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Se ha dicho que la historia la escriben los vencedores, pero
más importante aún es que por mucho tiempo ha sido escrita fundamentalmente
por varones que se precian de realistas, así que ocuparse de unas fantasiosas
mujeres derrotadas pasa por tema de poca entidad como para que investigadores
serios se dignen examinarlo. Por ello, en lo dedicado a la Guerra Civil de
Española (1936-1939), probablemente el evento histórico del
Siglo XX sobre el cual se ha producido más abundante documentación
en lengua castellana dentro y fuera del mundo académico, las consideraciones
acerca de la Agrupación de Mujeres Libres (en adelante indicada como
MM. LL.) y sus huellas en el proceso social ibérico de aquel período
por lo general son inexistentes del todo, cuando más reducidas a escuetas
menciones de cliché tipo "pequeño grupo de feministas románticas"
o "sección de mujeres de las organizaciones anarquistas ya existentes"
y al limbo de las notas al pie de página.
De hecho, en la indagación de fuentes para preparar este texto, que
gracias a Internet puede ser hoy día bastante prolija y permite verificar
lo existente en fondos documentales como los de la Biblioteca del Congreso
en Estados Unidos y las Bibliotecas Nacionales de España, Francia y
otros paÌses, no encontramos referencia a ningún producto académico
originalmente escrito en castellano, como artículo en revista arbitrada,
tesis de pregrado o de postgrado dedicado específicamente al tema,
aunque si localizamos un libro que a pesar de titularse "El Feminismo
Ibérico" y ser escrito por una docente universitaria catalana
[María A. Capmany (con la colaboración de Carmen Alcalde), editado
por Oikos-Tau de Barcelona en 1970] no menciona en sus 150 páginas
a MM. LL., tampoco a ninguna de las tantas y visibles militantes libertarias
españolas por los derechos de la mujer, y ni siquiera al anarquismo.
Apenas se pudo consultar la versión resumida de un trabajo académico
en italiano [Giambelli, 1998] y una tesis de doctorado originalmente en inglés
[Ackelsberg, 1998]. Ello a pesar de que se han publicado recopilaciones muy
completas de fuentes primarias y testimonios detallados de muchas protagonistas,
a saber: el # 4 del boletÌn EL NOI [1996], Iturbe [1974], Liaño
[1999], Liaño y otras [1999] y Nash [1975]; aparte de ser nada menos
que el primer movimiento feminista radical de auténtica base popular
en el ámbito iberoamericano, precursor en la lucha por reivindicaciones
que después de tantos años conservan plena vigencia, con el
extraordinario mérito de iniciar con coraje la construcción
de utopías en un entorno de enorme atraso social y cultural del cual
la mujer era víctima por excelencia.
Las raíces de MM. LL.
Un profundo vínculo entre feminismo y anarquismo se establece desde
los orígenes de ambas corrientes, luego de la Revolución Francesa
y en los comienzos del capitalismo industrial en Europa Occidental, de manera
que en precursoras como la inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797) [cuyo marido
William Godwin hizo la primera exposición filosófica moderna
de los fundamentos del anarquismo en la obra "Inquiry Concerning Political
Justice" (1793)] o la francesa de ascendencia peruana Flora Tristán
(1803-1844) se evidencia afinidad significativa con las mismas tendencias
sociopolÌticas e intelectuales que en el segundo tercio del Siglo XIX,
con Pierre J. Proudhon y Mijail Bakunin como sus figuras más destacadas,
darían pie al ideal socialista libertario moderno.
