Resulta estremecedoramente peculiar que tantas personas aludan una y otra vez a los malos tiempos que vivimos, algo que por supuesto nadie discute, pero lo hagan apelando a un supuesto pasado más benévolo. Eso se traduce en la recurrente frase, digna de toda suerte de parodias, «cualquier tiempo pasado, fue mejor». ¿Acaso eso significa que gran parte de la humanidad son una panda de reaccionarios sin remedio? Veamos. Cierto es que, a nivel social y económico, el hecho de darse una tras otra toda suerte de situaciones social y económicamente peliagudas es como hacerse mirar el sistema en que vivimos. Pero, que yo recuerde el condenado capitalismo este, en perfecta armonía con la clase política, siempre ha encadenado una crisis tras otra; espero que eso no nos haga volver al feudalismo explícito, que ya suficiente explotación tenemos con la actual. Sobre los conflictos bélicos, cierto es que ahora mismo hay un aparente demente, gobernando la principal potencia del mundo (entre otros de otras potencias), que ha iniciado sin ningún escrúpulo guerras cuyas estadísticas con víctimas civiles parecen importar cada vez menos. Sin embargo, repasemos el pasado reciente y con poderosos gobernantes, quizá no tan histriónicos ni irrisorios, pero con el mismo nivel de iniquidad, se ha mantenido igualmente la actividad bélica. Por no hablar de conflictos de todo tipo, quizá no tan mediáticos, ni que afectan tanto a nuestro bolsillo, que se mantienen activos desde hace infinidad de tiempo. Sobre regímenes abiertamente perversos, con los que algunos hipócritamente pretende acabar echando gasolina al fuego, llevan existiendo desde hace infinidad de tiempo y las supuestas democracias han negociado con ellos cuando les ha convenido. Si nos referimos a lo político en este inefable país llamado Reino de España (por cierto, ¡repasemos la nada idílica tradición de los borbones!), el asunto este nostálgico sobre un pasado supuestamente mejor llega a tal nivel de despropósito, que algunas personas consideran que los dirigentes de los partidos no tienen ni punto de comparación con los de hace décadas, en concreto con esos prohombres bondadosos que trajeron la democracia hace casi medio siglo.
Seguir leyendo Reaccionaria nostalgia por el pasado, involución intelectual y otros desvaríos




