto de la sociedad.

Desde Mujeres Libres, nuestra liberación significa que ya no somos propiedad privada de ningún hombre y que nadie bajo ningún concepto puede intentar forzarnos o coaccionarnos a realizar alguna acción que nosotras no hayamos decidido. Sin embargo, el machismo tiene arraigado el valor capitalista de la propiedad privada en muchos hombres que ven nuestra liberación sexual no como el fin de su propiedad privada sobre la mujer sino como la oportunidad para considerar también a otras mujeres como un objeto de consumo.

Desde Mujeres Libres seguiremos luchando por la libertad de todas las mujeres.

BIBLIOGRAFÍA
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Juliano, D (1998). Las que saben..: subculturas de mujeres. Madrid: Horas y horas.
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PÁGINAS WEB CONSULTADAS
http://www.nodo50.org/mujeresred/okupas-laboratorio.htm
http://www.mujeresenred.net/okupas.htm
www.niputesnisoumises.com
http://www.dromkotar.org
http://www.facepa.org

1-Una nueva epidemia de naturaleza y amplitud inéditas se ha adueñado del Nuevo Mundo: la fiebre del victimismo. (Lipovetsky, 1999: 63)
...es la extensión abusiva de la noción de agresión sexual y la reformulación de los criterios de normalidad y criminalidad lo que explica la espiral que experimenta la violación. En efecto, si ésta ya no se define por el uso o la amenaza de violencias físicas, sino por «coerciones e insistencias verbales», por presiones y manipulacones psicológicoas, ¿cómo sorprenderse de que las agresiones sexuales se hayan centuplicado? (Lipovetsky, 1999: 64)