Cuando hacia el último cuarto del Siglo XIX y primeras décadas
del Siglo XX, el anarquismo se estructura como una opción teórico-práctica
bien diferenciada del marxismo y otras corrientes radicales, mujeres como
la francesa Louise Michel (1830-1905), la inglesa Charlotte Wilson (1854-1944),
las norteamericanas Lucy Parsons (1853-1942) y Voltairine De Cleyre (1866-1912),
la judía rusa Emma Goldman (1869-1940), las italianas Leda Rafanelli
(1880-1971) y Virgilia D'Andrea (1890-1933), la hispano-argentina Juana Rouco
(1889-1969), la puertorriqueña Luisa Capetillo (1879-1922) y la brasileña
María Lacerda de Moura (1887-1945), entre muchas otras, representan
toda una riqueza de pensamiento y acción que se tradujo en la constitución
de un feminismo libertario específico. Por supuesto en España,
donde el ideal ácrata arraigó como en ningún otro lugar,
Èste tendrá muy pronto expositoras destacadas que comenzaron
a divulgar el ideario anarcofeminista y a enriquecerlo con sus aportes [véase
García-Maroto, 1996], como Belén Sárraga (1873-1951),
Teresa Claramunt (1862-1931) y Teresa Mañé o "Soledad Gustavo"
(1865-1939), esta última madre de Federica Montseny (1905-1994), que
sería la mujer de trayectoria más resaltante en el anarquismo
español de la decisiva década de 1930 (una concisa reseña
informativa sobre cada persona, evento, publicación y organización
del anarquismo ibérico que se menciona en este trabajo puede localizarse
en el muy documentado volumen de Íñiguez [2001]).
Desde su fundación, ocurrida en 1910, la Confederación Nacional
del Trabajo - CNT, central sindical orientada por el anarquismo y fuerza fundamental
en el movimiento obrero español en las primeras décadas del
Siglo XX - había tenido afiliación femenina y reconocido el
derecho de las mujeres a su libertad económica y a salario igual que
el hombre, pero poco o nada se planteó por mucho tiempo como iniciativas
de lucha específica en relación a ellas, pues apenas es a fines
de los años de 1920 y comienzos de los 30 cuando la presencia femenina
empieza a hacerse más notoria en el espacio laboral de las empresas
capitalistas hispánicas; además que con la concesión
a las mujeres del derecho al voto (octubre de 1931) a poco de establecerse
la II República, se generó una dinámica política
y cultural que abría nuevas posibilidades para la participación
de las mujeres en la lucha social.
En esa circunstancia es que en 1934 se funda en Barcelona el Grupo Cultural
Femenino, núcleo pionero de articulación femenina dentro de
la Confederación, al tiempo que otras instancias del movimiento ácrata
peninsular como los ateneos libertarios y las revistas GENERACIÓN CONSCIENTE
(luego rebautizada como ESTUDIOS) y REVISTA BLANCA, procuran atraer a sus
filas a mujeres provenientes del reducido sector de las espaÑolas con
alguna formación académica, pues a principios de la década
de 1930 se estimaba en más de 50% el analfabetismo femenino en España,
segín indica Giambelli [1998], siendo de suponer un porcentaje más
alto entre los sectores populares. El objetivo inicial, en ambas vertientes,
era alentar a más mujeres a acercarse al ideal libertario, pero la
acelerada dinámica que se puso en marcha con el estallido de la guerra
civil (19 de julio de 1936), impulsó a una rápida unificación
de esfuerzos y a evolucionar a un planteamiento feminista muy activo, que
tuvo la virtud de calar en muchas mujeres de los sectores populares y todavía
hoy nos resulta inspirador.
El grupo que política e intelectualmente propugnaba las perspectivas
feministas más consecuentes estaba en Madrid, con la escritora Lucía
Sánchez Saornil (1895-1970), la abogada y educadora Mercedes Comaposada
Guillén (1901-1994) y la médica Amparo Poch y Gascón
(1902-1968). Desde esa ciudad, el 2 de mayo de 1936, sale a la calle el primer
número de la revista MUJERES LIBRES, con 13 ediciones publicadas hasta
1938, donde se recogería lo esencial de las ideas que impulsaban a
este colectivo y de las acciones que emprendió en medio de las complejas
circunstancias de la Guerra Civil, además del esfuerzo para entonces
inédito en el ámbito de habla castellana de hacer una publicación
donde todos los textos y buena parte del componente gráfico eran creación
femenina (la excepción a la regla fue la colaboración permanente
como diseñador y dibujante de Baltasar Lobo, esposo de Mercedes Comaposada,
que después sería un artista mundialmente conocido). El nombre
de esa revista lo tomará poco más adelante la organización
específica que constituirían las mujeres anarquistas desde septiembre
de ese año en las zonas liberadas del fascismo, aún cuando el
congreso que formalizó su fundación (que fue el único
que pudieron realizar) ocurrió en agosto de 1937 en Valencia.
Para la creación de esta agrupación como un colectivo con significación
social real, las más dedicadas activistas fueron mujeres provenientes
del ambiente anarcosindicalista de Cataluña, como Soledad Estorach
(1915-1993), Pepita Carpena (1919- ), Sara Berenguer (1919- ), Pepita Estruch
(1920- ), María Jiménez, Concha Pérez (1915- ) y Concha
Liaño (1919- ), pero no hay que olvidar a otras destacadas animadoras
de ese proceso como Lola Iturbe (1902-1990), Carmen Conde - quien luego alcanzaría
nombradía como novelista y académica - (1907-1996), Pilar Grangel
(1893-1987), Isabel Mesa (1913-2002), Jurea Cuadrado (1900-1969), Pura Pérez
(1919-1995), Suceso Portales (1904-1999), Concha Guillén (1919- ) y
Antonia Fontanillas (1917- ).
El esfuerzo de todas las mencionadas y muchas otras se tradujo en una organización
que llegó a contar con 147 agrupaciones locales - con un mínimo
de 10 afiliadas cada una - y, según la cautelosa estimación
de Nash [1975: 16] que rebajó 25% de la cifra que MM. LL. dio a conocer
entonces, congregaba unas 21.000 mujeres en 1937, con evidente presencia política
y cultural en regiones como Cataluña, Aragón y Valencia. Incluso
hay referencias en varias fuentes respecto a que se constituyeron agrupaciones
de MM. LL. en el exterior, concretamente en Argentina, Bélgica, Estados
Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda y Polonia.
Lo especÍfico en las ideas de MM. LL.
El feminismo hispano anterior al nacimiento de MM. LL. era un movimiento que
expresaba visiones y objetivos de sectores de clase media, con énfasis
en el logro paulatino de los derechos políticos y en ir disminuyendo
lo más absurdo de una tradición espiritual y jurídica
misógina, ocupándose relativamente poco de la discriminación
social, educativa y cultural que padecían las españolas obreras
y campesinas. La aparición de este colectivo libertario marca una ruptura
con esas limitadas experiencias previas, así como con el esfuerzo paralelo
en el tiempo de comunistas, socialistas y falangistas de crear las secciones
femeninas de los respectivos partidos, concebidas como meras correas de transmisión
para llevar consignas y ordenes a un sector de la población para el
que no se definían políticas específicas y que en lo
esencial debía someterse a la dirección partidista, integrada
siempre por varones, si acaso con alguna mujer que aceptara esa dominación
de género. Al respecto, hasta el mismo nombre de Mujeres Libres enuncia
una perspectiva teórico-práctica fundamentalmente distinta a
lo que expresaba, por ejemplo, la Asociación de Mujeres Antifascistas
controlada por el Partido Comunista, en cuya denominación ya se apunta
que los objetivos específicamente femeninos son secundarios en la estrategia
partidista de constituir - y controlar - un frente popular antifascista.
A pesar que muchas de sus activistas provenían de las otras instancias
del movimiento libertario (CNT, Federación Anarquista Ibérica
- FAI - , Juventudes Libertarias, los ateneos libertarios), desde el principio
MM. LL. funcionó de modo autónomo, sin subordinarse a ninguna
de las estructuras previamente existentes, pues se consideraba que - de acuerdo
con el ideal anarquista - la organización separada permitiría
una acción más eficaz en los temas que particularmente concernían
a la mujer, ya que sólo con la acción femenina autogestionada
se podría adquirir la confianza y capacidad para participar como iguales
a los hombres en la tarea de construir un mundo mejor. Esto se explicaba así
en la revista MUJERES LIBRES: "No luchamos contra los hombres. No pretendemos
sustituir el dominio masculino por el femenino. Es necesario trabajar y luchar
juntos pues sino nunca tendremos la revolución social. Pero necesitamos
nuestra propia organización para luchar por nosotras mismas" [citado
en Liaño y otras, 1999b: 18]. Esa misma autonomía se manifestó
en las relaciones con otras organizaciones de mujeres del campo republicano,
a las que repetidamente se tuvo que aclarar que MM. LL. no estaba dispuesta
a limitar su acción en pro de transformar radicalmente la condición
femenina, en aras de compromisos políticos coyunturales como el de
la "unidad antifascista".
MM. LL. compartía sin duda la estrategia anarcosindicalista de lucha
de clases y la visión comunista libertaria de la CNT y la FAI (su formulación
más conocida está en las resoluciones del IV Congreso de la
CNT, Zaragoza, mayo 1936), pero entendía que en ese marco cabía
desarrollar sus objetivos organizacionales específicos, resumidos en
dos consignas: capacitación y captación. Lo primero se refería
al trabajo educativo, para ayudar a las mujeres obreras y campesinas a superar
las enormes carencias de instrucción formal que padecían, lo
cual era condición básica para acceder a lo segundo, pues las
mujeres que se superaban a través de la educación podrían
incorporarse y participar activamente en ese proceso de transformación
social profunda impulsado por el movimiento libertario español en las
áreas donde tenía predominio (particularmente en Cataluña
y Aragón).
Como propuestas para modificar a corto plazo la situación femenina
en España, los esfuerzos más insistentes de la Agrupación
apuntaron a lo siguiente:
- Sobre el trabajo asalariado: La participación de la mujer
era indispensable, porque en ello se fundaba la independencia econmica femenina.
Por las urgencias de la guerra civil se aceptó la incorporación
masiva de las mujeres a laborar en las fábricas, pero MM. LL. no quería
simplemente esa función de emergencia, pues propugnaba un derecho definitivo
al trabajo. Para que ese derecho no fuese mera acumulación de cargas
adicionales sobre las espaldas femeninas, propugnaban la instalación
generalizada de comedores populares y guarderías, así como que
las faenas hogareñas fuesen compartidas.
- Relaciones de pareja: Este aspecto lo vinculaban con la independencia
económica, pues sin ésta no es posible construir el amor libre,
que es la relación basada en la libertad para asumir conscientemente
el acuerdo de compartir la existencia, y nada tiene que ver con esa caricatura
de promiscuidad sexual sin compromiso que ha promovido como espantajo el conservadurismo
religioso de entonces y de ahora. En tanto anarquistas, repudiaban el control
y sanción institucional (estatal o eclesiástico) sobre las uniones,
porque tal ingerencia refuerza el papel dominante de esas estructuras de poder,
además de consolidar la desigualdad hombre-mujer en las relaciones
interpersonales.
- Prostitución: Sobre este tema hicieron proposiciones originales.
La consideraban como un resultado inherente al sistema capitalista y estaban
en su contra, pero a favor de las prostitutas. Decían que no se podía
acabar con la explotación sexual sólo con medidas policiales,
pues ello supondría dejar sin trabajo a muchas mujeres. Plantearon
que inicialmente debía existir una prostitución liberatoria,
con exámenes y tratamientos médico-sicológicos, orientación
y capacitación en trabajos sustitutos, ayuda moral y económica,
que progresivamente llevasen a la desaparición de este "oficio".
- Educación infantil: siendo un asunto al que prestaron la mayor
atención, sostenían que en las escuelas capitalistas se adquiría
una mentalidad encasillada por los valores burgueses, por lo que era esencial
que todos los involucrados diesen un giro total al proceso educativo, potenciando
una escuela para la libertad a la que asistiesen juntos niñas y niños,
iniciativa radical para la época en España. Además se
reivindicaba la teoría y la experiencia de la pedagogía libertaria
que desde el Siglo XIX se habÌa asociado estrechamente con el movimiento
anarquista. Esta asociación había tenido un exponente ilustre
en el catalán Francisco Ferrer (1859-1909), fusilado por quienes no
hallaron otro modo de detener su innovadora acción pedagógica.
- Familia: Criticaban la jerarquización autoritaria que imperaba
en su seno y su sometimiento al poder paternal. En opinión de MM. LL.,
la mujer y los hijos carecían de todo derecho a expresarse dentro de
la familia tradicional, siendo que el sistema capitalista utiliza esta institución
para favorecer la propiedad privada y la sumisión a los poderes autoritarios,
de modo que la estructura familiar debía transformarse radicalmente
en términos de igualdad, libertad y solidaridad unidos con lo que se
planteaba respecto a las relaciones de pareja.
- Educación sexual: Enfrentando al oscurantismo de raíz
clerical que para entonces campeaba en la península ibérica,
con tanta fuerza que era visible hasta en la conducta cotidiana de quienes
se consideraban "de izquierdas", MM. LL. insistió en abrir
canales para informar y discutir sobre la sexualidad, incluyendo temas para
entonces tabú como los métodos anticonceptivos o el aborto,
en tanto la consideraban un aspecto esencial de la vida humana, que debía
ser conocido para ser transformado en el sentido más positivo para
la felicidad individual y colectiva.
Es necesario apuntar que las ideas y la existencia misma de MM. LL. enfrentaron
resistencias incluso dentro del ámbito libertario, donde a pesar de
brindarse cierto apoyo económico, locales de funcionamiento y espacio
en la prensa ácrata, no se quiso aceptar a la Agrupación como
un organismo igual a la CNT, la FAI y las Juventudes. Cuando MM. LL. solicitó
formal reconocimiento en un pleno nacional del movimiento libertario en octubre
de 1938, se le respondió que "una organización femenina
sería para el movimiento obrero un elemento de desunión y desigualdad,
con consecuencias nefastas en el desarrollo futuro de la clase obrera."
[citado por Nash, 1975: 19]
Ciertamente tal resistencia a reconocer la especificidad y necesidad de autonomía
en la lucha femenina puede interpretarse como una muestra de la opresiva tradición
del dominio de género, presente con todo su peso en la España
de entonces, que llevaba a la mayor parte del anarquismo ibérico a
ver la lucha de MM. LL. con condescendencia pero como algo secundario, mientras
que los libertarios de talante más puritano se incomodaban porque esa
lucha asomaba en tópicos tan escabrosos como los relacionados con la
sexualidad. Ni que decir que fuera del ámbito ácrata eran vistas
como la expresión más acabada y pintoresca de la "locura
anarquista", infamia que luego se usaría para justificar un desdén
-vigente aún para muchos- hacia esa experiencia de lucha.
Mujeres Libres en acción
Para aclarar que no hablamos de un colectivo cuya existencia fuese básicamente
testimonial o teórica, se impone destacar la labor concreta que en
menos de 3 años de existencia realizó la Agrupación.
Aparte de la revista ya mencionada, muchas de las agrupaciones locales de
MM. LL. tenían sus propias publicaciones, además de difundir
textos e informaciones en el resto de la prensa libertaria. También
hay testimonio de la impresión de un sinnúmero de folletos,
hojas de propaganda, afiches y libros, para cuya referencia más detallada
se puede ver lo indicado en Ackelsberg [1999], Giambelli [1998], Iturbe [1974]
y Liaño y otras [1999].
- Realización de una amplísima labor de capacitación
educativa básica y aprendizaje laboral dirigida a las mujeres obreras
y campesinas. Para ello, en muchos sitios se participó dentro de las
iniciativas impulsadas por los sindicatos, mientras que en Barcelona MM. LL.
puso en marcha de modo independiente el "Casal de la Dona Treballadora",
donde se atendían entre 600 y 800 mujeres en clases de alfabetización,
instrucción básica, mecánica y agricultura, sin olvidar
enseñanza sindical y temas económico-sociales.
- Vale indicar que si bien en los primeros dÌas de la Guerra Civil
hubo una espontánea integración de mujeres a las milicias anarquistas,
eso no ocurrió por iniciativa de MM. LL., desde donde se hizo todo
lo posible a favor de esas combatientes, que fueron excluidas de la línea
de batalla con la militarización de las milicias en noviembre de 1936.
En todo caso, MM. LL. mantendría su esfuerzo a favor de canalizar el
máximo de suministros hacia el frente.
- Se promovieron jornadas de agitación y propaganda, programas de radio,
bibliotecas móviles y eventos culturales resaltando el papel de las
mujeres organizadas para transformar por si mismas las condiciones de la existencia
femenina, lo que resultaba imprescindible en el proceso hacia la revolución
social que proponía el anarquismo. Se enfatizó en orientar estas
actividades hacia las colectividades agrarias e industriales impulsadas por
la CNT y la FAI.
- Participación directa en la creación y gestión de guarderías
y comedores populares, respondiendo a una reivindicación inmediata
de las trabajadoras. También se impulsó el funcionamiento de
orfanatos y centros de apoyo a los refugiados, en auxilio a las vÌctimas
más desvalidas del conflicto armado.
- En el área de salud, MM. LL. fomentó la creación de
una Escuela de Enfermeras y el Instituto Materno-Infantil Louise Michel, ambos
en Barcelona. Debe decirse que - habiendo tomado la CNT la polémica
decisión táctica de participar en el gobierno republicano -
la Ministra de Sanidad era Federica Montseny, a quien correspondería
la paradójica circunstancia, para una anarquista, de ser la primera
mujer en el mundo que ocupase una cartera ministerial.
- También en conjunto con el Ministerio de Sanidad, se trabajó
en hacer funcionar los "liberatorios" de prostitución.
Toda esa fulgurante actividad y reflexión se vio truncada por el triunfo
de los fascistas de Franco, que condujo a estas mujeres a la cárcel,
al exilio, a volver a la situación contra la que se habían rebelado,
o lo que tal vez fue peor, a un silencio que negaba a muchas tan siquiera
mencionar la experiencia más rica de sus vidas. Entre la desesperanza
y debilitamiento que significó el exilio para el anarquismo español,
parte de lo peor le tocó a las veteranas de MM. LL., a quienes ni siquiera
les fue posible mantener estructuras organizadas en la clandestinidad o en
el exterior, como si pudieron hacerlo otras expresiones del movimiento libertario
ibérico. Apenas si se registró el esfuerzo, iniciado por Suceso
Portales, Sara Berenguer y otras, de publicar la revista MUJERES LIBRES DE
ESPAñA EN EL EXILIO, que comenzó a aparecer en Londres en 1964,
luego se siguió editando en Francia y se mantuvo por 47 números
hasta 1976, pero que fue prácticamente desconocida fuera de reducidos
círculos de la envejecida emigración ácrata española.
Aquellas extraordinarias mujeres tuvieron que esperar muchos años
para al menos rememorar en conjunto, y también para que hubiese
oídos atentos a escucharlas, así como a seguir el rumbo
que ellas abrieron, tomando el mismo nombre de Mujeres Libres para iniciativas
anarcofeministas que ahora funcionan en Francia, Colombia, Argentina,
Estados Unidos y España. La herencia principal que han legado a
la posteridad es que si es posible construir - pese a estar en medio de
una difícil coyuntura - un movimiento feminista radical de masas,
que a través de la acción directa promueva cambios sustanciales
e inmediatos en la condición de sometimiento a la cual están
sujetas tantas mujeres. Por decirlo con palabras de Concha Liaño:
"Hoy apenas quedamos las veinteañeras de esa gesta. Todas
las mencionadas han desaparecido. Bastantes somos las que les debemos
mucho. Y la autora de estas líneas más que ninguna. Desde
aquí quiero reiterar que nunca las olvidé y que las he llevado
en mi corazón a través de tantos años de ausencia
física. ¡Ya ves Mercedes, no hemos desaparecido!... Aquella
semillita que con tanta fe, ardor y esfuerzo sembramos, luchando contra
reloj, porque teníamos el tiempo contado, corto, ¡GERMINÓ!"
[Liaño, 1999a: 4].
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* BibliografÌa
ACKELSBERG, Martha (1999)
Mujeres Libres. El Anarquismo y la Lucha por la Emancipación de las
Mujeres. Barcelona, Virus, 320 p.
EL NOI (1996)
Boletín de la Fundación Salvador Seguí, Valencia, # 4
(monográfico dedicado al tema "La Mujer en la Revolución
Española"), 24 p.
GARCÍA-MAROTO, MarÍa Ángeles (1996)
La Mujer en la Prensa Anarquista. Española 1900-1936. Madrid, Fundación
Anselmo Lorenzo, 285 p.
GIAMBELLI, María A. (1998)
"Mujeres Libres" (Versión resumida en italiano de tesis presentada
ante la Facultad de Ciencia Política de la Universit· degli
Studi de Milán), en <www.club.it/culture/culture99/maria.giambelli/>.
ÍÑIGUEZ, Miguel (2001)
Esbozo de una Enciclopedia Histórica del Anarquismo Español.
Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 645 p.
ITURBE, Lola. (1974)
La Mujer en la Lucha Social y en la Guerra Civil en España. México,
Editores Mexicanos Unidos, 220 p.
LIAÑO, Concha (1999a)
"Sobre Mujeres Libres". EL LIBERTARIO, Caracas, # 14, p. 4 (también
en <samizdata.host.sk/LIB14mujeres.html>).
LIAÑO, Concha y otras (1999b)
Mujeres Libres. Luchadoras Libertarias. Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo,
291 p.
NASH, Mary - prólogo, selección y notas - (1975)
Mujeres Libres. España 1936-1939. Barcelona, Tusquets, 358 p.
ROSELL, Thyde (2000)
"Mujeres Libres - Femmes Libres". ALTERNATIVE LIBERTAIRE, Bruselas,
# 233 (se consultó la versiÛn en francés que está
en <bibliolib.net/Rosell-mujereslibres.htm>).
En el WWW, en inglés y francéÈs, se encuentran diversos
textos sobre el tema, que esencialmente repiten lo expuesto en los libros
de Ackelsberg y Nash, pero desconociendo los testimonios de las protagonistas
recogidos en el boletín EL NOI y, particularmente, en el indispensable
volumen recopilatorio editado por la Fundación Anselmo Lorenzo en 1999.
En nuestro idioma sólo se localiza un trabajo de alguna extensión
sobre el asunto, que es un primer borrador más "periodÌstico"
de este texto <www.analitica.com/bitblioteca/nelson_mendez/mujeres_libres.asp>.
Para información general sobre la historia del feminismo anarquista,
especialmente en el ámbito de habla inglesa, ver los websites "Anarcha-Feminism"
<burn.ucsd.edu/~mai/afem_kiosk.html> y "AnarchaFeminism" <www.geocities.com/Paris/2159/anarfem.html>.
En castellano no hay nada equivalente al momento de escribir estas líneas,
aunque se puede encontrar alguna documentaciÛn de interÈs en
"Mujeres Creativas" <mujerescreativas.canadianwebs.com> y
en "CGT-Mujer" <www.cgt.es/mujer>.
Otras referencias, al parecer con valiosa información pero que no fue
posible revisar en la investigación para este artículo, son
un par de documentales donde se recogen testimonios de sobrevivientes de Mujeres
Libres: "All Our Lives - De Toda La Vida", de Lisa Berger y Carol
Mazer (Estados Unidos - España, 1986, 54 minutos) y "Mujeres del
36", de Ana Martínez y Llum Quiñonero (España, 1999,
86 minutos). Hay también un film de ficción histórica:
"Libertarias", de Vicente Aranda, España, 1996, que se centra
en lo anecdótico y casi nada se ocupa de la trascendencia histórico-social
del tema.
Caracas, octubre 2002.
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